Capítulo 28 · Capítulo XXVI. Los nombres reales y la significación de ellos
Capítulo XXVI: Los nombres reales y la significación de ellos. Será bien digamos brevemente la significación de los nombres reales apelativos, assi de los varones como de las mugeres, y a quién y cómo se los daban y cómo vsauan de ellos, para que se vea la curiosidad que los Incas tuvieron en poner sus nombres y renombres, que en su tanto no deja de ser cosa notable. Y principiando del nombre Inca, es de saber que en la persona real significa Rey o Emperador, y en los de su linage quiere dezir hombre de la sangre real, que el nombre Inca pertenecía a todos ellos con la diferencia dicha, pero auian de ser descendientes por la línea masculina y no por la femenina. Llamaban a sus Reyes Çapa Inca que es solo Rey o solo Emperador; o solo Señor, porque çapa quiere dezir solo, y este nombre no lo daban a otro alguno de la parentela, ni aun al príncipe heredero hasta que auia heredado, porque siendo el Rey solo, no podían dar su apellido a otro, que hiera ya hazer muchos Reyes.
Capítulo XXVI: Los nombres reales y la significación de ellos. Será bien digamos brevemente la significación de los nombres reales apelativos, así de los varones como de las mujeres, y a quién y cómo se los daban y cómo usaban de ellos, para que se vea la curiosidad que los Incas tuvieron en poner sus nombres y renombres, que en su tanto no deja de ser cosa notable. Y principiando del nombre Inca, es de saber que en la persona real significa Rey o Emperador, y en los de su linaje quiere decir hombre de la sangre real, que el nombre Inca pertenecía a todos ellos con la diferencia dicha, pero habían de ser descendientes por la línea masculina y no por la femenina. Llamaban a sus Reyes Zapa Inca que es solo Rey o solo Emperador; o solo Señor, porque zapa quiere decir solo, y este nombre no lo daban a otro alguno de la parentela, ni aun al príncipe heredero hasta que había heredado, porque siendo el Rey solo, no podían dar su apellido a otro, que hiera ya hacer muchos Reyes.✦
Cierra el Libro primero con un estudio léxico y genealógico de las dignidades de la sangre real del Cozco: Zapa Inca («solo Señor»), Capac Apu, Intip churin, Auqui (infante soltero), Inca (varón casado de sangre real), Coya (reina y emperatriz), Mamanchic, Ñusta (doncella real) y Palla (mujer casada de sangre real).
Asimismo les llamauan Huacchacúyac, que es amador y bienhechor de pobres, y este renombre tampoco lo daban a otro alguno, sino al Rey, por el particular cuidado que todos ellos, desde el primero hasta el vltimo, tuvieron de hazer bien a sus vasallos. Ya atrás queda dicho la significación del renombre Cápac, que es rico de magnanimidades y de realezas para con los suyos: dábanselo al Rey solo, y no a otro, porque era el principal bienhechor de ellos. También le llamauan Intip churin, que es hijo del Sol, y este apellido se lo daban a todos los varones de la sangre real, porque, según su fábula, descendían del Sol, y no se lo daban a las hembras. A los hijos del Rey y a todos los de su parentela por línea de varón llamauan Auqui, que es infante, como en España a los hijos segundos de los Reyes. Retenían este apellido hasta que se casaban, y en casándose les llamauan Inca. Estos eran los nombres y renombres que daban al Rey y a los varones de su sangre real, sin otros que adelante se verán, que, siendo nombres propios, se hizieron apellidos en los descendientes.
