Enéada V, 1 · Sobre las tres hipóstasis primordiales
Περὶ τῶν τριῶν ἀρχικῶν ὑποστάσεων
Τί ποτε ἄρα ἐστὶ τὸ πεποιηκὸς τὰς ψυχὰς πατρὸς θεοῦ ἐπιλαθέσθαι, καὶ μοίρας ἐκεῖθεν οὔσας καὶ ὅλως ἐκείνου ἀγνοῆσαι καὶ ἑαυτὰς καὶ ἐκεῖνον; ἀρχὴ μὲν οὖν αὐταῖς τοῦ κακοῦ ἡ τόλμα καὶ ἡ γένεσις καὶ ἡ πρώτη ἑτερότης καὶ τὸ βουληθῆναι δὲ ἑαυτῶν εἶναι. τῷ δὴ αὐτεξουσίῳ ἐπειδήπερ ἐφάνησαν ἡσθεῖσαι πολλῷ τῷ κινεῖσθαι παρ’ αὑτῶν κεχρημέναι, τὴν ἐναντίαν δραμοῦσαι καὶ πλείστην ἀπόστασιν πεποιημέναι ἠγνόησαν καὶ ἑαυτὰς ἐκεῖθεν εἶναι· ὥσπερ παῖδες εὐθὺς ἀποσπασθέντες ἀπὸ πατέρων καὶ πολὺν χρόνον πόρρω τραφέντες ἀγνοοῦσι καὶ ἑαυτοὺς καὶ πατέρας. οὔτ’ οὖν ἔτι ἐκεῖνον οὔτε ἑαυτὰς ὁρῶσαι, ἀτιμάσασαι ἑαυτὰς ἀγνοίᾳ τοῦ γένους, τιμήσασαι τἆλλα καὶ πάντα μᾶλλον ἢ ἑαυτὰς θαυμάσασαι καὶ πρὸς αὐτὰ. ἐκπλαγεῖσαι καὶ ἀγασθεῖσαι καὶ ἐξηρτημέναι τούτων ἀπέρρηξαν ὡς οἷόν τε ἑαυτὰς ὧν ἀπεστράφησαν ἀτιμάσασαι· ὥστε συμβαίνει τῆς παντελοῦς ἀγνοίας ἐκείνου ἡ τῶνδε τιμὴ καὶ ἡ ἑαυτῶν ἀτιμία εἶναι αἰτία. ἅμα γὰρ διώκεται ἄλλο καὶ θαυμάζεται καὶ τὸ θαυμάζον καὶ διῶκον ὁμολογεῖ χεῖρον εἶναι· χεῖρον δὲ αὑτό τι θέμενον γιγνομένων καὶ ἀπολλυμένων ἀτιμότατόν τε καὶ θνητότατον πάντων ὧν τιμᾷ ὑπολαμβάνον οὔτε θεοῦ φύσιν οὔτε δύναμιν ἄν ποτε ἐν θυμῷ βάλοιτο. διὸ δεῖ διττὸν γίνεσθαι τὸν λόγον πρὸς τοὺς οὕτω διακειμένους, εἴπερ τις ἐπιστρέψοι αὐτοὺς εἰς τὰ ἐναντία καὶ τὰ πρῶτα καὶ ἀνάγοι μέχρι τοῦ ἀκροτάτου καὶ ἑνὸς καὶ πρώτου. τίς οὖν ἑκάτερος; ὁ μὲν δεικνὺς τὴν ἀτιμίαν τῶν νῦν ψυχῇ τιμωμένων, ὃν ἐν ἄλλοις δίιμεν ἐπὶ πλέον, ὁ δὲ διδάσκων καὶ ἀναμιμνήσκων τὴν ψυχὴν οἷον τοῦ γένους καὶ τῆς ἀξίας, ὃς πρότερός ἐστιν ἐκείνου καὶ σαφηνισθεὶς κἀκεῖνον δηλώσει· περὶ οὗ νῦν λεκτέον, ἐγγὺς γὰρ οὗτος τοῦ ζητουμένου καὶ πρὸ ἔργου πρὸς ἐκεῖνον. τὸ γὰρ ζητοῦν ἐστι ψυχή, καὶ τί ὂν ζητεῖ γνωστέον αὐτῇ, ἵνα αὑτὴν πρότερον μάθῃ, εἰ δύναμιν ἔχει τοῦ τὰ τοιαῦτα ζητεῖν, καὶ εἰ ὄμμα τοιοῦτον ἔχει, οἷον ἰδεῖν, καὶ εἰ προσήκει ζητεῖν. εἰ μὲν γὰρ ἀλλότρια, τί δεῖ; εἰ δὲ συγγενῆ, καὶ προσήκει καὶ δύναται εὑρεῖν.
¿Qué es, pues, lo que ha hecho que las almas olviden a su padre, el dios, y que, siendo porciones venidas de allá y enteramente suyas, se desconozcan a sí mismas y lo desconozcan a él? El principio del mal fue para ellas la audacia (tólma), el nacimiento, la primera alteridad y el haber querido pertenecerse a sí mismas. Y una vez que aparecieron [aquí], complacidas en su libre albedrío, haciendo amplio uso del moverse por sí mismas, corrieron en dirección contraria y, llegadas a la máxima distancia, ignoraron incluso que ellas mismas procedían de allá; como niños arrancados de sus padres apenas nacidos y criados largo tiempo lejos, que se desconocen a sí mismos y a sus padres. Así, no viéndolo ya a él ni viéndose a sí mismas, despreciándose por ignorar su linaje, estimando las otras cosas y admirándolo todo más que a sí mismas, asombradas, prendadas y pendientes de ellas, se desgajaron cuanto les fue posible de aquello de lo que se habían apartado con desprecio. De modo que la estima de las cosas de aquí y el desprecio de sí mismas resultan ser la causa de su total ignorancia de aquél. Porque lo que persigue y admira otra cosa reconoce a la vez que es inferior; y al ponerse a sí mismo por debajo de las cosas que nacen y perecen, y al tenerse por lo más despreciable y lo más mortal de todo lo que estima, no podría concebir jamás en su ánimo ni la naturaleza ni el poder de Dios. Por eso el discurso dirigido a quienes se encuentran en esta disposición debe ser doble, si es que se ha de hacerlos volver hacia lo contrario y hacia lo primero, y conducirlos hacia arriba hasta lo más alto, lo uno y primero. ¿Cuál es, pues, cada uno de los dos? Uno muestra la vileza de lo que ahora el alma estima, y lo expondremos con más amplitud en otro lugar; el otro enseña y recuerda al alma cuál es, por así decir, su linaje y su dignidad: este es anterior a aquél y, una vez aclarado, pondrá de manifiesto también aquél. De este hay que hablar ahora, pues está cerca de lo que se busca y es útil para aquél. Porque lo que busca es el alma, y ella debe saber qué es, ella que busca, para aprender primero acerca de sí misma: si tiene la capacidad de buscar tales cosas, si tiene un ojo capaz de verlas y si le corresponde buscarlas. Pues si son ajenas, ¿para qué? Pero si son afines, le corresponde y puede hallarlas.✦
Psykhé: «alma», principio de vida y de movimiento; para Plotino, la tercera de las realidades primordiales, después de lo Uno y del Intelecto. Aquí se habla de las almas individuales.
Tólma: «audacia, osadía»; término de tradición pitagórica con que Plotino designa el impulso primero de alejarse del principio y existir por cuenta propia.
ἐνθυμείσθω τοίνυν πρῶτον ἐκεῖνο πᾶσα ψυχή, ὡς αὐτὴ μὲν ζῷα ἐποίησε πάντα ἐμπνεύσασα αὐτοῖς ζωήν, ἅ τε γῆ τρέφει ἅ τε θάλασσα ἅ τε ἐν ἀέρι ἅ τε ἐν οὐρανῷ ἄστρα θεῖα, αὐτὴ δὲ ἥλιον, αὐτὴ δὲ τὸν μέγαν τοῦτον οὐρανόν, καὶ αὐτὴ ἐκόσμησεν, αὐτὴ δὲ ἐν τάξει περιάγει φύσις οὖσα ἑτέρα ὧν κοσμεῖ καὶ ὧν κινεῖ καὶ ἃ ζῆν ποιεῖ· καὶ τούτων ἀνάγκη εἶναι τιμιωτέραν, γιγνομένων [μὲν] τούτων καὶ φθειρομένων, ὅταν αὐτὰ ψυχὴ ἀπολείπῃ ἣ χορηγεῖ τὸ ζῆν, αὐτὴ δὲ οὖσα ἀεὶ τῷ μὴ ἀπολείπειν ἑαυτήν. τίς δὲ [ὁ] τρόπος τῆς χορηγίας τοῦ ζῆν ἔν τε τῷ σύμπαντι ἔν τε τοῖς ἑκάστοις, ὧδε λογιζέσθω σκοπείσθω δὴ τὴν μεγάλην ψυχὴν ἄλλη ψυχὴ οὐ σμικρὰ ἀξία τοῦ σκοπεῖν γενομένη ἀπαλλαγεῖσα ἀπάτης καὶ τῶν γεγοητευκότων τὰς ἄλλας ἡσύχῳ τῇ καταστάσει. ἥσυχον δὲ αὐτῇ ἔστω μὴ μόνον τὸ περικείμενον σῶμα καὶ ὁ τοῦ σώματος κλύδων, ἀλλὰ καὶ πᾶν τὸ περιέχον· ἥσυχος μὲν γῆ, ἥσυχος δὲ θάλασσα καὶ ἀὴρ καὶ αὐτὸς οὐρανὸς ‘ἀμείνων’. νοείτω δὲ πάντοθεν εἰς αὐτὸν ἑστῶτα ψυχὴν ἔξωθεν οἷον εἰσρέουσαν καὶ εἰσχυθεῖσαν καὶ πάντοθεν εἰσιοῦσαν καὶ εἰσλάμπουσαν· οἷον σκοτεινὸν νέφος ἡλίου βολαὶ φωτίσασαι λάμπειν ποιοῦσι χρυσοειδῆ ὄψιν διδοῦσαι, οὕτω τοι καὶ ψυχὴ ἐλθοῦσα εἰς σῶμα οὐρανοῦ ἔδωκε μὲν ζωήν, ἔδωκε δὲ ἀθανασίαν, ἤγειρε δὲ κείμενον. ὁ δὲ κινηθεὶς κίνησιν ἀίδιον ὑπὸ ψυχῆς ἐμφρόνως ἀγούσης ζῷον εὔδαιμον ἐγένετο, ἔσχε τε ἀξίαν οὐρανὸς ψυχῆς εἰσοικισθείσης ὢν πρὸ ψυχῆς σῶμα νεκρόν, γῆ καὶ ὕδωρ, μᾶλλον δὲ σκότος ὕλης καὶ μὴ ὂν καὶ ὃ στυγέουσιν οἱ θεοί’, φησί τις. γένοιτο δ’ ἂν φανερωτέρα αὐτῆς καὶ ἐναργεστέρα ἡ δύναμις καὶ ἡ φύσις, εἴ τις ἐνταῦθα διανοηθείη, ὅπως περιέχει