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‹ Plotino: Enéadas (tratados escogidos)
Filosofía griega y hermetismo · Plotino: Enéadas (tratados escogidos)

Enéada I, 6 · Sobre lo bello

Περὶ τοῦ καλοῦ

1

Τὸ καλόν ἐστι μὲν ἐν ὄψει πλεῖστον, ἐστι δ’ ἐν ἀκοαῖς κατά τε λόγων συνθέσεις καὶ ἐν μουσικῇ ἁπάσῃ· καὶ γὰρ μέλη καὶ ῥυθμοί εἰσι καλοί· ἔστι δὲ καὶ προιοῦσι πρὸς τὸ ἄνω ἀπὸ τῆς αἰσθήσεως καὶ ἐπιτηδεύματα καλὰ καὶ πράξεις καὶ ἕξεις καὶ ἐπιστῆμαί τε καὶ τὸ τῶν ἀρετῶν κάλλος. εἰ δέ τι καὶ πρὸ τούτων, αὐτὸ δείξει. τί οὖν δὴ τὸ πεποιηκὸς καὶ τὰ σώματα καλὰ φαντάζεσθαι καὶ τὴν ἀκοὴν ἐπινεύειν ταῖς φωναῖς, ὡς καλαῖς; καὶ ὅσα ἐφεξῆς ψυχῆς ἔχεται, πῶς ποτε πάντα καλά; καὶ ἆρά γε ἑνὶ καὶ τῷ αὐτῷ καλὰ τὰ πάντα, ἢ ἄλλο μὲν ἐν σώματι τὸ κάλλος, ἄλλο δὲ ἐν ἄλλῳ; καὶ τίνα ποτὲ ταῦτα ἢ τοῦτο; τὰ μὲν γὰρ οὐ παρ’ αὐτῶν τῶν ὑποκειμένων καλά, οἷον τὰ σώματα, ἀλλὰ μεθέξει, τὰ δὲ καλὰ αὐτά, ὥσπερ ἀρετῆς ἡ φύσις. σώματα μὲν γὰρ τὰ αὐτὰ ὁτὲ μὲν καλά, ὁτὲ δὲ οὐ καλὰ φαίνεται, ὡς ἄλλου ὄντος τοῦ σώματα εἶναι, ἄλλου δὲ τοῦ καλά. τί οὖν ἐστι τοῦτο τὸ παρὸν τοῖς σώμασι; πρῶτον γὰρ περὶ τούτου σκεπτέον. τί οὖν ἐστιν, ὃ κινεῖ τὰς ὄψεις τῶν θεωμένων καὶ ἐπιστρέφει πρὸς αὑτὸ καὶ ἕλκει καὶ εὐφραίνεσθαι τῇ θέᾳ ποιεῖ; τοῦτο γὰρ εὑρόντες τάχ’ ἂν ἐπιβάθρᾳ αὐτῷ χρώμενοι καὶ τὰ ἄλλα θεασαίμεθα. λέγεται μὲν δὴ παρὰ πάντων, ὡς εἰπεῖν, ὡς συμμετρία τῶν μερῶν πρὸς ἄλληλα καὶ πρὸς τὸ ὅλον τό τε τῆς εὐχροίας προστεθὲν τὸ πρὸς τὴν ὄψιν κάλλος ποιεῖ καὶ ἔστιν αὐτοῖς καὶ ὅλως τοῖς ἄλλοις πᾶσι τὸ καλοῖς εἶναι τὸ συμμέτροις καὶ μεμετρημένοις ὑπάρχειν· οἷς ἁπλοῦν οὐδέν, μόνον δὲ τὸ σύνθετον ἐξ ἀνάγκης καλὸν ὑπάρξει· τό τε ὅλον ἔσται καλὸν αὐτοῖς, τὰ δὲ μέρη ἕκαστα οὐχ ἕξει παρ’ ἑαυτῶν τὸ καλὰ εἶναι, πρὸς δὲ τὸ ὅλον συντελοῦντα, ἵνα καλὸν ᾖ· καίτοι δεῖ, εἴπερ τὸ ὅλον, καὶ τὰ μέρη καλὰ εἶναι· οὐ γὰρ δὴ ἐξ αἰσχρῶν, ἀλλὰ πάντα κατειληφέναι τὸ κάλλος. τά τε χρώματα αὐτοῖς τὰ καλά, οἷον καὶ τὸ τοῦ ἡλίου φῶς, ἁπλᾶ ὄντα καὶ οὐκ ἐκ συμμετρίας ἔχοντα τὸ κάλλος ἔξω ἔσται τοῦ καλὰ εἶναι. χρυσός τε δὴ πῶς καλόν; καὶ νυκτὸς ἡ ἀστραπὴ ἢ τὰ ἄστρα ὁρᾶσθαι τῷ καλόν; ἐπί τε τῶν φωνῶν ὡσαύτως τὸ ἁπλοῦν οἰχήσεται, καίτοι ἑκάστου φθόγγου πολλαχῇ τῷ ἐν τῷ ὅλῳ καλῷ καλοῦ καὶ αὐτοῦ ὄντος. ὅταν δὲ δὴ καὶ τῆς αὐτῆς συμμετρίας μενούσης ὁτὲ μὲν καλὸν τὸ αὐτὸ πρόσωπον, ὁτὲ δὲ μὴ φαίνηται, πῶς οὐκ ἄλλο δεῖ ἐπὶ τῷ συμμέτρῳ λέγειν τὸ καλὸν εἶναι, καὶ τὸ σύμμετρον καλὸν εἶναι δι’ ἄλλο; εἰ δὲ δὴ μεταβαίνοντες καὶ ἐπὶ τὰ ἐπιτηδεύματα καὶ τοὺς λόγους τοὺς καλοὺς τὸ σύμμετρον καὶ ἐπ’ αὐτῶν αἰτιῷντο, τίς ἂν λέγοιτο ἐν ἐπιτηδεύμασι συμμετρία καλοῖς ἢ νόμοις ἢ μαθήμασιν ἢ ἐπιστήμαις; θεωρήματα μὲν γὰρ σύμμετρα πρὸς ἄλληλα πῶς ἂν εἴη; εἰ δ’ ὅτι σύμφωνά ἐστι, καὶ κακῶν ἔσται ὁμολογία τε καὶ συμφωνία. τῷ γὰρ τὴν σωφροσύνην ἠλιθιότητα εἶναι τὸ τὴν δικαιοσύνην γενναίαν εἶναι εὐήθειαν σύμφωνον καὶ συνῳδὸν καὶ ὁμολογεῖ πρὸς ἄλληλα. κάλλος μὲν οὖν ψυχῆς ἀρετὴ πᾶσα καὶ κάλλος ἀληθινώτερον ἢ τὰ πρόσθεν· ἀλλὰ πῶς σύμμετρα; οὔτε γὰρ ὡς μεγέθη οὔτε ὡς ἀριθμοὶ σύμμετρα καίτοι πλειόνων μερῶν τῆς ψυχῆς ὄντων. ἐν ποίῳ γὰρ λόγῳ ἡ σύνθεσις ἢ ἡ κρᾶσις τῶν μερῶν ἢ τῶν θεωρημάτων; τὸ δὲ τοῦ νοῦ κάλλος μονουμένου τί ἂν εἴη;