Asimismo les llamaban Huacchacúyac, que es amador y bienhechor de pobres, y este renombre tampoco lo daban a otro alguno, sino al Rey, por el particular cuidado que todos ellos, desde el primero hasta el último, tuvieron de hacer bien a sus vasallos. Ya atrás queda dicho la significación del renombre Cápac, que es rico de magnanimidades y de realezas para con los suyos: dábanselo al Rey solo, y no a otro, porque era el principal bienhechor de ellos. También le llamaban Intip churin, que es hijo del Sol, y este apellido se lo daban a todos los varones de la sangre real, porque, según su fábula, descendían del Sol, y no se lo daban a las hembras. A los hijos del Rey y a todos los de su parentela por línea de varón llamaban Auqui, que es infante, como en España a los hijos segundos de los Reyes. Retenían este apellido hasta que se casaban, y en casándose les llamaban Inca. Estos eran los nombres y renombres que daban al Rey y a los varones de su sangre real, sin otros que adelante se verán, que, siendo nombres propios, se hicieron apellidos en los descendientes.
Viniendo a los nombres y apellidos de las mugeres de la sangre real, es assi que a la Reina, muger legítima del Rey, llaman Coya: quiere dezir Reina o Emperatriz. También le daban este apellido Mamánchic, que quiere dezir Nuestra Madre, porque, a imitación de su marido, hazia oficio de madre con todos sus parientes y vasallos. A sus hijas llamauan Coya por participación de la madre, y no por apellido natural, porque este nombre Coya pertenecía solamente a la Reina. A las concubinas del Rey que eran de su parentela, y a todas las demás mugeres de la sangre real, llamauan Palla: quiere dezir muger de la sangre real. A las demás concubinas del Rey que eran de las extranjeras y no de su sangre llamauan Mamacuna, que bastaría dezir matrona, mas en toda su significación quiere dezir muger que tiene obligación de hazer oficio de madre. A las infantas hijas del Rey y a todas las demás hijas de la parentela y sangre real llamauan Ñusta, quiere dezir doncella de sangre real, pero era con esta diferencia, que a las legítimas en la sangre real decían llanamente Ñusta, dando a entender que eran las legítimas en sangre;
Viniendo a los nombres y apellidos de las mujeres de la sangre real, es así que a la Reina, mujer legítima del Rey, llaman Coya: quiere decir Reina o Emperatriz. También le daban este apellido Mamánchic, que quiere decir Nuestra Madre, porque, a imitación de su marido, hacía oficio de madre con todos sus parientes y vasallos. A sus hijas llamaban Coya por participación de la madre, y no por apellido natural, porque este nombre Coya pertenecía solamente a la Reina. A las concubinas del Rey que eran de su parentela, y a todas las demás mujeres de la sangre real, llamaban Palla: quiere decir mujer de la sangre real. A las demás concubinas del Rey que eran de las extranjeras y no de su sangre llamaban Mamacuna, que bastaría decir matrona, mas en toda su significación quiere decir mujer que tiene obligación de hacer oficio de madre. A las infantas hijas del Rey y a todas las demás hijas de la parentela y sangre real llamaban Ñusta, quiere decir doncella de sangre real, pero era con esta diferencia, que a las legítimas en la sangre real decían llanamente Ñusta, dando a entender que eran las legítimas en sangre;
a las no legítimas en sangre llamauan con el nombre de la provincia de donde era natural su madre, como dezir Colla Ñusta, Huanca Ñusta, Yunca Ñusta, Quitu Ñusta, y assi de las demás provincias, y este nombre Ñusta lo retenían hasta que se casaban, y, casadas, se llamauan Palla. Estos nombres y renombres daban a la descendencia de la sangre real por línea de varón, y, en faltando esta línea, avnque la madre fuesse parienta del Rey, que muchas vezes daban los Reyes parientas suyas de las bastardas por mugeres a grandes señores, mas sus hijos e hijas no tomaban de los apellidos de la sangre real ni se llamauan Incas ni Pallas, sino del apellido de sus padres, porque de la descendencia femenina no hazian caso los Incas, por no baxar su sangre real de la alteza en que se tenía, que aun la descendencia masculina perdía mucho de su ser real por mezclarse con sangre de muger extranjera y no del mismo linage, quanto más la femenina. Cotejando ahora los vnos nombres con los otros, veremos que el nombre Coya, que es Reina, corresponde al nombre Çapa Inca, que es Solo Señor.