καὶ ἄγει ταῖς αὑτῆς βουλήσεσι τὸν οὐρανόν. παντὶ μὲν γὰρ τῷ μεγέθει τούτῳ, ὅσος ἐστίν, ἔδωκεν ἑαυτὴν καὶ πᾶν διάστημα καὶ μέγα καὶ μικρὸν ἐψύχωται ἄλλου μὲν ἄλλῃ κειμένου τοῦ σώματος καὶ τοῦ μὲν ὡδί, τοῦ δὲ ὡδὶ ὄντος, καὶ τῶν μὲν ἐξ ἐναντίας, τῶν δὲ ἄλλην ἀπάρτησιν ἀπ’ ἀλλήλων ἐχόντων. ἀλλ’ οὐχ ἡ ψυχὴ οὕτως, οὐδὲ μέρει ἑαυτῆς ἑκάστῳ κατακερματισθεῖσα μορίῳ ψυχῆς ζῆν ποιεῖ, ἀλλὰ πάντα ζῇ τῇ ὅλῃ, καὶ πάρεστι πᾶσα πανταχοῦ τῷ γεννήσαντι πατρὶ ὁμοιουμένη καὶ κατὰ τὸ ἓν καὶ κατὰ τὸ πάντη. καὶ πολὺς ὢν ὁ οὐρανὸς καὶ ἄλλος ἄλλῃ ἕν ἐστι τῇ ταύτης δυνάμει καὶ θεός ἐστι διὰ ταύτην ὁ κόσμος ὅδε. ἔστι δὲ καὶ ἥλιος θεός, ὅτι ἔμψυχος, καὶ τὰ ἄλλα ἄστρα, καὶ ἡμεῖς, εἴπερ τι, διὰ τοῦτο· ‘νέκυες γὰρ κοπρίων ἐκβλητότεροι’. τὴν δὴ θεοῖς αἰτίαν τοῦ θεοῖς εἶναι ἀνάγκη πρεσβυτέραν ‘θεὸν’ αὐτῶν εἶναι· ὁμοειδὴς δὲ καὶ ἡ ἡμετέρα, καὶ ὅταν ἄνευ τῶν προσελθόντων σκοπῇς λαβὼν κεκαθαρμένην, εὑρήσεις τὸ αὐτὸ τίμιον, ὃ ἦν ψυχή, καὶ τιμιώτερον παντὸς τοῦ ὃ ἂν σωματικὸν ᾖ. γῆ γὰρ πάντα· κἂν πῦρ δὲ ᾖ, τί ἂν εἴη τὸ καῖον αὐτοῦ; καὶ ὅσα ἐκ τούτων σύνθετα κἂν ὕδωρ αὐτοῖς προσθῇς κἂν ἀέρα. εἰ δ’ ὅτι ἔμψυχον διωκτὸν ἔσται, τί παρείς τις ἑαυτὸν ἄλλον διώκει; τὴν δὲ ἐν ἄλλῳ ψυχὴν ἀγάμενος σεαυτὸν ἄγασαι.
Considere, pues, ante todo, toda alma esto: que ella misma hizo a todos los vivientes infundiéndoles la vida con su soplo —los que nutre la tierra, los que [nutre] el mar, los que están en el aire y los astros divinos que están en el cielo—; ella [hizo] el sol, ella este gran cielo, y ella lo ordenó, y ella lo hace girar con orden, siendo una naturaleza distinta de lo que ordena, de lo que mueve y de lo que hace vivir; y por fuerza es más digna que todo ello, pues esas cosas nacen y perecen cuando el alma que les suministra la vida las abandona, mientras que ella existe siempre, porque no se abandona a sí misma. En cuanto al modo en que suministra la vida, tanto en el universo como en cada [ser], razónelo así. Contemple a la gran alma otra alma, no pequeña, que se haya hecho digna de contemplarla, liberada del engaño y de las cosas que han hechizado a las demás, en un estado de quietud. Que esté en quietud para ella no solo el cuerpo que la envuelve y el oleaje del cuerpo, sino también todo lo que la rodea: en quietud la tierra, en quietud el mar y el aire, y el cielo mismo, que es mejor. Y piense que el alma, desde fuera, fluye por todas partes hacia ese [cielo] en reposo, como si se derramara en él, entrara en él por todos lados y lo iluminara. Así como los rayos del sol, al iluminar una nube oscura, la hacen resplandecer dándole un aspecto dorado, así también el alma, al entrar en el cuerpo del cielo, le dio vida, le dio inmortalidad y despertó lo que yacía. Y él, movido con un movimiento eterno por un alma que lo conduce con inteligencia, se convirtió en un viviente feliz, y el cielo adquirió dignidad al ser habitado por el alma, siendo antes del alma un cuerpo muerto, tierra y agua, o más bien oscuridad de la materia, no-ser y «lo que aborrecen los dioses», como dice alguien. Su poder y su naturaleza se harían más manifiestos y evidentes si uno considerara aquí cómo abarca el cielo y lo conduce con sus voluntades. A toda esta magnitud, tan grande como es, se ha dado a sí misma, y todo intervalo, grande o pequeño, ha quedado animado, aunque el cuerpo yace en distintos lugares, una parte aquí y otra allá, unas partes opuestas entre sí y otras separadas de otra manera. Pero el alma no es así: no hace vivir fragmentándose y dando a cada parte una porción de alma, sino que todas las cosas viven por [el alma] entera, y ella está toda presente en todas partes, asemejándose al padre que la engendró tanto por ser una como por estar en todas partes. Y aunque el cielo es múltiple, y distinto en distintas partes, es uno por el poder de ella, y por ella este mundo es dios. También el sol es dios, porque está animado, y los demás astros; y nosotros, si somos algo, lo somos por esto: «pues los cadáveres son más desechables que el estiércol». Lo que es para los dioses causa de que sean dioses tiene que ser, por fuerza, un dios más antiguo que ellos. Y de la misma especie es también la nuestra: cuando la examines tomándola purificada, sin lo que se le ha añadido, hallarás eso mismo digno de honra que era el alma, más digno que todo lo que sea corpóreo. Porque todo eso es tierra; y aunque fuera fuego, ¿qué sería en él lo que quema? Y lo mismo todo lo compuesto de estos, aunque les añadas agua o aire. Y si [lo corpóreo] ha de ser deseable porque está animado, ¿por qué alguien, dejándose a sí mismo, persigue a otro? Admirando el alma que está en otro, admírate a ti mismo.✦
«Lo que aborrecen los dioses»: cita de Homero, Ilíada XX 65, dicha allí de las moradas sombrías del Hades; Plotino la aplica a la materia sin alma.
Cita de Heráclito (fragmento B 96): sin el alma, el cuerpo no vale nada.
οὕτω δὴ τιμίου καὶ θείου ὄντος χρήματος τῆς ψυχῆς, πιστεύσας ἤδη τῷ τοιούτῳ θεὸν μετιέναι μετὰ τοιαύτης αἰτίας ἀνάβαινε πρὸς ἐκεῖνον· πάντως που οὐ πόρρω ἐπιβαλεῖς· οὐδὲ πολλὰ τὰ μεταξύ. λάμβανε τοίνυν τοῦ θείου τούτου θειότερον τὸ ψυχῆς πρὸς τὸ ἄνω γειτόνημα, μεθ’ ὃ καὶ ἀφ’ οὗ ἡ ψυχή· καίπερ γὰρ οὖσα χρῆμα, οἷον ἔδειξεν ὁ λόγος, εἰκών τίς ἐστι νοῦ· οἷον λόγος ὁ ἐν προφορᾷ λόγου τοῦ ἐν ψυχῇ, οὕτω τοι καὶ αὐτὴ λόγος νοῦ καὶ ἡ πᾶσα ἐνέργεια καθ’ ἣν προίεται ζωὴν εἰς ἄλλου ὑπόστασιν· οἷον πυρὸς τὸ μὲν ἡ συνοῦσα θερμότης, ἡ δὲ ἣν παρέχει. δεῖ δὲ λαβεῖν ἐκεῖ οὐκ ἐκρέουσαν, ἀλλὰ μένουσαν μὲν τὴν ἐν αὐτῷ, τὴν δὲ ἄλλην ὑφισταμένην. οὖσα οὖν ἀπὸ νοῦ νοερά ἐστι, καὶ ἐν λογισμοῖς ὁ νοῦς αὐτῆς καὶ ἡ τελείωσις ἀπ’ αὐτοῦ πάλιν οἷον πατρὸς ἐκθρέψαντος, ὃν οὐ τέλειον ὡς πρὸς αὑτὸν ἐγέννησεν. ἥ τε οὖν ὑπόστασις αὐτῇ ἀπὸ νοῦ ὅ τε ἐνεργείᾳ λόγος νοῦ αὐτῇ ὁρωμένου. ὅταν γὰρ ἐνίδῃ εἰς νοῦν, ἔνδοθεν ἔχει καὶ οἰκεῖα, ἃ νοεῖ καὶ ἐνεργεῖ. καὶ ταύτας μόνας δεῖ λέγειν ἐνεργείας ψυχῆς, ὅσα νοερῶς καὶ ὅσα οἴκοθεν· τὰ δὲ χείρω ἄλλοθεν καὶ πάθη ψυχῆς τῆς τοιαύτης. νοῦς οὖν ἐπὶ μᾶλλον θειοτέραν ποιεῖ καὶ τῷ πατὴρ εἶναι καὶ τῷ παρεῖναι· οὐδὲν γὰρ μεταξὺ ἢ τὸ ἑτέροις εἶναι, ὡς ἐφεξῆς μέντοι καὶ ὡς τὸ δεχόμενον, τὸ δὲ ὡς εἶδος· καλὰ δὲ καὶ ἡ νοῦ ὕλη νοοειδὴς οὖσα καὶ ἁπλῆ, οἷον δὴ ὁ νοῦς. καὶ αὐτῷ μὲν τούτῳ δῆλον, ὅτι κρείττων ψυχῆς τοιᾶσδε οὔσης.