Lo bello se da sobre todo en la vista, pero se da también en el oído, en las combinaciones de palabras y en toda la música; pues también las melodías y los ritmos son bellos. Y para quienes avanzan hacia lo alto partiendo de la sensación, hay también ocupaciones bellas, y acciones, y disposiciones, y ciencias, y la belleza de las virtudes. Si hay algo todavía anterior a estas, ello mismo lo mostrará. ¿Qué es, pues, lo que ha hecho que los cuerpos se presenten como bellos y que el oído asienta a los sonidos como a [sonidos] bellos? Y todo lo que viene a continuación y depende del alma (psykhé), ¿cómo es que todo eso es bello? ¿Acaso todas las cosas son bellas por una y la misma [belleza], o una es la belleza en el cuerpo y otra en otra cosa? ¿Y qué son esas [bellezas], o qué es esa [única]? Porque unas cosas no son bellas por obra de los sujetos mismos, como los cuerpos, sino por participación; otras, en cambio, son bellas en sí mismas, como la naturaleza de la virtud. En efecto, los mismos cuerpos unas veces aparecen bellos y otras no, como si una cosa fuera ser cuerpos y otra ser bellos. ¿Qué es, entonces, eso que está presente en los cuerpos? Porque esto es lo que hay que examinar primero. ¿Qué es lo que mueve la mirada de los que contemplan, la vuelve hacia sí, la atrae y hace que se regocijen con el espectáculo? Pues si lo encontramos, quizá, sirviéndonos de ello como de un peldaño, podríamos contemplar también lo demás. Todos, por así decirlo, afirman que la proporción de las partes entre sí y con respecto al todo, sumado el buen color, es lo que produce la belleza que se ofrece a la vista; y que para estas cosas, y en general para todas las demás, ser bellas consiste en ser proporcionadas y mesuradas. Para quienes así piensan, nada simple será bello, sino que necesariamente solo lo será lo compuesto; y para ellos el todo será bello, mientras que cada una de las partes no tendrá por sí misma el ser bella, sino [solo] en cuanto contribuye al todo para que este sea bello. Y, sin embargo, si el todo es bello, es preciso que también las partes lo sean; porque [lo bello] no se compone de cosas feas, sino que la belleza ha de abarcarlas todas. Y los colores bellos, como también la luz del sol, por ser simples y no tener su belleza a partir de la proporción, quedarán para ellos excluidos del ser bellos. ¿Y el oro, cómo es bello? ¿Y el relámpago en la noche, o las estrellas, por qué es bello verlos? Igualmente, en los sonidos lo simple quedará descartado, aunque muchas veces cada nota, dentro de un conjunto bello, es también ella misma bella. Y cuando, permaneciendo la misma proporción, un mismo rostro unas veces parece bello y otras no, ¿cómo no habrá que decir que lo bello es algo distinto de lo proporcionado, y que lo proporcionado es bello por otra cosa? Y si, pasando a las ocupaciones y a los discursos bellos, atribuyeran también en ellos la causa a la proporción, ¿qué proporción podría decirse que hay en las ocupaciones bellas, o en las leyes, o en los estudios, o en las ciencias? ¿Cómo podrían ser proporcionados entre sí los teoremas? Y si [se dice que lo son] porque concuerdan, también habrá acuerdo y concordancia entre cosas malas. Porque [decir] que la templanza es necedad concuerda y armoniza con [decir] que la justicia es una noble ingenuidad, y ambas cosas están de acuerdo entre sí. La belleza del alma es, pues, toda virtud, y es una belleza más verdadera que las anteriores; pero ¿cómo es proporcionada? Pues no lo es como las magnitudes ni como los números, aunque el alma tenga varias partes. ¿Según qué razón se daría la composición o la mezcla de las partes o de los teoremas? ¿Y cuál sería la belleza del Intelecto (noûs) tomado aisladamente?✦

2

πάλιν οὖν ἀναλαβόντες λέγωμεν, τί δῆτά ἐστι τὸ ἐν τοῖς σώμασι καλὸν πρῶτον. ἔστι μὲν γάρ τι καὶ ἐπιβολῇ τῇ πρώτῃ αἰσθητὸν γινόμενον καὶ ἡ ψυχὴ ὥσπερ συνεῖσα λέγει καὶ ἐπιγνοῦσα ἀποδέχεται καὶ οἷον συναρμόττεται. πρὸς δὲ τὸ αἰσχρὸν προσβαλοῦσα ἀνίλλεται καὶ ἀρνεῖται καὶ ἀνανεύει ἀπ’ αὐτοῦ οὐ συμφωνοῦσα καὶ ἀλλοτριουμένη. φαμὲν δή, ὡς τὴν φύσιν οὖσα ὅπερ ἐστὶ καὶ πρὸς τῆς κρείττονος ἐν τοῖς οὖσιν οὐσίας, ὅ τι ἂν ἴδῃ συγγενὲς ἢ ἴχνος τοῦ συγγενοῦς, χαίρει τε καὶ διεπτόηται καὶ ἀναφέρει πρὸς ἑαυτὴν καὶ ἀναμιμνήσκεται ἑαυτῆς καὶ τῶν ἑαυτῆς. τίς οὖν ὁμοιότης τοῖς τῇδε πρὸς τὰ ἐκεῖ καλά; καὶ γάρ, εἰ ὁμοιότης, ὅμοια μὲν ἔσται· πῶς δὲ καλὰ κἀκεῖνα καὶ ταῦτα; μετοχῇ εἴδους φαμὲν ταῦτα. πᾶν μὲν γὰρ τὸ ἄμορφον πεφυκὸς μορφὴν καὶ εἶδος δέχεσθαι ἄμοιρον ἂν λόγου καὶ εἴδους αἰσχρὸν καὶ ἔξω θείου λόγου· καὶ τὸ πάντη αἰσχρὸν τοῦτο. αἰσχρὸν δὲ καὶ τὸ μὴ κρατηθὲν ὑπὸ μορφῆς καὶ λόγου οὐκ ἀνασχομένης τῆς ὕλης τὸ πάντη κατὰ τὸ εἶδος μορφοῦσθαι. προσιὸν οὖν τὸ εἶδος τὸ μὲν ἐκ πολλῶν ἐσόμενον μερῶν ἓν συνθέσει συνέταξέ τε καὶ εἰς μίαν συντέλειαν ἤγαγε καὶ ἓν τῇ ὁμολογίᾳ πεποίηκεν, ἐπείπερ ἓν ἦν αὐτὸ ἕν τε ἔδει τὸ μορφούμενον εἶναι ὡς δυνατὸν αὐτῷ ἐκ πολλῶν ὄντι. ἵδρυται οὖν ἐπ’ αὐτοῦ τὸ κάλλος εἰς ἓν συναχθέντος καὶ τοῖς μέρεσι διδὸν ἑαυτὸ καὶ τοῖς ὅλοις. ὅταν δὲ ἕν τι καὶ ὁμοιομερὲς καταλάβῃ, εἰς ὅλον δίδωσιν ἑαυτό· οἷον εἰ ὁτὲ μὲν πάσῃ οἰκίᾳ μετὰ τῶν μερῶν, ὁτὲ δὲ ἑνὶ λίθῳ διδοίη τις φύσις τὸ κάλλος, τῇ δὲ ἡ τέχνη. οὕτω μὲν δὴ καλὸν τὸ σῶμα γίγνεται λόγου ἀπὸ θεῶν ἐλθόντος κοινωνίᾳ.

Retomemos, pues, [la cuestión] y digamos qué es, en primer lugar, lo bello en los cuerpos. Hay, en efecto, algo que se hace perceptible ya en la primera impresión, y el alma lo nombra como si lo comprendiera, y, reconociéndolo, lo acoge y, por así decir, se pone en armonía con ello. En cambio, cuando tropieza con lo feo, se repliega, lo rechaza y se aparta de ello, porque no concuerda con él y le es ajeno. Decimos, pues, que el alma, por ser por naturaleza lo que es y [proceder] de la sustancia superior entre los seres, cuando ve algo afín [a ella] o un vestigio de lo afín, se alegra, se estremece, lo refiere a sí misma y se acuerda de sí misma y de lo suyo. ¿Qué semejanza tienen, entonces, las cosas bellas de aquí con las de allá? Porque, si hay semejanza, serán semejantes; pero ¿cómo son bellas tanto aquellas como estas? Decimos que estas lo son por participación de la forma (eîdos). En efecto, todo lo que carece de figura, siendo por naturaleza apto para recibir figura y forma, mientras no tiene parte en la razón (lógos) y en la forma, es feo y está fuera de la razón divina; y esto es lo absolutamente feo. Pero es feo también lo que no ha sido dominado por la figura y la razón, porque la materia no se ha prestado a ser configurada enteramente según la forma. La forma, pues, al sobrevenir, ordena en unidad, mediante la composición, aquello que había de constar de muchas partes, lo conduce a una sola consumación y lo hace uno por la concordancia, ya que ella misma era una, y era preciso que lo configurado fuera uno en la medida en que le es posible a lo que consta de muchas [partes]. La belleza, entonces, se asienta sobre ello una vez reunido en unidad, y se da a sí misma tanto a las partes como a los conjuntos. Pero cuando se apodera de algo uno y de partes homogéneas, se da a sí misma al todo; como si la belleza se diera unas veces a una casa entera junto con sus partes, y otras a una sola piedra: a esta se la da una naturaleza; a aquella, el arte. Así es como el cuerpo se vuelve bello: por la comunión con una razón venida de los dioses.✦