a las no legítimas en sangre llamaban con el nombre de la provincia de donde era natural su madre, como decir Colla Ñusta, Huanca Ñusta, Yunca Ñusta, Quitu Ñusta, y así de las demás provincias, y este nombre Ñusta lo retenían hasta que se casaban, y, casadas, se llamaban Palla. Estos nombres y renombres daban a la descendencia de la sangre real por línea de varón, y, en faltando esta línea, aunque la madre fuese parienta del Rey, que muchas veces daban los Reyes parientas suyas de las bastardas por mujeres a grandes señores, mas sus hijos e hijas no tomaban de los apellidos de la sangre real ni se llamaban Incas ni Pallas, sino del apellido de sus padres, porque de la descendencia femenina no hacían caso los Incas, por no bajar su sangre real de la alteza en que se tenía, que aun la descendencia masculina perdía mucho de su ser real por mezclarse con sangre de mujer extranjera y no del mismo linaje, cuanto más la femenina. Cotejando ahora los unos nombres con los otros, veremos que el nombre Coya, que es Reina, corresponde al nombre Zapa Inca, que es Solo Señor.
Y el nombre Mamánchic, que es madre nuestra, responde al nombre Huacchacuyac, que es amador y bienhechor de pobres, y el nombre Ñusta, que es Infanta, responde al nombre Auqui, y el nombre Palla, que es muger de la sangre real, responde al nombre Inca. Estos eran los nombres reales, los quales yo alcancé y vi llamarse por ellos a los Incas y a las Pallas, porque mi mayor conversación en mis niñeces fue con ellos. No podían los curacas, por grandes señores que fuessen, ni sus mugeres ni hijos, tomar estos nombres, porque solamente pertenecían a los de la sangre real, descendientes de varón en varón. Avnque Don Alonso de Ercilla y Zúñiga, en la declaración que haze de los vocablos indianos que en sus galanos versos escribe, declarando el nombre Palla dize que significa señora de muchos vasallos y hacienda, díselo porque quando este caballero passó allá, ya estos nombres Inca y Palla en muchas personas andaban impuestos impropiamente. Porque los apellidos ilustres y heroicos son apetecidos de todas las gentes, por bárbaras y baxas que sean, y assi, no auiendo quien lo estorbe, luego vsurpan los mejores apellidos, como ha acaecido en mi tierra.
Y el nombre Mamánchic, que es madre nuestra, responde al nombre Huacchacuyac, que es amador y bienhechor de pobres, y el nombre Ñusta, que es Infanta, responde al nombre Auqui, y el nombre Palla, que es mujer de la sangre real, responde al nombre Inca. Estos eran los nombres reales, los cuales yo alcancé y vi llamarse por ellos a los Incas y a las Pallas, porque mi mayor conversación en mis niñeces fue con ellos. No podían los curacas, por grandes señores que fuesen, ni sus mujeres ni hijos, tomar estos nombres, porque solamente pertenecían a los de la sangre real, descendientes de varón en varón. Aunque Don Alonso de Ercilla y Zúñiga, en la declaración que hace de los vocablos indianos que en sus galanos versos escribe, declarando el nombre Palla dice que significa señora de muchos vasallos y hacienda, díselo porque cuando este caballero pasó allá, ya estos nombres Inca y Palla en muchas personas andaban impuestos impropiamente. Porque los apellidos ilustres y heroicos son apetecidos de todas las gentes, por bárbaras y bajas que sean, y así, no habiendo quien lo estorbe, luego usurpan los mejores apellidos, como ha acaecido en mi tierra.
Fuente del texto original: Texto castellano: Inca Garcilaso de la Vega, Primera parte de los Commentarios reales (Lisboa, Pedro Crasbeeck, 1609), edición príncipe, con las abreviaturas desarrolladas; dominio público, Internet Archive primerapartedelo00vega. El texto se cotejó con ese escaneo. Versión en español actual y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).