Siendo, pues, el alma una cosa tan digna de honra y divina, y confiando ya en que con algo así se puede ir en busca de Dios, asciende con tal causa hacia aquél: de seguro no tendrás que ir lejos, ni son muchos los intermedios. Toma, pues, lo que es más divino que esto divino: aquello que, por arriba, es vecino del alma, después de lo cual y a partir de lo cual existe el alma. Pues, aunque es una cosa tal como la ha mostrado el razonamiento, es una imagen del Intelecto (noûs): así como la palabra proferida es [imagen] de la palabra que está en el alma, así también ella es palabra (lógos) del Intelecto y la actividad entera por la cual él emite vida para que otro llegue a subsistir (hypóstasis); como en el fuego una cosa es el calor que le es inherente y otra el que da. Pero hay que entender que allí [la actividad] no fluye hacia fuera, sino que una permanece en él y la otra llega a subsistir. Así pues, procediendo del Intelecto, [el alma] es intelectiva, y su intelecto está en los razonamientos, y su perfección le viene, a su vez, de él, como de un padre que cría al que engendró no perfecto en comparación consigo mismo. Así, su subsistencia le viene del Intelecto, y su razón en acto [consiste en] que el Intelecto es visto por ella. Pues cuando mira dentro del Intelecto, tiene en su interior, y como propio, lo que piensa y lo que realiza. Y solo hay que llamar actividades del alma a las que son intelectivas y a las que proceden de su interior; las inferiores vienen de otra parte y son afecciones de un alma de esta clase. El Intelecto, pues, la hace aún más divina por ser su padre y por estarle presente; pues nada hay entre ellos, salvo el ser distintos, de modo que ella es lo que sigue y lo que recibe, y él, como la forma (eîdos). Y es hermosa también esta materia del Intelecto, pues es de forma intelectiva y simple, tal como el Intelecto. Y cuál es el Intelecto queda claro por esto mismo: que es superior al alma, siendo ella como es.✦
Noûs: «Intelecto», la segunda realidad, que piensa y es a la vez las Formas inteligibles. Lógos: «palabra, razón, principio racional»; aquí, la expresión de una realidad superior en un nivel inferior, como la palabra dicha expresa el pensamiento.
Hypóstasis: «subsistencia, realidad subsistente»; de ahí el título del tratado: lo Uno, el Intelecto y el Alma son las tres hypóstaseis primordiales. Eîdos: «forma», el principio que da determinación; el alma es como la materia que la recibe.
ἴδοι δ’ ἄν τις καὶ ἐκ τῶνδε· κόσμον αἰσθητὸν τόνδε εἴ τις θαυμάζει εἴς τε τὸ μέγεθος καὶ τὸ κάλλος καὶ τὴν τάξιν τῆς φορᾶς τῆς ἀιδίου ἀποβλέπων καὶ θεοὺς τοὺς ἐν αὐτῷ, τοὺς μὲν ὁρωμένους, τοὺς δὲ καὶ ἀφανεῖς ὄντας, καὶ δαίμονας καὶ ζῷα φυτά τε πάντα, ἐπὶ τὸ ἀρχέτυπον αὐτοῦ καὶ τὸ ἀληθινώτερον ἀναβὰς κἀκεῖ πάντα ἰδέτω νοητὰ καὶ παρ’ αὑτῶν ἀίδια ἐν οἰκείᾳ συνέσει καὶ ζωῇ, καὶ τούτων τὸν ἀκήρατον νοῦν προστάτην, καὶ σοφίαν ἀμήχανον, καὶ τὸν ὡς ἀληθῶς ἐπὶ Κρόνου βίον θεοῦ κόρου καὶ νοῦ ὄντος. πάντα γὰρ ἐν αὑτῷ τὰ ἀθάνατα περιέχει, νοῦν πάντα, θεὸν πάντα, ψυχὴν πᾶσαν, ἑστῶτα ἀεί. τί γὰρ ζητεῖ μεταβάλλειν εὖ ἔχων; ποῖ δὲ μετελθεῖν πάντα παρ’ αὑτῷ ἔχων; ἀλλ’ οὐδὲ αὔξην ζητεῖ τελειότατος ὤν. διὸ καὶ τὰ παρ’ αὐτῷ πάντα τέλεια, ἵνα πάντη ᾖ τέλειος οὐδὲν ἔχων ὅ τι μὴ τοιοῦτον, οὐδὲν [δ’] ἔχων ἐν αὑτῷ ὃ μὴ νοεῖ· νοεῖ δὲ οὐ ζητῶν, ἀλλ’ ἔχων. καὶ τὸ μακάριον αὐτῷ οὐκ ἐπίκτητον, ἀλλ’ ἐν αἰῶνι πάντα, καὶ ὁ ὄντως αἰών, ὃν μιμεῖται χρόνος περιθέων ψυχὴν τὰ μὲν παριείς, τοῖς δὲ ἐπιβάλλων. καὶ γὰρ ἄλλα καὶ ἄλλα αὖ περὶ ψυχήν· ποτὲ γὰρ Σωκράτης, ποτὲ δὲ ἵππος, ἕν τι ἀεὶ τῶν ὄντων· ὁ δὲ νοῦς πάντα. ἔχει οὖν ἐν αὑτῷ πάντα ἑστῶτα ἐν τῷ αὐτῷ, καὶ ἔστι μόνον, καὶ τὸ ἔστιν ἀεί, καὶ οὐδαμοῦ τὸ μέλλον· ἔστι γὰρ καὶ τότε· οὐδὲ τὸ παρεληλυθός· οὐ γάρ τι ἐκεῖ παρελήλυθεν, ἀλλ’ ἐνέστηκεν ἀεὶ ἅτε τὰ αὐτὰ ὄντα οἷον ἀγαπῶντα ἑαυτὰ οὕτως ἔχοντα. ἕκαστον δὲ αὐτῶν νοῦς καὶ ὄν ἐστι καὶ τὸ σύμπαν πᾶς νοῦς καὶ πᾶν ὄν, ὁ μὲν νοῦς κατὰ τὸ νοεῖν ὑφιστὰς τὸ ὄν, τὸ δὲ ὂν τῷ νοεῖσθαι τῷ νῷ διδὸν τὸ νοεῖν καὶ τὸ εἶναι· τοῦ δὲ νοεῖν αἴτιον ἄλλο, ὃ καὶ τῷ ὄντι. ἀμφοτέρων οὖν ἅμα αἴτιον ἄλλο. ἅμα μὲν γὰρ ἐκεῖνα καὶ συνυπάρχει καὶ οὐκ ἀπολείπει ἄλληλα, ἀλλὰ δύο ὄντα τοῦτο τὸ ἓν ὁμοῦ νοῦς καὶ ὂν καὶ νοοῦν καὶ νοούμενον, ὁ μὲν νοῦς κατὰ τὸ νοεῖν, τὸ δὲ ὂν κατὰ τὸ νοούμενον. οὐ γὰρ ἂν γένοιτο τὸ νοεῖν ἑτερότητος μὴ οὔσης καὶ ταυτότητος δέ. γίνεται οὖν τὰ πρῶτα νοῦς, ὄν, ἑτερότης, ταυτότης· δεῖ δὲ καὶ κίνησιν λαβεῖν καὶ στάσιν. καὶ κίνησιν μέν, εἰ νοεῖ, στάσιν δέ, ἵνα τὸ αὐτό. τὴν δὲ ἑτερότητα, ἵν’ ᾖ νοοῦν καὶ νοούμενον. ἢ ἐὰν ἀφέλῃς τὴν ἑτερότητα, ἓν γενόμενον σιωπήσεται· δεῖ δὲ καὶ τοῖς νοηθεῖσιν ἑτερότητα πρὸς ἄλληλα εἶναι. ταὐτὸν δέ, ἐπεὶ ἓν ἑαυτῷ, καὶ κοινὸν δέ τι ἐν πᾶσι· καὶ ἡ διαφορὰ ἑτερότης. ταῦτα δὲ πλείω γενόμενα ἀριθμὸν καὶ τὸ ποσὸν ποιεῖ· καὶ τὸ ποιὸν δὲ ἡ ἑκάστου τούτων ἰδιότης, ἐξ ὧν ὡς ἀρχῶν τἆλλα.
Podría verse también por lo siguiente. Si alguien admira este mundo sensible, contemplando su magnitud, su belleza y el orden de su movimiento eterno, y los dioses que hay en él —unos visibles y otros también invisibles—, y los démones, y todos los animales y plantas, que ascienda a su arquetipo y a lo que es más verdadero, y vea allí todas las cosas inteligibles, eternas por sí mismas, en su propia inteligencia y vida, y, al frente de ellas, al Intelecto puro y una sabiduría inmensa, y la vida verdaderamente en tiempo de Crono, de un dios que es saciedad e intelecto. Pues abarca en sí todo lo inmortal: todo intelecto, todo dios, toda alma, inmóviles siempre. Porque ¿por qué buscaría cambiar, estando bien? ¿Adónde iría, si lo tiene todo en sí? Ni siquiera busca crecer, siendo perfectísimo. Por eso también todo lo que está en él es perfecto, para que él sea perfecto en todo, sin tener nada que no sea tal, sin tener en sí nada que no piense; y piensa no buscando, sino teniendo. Y su bienaventuranza no es adquirida, sino que todo está en la eternidad, y [él es] la eternidad verdadera, que el tiempo imita corriendo en torno al alma, dejando ir unas cosas y alcanzando otras. Pues en torno al alma hay unas cosas y luego otras: unas veces Sócrates, otras un caballo, siempre una sola de las cosas que son; pero el Intelecto es todas. Tiene, pues, en sí todas las cosas inmóviles en lo mismo, y solamente es, y su «es» es siempre, y en ninguna parte está el futuro, pues también entonces es; ni el pasado, pues allí nada ha pasado, sino que todo está siempre presente, ya que son siempre las mismas cosas, como complaciéndose en sí mismas por ser así. Cada una de ellas es intelecto y ser, y el conjunto es todo intelecto y todo ser: el Intelecto, al pensar, hace subsistir el ser; y el ser, al ser pensado, da al Intelecto el pensar y el existir. Pero la causa del pensar es otra, que es también [causa] del ser. Así pues, la causa de ambos a la vez es otra. Pues ellos son a la vez, coexisten y no se abandonan mutuamente, sino que esta unidad es dos: a la vez intelecto y ser, pensante y pensado; el intelecto en cuanto piensa, el ser en cuanto es pensado. Pues no podría haber pensamiento si no hubiera alteridad, y también identidad. Resultan, pues, como primeros: intelecto, ser, alteridad, identidad; pero hay que tomar también el movimiento y el reposo: el movimiento, si piensa; el reposo, para que sea lo mismo; y la alteridad, para que haya pensante y pensado. Si suprimes la alteridad, hecho uno, quedará en silencio. Y es preciso que también los objetos pensados tengan alteridad entre sí. [Hay] identidad, puesto que es uno consigo mismo, y hay también algo común en todos; y la diferencia es alteridad. Estos [géneros], al hacerse múltiples, producen el número y la cantidad; y la cualidad es la peculiaridad de cada uno de ellos, a partir de los cuales, como principios, [proceden] las demás cosas.✦
Crono: en el mito, la edad de oro transcurrió bajo su reinado. Siguiendo a Platón (Crátilo 396b), Plotino interpreta su nombre como kóros («saciedad, plenitud», y también «muchacho, hijo») y noûs: el Intelecto pleno de sí mismo.