3

γινώσκει δὲ αὐτὸ ἡ ἐπ’ αὐτὸ δύναμις τεταγμένη, ἧς οὐδὲν κυριώτερον εἰς κρίσιν τῶν ἑαυτῆς, ὅταν καὶ ἡ ἄλλη συνεπικρίνῃ ψυχή. τάχα δὲ καὶ αὐτὴ λέγει συναρμόττουσα τῷ παρ’ αὐτῇ εἴδει κἀκείνῳ πρὸς τὴν κρίσιν χρωμένη ὥσπερ κανόνι τοῦ εὐθέος. πῶς δὲ συμφωνεῖ τὸ περὶ σῶμα τῷ πρὸ σώματος; πῶς δὲ τὴν ἔξω οἰκίαν τῷ ἔνδον οἰκίας εἴδει ὁ οἰκοδομικὸς συναρμόσας καλὴν εἶναι λέγει; ἢ ὅτι ἐστὶν ἡ ἔξω, εἰ χωρίσειας τοὺς λίθους, τὸ ἔνδον εἶδος μερισθὲν τῷ ἔξω ὕλης ὄγκῳ, ἀμερὲς ὂν ἐν πολλοῖς φανταζόμενον. ὅταν οὖν ἡ αἴσθησις τὸ ἐν σώμασιν εἶδος ἴδῃ συνδησάμενον καὶ κρατῆσαν τῆς φύσεως τῆς ἐναντίας ἀμόρφου οὔσης καὶ μορφὴν ἐπὶ ἄλλαις μορφαῖς ἐκπρεπῶς ἐποχουμένην, συνελοῦσα ἀθρόον αὐτὸ τὸ πολλαχῇ ἀνήνεγκέ τε καὶ εἰσήγαγεν εἰς τὸ εἴσω ἀμερὲς ἤδη καὶ ἔδωκε τῷ ἔνδον σύμφωνον καὶ συναρμόττον καὶ φίλον· οἷα ἀνδρὶ ἀγαθῷ προσηνὲς ἐπιφαινόμενον ἀρετῆς ἴχνος ἐν νέῳ συμφωνοῦν τῷ ἀληθεῖ τῷ ἔνδον. τὸ δὲ τῆς χρόας κάλλος ἁπλοῦν μορφῇ καὶ κρατήσει τοῦ ἐν ὕλῃ σκοτεινοῦ, παρουσίᾳ φωτὸς ἀσωμάτου καὶ λόγου καὶ εἴδους ὄντος. ὅθεν καὶ τὸ πῦρ αὐτὸ παρὰ τὰ ἄλλα σώματα καλόν, ὅτι τάξιν εἴδους πρὸς τὰ ἄλλα στοιχεῖα ἔχει, ἄνω μὲν τῇ θέσει, λεπτότατον δὲ τῶν ἄλλων σωμάτων, ὡς ἐγγὺς ἂν τοῦ ἀσωμάτου, μόνον δὲ αὐτὸ οὐκ εἰσδεχόμενον τὰ ἄλλα· τὰ δὲ ἄλλα δέχεται αὐτό. θερμαίνεται γὰρ ἐκεῖνα, οὐ ψύχεται δὲ τοῦτο, κέχρωσταί τε πρώτως, τὰ δὲ ἄλλα παρὰ τούτου τὸ εἶδος τῆς χρόας λαμβάνει. λάμπει οὖν καὶ στίλβει, ὡς ἂν εἶδος ὄν. τὸ δὲ μὴ κρατούμενον ἐξίτηλον τῷ φωτὶ γινόμενον οὐκέτι καλόν, ὡς ἂν τοῦ εἴδους τῆς χρόας οὐ μετέχον ὅλου. αἱ δὲ ἁρμονίαι αἱ ἐν ταῖς φωναῖς ἀφανεῖς τὰς φανερὰς ποιήσασαι καὶ ταύτῃ τὴν ψυχὴν σύνεσιν τοῦ καλοῦ λαβεῖν ἐποίησαν, ὡς ἐν ἄλλῳ τὸ αὐτὸ δείξασαι. παρακολουθεῖ δὲ ταῖς αἰσθηταῖς μετρεῖσθαι ἀριθμοῖς ἐν λόγῳ οὐ παντί, ἀλλ’ ὃς ἂν ᾖ δουλεύων εἰς ποίησιν εἴδους εἴς τε τὸ κρατεῖν. καὶ περὶ μὲν τῶν ἐν αἰσθήσει καλῶν, ἃ δὴ εἴδωλα καὶ σκιαί, αἳ οἷον ἐκδραμοῦσαι εἰς ὕλην ἐλθοῦσαι ἐκόσμησάν τε καὶ διεπτόησαν φανεῖσαι, τοσαῦτα.

Lo reconoce la facultad destinada a ello, que es la de mayor autoridad para juzgar lo que le concierne, cuando también el resto del alma juzga junto con ella. Pero quizá también [el alma] misma lo declara, ajustándolo a la forma que hay en ella y sirviéndose de esta para el juicio como de una regla para lo recto. Pero ¿cómo concuerda lo que hay en el cuerpo con lo que es anterior al cuerpo? ¿Cómo el arquitecto, ajustando la casa exterior a la forma interior de la casa, dice que es bella? Es porque la casa exterior, si se prescinde de las piedras, es la forma interior dividida por la masa exterior de la materia: siendo indivisa, se manifiesta en muchas [partes]. Así pues, cuando la sensación ve que la forma en los cuerpos ha trabado [la materia] y ha dominado a la naturaleza contraria, que es informe, y ve una figura que se destaca con eminencia sobre otras figuras, recoge en unidad lo que estaba disperso, lo eleva y lo introduce en el interior, ya indiviso, y se lo entrega a lo interior como algo concorde, ajustado y amigo; tal como a un hombre bueno le resulta grato un vestigio de virtud que aparece en un joven y concuerda con la [virtud] verdadera que [él lleva] dentro. La belleza del color, que es simple, [procede] de la figura y del dominio sobre lo oscuro que hay en la materia, por la presencia de una luz incorpórea que es razón y forma. Por eso también el fuego mismo es bello más que los demás cuerpos: porque tiene rango de forma respecto de los otros elementos; está arriba por su posición, es el más sutil de los cuerpos, como próximo a lo incorpóreo, y es el único que no recibe en sí a los otros, mientras que los otros lo reciben a él. Pues ellos se calientan, pero él no se enfría; y tiene color primariamente, mientras que los demás reciben de él la forma del color. Por eso brilla y resplandece, como que es forma. Y lo que no es dominado [por la luz], al volverse desvaído, ya no es bello, como que no participa de la forma entera del color. Y las armonías ocultas en los sonidos producen las manifiestas, y de este modo hacen que el alma comprenda lo bello, mostrándole lo mismo en otra cosa. Y es propio de las [armonías] sensibles ser medidas por números, no según cualquier razón, sino según aquella que sirva para producir la forma y para que esta domine. Y sobre las bellezas que se dan en la sensación —que son imágenes y sombras que, como escapándose, han venido a la materia, la han adornado y, al aparecer, han estremecido [a quien las ve]—, baste con lo dicho.

4

περὶ δὲ τῶν προσωτέρω καλῶν, ἃ οὐκέτι αἴσθησις ὁρᾶν εἴληχε, ψυχὴ δὲ ἄνευ ὀργάνων ὁρᾷ καὶ λέγει, ἀναβαίνοντας δεῖ θεάσασθαι καταλιπόντας τὴν αἴσθησιν κάτω περιμένειν. ὥσπερ δὲ ἐπὶ τῶν τῆς αἰσθήσεως καλῶν οὐκ ἦν περὶ αὐτῶν λέγειν τοῖς μήτε ἑωρακόσι μήθ’ ὡς καλῶν ἀντειλημμένοις, οἷον εἴ τινες ἐξ ἀρχῆς τυφλοὶ γεγονότες, τὸν αὐτὸν τρόπον οὐδὲ περὶ κάλλους ἐπιτηδευμάτων τοῖς μὴ ἀποδεξαμένοις τὸ τῶν ἐπιτηδευμάτων καὶ ἐπιστημῶν καὶ τῶν ἄλλων τῶν τοιούτων κάλλος, οὐδὲ περὶ ἀρετῆς φέγγους τοῖς μηδὲ φαντασθεῖσιν, ὡς καλὸν τὸ τῆς δικαιοσύνης καὶ σωφροσύνης πρόσωπον, καὶ οὔτε ἕσπερος οὔτε ἑῷος οὕτω καλά. ἀλλὰ δεῖ ἰδόντας μὲν εἶναι, ὧν ψυχὴ τὰ τοιαῦτα βλέπει, ἰδόντας δὲ ἡσθῆναι καὶ ἔκπληξιν λαβεῖν καὶ πτοηθῆναι πολλῷ μᾶλλον, ἢ ἐν τοῖς πρόσθεν, ἅτε ἀληθινῶν ἤδη ἐφαπτομένους. ταῦτα γὰρ δεῖ τὰ πάθη γενέσθαι περὶ τὸ ὅ τι ἂν ᾖ καλόν, θάμβος καὶ ἔκπληξιν ἡδεῖαν καὶ πόθον καὶ ἔρωτα καὶ πτόησιν μεθ’ ἡδονῆς. ἔστι δὲ ταῦτα παθεῖν καὶ πάσχουσιν αἱ ψυχαὶ καὶ περὶ τὰ μὴ ὁρώμενα πᾶσαι μέν, ὡς εἰπεῖν, μᾶλλον μέντοι αἱ τούτων ἐρωτικώτεραι, ὥσπερ καὶ ἐπὶ τῶν σωμάτων πάντες μὲν ἐρῶσι, κεντοῦνται δὲ οὐκ ἴσα, ἀλλ’ εἰσὶν οἳ μάλιστα, οἳ καὶ λέγονται ἐρᾶν.

