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Pueblos antiguos · Comentarios reales de los Incas: libro primero

Capítulo 12 · Capítulo X. De otra gran variedad de dioses que tuvieron

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Capítulo X: De otra gran variedad de dioses que tuvieron. Otros muchos indios huuo de diversas naciones, en aquella primera edad, que escogieron sus dioses con alguna más consideración que los passados, porque adorauan algunas cosas de las quales recibían algún provecho, como los que adorauan las fuentes caudalosas y ríos grandes, por dezir que les daban agua para regar sus sementeras. Otros adorauan la tierra y le llamauan Madre, porque les daba sus frutos; otros al aire por el respirar, porque decían que mediante él viuian los hombres; otros al fuego porque los calentaba y porque guisaban de comer con él, otros adorauan a vn camero por el mucho ganado que en sus tierras se criaba; otros a la cordillera grande de la Sierra Nevada, por su altura y admirable grandeza y por los muchos ríos que salen de ella para los riegos; otros al maíz o como ellos le llaman, porque era el pan común de ellos; otros a otras mieses y legumbres, según que más abundantemente se daban en sus provincias.

Capítulo X: De otra gran variedad de dioses que tuvieron. Otros muchos indios hubo de diversas naciones, en aquella primera edad, que escogieron sus dioses con alguna más consideración que los pasados, porque adoraban algunas cosas de las cuales recibían algún provecho, como los que adoraban las fuentes caudalosas y ríos grandes, por decir que les daban agua para regar sus sementeras. Otros adoraban la tierra y le llamaban Madre, porque les daba sus frutos; otros al aire por el respirar, porque decían que mediante él vivían los hombres; otros al fuego porque los calentaba y porque guisaban de comer con él, otros adoraban a un camero por el mucho ganado que en sus tierras se criaba; otros a la cordillera grande de la Sierra Nevada, por su altura y admirable grandeza y por los muchos ríos que salen de ella para los riegos; otros al maíz o como ellos le llaman, porque era el pan común de ellos; otros a otras mieses y legumbres, según que más abundantemente se daban en sus provincias.✦

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Los de la costa de la mar, demás de otra infinidad de dioses que tuvieron, o quizá los mismos que hemos dicho, adorauan en común a la mar y le llamauan Mamacocha, que quiere dezir Madre Mar, dando a entender que con ellos hazia oficio de madre en sustentarles con su pescado. Adoraban también generalmente a la ballena por su grandeza y monstmosidad. Sin esta común adoración que hazian en toda la costa, adorauan en diversas provincias y regiones al pescado que en más abundancia mataban en aquella tal región, porque decían que el primer pescado que estaua en el mundo alto (que assi llaman al Cielo), del qual procedía todo el demás pescado de aquella especie de que se sustentaban, tenía cuidado de enviarles a sus tiempos abundancia de sus hijos para sustento de aquella tal nación; y por esta razón en vnas provincias adorauan la sardina, porque mataban más cantidad de ella que de otro pescado, en otras la liza, en otras al tollo, en otras por su hermosura al dorado, en otras al cangrejo y al demás marisco, por la falta de otro mejor pescado, porque no lo auia en aquella mar o porque no lo sabían pescar y matar.

Los de la costa de la mar, demás de otra infinidad de dioses que tuvieron, o quizá los mismos que hemos dicho, adoraban en común a la mar y le llamaban Mamacocha, que quiere decir Madre Mar, dando a entender que con ellos hacía oficio de madre en sustentarles con su pescado. Adoraban también generalmente a la ballena por su grandeza y monstmosidad. Sin esta común adoración que hacían en toda la costa, adoraban en diversas provincias y regiones al pescado que en más abundancia mataban en aquella tal región, porque decían que el primer pescado que estaba en el mundo alto (que así llaman al Cielo), del cual procedía todo el demás pescado de aquella especie de que se sustentaban, tenía cuidado de enviarles a sus tiempos abundancia de sus hijos para sustento de aquella tal nación; y por esta razón en unas provincias adoraban la sardina, porque mataban más cantidad de ella que de otro pescado, en otras la liza, en otras al tollo, en otras por su hermosura al dorado, en otras al cangrejo y al demás marisco, por la falta de otro mejor pescado, porque no lo había en aquella mar o porque no lo sabían pescar y matar.

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En suma, adorauan y tenían por dios cualquiera otro pescado que les era de más provecho que los otros. De manera que tenían por dioses no solamente los quatro elementos, cada vno de por si, mas también todos los compuestos y formados de ellos, por viles e inmundos que fuessen. Otras naciones huuo, como son los chirihuanas y los del cabo de Pasau (que de septentrión a mediodía son estas dos provincias los términos del Perú), que no tuvieron ni tienen inclinación de adorar cosa alguna baja ni alta, ni por el interés ni por miedo, sino que en todo viuian y viven hoy como bestias y peores, porque no llegó a ellos la doctrina y enseñança de los Reyes Incas.

En suma, adoraban y tenían por dios cualquiera otro pescado que les era de más provecho que los otros. De manera que tenían por dioses no solamente los cuatro elementos, cada uno de por si, mas también todos los compuestos y formados de ellos, por viles e inmundos que fuesen. Otras naciones hubo, como son los chirihuanas y los del cabo de Pasau (que de septentrión a mediodía son estas dos provincias los términos del Perú), que no tuvieron ni tienen inclinación de adorar cosa alguna baja ni alta, ni por el interés ni por miedo, sino que en todo vivían y viven hoy como bestias y peores, porque no llegó a ellos la doctrina y enseñanza de los Reyes Incas.

Fuente del texto original: Texto castellano: Inca Garcilaso de la Vega, Primera parte de los Commentarios reales (Lisboa, Pedro Crasbeeck, 1609), edición príncipe, con las abreviaturas desarrolladas; dominio público, Internet Archive primerapartedelo00vega. El texto se cotejó con ese escaneo. Versión en español actual y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).