Intelecto, ser, alteridad, identidad, movimiento y reposo: el ser, lo mismo, lo otro, el movimiento y el reposo son los «géneros supremos» del Sofista de Platón (254d-255e).
πολὺς οὖν οὗτος ὁ θεὸς ἐπὶ τῇ ψυχῇ τῇδε ὑπάρχει ἐν τούτοις εἶναι συναφθείσῃ, εἰ μὴ ἀποστατεῖν ἐθέλοι. πελάσασα οὖν αὐτῷ καὶ οἷον ἓν γενομένη ζητεῖ. τίς οὖν ὁ τοῦτον γεννήσας, ὁ ἁπλοῦς καὶ ὁ πρὸ [τοῦ] τοιούτου, ὁ αἴτιος τοῦ καὶ εἶναι καὶ πολὺν εἶναι τοῦτον, ὁ τὸν ἀριθμὸν ποιῶν; ὁ γὰρ ἀριθμὸς οὐ πρῶτος· καὶ γὰρ πρὸ [τῆς] δυάδος τὸ ἕν, δεύτερον δὲ δυὰς καὶ παρὰ τοῦ ἑνὸς γεγενημένη ἐκεῖνο ὁριστὴν ἔχει, αὐτὴ δὲ ἀόριστον παρ’ αὑτῆς· ὅταν δὲ ὁρισθῇ, ἀριθμὸς ἤδη· ἀριθμὸς δὲ ὡς οὐσία. ἀριθμὸς δὲ καὶ ἡ ψυχή. οὐ γὰρ ὄγκοι τὰ πρῶτα οὐδὲ μεγέθη· τὰ γὰρ παχέα ταῦτα ὕστερα, ἃ ὄντα ἡ αἴσθησις οἴεται. οὐδὲ ἐν σπέρμασι δὲ τὸ ὑγρὸν τὸ τίμιον, ἀλλὰ τὸ μὴ ὁρώμενον· τοῦτο δὲ ἀριθμὸς καὶ λόγος. ὁ οὖν ἐκεῖ λεγόμενος ἀριθμὸς καὶ ἡ δυὰς λόγοι καὶ νοῦς· ἀλλὰ ἀόριστος μὲν ἡ δυὰς τῷ οἷον ὑποκειμένῳ λαμβανομένη, ὁ δὲ ἀριθμὸς ὁ ἐξ αὐτῆς καὶ τοῦ ἑνὸς εἶδος ἑκάστου οἷον μορφωθέντος τοῖς γενομένοις εἴδεσιν ἐν αὐτῷ· μορφοῦται δὲ ἄλλον μὲν τρόπον παρὰ τοῦ ἑνός, ἄλλον δὲ παρ’ αὑτοῦ, οἷον ὄψις ἡ κατ’ ἐνέργειαν. ⟨…⟩ ἔστι γὰρ ἡ νόησις ὅρασις ὁρῶσα [καὶ] ἄμφω τὸ ἕν.
Este dios, que es múltiple, le está dado, pues, a esta alma, unida [a él] para estar entre estas [realidades], a menos que quiera desertar. Así, acercándose a él y como hecha una con él, busca: ¿quién es el que lo engendró, el simple, el anterior a semejante [multiplicidad], la causa de que él exista y de que sea múltiple, el que produce el número? Pues el número no es lo primero: antes de la díada está lo Uno (tò hén), y la díada es segunda y, engendrada por lo Uno, lo tiene a él como lo que la determina, mientras que ella por sí misma es indeterminada; y cuando es determinada, es ya número, número como sustancia. Número es también el alma. Porque lo primero no son masas ni magnitudes; estas cosas gruesas son posteriores, aunque la sensación crea que son seres. Tampoco en las semillas lo valioso es lo húmedo, sino lo que no se ve: y eso es número y razón. Así pues, lo que allá se llama número y díada son razones e intelecto; pero la díada es indeterminada cuando se la toma como sustrato, por así decir, mientras que el número que procede de ella y de lo Uno es la forma de cada cosa, ya que [el Intelecto] queda como conformado por las formas que surgen en él; y es conformado de un modo por lo Uno y de otro por sí mismo, como la vista en acto. ⟨…⟩ Pues el pensamiento es visión que ve, y ambas [son] uno.✦
Tò hén: «lo Uno», el primer principio, absolutamente simple, anterior al ser y al pensamiento; Platón lo llama también el Bien.
Díada indeterminada: noción de la llamada doctrina no escrita de Platón; aquí, la alteridad primera que, determinada por lo Uno, da lugar al número y a las formas en el Intelecto. El signo ⟨…⟩ marca una laguna del texto en esta edición; el sentido del pasaje no se ve afectado de modo esencial.
πῶς οὖν ὁρᾷ καὶ τίνα, καὶ πῶς ὅλως ὑπέστη καὶ ἐξ ἐκείνου γέγονεν, ἵνα καὶ ὁρᾷ; νῦν μὲν γὰρ τὴν ἀνάγκην τοῦ εἶναι ταῦτα ἡ ψυχὴ ἔχει, ἐπιποθεῖ δὲ τὸ θρυλούμενον δὴ τοῦτο καὶ παρὰ τοῖς πάλαι σοφοῖς, πῶς ἐξ ἑνὸς τοιούτου ὄντος, οἷον λέγομεν τὸ ἓν εἶναι, ὑπόστασιν ἔσχεν ὁτιοῦν εἴτε πλῆθος εἴτε δυὰς εἴτε ἀριθμός, ἀλλ’ οὐκ ἔμεινεν ἐκεῖνο ἐφ’ ἑαυτοῦ, τοσοῦτον δὲ πλῆθος ἐξερρύη, ὃ ὁρᾶται μὲν ἐν τοῖς οὖσιν, ἀνάγειν δὲ αὐτὸ πρὸς ἐκεῖνο ἀξιοῦμεν. ὧδε οὖν λεγέσθω θεὸν αὐτὸν ἐπικαλεσαμένοις οὐ λόγῳ γεγωνῷ, ἀλλὰ τῇ ψυχῇ ἐκτείνασιν ἑαυτοὺς εἰς εὐχὴν πρὸς ἐκεῖνον, εὔχεσθαι τὸν τρόπον τοῦτον δυναμένους μόνους πρὸς μόνον. δεῖ τοίνυν θεατὴν ἐκείνου ἐν τῷ εἴσω οἷον νεῷ ἐφ’ ἑαυτοῦ ὄντος, μένοντος ἡσύχου ἐπέκεινα ἁπάντων, τὰ οἷον πρὸς τὰ ἔξω ἤδη ἀγάλματα ἑστῶτα, μᾶλλον δὲ ἄγαλμα τὸ πρῶτον ἐκφανὲν θεᾶσθαι πεφηνὸς τοῦτον τὸν τρόπον· παντὶ τῷ κινουμένῳ δεῖ τι εἶναι, πρὸς ὃ κινεῖται· μὴ ὄντος δὲ ἐκείνῳ μηδενὸς μὴ τιθώμεθα αὐτὸ κινεῖσθαι, ἀλλ’ εἴ τι μετ’ αὐτὸ γίνεται, ἐπιστραφέντος ἀεὶ ἐκείνου πρὸς αὑτὸ ἀναγκαῖόν ἐστι γεγονέναι. ἐκποδὼν δὲ ἡμῖν ἕστω γένεσις ἡ ἐν χρόνῳ τὸν λόγον περὶ τῶν ἀεὶ ὄντων ποιουμένοις· τῷ δὲ λόγῳ τὴν γένεσιν προσάπτοντας αὐτοῖς αἰτίας καὶ τάξεως ἀποδόσει τὸ γοῦν γινόμενον ἐκεῖθεν οὐ κινηθέντος φατέον γίνεσθαι· εἰ γὰρ κινηθέντος αὐτοῦ τι γίνοιτο, τρίτον ἀπ’ ἐκείνου τὸ γινόμενον μετὰ τὴν κίνησιν ἂν γίνοιτο καὶ οὐ δεύτερον. δεῖ οὖν ἀκινήτου ὄντος, εἴ τι δεύτερον μετ’ αὐτό, οὐ προσνεύσαντος οὐδὲ βουληθέντος οὐδὲ ὅλως κινηθέντος ὑποστῆναι αὐτό. πῶς οὖν; καὶ τί δεῖ νοῆσαι περὶ ἐκεῖνο μένον; περίλαμψιν ἐξ αὐτοῦ μέν, ἐξ αὐτοῦ δὲ μένοντος, οἷον ἡλίου τὸ περὶ αὐτὸν λαμπρὸν φῶς περιθέον, ἐξ αὐτοῦ ἀεὶ γεννώμενον μένοντος. καὶ πάντα τὰ ὄντα ἕως μένει ἐκ τῆς αὐτῶν οὐσίας ἀναγκαίαν τὴν περὶ αὐτὰ πρὸς τὸ ἔξω αὐτῶν ἐκ τῆς παρούσης δυνάμεως δίδωσιν αὐτῶν ἐξηρτημένην ὑπόστασιν, εἰκόνα οὖσαν οἷον ἀρχετύπων ὧν ἐξέφυ, πῦρ μὲν τὴν παρ’ αὐτοῦ θερμότητα· καὶ χιὼν οὐκ εἴσω μόνον τὸ ψυχρὸν κατέχει· μάλιστα δὲ ὅσα εὐώδη μαρτυρεῖ τούτῳ· ἕως γὰρ ἔστι, πρόεισί τι ἐξ αὐτῶν περὶ αὐτά, ὧν ἀπολαύει ὑποστάντων ὅ τι πλησίον. καὶ πάντα δὲ ὅσα ἤδη τέλεια γεννᾷ· τὸ δὴ ἀεὶ τέλειον ἀεὶ καὶ ἀίδιον γεννᾷ· καὶ ἔλαττον δὲ ἑαυτοῦ γεννᾷ. τί οὖν χρὴ περὶ τοῦ τελειοτάτου λέγειν; μηδὲν ἀπ’ αὐτοῦ ἢ τὰ μέγιστα μετ’ αὐτό. μέγιστον δὲ μετ’ αὐτὸ νοῦς καὶ δεύτερον· καὶ γὰρ ὁρᾷ ὁ νοῦς ἐκεῖνο καὶ δεῖται αὐτοῦ μόνου· ἐκεῖνο δὲ τούτου οὐδὲν· καὶ τὸ γεννώμενον ἀπὸ κρείττονος νοῦ νοῦν εἶναι, καὶ κρείττων ἁπάντων νοῦς, ὅτι τἆλλα μετ’ αὐτόν· οἷον καὶ ἡ ψυχὴ λόγος νοῦ καὶ ἐνέργειά τις, ὥσπερ αὐτὸς ἐκείνου. ἀλλὰ ψυχῆς μὲν ἀμυδρὸς ὁ λόγος· ὡς γὰρ εἴδωλον νοῦ, ταύτῃ καὶ εἰς νοῦν βλέπειν δεῖ· νοῦς δὲ ὡσαύτως πρὸς ἐκεῖνο, ἵνα ᾖ νοῦς. ὁρᾷ δὲ αὐτὸ οὐ χωρισθείς, ἀλλ’ ὅτι μετ’ αὐτὸ καὶ μεταξὺ οὐδέν, ὡς οὐδὲ ψυχῆς καὶ νοῦ. ποθεῖ δὲ πᾶν τὸ γεννῆσαν [τὸ γεγεννημένον] καὶ τοῦτο ἀγαπᾷ, καὶ μάλιστα ὅταν ὦσι μόνοι τὸ γεννῆσαν καὶ τὸ γεγεννημένον· ὅταν δὲ καὶ τὸ ἄριστον ᾖ τὸ γεννῆσαν, ἐξ ἀνάγκης σύνεστιν αὐτῷ, ὡς τῇ ἑτερότητι μόνον κεχωρίσθαι.