En cuanto a las bellezas que están más allá, que ya no le es dado ver a la sensación, sino que el alma ve y nombra sin órganos, hay que contemplarlas ascendiendo y dejando la sensación abajo, a la espera. Y así como en el caso de las bellezas de la sensación no sería posible hablar de ellas con quienes ni las han visto ni las han captado como bellas —por ejemplo, si algunos hubieran nacido ciegos—, del mismo modo tampoco [es posible hablar] de la belleza de las ocupaciones con quienes no han acogido la belleza de las ocupaciones, de las ciencias y de las demás cosas semejantes, ni del esplendor de la virtud con quienes ni siquiera se han imaginado cuán bello es el rostro de la justicia y de la templanza, y que «ni la estrella de la tarde ni la de la mañana son tan bellas». Es preciso, en cambio, haberlas visto con aquello con lo que el alma ve tales cosas, y, al verlas, gozar, quedar sobrecogido y estremecerse mucho más que ante las anteriores, como quienes ya tocan bellezas verdaderas. Porque estas son las afecciones que deben producirse ante cualquier cosa que sea bella: asombro, sobrecogimiento placentero, anhelo, amor y estremecimiento con placer. Y es posible experimentarlas —y de hecho las experimentan— las almas también ante lo que no se ve; todas, por así decirlo, pero sobre todo las más enamoradas de estas cosas; así como también ante los cuerpos todos aman, pero no todos son aguijoneados por igual, sino que hay quienes lo son en sumo grado, y de estos se dice que aman.✦

5

τῷ δὴ καὶ περὶ τὰ ἐν οὐκ αἰσθήσει ἐρωτικῶν ἀναπυνθάνεσθαι δεῖ· τί πάσχετε περὶ τὰ λεγόμενα ἐπιτηδεύματα καλὰ καὶ τρόπους καλοὺς καὶ ἤθη σώφρονα καὶ ὅλως ἔργα ἀρετῆς καὶ διαθέσεις καὶ τὸ τῶν ψυχῶν κάλλος; καὶ ἑαυτοὺς δὲ ἰδόντες τὰ ἔνδον καλοὺς τί πάσχετε; καὶ πῶς ἀναβακχεύεσθε καὶ ἀνακινεῖσθε καὶ ἑαυτοῖς συνεῖναι ποθεῖτε συλλεξάμενοι αὑτοὺς ἀπὸ τῶν σωμάτων; πάσχουσι μὲν γὰρ ταῦτα οἱ ὄντως ἐρωτικοί. τί δέ ἐστι, περὶ ὃ ταῦτα πάσχουσιν; οὐ σχῆμα, οὐ χρῶμα, οὐ μέγεθός τι, ἀλλὰ περὶ ψυχήν, ἀχρώματον μὲν αὐτήν, ἀχρώματον δὲ καὶ τὴν σωφροσύνην ἔχουσαν καὶ τὸ ἄλλο τῶν ἀρετῶν φέγγος, ὅταν ἢ ἐν αὑτοῖς ἴδητε, ἢ καὶ ἐν ἄλλῳ θεάσησθε μέγεθος ψυχῆς καὶ ἦθος δίκαιον καὶ σωφροσύνην καθαρὰν καὶ ἀνδρείαν βλοσυρὸν ἔχουσαν πρόσωπον καὶ σεμνότητα καὶ αἰδῶ ἐπανθοῦσαν ἀτρεμεῖ καὶ ἀκύμονι καὶ ἀπαθεῖ διαθέσει, ἐπὶ πᾶσι δὲ τούτοις τὸν θεοειδῆ νοῦν ἐπιλάμποντα. ταῦτα οὖν ἀγάμενοι καὶ φιλοῦντες πῶς αὐτὰ λέγετε καλά; ἔστι μὲν γὰρ καὶ φαίνεται καὶ οὐ μήποτε ὁ ἰδὼν ἄλλο τι φήσει, ἢ τὰ ὄντως ὄντα ταῦτα εἶναι. τί ὄντα ὄντως; ἢ καλά. ἀλλ’ ἔτι ποθεῖ ὁ λόγος, τί ὄντα πεποίηκε τὴν ψυχὴν εἶναι ἐράσμιον· τί τὸ ἐπὶ πάσαις ἀρεταῖς διαπρέπον οἷον φῶς; βούλει δὴ καὶ τὰ ἐναντία λαβών, τὰ περὶ ψυχὴν αἰσχρὰ γινόμενα, ἀντιπαραθεῖναι; τάχα γὰρ ἂν συμβάλλοιτο πρὸς ὃ ζητοῦμεν τὸ αἰσχρὸν ὅ τί ποτ’ ἐστὶ καὶ διότι φανέν. ἔστω δὴ ψυχὴ αἰσχρά, ἀκόλαστός τε καὶ ἄδικος, πλείστων μὲν ἐπιθυμιῶν γέμουσα, πλείστης δὲ ταραχῆς, ἐν φόβοις διὰ δειλίαν, ἐν φθόνοις διὰ μικροπρέπειαν, πάντα φρονοῦσα ἃ δὴ καὶ φρονεῖ θνητὰ καὶ ταπεινά, σκολιὰ πανταχοῦ, ἡδονῶν οὐ καθαρῶν φίλη, ζῶσα ζωὴν τοῦ ὅ τι ἂν πάθῃ διὰ σώματος ὡς ἡδὺ λαβοῦσα τὸ αἶσχος. αὐτὸ τοῦτο τὸ αἶσχος αὐτῇ ἆρα οὐ προσγεγονέναι οἷον ἐπακτὸν κακὸν φήσομεν, ὃ ἐλωβήσατο μὲν αὐτῇ, πεποίηκε δὲ αὐτὴν ἀκάθαρτον καὶ πολλῷ τῷ κακῷ συμπεφυρμένην, οὔτε ζωὴν ἔτι ἔχουσαν οὔτε αἴσθησιν καθαράν, ἀλλὰ τῷ μίγματι τοῦ κακοῦ ἀμυδρᾷ τῇ ζωῇ κεχρημένην καὶ πολλῷ τῷ θανάτῳ κεκραμένην, οὐκέτι μὲν ὁρῶσαν ἃ δεῖ ψυχὴν ὁρᾶν, οὐκέτι δὲ ἐωμένην ἐν αὑτῇ μένειν τῷ ἕλκεσθαι ἀεὶ πρὸς τὸ ἔξω καὶ τὸ κάτω καὶ τὸ σκοτεινόν; ἀκάθαρτος δή, οἶμαι, οὖσα καὶ φερομένη πανταχοῦ ὁλκαῖς πρὸς τὰ τῇ αἰσθήσει προσπίπτοντα, πολὺ τὸ τοῦ σώματος ἔχουσα ἐγκεκραμένον, τῷ ὑλικῷ πολλῷ συνοῦσα καὶ εἰς αὑτὴν εἰσδεξαμένη εἶδος ἕτερον ἠλλάξατο κράσει τῇ πρὸς τὸ χεῖρον· οἷον εἴ τις δὺς εἰς πηλὸν ἢ βόρβορον τὸ μὲν ὅπερ εἶχε κάλλος μηκέτι προφαίνοι, τοῦτο δὲ ὁρῷτο, ὃ παρὰ τοῦ πηλοῦ ἢ βορβόρου ἀπεμάξατο· ᾧ δὴ τὸ αἰσχρὸν προσθήκῃ τοῦ ἀλλοτρίου προσῆλθε καὶ ἔργον αὐτῷ, εἴπερ ἔσται πάλιν καλός, ἀπονιψαμένῳ καὶ καθηραμένῳ ὅπερ ἦν εἶναι. αἰσχρὰν δὴ ψυχὴν λέγοντες μίξει καὶ κράσει καὶ νεύσει τῇ πρὸς τὸ σῶμα καὶ ὕλην ὀρθῶς ἂν λέγοιμεν. καὶ ἔστι τοῦτο αἶσχος ψυχῇ μὴ καθαρᾷ μηδὲ εἰλικρινεῖ εἶναι, ὥσπερ χρυσῷ ἀναπεπλῆσθαι τοῦ γεώδους, ὃ εἴ τις ἀφέλοι, καταλέλειπται χρυσὸς καὶ ἔστι καλός, μονούμενος μὲν τῶν ἄλλων, αὑτῷ δὲ συνὼν μόνῳ. τὸν αὐτὸν δὴ τρόπον καὶ ψυχή, μονωθεῖσα μὲν ἐπιθυμιῶν, ἃς διὰ τὸ σῶμα ἔχει, ᾧ ἄγαν προσωμίλει, ἀπαλλαγεῖσα δὲ τῶν ἄλλων παθῶν καὶ καθαρθεῖσα ἃ ἔχει σωματωθεῖσα, μείνασα μόνη τὸ αἰσχρὸν τὸ παρὰ τῆς ἑτέρας φύσεως ἅπαν ἀπεθήκατο.