¿Cómo ve, pues, y a quién? ¿Y cómo llegó en absoluto a subsistir y nació de aquél, para poder ver? Porque ahora el alma tiene la certeza de que estas cosas son así, pero anhela [resolver] la cuestión tan repetida también entre los sabios antiguos: cómo, siendo lo Uno tal como decimos que es, llegó a subsistir cualquier cosa, sea multiplicidad, díada o número, y cómo aquél no permaneció en sí mismo, sino que brotó tan gran multiplicidad, la que se ve en los seres y que pretendemos reconducir hacia aquél. Dígase, pues, de este modo, después de invocar a Dios mismo, no con palabra pronunciada, sino tendiéndonos con el alma en oración hacia él, porque solo así podemos orar: solos al solo. Así pues, quien quiera contemplarlo —mientras él está en sí mismo como en el interior de un templo, permaneciendo en quietud más allá de todas las cosas— debe contemplar lo que son como estatuas erigidas ya hacia fuera; o, más bien, la primera estatua que se ha manifestado, la cual apareció de este modo. Todo lo que se mueve debe tener algo hacia lo cual se mueve; pero, como aquél no tiene nada [semejante], no supongamos que se mueve, sino que, si algo nace después de él, es necesario que haya nacido estando aquél siempre vuelto hacia sí mismo. Quede aparte para nosotros el nacimiento en el tiempo, puesto que hablamos de lo que es siempre; y si en el discurso atribuimos nacimiento a estas cosas, para dar cuenta de su causa y de su orden, hay que decir que lo que nace de allá nace sin que aquél se mueva. Pues si algo naciera de él al moverse, lo que naciera sería tercero a partir de él, después del movimiento, y no segundo. Así pues, si hay algo segundo después de él, tiene que haber llegado a subsistir mientras aquél permanece inmóvil, sin inclinarse, sin querer y sin moverse en absoluto. ¿Cómo, pues? ¿Y qué hay que pensar en torno a aquél, que permanece? Un resplandor que viene de él, pero de él mientras permanece, como la luz brillante que circunda al sol, engendrada siempre de él mientras él permanece. Y todos los seres, mientras permanecen, dan necesariamente de su propia sustancia, a partir del poder presente en ellos, una realidad que los rodea, vuelta hacia fuera y dependiente de ellos, que es como una imagen de los arquetipos de los que brotó: el fuego, el calor que sale de él; y la nieve no retiene el frío solo en su interior; y lo atestiguan sobre todo las cosas fragantes: mientras existen, algo sale de ellas a su alrededor, y de su realidad disfruta lo que está cerca. Y todas las cosas, cuando ya son perfectas, engendran; lo siempre perfecto engendra siempre y [engendra algo] eterno; y engendra algo inferior a sí mismo. ¿Qué hay que decir, entonces, de lo más perfecto? Que de él no procede nada, salvo lo más grande después de él. Y lo más grande después de él es el Intelecto, y es segundo; pues el Intelecto ve a aquél y solo de él necesita; pero aquél no necesita nada de este. Y lo engendrado por lo que es superior al Intelecto es intelecto, y el Intelecto es superior a todas las cosas, porque las demás vienen después de él; así como el alma es razón del Intelecto y cierta actividad suya, como él mismo [lo es] de aquél. Pero la razón del alma es tenue: pues, como es imagen del Intelecto, por eso debe mirar al Intelecto; y el Intelecto, del mismo modo, hacia aquél, para ser intelecto. Y lo ve no porque esté separado, sino porque está después de él y nada hay en medio, como tampoco entre el alma y el Intelecto. Todo lo engendrado anhela a quien lo engendró y lo ama, sobre todo cuando están solos el que engendra y lo engendrado; y cuando, además, el que engendra es lo mejor, por fuerza está unido a él, de modo que solo lo separa la alteridad.✦
Quien quiera contemplarlo: el griego usa theatés («espectador, contemplador») y theâsthai («contemplar»), de la familia de theoría, «contemplación», actividad central en Plotino: la visión interior de lo superior.
La imagen es la de un templo: el dios está en el santuario interior y su primera estatua, visible en la entrada, es el Intelecto. «Solos al solo»: fórmula plotiniana de la unión con lo Uno (cf. el final de Enéadas VI, 9).
εἰκόνα δὲ ἐκείνου εἶναι λέγομεν τὸν νοῦν· δεῖ γὰρ σαφέστερον λέγειν· πρῶτον μέν, ὅτι δεῖ πως εἶναι ἐκείνου τὸ γεννώμενον καὶ ἀποσώζειν πολλὰ αὐτοῦ καὶ εἶναι ὁμοιότητα πρὸς αὐτό, ὥσπερ καὶ τὸ φῶς τοῦ ἡλίου. ἀλλ’ οὐ νοῦς ἐκεῖνο. πῶς οὖν νοῦν γεννᾷ; ἢ ὅτι τῇ ἐπιστροφῇ πρὸς αὑτὸ ἑώρα· ἡ δὲ ὅρασις αὕτη νοῦς. τὸ γὰρ καταλαμβάνον ἄλλο ἢ αἴσθησις ἢ νοῦς· ⟨…⟩ αἴσθησιν γραμμὴν καὶ τὰ ἄλλα ⟨…⟩. ἀλλ’ ὁ κύκλος τοιοῦτος οἷος μερίζεσθαι· τοῦτο δὲ οὐχ οὕτως. ἢ καὶ ἐνταῦθα ἓν μέν, ἀλλὰ τὸ ἓν δύναμις πάντων. ὧν οὖν ἐστι δύναμις, ταῦτα ἀπὸ τῆς δυνάμεως οἷον σχιζομένη ἡ νόησις καθορᾷ. ἢ οὐκ ἂν ἦν νοῦς. ἐπεὶ καὶ παρ’ αὑτοῦ ἔχει ἤδη οἷον συναίσθησιν τῆς δυνάμεως, ὅτι δύναται οὐσίαν αὐτὸς γεννᾶν δι’ αὑτὸν καὶ ὁρίζειν τὸ εἶναι αὑτῷ τῇ παρ’ ἐκείνου δυνάμει, καὶ ὅτι οἷον μέρος ἕν τι τῶν ἐκείνου καὶ ἐξ ἐκείνου ἡ οὐσία καὶ ῥώννυται παρ’ ἐκείνου καὶ τελειοῦται εἰς οὐσίαν παρ’ ἐκείνου καὶ ἐξ ἐκείνου. ὁρᾷ δὲ αὑτῷ ἐκεῖθεν οἷον μεριστῷ ἐξ ἀμερίστου καὶ τὸ ζῆν καὶ τὸ νοεῖν καὶ πάντα, ὅτι ἐκεῖνο μηδὲν τῶν πάντων· ταύτῃ γὰρ πάντα ἐξ ἐκείνου, ὅτι μή τινι μορφῇ κατείχετο ἐκεῖνο· μόνον γὰρ ἓν ἐκεῖνο. καὶ ὁ μὲν πάντα ἐν τοῖς οὖσιν ἂν ἦν ⟨…⟩. διὰ τοῦτο ἐκεῖνο οὐδὲν μὲν τῶν ἐν τῷ νῷ, ἐξ αὐτοῦ δὲ πάντα. διὸ καὶ οὐσίαι ταῦτα· ὥρισται γὰρ ἤδη καὶ οἷον μορφὴν ἕκαστον ἔχει· τὸ δὲ ὂν δεῖ οὐκ ἐν ἀορίστῳ οἷον θεωρεῖσθαι, ἀλλ’ ὅρῳ πεπῆχθαι καὶ στάσει· στάσις δὲ τοῖς νοητοῖς ὁρισμὸς καὶ μορφή, οἷς καὶ τὴν ὑπόστασιν λαμβάνει. ταύτης τοι γενεᾶς ὁ νοῦς οὗτος ἄξιος τοῦ καθαρωτάτου μηδ’ ἄλλοθεν ἢ ἐκ τῆς πρώτης ἀρχῆς φῦναι, γενόμενον δὲ ἤδη τὰ ὄντα πάντα σὺν αὑτῷ γεννῆσαι, πᾶν μὲν τὸ τῶν ἰδεῶν κάλλος, πάντας δὲ θεοὺς νοητούς· πλήρη δὲ ὄντα ὧν ἐγέννησε καὶ ὥσπερ καταπιόντα πάλιν τῷ ἐν αὑτῷ ἔχειν μηδὲ ἐκπεσεῖν εἰς ὕλην μηδὲ τραφῆναι παρὰ τῇ Ῥέᾳ, ὡς τὰ μυστήρια καὶ οἱ μῦθοι οἱ περὶ θεῶν αἰνίττονται Κρόνον μὲν θεὸν σοφώτατον πρὸ τοῦ Διὸς γενέσθαι [διὰ τὸ] ἃ γεννᾷ πάλιν ἐν ἑαυτῷ ἔχειν, ᾗ καὶ πλήρης καὶ νοῦς ἐν κόρῳ· μετὰ δὲ ταῦτά φασι Δία γεννᾶν κόρον ἤδη ὄντα· ψυχὴν γὰρ γεννᾷ νοῦς, νοῦς ὢν τέλειος. καὶ γὰρ τέλειον ὄντα γεννᾶν ἔδει, καὶ μὴ δύναμιν οὖσαν τοσαύτην ἄγονον εἶναι. κρεῖττον δὲ οὐχ οἷόν τε ἦν εἶναι οὐδ’ ἐνταῦθα τὸ γεννώμενον, ἀλλ’ ἔλαττον ὂν εἴδωλον εἶναι αὐτοῦ, ἀόριστον μὲν ὡσαύτως, ὁριζόμενον δὲ ὑπὸ τοῦ γεννήσαντος καὶ οἷον εἰδοποιούμενον. νοῦ δὲ γέννημα λόγος τις καὶ ὑπόστασις τὸ διανοούμενον· τοῦτο δ’ ἐστὶ τὸ περὶ νοῦν κινούμενον καὶ νοῦ φῶς καὶ ἴχνος ἐξηρτημένον ἐκείνου, κατὰ θάτερα μὲν συνηγμένον ἐκείνῳ καὶ ταύτῃ ἀποπιμπλάμενον καὶ ἀπολαῦον καὶ μεταλαμβάνον αὐτοῦ καὶ νοοῦν, κατὰ θάτερα δὲ ἐφαπτόμενον τῶν μετ’ αὐτό, μᾶλλον δὲ γεννῶν καὶ αὐτό, ἃ ψυχῆς ἀνάγκη εἶναι χείρονα· περὶ ὧν ὕστερον λεκτέον καὶ μέχρι τούτων τὰ θεῖα.