Hay que preguntar, pues, también a los enamorados de lo que no está en la sensación: ¿Qué experimentan ustedes ante las llamadas ocupaciones bellas, los modos de vida bellos, los caracteres templados y, en general, ante las obras de la virtud y las disposiciones [del alma], y ante la belleza de las almas? ¿Y qué experimentan al verse a sí mismos bellos en su interior? ¿Y cómo es que se sienten arrebatados como en un trance báquico, se conmueven y anhelan estar consigo mismos, recogiéndose fuera de los cuerpos? Porque eso es lo que experimentan los verdaderamente enamorados. ¿Y qué es aquello ante lo cual experimentan esto? No una figura, ni un color, ni una magnitud, sino el alma, incolora ella misma, que tiene también incolora la templanza y el resto del esplendor de las virtudes; [esto experimentan] cuando ven [estas cosas] en ustedes mismos, o cuando contemplan en otro la grandeza de alma, un carácter justo, una templanza pura, la valentía de rostro imponente, la dignidad y el pudor que florecen sobre una disposición serena, en calma y libre de pasiones, y, por encima de todo ello, el Intelecto semejante a un dios que derrama su luz. Admirando y amando, pues, estas cosas, ¿por qué las llaman bellas? Porque son y aparecen, y quien las ha visto jamás dirá otra cosa sino que estas son los seres que verdaderamente son. ¿Siendo qué, verdaderamente? Bellos. Pero la razón todavía desea [saber] qué son, para haber hecho al alma digna de amor: ¿qué es eso que, como una luz, resplandece sobre todas las virtudes? ¿Quieres tomar también lo contrario, las fealdades que se producen en el alma, y ponerlas en contraste? Porque quizá contribuiría a lo que buscamos [saber] qué es lo feo y por qué se presenta como tal. Sea, pues, un alma fea, desenfrenada e injusta, llena de muchísimos deseos y de muchísima turbación, entre temores por su cobardía, entre envidias por su mezquindad, que piensa todo cuanto piensa [como cosas] mortales y bajas, tortuosa en todo, amiga de placeres impuros, que vive una vida [entregada] a lo que experimenta a través del cuerpo, tomando la fealdad como algo grato. ¿No diremos que esta misma fealdad le ha sobrevenido como un mal importado, que la ha ultrajado y la ha vuelto impura y mezclada con mucho mal, sin tener ya ni vida ni sensación puras, sino que, por la mezcla del mal, se sirve de una vida mortecina y está mezclada con mucha muerte, y ya no ve lo que el alma debe ver, ni se le permite permanecer en sí misma, porque es arrastrada siempre hacia lo exterior, lo de abajo y lo oscuro? Impura, pues, creo yo, y llevada de aquí para allá por las atracciones hacia lo que impresiona la sensación, con mucho del cuerpo mezclado en ella, unida a mucho de lo material y habiendo acogido en sí una forma distinta, ha cambiado por una mezcla que la ha hecho peor. Es como si alguien que se hubiera sumergido en el fango o en el lodo ya no dejara ver la belleza que tenía, y solo se viera lo que se le ha pegado del fango o del lodo; a este, ciertamente, la fealdad le ha sobrevenido por añadidura de algo ajeno, y su tarea, si ha de volver a ser bello, es lavarse y limpiarse para ser lo que era. Así pues, diríamos con razón que el alma se vuelve fea por mezcla, por fusión y por inclinación hacia el cuerpo y la materia. Y esta es la fealdad para el alma: no ser pura ni sin mezcla, como [para] el oro [lo es] estar lleno de tierra; si alguien se la quita, queda el oro, y es bello, aislado de lo demás y unido solo consigo mismo. Del mismo modo también el alma, aislada de los deseos que tiene a causa del cuerpo, con el que se había unido en exceso, liberada de las demás pasiones y purificada de lo que tiene por haberse hecho corpórea, al quedar sola se despoja de toda la fealdad que [le venía] de la otra naturaleza.✦

6

ἔστι γὰρ δή, ὡς ὁ παλαιὸς λόγος, καὶ ἡ σωφροσύνη καὶ ἡ ἀνδρεία καὶ πᾶσα ἀρετὴ κάθαρσις καὶ ἡ φρόνησις αὐτή. διὸ καὶ αἱ τελεταὶ ὀρθῶς αἰνίττονται τὸν μὴ κεκαθαρμένον καὶ εἰς ᾅδου κείσεσθαι ἐν βορβόρῳ, ὅτι τὸ μὴ καθαρὸν βορβόρῳ διὰ κάκην φίλον· οἷα δὴ καὶ ὗες, οὐ καθαραὶ τὸ σῶμα, χαίρουσι τῷ τοιούτῳ. τί γὰρ ἂν καὶ εἴη σωφροσύνη ἀληθὴς ἢ τὸ μὴ προσομιλεῖν ἡδοναῖς τοῦ σώματος, φεύγειν δὲ ὡς οὐ καθαρὰς οὐδὲ καθαροῦ; ἡ δὲ ἀνδρεία ἀφοβία θανάτου. ὁ δέ ἐστι χωρὶς εἶναι τὴν ψυχὴν τοῦ σώματος. οὐ φοβεῖται δὲ τοῦτο, ὃς ἀγαπᾷ μόνος γενέσθαι. μεγαλοψυχία δὲ δὴ ὑπεροψία τῶν τῇδε. ἡ δὲ φρόνησις νόησις ἐν ἀποστροφῇ τῶν κάτω, πρὸς δὲ τὰ ἄνω τὴν ψυχὴν ἄγουσα. γίνεται οὖν ἡ ψυχὴ καθαρθεῖσα εἶδος καὶ λόγος καὶ πάντη ἀσώματος καὶ νοερὰ καὶ ὅλη τοῦ θείου, ὅθεν ἡ πηγὴ τοῦ καλοῦ καὶ τὰ συγγενῆ πάντα τοιαῦτα. ψυχὴ οὖν ἀναχθεῖσα πρὸς νοῦν ἐπὶ τὸ μᾶλλόν ἐστι καλόν. νοῦς δὲ καὶ τὰ παρὰ νοῦ τὸ κάλλος αὐτῇ οἰκεῖον καὶ οὐκ ἀλλότριον, ὅτι τότε ἐστὶν ὄντως μόνον ψυχή. διὸ καὶ λέγεται ὀρθῶς τὸ ἀγαθὸν καὶ καλὸν τὴν ψυχὴν γίνεσθαι ὁμοιωθῆναι εἶναι θεῷ, ὅτι ἐκεῖθεν τὸ καλὸν καὶ ἡ μοῖρα ἡ ἑτέρα τῶν ὄντων. μᾶλλον δὲ τὰ ὄντα ἡ καλλονή ἐστιν, ἡ δὲ ἑτέρα φύσις τὸ αἰσχρόν. τὸ δ’ αὐτὸ αἰσχρὸν καὶ πρῶτον κακόν, ὥστε κἀκεῖνο ταὐτὸν ἀγαθόν τε καὶ καλόν, ἢ τἀγαθόν τε καὶ καλλονή. ὁμοίως οὖν ζητητέον καλόν τε καὶ ἀγαθὸν καὶ αἰσχρόν τε καὶ κακόν. καὶ τὸ πρῶτον θετέον τὴν καλλονήν, ὅπερ καὶ τἀγαθόν· ἀφ’ οὗ νοῦς εὐθὺς τὸ καλόν· ψυχὴ δὲ νῷ καλόν· τὰ δὲ ἄλλα ἤδη παρὰ ψυχῆς μορφούσης καλά, τά τε ἐν ταῖς πράξεσι τά τε ἐν τοῖς ἐπιτηδεύμασι. καὶ δὴ καὶ τὰ σώματα, ὅσα οὕτω λέγεται, ψυχὴ ἤδη ποιεῖ· ἅτε γὰρ θεῖον οὖσα καὶ οἷον μοῖρα τοῦ καλοῦ, ὧν ἂν ἐφάψηται καὶ κρατῇ, καλὰ ταῦτα, ὡς δυνατὸν αὐτοῖς μεταλαβεῖν, ποιεῖ.

Porque, como dice el antiguo dicho, la templanza, la valentía y toda virtud son purificación, y también lo es la sabiduría misma. Por eso también los ritos de iniciación enseñan con acierto, en enigma, que quien no se ha purificado yacerá en el Hades en el fango, porque lo impuro, por su vileza, es amigo del fango; tal como también los cerdos, que no tienen limpio el cuerpo, se complacen en semejante cosa. ¿Qué otra cosa podría ser la verdadera templanza sino no tratar con los placeres del cuerpo y huir de ellos como impuros y propios de lo impuro? Y la valentía es no temer a la muerte. Y la muerte consiste en que el alma esté separada del cuerpo; y no la teme quien se complace en quedarse solo. La grandeza de alma es el desprecio de las cosas de aquí. Y la sabiduría es intelección que se aparta de lo de abajo y conduce el alma hacia lo de arriba. El alma, pues, una vez purificada, se vuelve forma y razón, enteramente incorpórea e intelectiva, y toda ella [pertenece] a lo divino, de donde [mana] la fuente de lo bello y todo lo que es afín a ello. El alma, pues, elevada hacia el Intelecto, es más bella todavía. Y el Intelecto y lo que procede del Intelecto es su belleza, propia y no ajena, porque solo entonces es verdaderamente alma. Por eso también se dice con razón que para el alma llegar a ser buena y bella es asemejarse a dios, porque de allí [proceden] lo bello y la otra porción de lo real, [la de] los seres. O, más bien, los seres son la belleza, y la otra naturaleza es lo feo. Y lo feo es lo mismo que el mal primero, de modo que también aquello es lo mismo, bueno y bello, o el Bien (agathón) y la Belleza. Hay que investigar, pues, del mismo modo lo bello y lo bueno, y lo feo y lo malo. Y hay que poner en primer lugar la Belleza, que es también el Bien; de él procede inmediatamente el Intelecto, que es lo bello; el alma es bella por el Intelecto; y lo demás es ya bello por el alma que le da forma, tanto lo que hay en las acciones como lo que hay en las ocupaciones. Y también los cuerpos, cuantos se dicen bellos, es ya el alma la que los hace tales; porque, como es algo divino y como una porción de lo bello, hace bellas las cosas que toca y domina, en la medida en que les es posible participar [de la belleza].✦

7

ἀναβατέον οὖν πάλιν ἐπὶ τὸ ἀγαθόν, οὗ ὀρέγεται πᾶσα ψυχή. εἴ τις οὖν εἶδεν αὐτό, οἶδεν ὃ λέγω, ὅπως καλόν. ἐφετὸν μὲν γὰρ ὡς ἀγαθὸν καὶ ἡ ἔφεσις πρὸς τοῦτο, τεῦξις δὲ αὐτοῦ ἀναβαίνουσι πρὸς τὸ ἄνω καὶ ἐπιστραφεῖσι καὶ ἀποδυομένοις, ἃ καταβαίνοντες ἠμφιέσμεθα· οἷον ἐπὶ τὰ ἅγια τῶν ἱερῶν τοῖς ἀνιοῦσι καθάρσεις τε καὶ ἱματίων ἀποθέσεις τῶν πρὶν καὶ τὸ γυμνοῖς ἀνιέναι· ἕως ἄν τις παρελθὼν ἐν τῇ ἀναβάσει πᾶν ὅσον ἀλλότριον τοῦ θεοῦ αὑτῷ μόνῳ αὐτὸ μόνον ἴδῃ εἰλικρινές, ἁπλοῦν, καθαρόν, ἀφ’ οὗ πάντα ἐξήρτηται, καὶ πρὸς αὐτὸ βλέπει καὶ ἔστι καὶ ζῇ καὶ νοεῖ· ζωῆς γὰρ αἴτιον καὶ νοῦ καὶ τοῦ εἶναι. τοῦτο οὖν εἴ τις ἴδοι, ποίους ἂν ἴσχοι ἔρωτας, ποίους δὲ πόθους, βουλόμενος αὐτῷ συγκερασθῆναι, πῶς δ’ ἂν ἐκπλαγείη μεθ’ ἡδονῆς; ἔστι γὰρ τῷ μὲν μήπω ἰδόντι ὀρέγεσθαι ὡς ἀγαθοῦ· τῷ δὲ ἰδόντι ὑπάρχει ἐπὶ καλῷ ἄγασθαί τε καὶ θάμβους πίμπλασθαι μεθ’ ἡδονῆς καὶ ἐκπλήττεσθαι ἀβλαβῶς καὶ ἐρᾶν ἀληθῆ ἔρωτα καὶ δριμέος πόθου καὶ τῶν ἄλλων ἐρώτων καταγελᾶν καὶ τῶν πρόσθεν νομιζομένων καλῶν καταφρονεῖν· ὁποῖον πάσχουσιν ὅσοι θεῶν εἴδεσιν ἢ δαιμόνων προστυχόντες οὐκέτ’ ἂν ἀποδέχοιντο ὁμοίως ἄλλων κάλλη σωμάτων. τί δῆτα οἰόμεθα, εἴ τις αὐτὸ τὸ καλὸν θεῷτο αὐτὸ ἐφ’ ἑαυτοῦ καθαρόν, μὴ σαρκῶν, μὴ σώματος ἀνάπλεων, μὴ ἐν γῇ, μὴ ἐν οὐρανῷ, ἵν’ ᾖ καθαρόν; καὶ γὰρ ἐπακτὰ πάντα ταῦτα καὶ μέμικται καὶ οὐ πρῶτα, παρ’ ἐκείνου δέ. εἰ οὖν ἐκεῖνο, ὃ χορηγεῖ μὲν ἅπασιν, ἐφ’ ἑαυτοῦ δὲ μένον δίδωσι καὶ οὐ δέχεταί τι εἰς αὑτό, ἴδοι, μένων ἐν τῇ θέᾳ τοῦ τοιούτου καὶ ἀπολαύων αὐτοῦ ὁμοιούμενος τίνος ἂν ἔτι δέοιτο καλοῦ; τοῦτο γὰρ αὐτὸ μάλιστα κάλλος ὂν αὐτὸ καὶ τὸ πρῶτον ἐργάζεται τοὺς ἐραστὰς αὐτοῦ καλοὺς καὶ ἐραστοὺς ποιεῖ. οὗ δὴ καὶ ἀγὼν μέγιστος καὶ ἔσχατος ψυχαῖς πρόκειται, ὑπὲρ οὗ καὶ ὁ πᾶς πόνος, μὴ ἀμοίρους γενέσθαι τῆς ἀρίστης θέας, ἧς ὁ μὲν τυχὼν μακάριος ὄψιν μακαρίαν τεθεαμένος ἀτυχὴς δὲ τούτου ὁ μὴ τυχών. οὐ γὰρ ὁ χρωμάτων ἢ σωμάτων καλῶν μὴ τυχὼν οὐδὲ δυνάμεως οὐδὲ ἀρχῶν οὐδ’ ὁ βασιλείας μὴ τυχὼν ἀτυχής, ἀλλ’ ὁ τούτου καὶ μόνου, ὑπὲρ οὗ τῆς τεύξεως καὶ βασιλείας καὶ ἀρχὰς γῆς ἁπάσης καὶ θαλάττης καὶ οὐρανοῦ προέσθαι χρεών, εἰ καταλιπών τις ταῦτα καὶ ὑπεριδὼν εἰς ἐκεῖνο στραφεὶς ἴδοι.