Decimos que el Intelecto es imagen de aquél —pues hay que hablar con más claridad—: primero, porque lo engendrado tiene que ser en cierto modo aquél y conservar mucho de él y tener semejanza con él, como también la luz [la tiene] con el sol. Pero aquél no es intelecto. ¿Cómo, entonces, engendra al Intelecto? Porque, al volverse hacia él, veía, y esa visión es el Intelecto. Pues lo que capta otra cosa es o sensación o intelecto ⟨…⟩ la sensación, una línea y lo demás ⟨…⟩. Pero el círculo es tal que puede dividirse; aquél, en cambio, no es así. O bien también aquí hay unidad, pero lo Uno es potencia de todas las cosas. Así pues, aquello de lo cual es potencia es lo que el pensamiento, como escindiéndose de la potencia, divisa; de lo contrario no sería intelecto. Porque tiene ya por sí mismo como una conciencia de su potencia: de que puede por sí mismo engendrar la sustancia y determinar para sí su ser con el poder que viene de aquél, y de que su sustancia es como una parte de lo que es de aquél y procede de aquél, y es fortalecida por aquél y perfeccionada hasta [ser] sustancia por aquél y a partir de aquél. Y ve en sí, desde allá, como en algo divisible que procede de lo indivisible, la vida, el pensar y todas las cosas, porque aquél no es ninguna de todas ellas; pues por eso todas proceden de aquél: porque aquél no estaba retenido por forma alguna, ya que aquél es solo uno. Y [si] fuera todas las cosas, estaría entre los seres ⟨…⟩. Por eso aquél no es ninguna de las cosas que hay en el Intelecto, pero todas proceden de él. Por eso también estas son sustancias: porque ya están determinadas y cada una tiene como una forma. Y el ser no debe contemplarse como en lo indeterminado, sino fijado por un límite y por la estabilidad; y la estabilidad, en los inteligibles, es determinación y forma, por las cuales [el ser] recibe también la subsistencia. De tal linaje es este Intelecto, digno del [principio] purísimo: no nacer de otra parte que del primer principio y, una vez nacido, engendrar consigo todos los seres, toda la belleza de las Ideas y todos los dioses inteligibles; y, estando lleno de lo que engendró y como habiéndolo engullido de nuevo, retenerlo en sí mismo, para que no caiga en la materia ni sea criado junto a Rea. Así lo dan a entender veladamente los misterios y los mitos sobre los dioses: que Crono, el dios más sabio, nació antes que Zeus porque vuelve a guardar en sí lo que engendra, por lo cual es también pleno e intelecto en saciedad; y dicen que después engendra a Zeus, siendo ya saciedad: pues el Intelecto engendra el alma, siendo intelecto perfecto. Porque, siendo perfecto, debía engendrar, y no ser estéril siendo un poder tan grande. Pero tampoco aquí podía lo engendrado ser superior, sino que, siendo inferior, [debía] ser imagen suya, indeterminado de igual modo, pero determinado por lo que lo engendró y como informado por él. Y el fruto del Intelecto es una razón y una realidad subsistente: lo que razona discursivamente. Esto es lo que se mueve en torno al Intelecto, luz y huella del Intelecto, dependiente de él: por un lado, unido a él y por eso colmado, gozando de él, participando de él y pensando; por el otro, en contacto con lo que viene después de él, o, más bien, engendrando también él mismo lo que necesariamente es inferior al alma, de lo cual habrá que hablar más adelante. Y hasta aquí llega lo divino.✦
Los signos ⟨…⟩ marcan lagunas del texto en esta edición. El sentido parece ser que el Intelecto capta su objeto como un todo [como un círculo], mientras que la sensación lo capta por partes, como una línea; y, más abajo, que si lo Uno fuera todas las cosas, sería uno más entre los seres.
Según la Teogonía de Hesíodo (453-506), Crono devoraba a sus hijos; Rea salvó a Zeus, que lo destronó. Plotino lee el mito como alegoría: Crono (el Intelecto) retiene en sí lo que engendra, las Formas; Zeus representa el Alma. Sobre kóros, «saciedad», véase la nota al capítulo 4.
καὶ διὰ τοῦτο καὶ τὰ Πλάτωνος τριττά· πάντα περὶ τὸν πάντων βασιλέα φησὶ τὰ πρῶτα, καὶ δεύτερον περὶ τὰ δεύτερα, καὶ περὶ τὰ τρίτα τρίτον. λέγει δὲ καὶ τοῦ αἰτίου εἶναι πατέρα αἴτιον μὲν τὸν νοῦν λέγων· δημιουργὸς γὰρ ὁ νοῦς αὐτῷ· τοῦτον δέ φησι τὴν ψυχὴν ποιεῖν ἐν τῷ κρατῆρι ἐκείνῳ. τοῦ δὲ αἰτίου νοῦ ὄντος πατέρα φησὶ τἀγαθὸν καὶ τὸ ἐπέκεινα νοῦ καὶ ἐπέκεινα οὐσίας. πολλαχοῦ δὲ τὸ ὂν καὶ τὸν νοῦν τὴν ἰδέαν λέγει· ὥστε Πλάτωνα εἰδέναι ἐκ μὲν τἀγαθοῦ τὸν νοῦν, ἐκ δὲ τοῦ νοῦ τὴν ψυχήν· καὶ εἶναι τοὺς λόγους τούσδε μὴ καινούς, μηδὲ νῦν ἀλλὰ πάλαι μὲν εἰρῆσθαι μὴ ἀναπεπταμένως, τοὺς δὲ νῦν λόγους ἐξηγητὰς ἐκείνων γεγονέναι μαρτυρίοις πιστωσαμένους τὰς δόξας ταύτας παλαιὰς εἶναι τοῖς αὐτοῦ τοῦ Πλάτωνος γράμμασιν. ἥπτετο μὲν οὖν καὶ Παρμενίδης πρότερον τῆς τοιαύτης δόξης, καθόσον εἰς ταὐτὸ συνῆγεν ὂν καὶ νοῦν, καὶ τὸ ὂν οὐκ ἐν τοῖς αἰσθητοῖς ἐτίθετο· ‘τὸ γὰρ αὐτὸ νοεῖν ἐστίν τε καὶ εἶναι’ λέγων καὶ ἀκίνητον λέγει τοῦτο καίτοι προστιθεὶς τὸ νοεῖν σωματικὴν πᾶσαν κίνησιν ἐξαιρῶν ἀπ’ αὐτοῦ, ἵνα μένῃ ὡσαύτως, καὶ ὄγκῳ σφαίρας ἀπεικάζων, ὅτι πάντα ἔχει περιειλημμένα καὶ ὅτι τὸ νοεῖν οὐκ ἔξω, ἀλλ’ ἐν ἑαυτῷ. ἓν δὲ λέγων ἐν τοῖς ἑαυτοῦ συγγράμμασιν αἰτίαν εἶχεν ὡς τοῦ ἑνὸς τούτου πολλὰ εὑρισκομένου. ὁ δὲ παρὰ Πλάτωνι Παρμενίδης ἀκριβέστερον λέγων διαιρεῖ ἀπ’ ἀλλήλων τὸ πρῶτον ἕν, ὃ κυριώτερον ἕν, καὶ δεύτερον ἓν πολλὰ λέγων, καὶ τρίτον ἓν καὶ πολλά. καὶ σύμφωνος οὕτως καὶ αὐτός ἐστι ταῖς φύσεσι ταῖς τρισίν.
Y por eso también las tríadas de Platón: dice que «en torno al rey de todas las cosas» están todas las cosas primeras, y «en torno al segundo las segundas, y en torno al tercero las terceras». Dice también que hay un «padre de la causa», llamando causa al Intelecto, pues para él el Intelecto es el demiurgo; y dice que este hace el alma en aquella crátera. Y de la causa, que es el Intelecto, dice que es padre el Bien (agathón), lo que está más allá del Intelecto y «más allá de la sustancia». Y en muchos lugares llama Idea al ser y al Intelecto; de modo que Platón sabía que del Bien procede el Intelecto, y del Intelecto el alma. Y estas doctrinas no son nuevas ni de ahora, sino que fueron dichas hace mucho, aunque no de modo explícito, y las doctrinas actuales son interpretaciones de aquellas, que acreditan con testimonios, tomados de los escritos del propio Platón, que estas opiniones son antiguas. Ya antes Parménides tocó tal opinión, en cuanto identificaba el ser y el intelecto y no ponía el ser en las cosas sensibles, pues dice: «lo mismo es pensar y ser». Y dice también que este es inmóvil, aunque le añade el pensar, quitándole todo movimiento corpóreo para que permanezca idéntico, y lo compara con la masa de una esfera, porque lo tiene todo abarcado y porque el pensar no está fuera, sino en sí mismo. Pero al llamarlo uno en sus propios escritos, se exponía a la crítica, ya que se descubría que este uno era múltiple. El Parménides de Platón, en cambio, hablando con más precisión, distingue entre sí el primer uno, que es uno en sentido más propio; el segundo, al que llama «uno-muchos»; y el tercero, «uno y muchos». Y así también él concuerda con las tres naturalezas.✦
Agathón: «el Bien», nombre platónico del primer principio, idéntico a lo Uno; «más allá de la sustancia» (epékeina tês ousías) procede de República 509b.
Citas de Platón: Carta II 312e (el rey de todas las cosas), Carta VI 323d (el padre de la causa), Timeo 41d (la crátera en que el demiurgo mezcla el alma). De Parménides: fragmentos B 3 y B 8, 43. El «Parménides de Platón» remite a las hipótesis del diálogo Parménides (137c ss.).
Ἀναξαγόρας δὲ νοῦν καθαρὸν καὶ ἀμιγῆ λέγων ἁπλοῦν καὶ αὐτὸς τίθεται τὸ πρῶτον καὶ χωριστὸν τὸ ἕν, τὸ δ’ ἀκριβὲς δι’ ἀρχαιότητα παρῆκε. καὶ Ἡράκλειτος δὲ τὸ ἓν οἶδεν ἀίδιον καὶ νοητόν· τὰ γὰρ σώματα γίνεται ἀεὶ καὶ ῥέοντα. τῷ δὲ Ἐμπεδοκλεῖ τὸ μὲν νεῖκος διαιρεῖ, ἡ δὲ φιλία τὸ ἕν· ἀσώματον δὲ καὶ αὐτὸς τοῦτο· τὰ δὲ στοιχεῖα ὡς ὕλη. Ἀριστοτέλης δὲ ὕστερον χωριστὸν μὲν τὸ πρῶτον καὶ νοητόν, νοεῖν δὲ αὐτὸ ἑαυτὸ λέγων πάλιν αὖ οὐ τὸ πρῶτον ποιεῖ· πολλὰ δὲ καὶ ἄλλα νοητὰ ποιῶν καὶ τοσαῦτα, ὁπόσαι ἐν οὐρανῷ σφαῖραι, ἵν’ ἕκαστον ἑκάστην κινῇ, ἄλλον τρόπον λέγει τὰ ἐν τοῖς νοητοῖς ἢ Πλάτων, τὸ εὔλογον οὐκ ἔχων ἀνάγκην τιθέμενος. ἐπιστήσειε δ’ ἄν τις εἰ καὶ εὐλόγως· εὐλογώτερον γὰρ πάσας πρὸς μίαν σύνταξιν συντελούσας πρὸς ἓν καὶ τὸ πρῶτον βλέπειν. ζητήσειε δ’ ἄν τις τὰ πολλὰ νοητὰ εἰ ἐξ ἑνός ἐστιν αὐτῷ τοῦ πρώτου ἢ πολλαὶ αἱ ἐν τοῖς νοητοῖς ἀρχαί· καὶ εἰ μὲν ἐξ ἑνός, ἀνάλογον δηλονότι ἕξει ὡς ἐν τοῖς αἰσθητοῖς αἱ σφαῖραι ἄλλης ἄλλην περιεχούσης, μιᾶς δὲ τῆς ἔξω κρατούσης· ὥστε περιέχοι ἂν κἀκεῖ τὸ πρῶτον καὶ κόσμος νοητὸς ἔσται καὶ ὥσπερ ἐνταῦθα αἱ σφαῖραι οὐ κεναί, ἀλλὰ μεστὴ ἄστρων ἡ πρώτη, αἱ δὲ ἔχουσιν ἄστρα, οὕτω κἀκεῖ τὰ κινοῦντα πολλὰ ἐν αὑτοῖς ἕξει καὶ τὰ ἀληθέστερα ἐκεῖ. εἰ δ’ ἕκαστον ἀρχή, κατὰ συντυχίαν αἱ ἀρχαὶ ἔσονται· καὶ διὰ τί συνέσονται καὶ πρὸς ἓν ἔργον τὴν τοῦ παντὸς οὐρανοῦ συμφωνίαν ὁμονοήσουσιν; πῶς δὲ ἴσα πρὸς τὰ νοητὰ καὶ κινοῦντα τὰ ἐν οὐρανῷ αἰσθητά; πῶς δὲ καὶ πολλὰ οὕτως ἀσώματα ὄντα ὕλης οὐ χωριζούσης; ὥστε τῶν ἀρχαίων οἱ μάλιστα συντασσόμενοι τοῖς Πυθαγόρου καὶ τῶν μετ’ αὐτὸν καὶ Φερεκύδου δὲ περὶ ταύτην μὲν ἔσχον τὴν φύσιν· ἀλλ’ οἱ μὲν ἐξειργάσαντο ἐν τοῖς αὑτῶν λόγοις, οἱ δὲ οὐκ ἐν λόγοις, ἀλλ’ ἐν ἀγράφοις ἐδείκνυον συνουσίας ἢ ὅλως ἀφεῖσαν.
Anaxágoras, al hablar de un intelecto puro y sin mezcla, pone también él como simple lo primero y separado lo Uno, pero por su antigüedad descuidó la precisión. También Heráclito sabe que lo Uno es eterno e inteligible, pues los cuerpos están siempre en devenir y fluyendo. Para Empédocles, la Discordia divide y la Amistad es lo Uno; también él lo hace incorpóreo, y a los elementos [los toma] como materia. Aristóteles, más tarde, hace lo primero separado e inteligible, pero al decir que se piensa a sí mismo, hace a su vez que no sea lo primero; y al establecer también muchos otros inteligibles, tantos como esferas hay en el cielo, para que cada uno mueva a cada una, habla de lo que hay en los inteligibles de un modo distinto del de Platón, poniendo como necesidad lo que no tiene fundamento razonable. Uno podría dudar incluso de si es razonable, pues más razonable es que todas [las esferas], contribuyendo a un único sistema, miren a uno solo, a lo primero. Uno podría preguntarse también si, para él, los muchos inteligibles proceden de uno, lo primero, o si hay muchos principios en los inteligibles. Y si proceden de uno, evidentemente sucederá de modo análogo a como en lo sensible las esferas, conteniendo cada una a otra, y dominando una sola, la exterior; de modo que también allá lo primero contendría [a los demás] y habrá un mundo inteligible; y así como aquí las esferas no están vacías, sino que la primera está llena de astros y las otras tienen astros, así también allá los motores tendrán en sí muchas cosas, y allá más verdaderas. Pero si cada uno es principio, los principios existirán por azar; y ¿por qué estarán juntos y concordarán en una sola obra, la armonía del cielo entero? ¿Y cómo serán iguales en número las cosas sensibles del cielo y los inteligibles que las mueven? ¿Y cómo serán muchos, siendo incorpóreos, si no hay materia que los separe? Por eso, de los antiguos, los que más se adhirieron a las doctrinas de Pitágoras y de sus sucesores, y también de Ferécides, se ocuparon de esta naturaleza; pero unos la elaboraron en sus propios escritos, y otros no en escritos, sino que la mostraban en enseñanzas no escritas, o la dejaron del todo de lado.✦
Aristóteles, Metafísica XII (Λ), 7-9: el primer motor es «pensamiento que se piensa a sí mismo», y a cada esfera celeste corresponde un motor inmóvil. Para Plotino, lo que piensa ya es dualidad (pensante y pensado) y no puede ser lo primero.
Ferécides de Siros (s. VI a. C.), autor de una teogonía en prosa, tenido por maestro de Pitágoras.
ὅτι δὲ οὕτω χρὴ νομίζειν ἔχειν, ὡς ἔστι μὲν τὸ ἐπέκεινα ὄντος τὸ ἕν, οἷον ἤθελεν ὁ λόγος δεικνύναι ὡς οἷόν τε ἦν περὶ τούτων ἐνδείκνυσθαι, ἔστι δὲ ἐφεξῆς τὸ ὂν καὶ νοῦς, τρίτη δὲ ἡ τῆς ψυχῆς φύσις, ἤδη δέδεικται. ὥσπερ δὲ ἐν τῇ φύσει τριττὰ ταῦτά ἐστι τὰ εἰρημένα, οὕτω χρὴ νομίζειν καὶ παρ’ ἡμῖν ταῦτα εἶναι. λέγω δὲ οὐκ ἐπὶ τοῖς αἰσθητοῖς — χωριστὰ γὰρ ταῦτα — ἀλλ’ ἐπὶ τοῖς αἰσθητῶν ἔξω, καὶ τὸν αὐτὸν τρόπον τὸ ἔξω, ὥσπερ κἀκεῖνα τοῦ παντὸς οὐρανοῦ ἔξω, οὕτω καὶ τὰ τοῦ ἀνθρώπου, οἷον λέγει Πλάτων τὸν εἴσω ἄνθρωπον. ἔστι τοίνυν καὶ ἡ ἡμετέρα ψυχὴ θεῖόν τι καὶ φύσεως ἄλλης, ὁποία πᾶσα ἡ ψυχῆς φύσις· τελεία δὲ ἡ νοῦν ἔχουσα· νοῦς δὲ ὁ μὲν λογιζόμενος, ὁ δὲ λογίζεσθαι παρέχων. τὸ δὴ λογιζόμενον τοῦτο τῆς ψυχῆς οὐδενὸς πρὸς τὸ λογίζεσθαι δεόμενον σωματικοῦ ὀργάνου, τὴν δὲ ἐνέργειαν ἑαυτοῦ ἐν καθαρῷ ἔχον, ἵνα καὶ λογίζεσθαι καθαρῶς οἷόν τε ᾖ, χωριστὸν καὶ οὐ κεκραμένον σώματι ἐν τῷ πρώτῳ νοητῷ τις τιθέμενος οὐκ ἂν σφάλλοιτο. οὐ γὰρ τόπον ζητητέον οὗ ἱδρύσομεν, ἀλλ’ ἔξω τόπου παντὸς ποιητέον. οὕτω γὰρ τὸ καθ’ αὑτὸ καὶ τὸ ἔξω καὶ τὸ ἄυλον, ὅταν μόνον ᾖ οὐδὲν ἔχον παρὰ τῆς σώματος φύσεως. διὰ τοῦτο ‘καὶ ἔτι ἔξωθεν’ φησὶν ἐπὶ τοῦ παντὸς ‘τὴν ψυχὴν περιέβαλεν’ ἐνδεικνύμενος τῆς ψυχῆς τὸ ἐν τῷ νοητῷ μένον· ἐπὶ δὲ ἡμῶν ἀνακύπτειν ἐπ’ ἄκρα εἴρηκε τῇ κεφαλῇ. καὶ ἡ παρακέλευσις δὲ τοῦ χωρίζειν οὐ τόπῳ λέγεται — τοῦτο γὰρ φύσει κεχωρισμένον ἐστίν — ἀλλὰ τῇ μὴ νεύσει καὶ ταῖς φαντασίαις καὶ τῇ ἀλλοτριότητι τῇ πρὸς τὸ σῶμα, εἴ πως καὶ τὸ λοιπὸν ψυχῆς εἶδος ἀναγάγοι τις καὶ συνενέγκαι πρὸς τὸ ἄνω καὶ τὸ ἐνταῦθα αὐτῆς ἱδρυμένον, ὃ μόνον ἐστὶ σώματος δημιουργὸν καὶ πλαστικὸν καὶ τὴν πραγματείαν περὶ τοῦτο ἔχον.