Hay que ascender, pues, de nuevo hacia el Bien, al que aspira toda alma. Si alguien lo ha visto, sabe lo que digo: cuán bello es. Porque es deseable en cuanto bien, y el deseo tiende hacia él; pero alcanzarlo es [propio] de quienes ascienden hacia lo alto, se vuelven [hacia él] y se despojan de lo que nos pusimos al descender; así como para quienes suben a los santuarios de los templos [hay] purificaciones, el quitarse las vestiduras de antes y el subir desnudos; hasta que uno, habiendo dejado atrás en la subida todo cuanto es ajeno al dios, vea, solo consigo mismo, a Aquel solo, sin mezcla, simple, puro, del que todo depende, y hacia el que todo mira, y es, y vive, y piensa: pues es causa de la vida, del intelecto y del ser. Si alguien, pues, lo viera, ¡qué amores sentiría, qué anhelos, queriendo fundirse con él, y cómo quedaría sobrecogido de placer! Porque a quien todavía no lo ha visto le cabe desearlo como bien; pero a quien lo ha visto le es dado admirarse ante lo bello, llenarse de asombro con placer, quedar sobrecogido sin daño, amar con amor verdadero y con anhelo punzante, reírse de los demás amores y despreciar las cosas que antes tenía por bellas; como les sucede a cuantos se han encontrado con apariciones de dioses o de daímones, que ya no podrían acoger del mismo modo las bellezas de otros cuerpos. ¿Qué pensamos, entonces, [que le ocurriría] si alguien contemplara lo Bello mismo, en sí mismo puro, no lleno de carnes ni de cuerpo, ni en la tierra ni en el cielo, para que sea puro? Porque todas estas cosas son añadidas y mezcladas, y no primeras, sino que proceden de aquel. Si, pues, viera aquello que lo provee todo a todos, pero que da permaneciendo en sí mismo y no recibe nada en sí, permaneciendo en la contemplación de semejante [realidad], gozando de ella y asemejándose [a ella], ¿de qué otra belleza tendría aún necesidad? Porque esto, siendo ello mismo en grado sumo la belleza y la belleza primera, hace bellos a sus amantes y los hace dignos de amor. Y aquí es donde se presenta a las almas la lucha más grande y última, por la cual [se emprende] todo esfuerzo: no quedarse sin parte en la mejor contemplación. Quien la alcanza es dichoso, por haber contemplado una visión dichosa; y desdichado el que no la alcanza. Porque no es desdichado el que no alcanza colores o cuerpos bellos, ni poder, ni cargos, ni un reino, sino el que no alcanza esto, y solo esto, por cuya obtención es preciso renunciar a reinos y al dominio de toda la tierra, del mar y del cielo, si es que, abandonando y despreciando estas cosas, uno logra volverse hacia aquello y verlo.✦

8

τίς οὖν ὁ τρόπος; τίς μηχανή; πῶς τις θεάσεται κάλλος ἀμήχανον οἷον ἔνδον ἐν ἁγίοις ἱεροῖς μένον οὐδὲ προιὸν εἰς τὸ ἔξω, ἵνα τις καὶ βέβηλος ἴδῃ; ἴτω δὴ καὶ συνεπέσθω εἰς τὸ εἴσω ὁ δυνάμενος ἔξω καταλιπὼν ὄψιν ὀμμάτων μηδ’ ἐπιστρέφων αὑτὸν εἰς τὰς προτέρας ἀγλαίας σωμάτων. ἰδόντα γὰρ δεῖ τὰ ἐν σώμασι καλὰ μήτοι προστρέχειν, ἀλλὰ γνόντα, ὥς εἰσιν εἰκόνες καὶ ἴχνη καὶ σκιαί, φεύγειν πρὸς ἐκεῖνο, οὗ ταῦτα εἰκόνες. εἰ γάρ τις ἐπιδράμοι λαβεῖν βουλόμενος ὡς ἀληθινοῦ, οἷα εἰδώλου καλοῦ ἐφ’ ὕδατος ὀχουμένου, οὗ λαβεῖν βουληθείς, ὥς πού τις μῦθος, δοκεῖ μοι, αἰνίττεται, δὺς εἰς τὸ κάτω τοῦ ῥεύματος ἀφανὴς ἐγένετο, τὸν αὐτὸν δὴ τρόπον ὁ ἐχόμενος τῶν καλῶν σωμάτων καὶ μὴ ἀφιεὶς οὐ τῷ σώματι, τῇ δὲ ψυχῇ καταδύσεται εἰς σκοτεινὰ καὶ ἀτερπῆ τῷ νῷ βάθη, ἔνθα τυφλὸς καὶ ἐν ᾅδου μένων καὶ ἐνταῦθα κἀκεῖ σκιαῖς συνέσται. φεύγωμεν δὴ φίλην ἐς πατρίδα, ἀληθέστερον ἄν τις παρακελεύοιτο. τίς οὖν ἡ φυγή; καὶ πῶς ἀναξόμεθα; οἷον ἀπὸ μάγου Κίρκης φησὶν ἢ Καλυψοῦς Ὀδυσσεὺς αἰνιττόμενος, δοκεῖ μοι, μεῖναι οὐκ ἀρεσθείς, καίτοι ἔχων ἡδονὰς δι’ ὀμμάτων καὶ κάλλει πολλῷ αἰσθητῷ συνών. πατρὶς δὲ ἡμῖν, ὅθενπερ ἤλθομεν, καὶ πατὴρ ἐκεῖ. τίς οὖν ὁ στόλος καὶ ἡ φυγή; οὐ ποσὶ δεῖ διανύσαι· πανταχοῦ γὰρ φέρουσι πόδες ἐπὶ γῆν ἄλλην ἀπ’ ἄλλης· οὐδέ σε δεῖ ἵππων ὄχημα ἤ τι θαλάττιον παρασκευάσαι, ἀλλὰ ταῦτα πάντα ἀφεῖναι δεῖ καὶ μὴ βλέπειν, ἀλλ’ οἷον μύσαντα ὄψιν ἄλλην ἀλλάξασθαι καὶ ἀνεγεῖραι, ἣν ἔχει μὲν πᾶς, χρῶνται δὲ ὀλίγοι.

¿Cuál es, pues, el modo? ¿Qué recurso [hay]? ¿Cómo podrá uno contemplar una belleza inabarcable que permanece, por así decir, dentro, en santuarios sagrados, sin salir afuera para que la vea también el profano? Que vaya, pues, y que siga hacia dentro el que pueda, dejando fuera la visión de los ojos y sin volverse hacia los esplendores de los cuerpos que antes [admiraba]. Porque, al ver las bellezas en los cuerpos, no hay que correr tras ellas, sino, sabiendo que son imágenes, vestigios y sombras, huir hacia aquello de lo cual son imágenes. Pues si alguien corriera hacia ellas queriendo atraparlas como si fueran verdaderas, [le pasaría] como a quien quiso atrapar una bella imagen que flotaba sobre el agua —según insinúa, me parece, algún mito— y, hundiéndose en lo profundo de la corriente, desapareció; del mismo modo, quien se aferra a los cuerpos bellos y no los suelta se hundirá, no con el cuerpo, sino con el alma, en profundidades oscuras y sin alegría para el intelecto, donde, ciego y permaneciendo en el Hades, convivirá con sombras tanto aquí como allí. «Huyamos, pues, a la querida patria», podría exhortarse con mayor verdad. ¿Y cuál es la huida? ¿Cómo zarparemos? Como dice Odiseo —expresando en enigma, me parece—, [que se alejó] de la maga Circe o de Calipso, porque no le agradó quedarse, aunque tenía placeres para los ojos y vivía rodeado de mucha belleza sensible. Nuestra patria es aquella de donde vinimos, y allí está el Padre. ¿Cuál es, pues, la travesía y la huida? No hay que recorrerla con los pies, pues los pies nos llevan siempre de una tierra a otra; ni debes preparar un carro de caballos o una nave, sino que hay que dejar todo esto y no mirar, sino, como cerrando los ojos, cambiar a otra mirada y despertarla: la que todos tienen, pero pocos usan.✦