Que hay que creer que las cosas son así —que está lo Uno más allá del ser, tal como el razonamiento quería mostrarlo, en la medida en que era posible indicarlo acerca de estas cosas; que a continuación están el ser y el Intelecto, y en tercer lugar la naturaleza del alma— ya ha quedado mostrado. Y así como en la naturaleza [de las cosas] están estas tres que se han dicho, así hay que creer que también están en nosotros. No me refiero a lo sensible —pues estas [realidades] están separadas—, sino a lo que está fuera de lo sensible; y [están] fuera del mismo modo que aquellas están fuera del cielo entero: así también las [realidades] del hombre, como dice Platón «el hombre interior». Así pues, también nuestra alma es algo divino y de otra naturaleza, como toda la naturaleza del alma; y es perfecta la que tiene intelecto; y hay un intelecto que razona y otro que hace razonar. Esta parte razonadora del alma, que no necesita para razonar de ningún órgano corpóreo, sino que tiene su actividad en pureza para poder también razonar puramente: no se equivocaría quien la pusiera, separada y no mezclada con el cuerpo, en lo primero inteligible. Pues no hay que buscar un lugar donde asentarla, sino ponerla fuera de todo lugar. Así es, en efecto, lo que es en sí, lo de fuera y lo inmaterial: cuando está solo, sin tener nada de la naturaleza del cuerpo. Por eso, a propósito del universo, dice [Platón] que «además lo envolvió por fuera con el alma», indicando la parte del alma que permanece en lo inteligible; y a propósito de nosotros, ha dicho que [el alma] «emerge con la cabeza a lo alto». Y la exhortación a separar[se] no se dice en sentido local —pues esto está separado por naturaleza—, sino [en el sentido] de no inclinarse [hacia el cuerpo], de [no seguir] las imágenes y del extrañamiento respecto del cuerpo, por si de algún modo uno pudiera conducir hacia arriba también la parte restante del alma y llevar junto con lo de arriba también la que de ella está asentada aquí, que es la única que fabrica y modela el cuerpo y se ocupa de él.✦
Pasajes de Platón: el «hombre interior», República IX 589a; el alma que envuelve el universo por fuera, Timeo 34b y 36e; la cabeza que emerge a lo alto, Fedro 248a (el auriga que asoma la cabeza a la región supraceleste).
La exhortación a separar el alma del cuerpo procede del Fedón (67c-d), donde la filosofía se define como ejercicio de esa separación.
οὔσης οὖν ψυχῆς τῆς λογιζομένης περὶ δικαίων καὶ καλῶν καὶ λογισμοῦ ζητοῦντος εἰ τοῦτο δίκαιον καὶ εἰ τοῦτο καλόν, ἀνάγκη εἶναι καὶ ἑστώς τι δίκαιον, ἀφ’ οὗ καὶ ὁ λογισμὸς περὶ ψυχὴν γίνεται. ἢ πῶς ἂν λογίσαιτο; καὶ εἰ ὁτὲ μὲν λογίζεται περὶ τούτων ψυχή, ὁτὲ δὲ μή, δεῖ [μὴ] τὸν λογιζόμενον, ἀλλ’ ἀεὶ ἔχοντα τὸ δίκαιον νοῦν ἐν ἡμῖν εἶναι, εἶναι δὲ καὶ τὴν νοῦ ἀρχὴν καὶ αἰτίαν καὶ θεόν, οὐ μεριστοῦ ἐκείνου ὄντος, ἀλλὰ μένοντος ἐκείνου, καὶ οὐκ ἐν τόπῳ μένοντα ἐν πολλοῖς αὖ θεωρεῖσθαι καθ’ ἕκαστον τῶν δυναμένων δέχεσθαι οἷον ἄλλον αὐτόν, ὥσπερ καὶ τὸ κέντρον ἐφ’ ἑαυτοῦ ἐστιν, ἔχει δὲ καὶ ἕκαστον τῶν ἐν τῷ κύκλῳ σημεῖον ἐν αὐτῷ, καὶ αἱ γραμμαὶ τὸ ἴδιον προσφέρουσι πρὸς τοῦτο· τῷ γὰρ τοιούτῳ τῶν ἐν ἡμῖν καὶ ἡμεῖς ἐφαπτόμεθα καὶ σύνεσμεν καὶ ἀνηρτήμεθα· ἐνιδρύμεθα δὲ οἳ ἂν συννεύωμεν ἐκεῖ.
Puesto que hay un alma que razona sobre lo justo y lo bello, y un razonamiento que indaga si esto es justo y si esto es bello, es necesario que haya también algo justo inmóvil, a partir de lo cual surge en el alma el razonamiento. ¿O cómo podría razonar? Y si el alma unas veces razona sobre estas cosas y otras no, es preciso que haya en nosotros un intelecto que no razona, sino que posee siempre lo justo; y que haya también el principio, la causa y el dios del Intelecto. No porque aquél se divida, sino que, permaneciendo —y no permaneciendo en un lugar—, se lo contempla a su vez en muchos, en cada uno de los capaces de recibirlo, como si fuera otro él mismo; así como el centro está en sí mismo, pero cada uno de los [radios] del círculo tiene en él un punto, y las líneas aportan a él lo que es propio de cada una. Pues con algo así de lo que hay en nosotros también nosotros lo tocamos, estamos con él y de él dependemos; y quedamos asentados [en él] cuantos convergemos hacia allá.✦
«El principio, la causa y el dios del Intelecto» es lo Uno, presente en cada alma como el centro del círculo está presente en el extremo de cada radio.
πῶς οὖν ἔχοντες τὰ τηλικαῦτα οὐκ ἀντιλαμβανόμεθα, ἀλλ’ ἀργοῦμεν ταῖς τοιαύταις ἐνεργείαις τὰ πολλά, οἱ δὲ οὐδ’ ὅλως ἐνεργοῦσιν; [ἢ] ἐκεῖνα μέν ἐστιν ἐν ταῖς αὐτῶν ἐνεργείαις ἀεί, νοῦς καὶ τὸ πρὸ νοῦ ἀεὶ ἐν ἑαυτῷ — καὶ ψυχῇ δὲ τὸ ἀεικίνητον οὕτως· οὐ γὰρ πᾶν ὃ ἐν ψυχῇ ἤδη αἰσθητόν, ἀλλὰ ἔρχεται εἰς ἡμᾶς, ὅταν εἰς αἴσθησιν ἴῃ — ὅταν δὲ ἐνεργοῦν ἕκαστον μὴ μεταδιδῷ τῷ αἰσθανομένῳ, οὔπω δι’ ὅλης ψυχῆς ἐλήλυθεν. οὔπω οὖν γινώσκομεν ἅτε μετὰ τοῦ αἰσθητικοῦ ὄντες καὶ οὐ μόριον ψυχῆς, ἀλλ’ ἡ ἅπασα ψυχὴ ὄντες. καὶ ἔτι ἕκαστον τῶν ψυχικῶν ζῶν ἀεὶ ἐνεργεῖ ἀεὶ καθ’ αὑτὸ τὸ αὑτοῦ· τὸ δὲ γνωρίζειν, ὅταν μετάδοσις γένηται καὶ ἀντίληψις. δεῖ τοίνυν, εἰ τῶν οὕτω παρόντων ἀντίληψις ἔσται, καὶ τὸ ἀντιλαμβανόμενον εἰς τὸ εἴσω ἐπιστρέφειν, κἀκεῖ ποιεῖν τὴν προσοχὴν ἔχειν· ὥσπερ εἴ τις ἀκοῦσαι ἀναμένων, ἣν ἐθέλει φωνήν, τῶν ἄλλων φωνῶν ἀποστὰς τὸ οὖς ἐγείρει πρὸς τὸ ἄμεινον τῶν ἀκουστῶν, ὁπότε ἐκεῖνο προσέλθοι, οὕτω τοι καὶ ἐνταῦθα δεῖ τὰς μὲν αἰσθητὰς ἀκούσεις ἀφέντα, εἰ μὴ καθόσον ἀνάγκη, τὴν τῆς ψυχῆς εἰς τὸ ἀντιλαμβάνεσθαι δύναμιν φυλάττειν καθαρὰν καὶ ἕτοιμον ἀκούειν φθόγγων τῶν ἄνω.
¿Cómo es, entonces, que, teniendo cosas tan grandes, no nos percatamos de ellas, sino que la mayor parte del tiempo dejamos ociosas tales actividades, y algunos no las ejercen en absoluto? Aquellas [realidades] están siempre en sus propias actividades —el Intelecto y lo anterior al Intelecto, siempre en sí mismos; y así también el alma, lo «siempre en movimiento»—, pero no todo lo que está en el alma es ya percibido, sino que llega a nosotros cuando llega a la sensación; y cuando cada [facultad], estando en acto, no comunica [su actividad] a lo que percibe, [esa actividad] todavía no ha atravesado el alma entera. Por eso todavía no la conocemos, pues estamos con la facultad sensitiva y no somos una parte del alma, sino el alma entera. Y además, cada una de las [facultades] del alma, puesto que vive siempre, ejerce siempre por sí misma su propia actividad; pero el conocer [se da] cuando hay comunicación y percepción. Así pues, si ha de haber percepción de las cosas que están presentes de este modo, es preciso que también lo que percibe se vuelva hacia dentro y ponga allí su atención. Como quien, esperando oír una voz que desea, se aparta de las demás voces y aguza el oído hacia lo mejor de lo audible, por si aquello llega, así también aquí es preciso, dejando las audiciones sensibles, salvo en cuanto sea necesario, guardar pura la capacidad perceptiva del alma y dispuesta a oír los sonidos de lo alto.✦
«Siempre en movimiento» (aeikínētos): definición platónica del alma en Fedro 245c.
Fuente del texto original: Texto griego: edición de R. Volkmann (Leipzig, Teubner, 1883–1884, dominio público), transcripción digital de Open Greek and Latin (First1KGreek), CC BY-SA 4.0. La columna griega se distribuye con esa misma licencia.