9

τί οὖν ἐκείνη ἡ ἔνδον βλέπει; ἄρτι μὲν ἐγειρομένη οὐ πάνυ τὰ λαμπρὰ δύναται βλέπειν. ἐθιστέον οὖν τὴν ψυχὴν αὐτὴν πρῶτον μὲν τὰ καλὰ βλέπειν ἐπιτηδεύματα· εἶτα ἔργα καλά, οὐχ ὅσα αἱ τέχναι ἐργάζονται, ἀλλ’ ὅσα οἱ ἄνδρες οἱ λεγόμενοι ἀγαθοί· εἶτα ψυχὴν ἰδὲ τῶν τὰ ἔργα τὰ καλὰ ἐργαζομένων. πῶς ἂν οὖν ἴδοις ψυχὴν ἀγαθὴν οἷον τὸ κάλλος ἔχει; ἄναγε ἐπὶ σαυτὸν καὶ ἰδέ· κἂν μήπω σαυτὸν ἴδῃς καλόν, οἷα ποιητὴς ἀγάλματος, ὃ δεῖ καλὸν γενέσθαι, τὸ μὲν ἀφαιρεῖ, τὸ δὲ ἀπέξεσε, τὸ δὲ λεῖον, τὸ δὲ καθαρὸν ἐποίησεν, ἕως ἔδειξε καλὸν ἐπὶ τῷ ἀγάλματι πρόσωπον, οὕτω καὶ σὺ ἀφαίρει ὅσα περιττὰ καὶ ἀπεύθυνε ὅσα σκολιά, ὅσα σκοτεινὰ καθαίρων ἐργάζου εἶναι λαμπρὰ καὶ μὴ παύσῃ τεκταίνων τὸ σὸν ἄγαλμα, ἕως ἂν ἐκλάμψῃ σοι τῆς ἀρετῆς ἡ θεοειδὴς ἀγλαία, ἕως ἂν ἴδῃς σωφροσύνην ἐν ἁγνῷ βεβῶσαν βάθρῳ. εἰ γέγονας τοῦτο καὶ εἶδες σαυτὸν καὶ σαυτῷ καθαρῶς συνεγένου οὐδὲν ἔχων ἐμπόδιον πρὸς τὸ εἷς οὕτω γενέσθαι οὐδὲ σὺν αὑτῷ ἄλλο τι ἐντὸς μεμιγμένον ἔχων, ἀλλ’ ὅλος αὐτὸς φῶς ἀληθινὸν μόνον, οὐ μεγέθει μεμετρημένον οὐδὲ σχήματι εἰς ἐλάττωσιν περιγραφὲν οὐδ’ αὖ εἰς μέγεθος δι’ ἀπειρίας αὐξηθέν, ἀλλ’ ἀμέτρητον πανταχοῦ, ὡς ἂν μεῖζον παντὸς μέτρου καὶ παντὸς κρεῖσσον ποσοῦ· εἰ τοῦτο γενόμενον σαυτὸν ἴδοις, ὄψις ἤδη γενόμενος θαρσήσας περὶ σαυτῷ καὶ ἐνταῦθα ἤδη ἀναβεβηκὼς μηκέτι τοῦ δεικνύντος δεηθεὶς ἀτενίσας ἰδέ· οὗτος γὰρ μόνος ὁ ὀφθαλμὸς τὸ μέγα κάλλος βλέπει. ἐὰν δὲ ἴῃ ἐπὶ τὴν θέαν λημῶν κακίαις καὶ οὐ κεκαθαρμένος ἢ ἀσθενής, ἀνανδρίᾳ οὐ δυνάμενος τὰ πάνυ λαμπρὰ βλέπειν, οὐδὲν βλέπει, κἂν ἄλλος δεικνύῃ παρὸν τὸ ὁραθῆναι δυνάμενον. τὸ γὰρ ὁρῶν πρὸς τὸ ὁρώμενον συγγενὲς καὶ ὅμοιον ποιησάμενον δεῖ ἐπιβάλλειν τῇ θέᾳ. οὐ γὰρ ἂν πώποτε εἶδεν ὀφθαλμὸς ἥλιον ἡλιοειδὴς μὴ γεγενημένος, οὐδὲ τὸ καλὸν ἂν ἴδοι ψυχὴ μὴ καλὴ γενομένη. γενέσθω δὴ πρῶτον θεοειδὴς πᾶς καὶ καλὸς πᾶς, εἰ μέλλει θεάσασθαι τἀγαθόν τε καὶ καλόν. ἥξει γὰρ πρῶτον ἀναβαίνων ἐπὶ τὸν νοῦν κἀκεῖ πάντα εἰσόψεται καλὰ τὰ εἴδη καὶ φήσει τὸ κάλλος τοῦτο εἶναι, τὰς ἰδέας· πάντα γὰρ ταύταις καλά, τοῖς νοῦ γεννήμασι καὶ οὐσίᾳ. τὸ δὲ ἐπέκεινα τούτου τὴν τοῦ ἀγαθοῦ λέγομεν φύσιν προβεβλημένον τὸ καλὸν πρὸ αὑτῆς ἔχουσαν. ὥστε ὁλοσχερεῖ μὲν λόγῳ τὸ πρῶτον καλόν· διαιρῶν δὲ τὰ νοητὰ τὸ μὲν νοητὸν καλὸν τὸν τῶν εἰδῶν φήσει τόπον, τὸ δ’ ἀγαθὸν τὸ ἐπέκεινα καὶ πηγὴν καὶ ἀρχὴν τοῦ καλοῦ. ἢ ἐν τῷ αὐτῷ τὸ ἀγαθὸν καὶ καλὸν πρῶτον θήσεται· πλὴν ἐκεῖ τὸ καλόν.

¿Y qué ve aquella [mirada] interior? Recién despierta, no puede ver del todo las cosas resplandecientes. Hay que acostumbrar, pues, al alma misma a ver primero las ocupaciones bellas; luego, las obras bellas, no las que realizan las artes, sino las que realizan los hombres a quienes se llama buenos; luego, mira el alma de los que realizan las obras bellas. ¿Cómo podrías, entonces, ver qué belleza tiene un alma buena? Vuelve a ti mismo y mira. Y si todavía no te ves bello, haz como el escultor de una estatua que ha de llegar a ser bella: quita esto, raspa aquello, pule esto otro, limpia lo de más allá, hasta que hace aparecer un rostro bello en la estatua; así también tú: quita todo lo superfluo, endereza todo lo torcido, limpia todo lo oscuro y trabaja para que sea luminoso, y no dejes de esculpir tu propia estatua hasta que resplandezca en ti el divino esplendor de la virtud, hasta que veas la templanza asentada en su sagrado pedestal. Si has llegado a ser esto, y lo has visto, y te has unido puramente contigo mismo, sin tener nada que te impida llegar a ser así uno, ni tener dentro de ti ninguna otra cosa mezclada contigo, sino [siendo] todo tú solo luz verdadera, no medida por una magnitud, ni circunscrita por una figura que la reduzca, ni, a la inversa, acrecentada en magnitud hasta lo ilimitado, sino sin medida por todas partes, como mayor que toda medida y superior a toda cantidad; si te ves llegado a ser esto, convertido ya en visión, ten confianza en ti mismo y, habiendo ascendido ya hasta aquí sin necesitar más de quien te guíe, fija la mirada y mira. Porque solo este ojo ve la gran belleza. Pero si alguien llega a la contemplación con los ojos legañosos por los vicios y sin haberse purificado, o débil, incapaz por cobardía de ver lo muy resplandeciente, no ve nada, aunque otro le muestre presente lo que puede ser visto. Porque es preciso que lo que ve se haga afín y semejante a lo visto para aplicarse a la contemplación. Nunca un ojo habría visto el sol si no se hubiera hecho semejante al sol, ni un alma podría ver lo bello si no se hubiera hecho bella. Hágase, pues, primero todo semejante a un dios y todo bello quien vaya a contemplar el Bien y lo bello. Porque al ascender llegará primero al Intelecto, y allí verá que todas las formas son bellas y dirá que esta es la belleza: las Ideas; pues todo es bello por ellas, que son las criaturas y la esencia del Intelecto. Y a lo que está más allá de este lo llamamos la naturaleza del Bien, que tiene la belleza extendida delante de sí. De modo que, hablando en términos generales, [el Bien] es lo bello primero; pero si se distinguen los inteligibles, se dirá que lo bello inteligible es el lugar de las formas, y que el Bien es lo que está más allá, fuente y principio de lo bello. O bien se pondrá el Bien y lo bello primero en lo mismo; en todo caso, lo bello está allá.✦

Fuente del texto original: Texto griego: edición de R. Volkmann (Leipzig, Teubner, 1883–1884, dominio público), transcripción digital de Open Greek and Latin (First1KGreek), CC BY-SA 4.0. La columna griega se distribuye con esa misma licencia.