Libro I, 16 · De la paciencia con los defectos ajenos
De sufferentia defectuum aliorum
Quæ rarissime homo in se vel in aliis emendare non valet, debet patienter sustinere, donec Deus aliter ordinet. Cogita quod sic forte melius est pro tua probatione et patientia, sine qua non sunt multum ponderanda merita nostra. Debes tamen pro talibus impedimentis supplicare, ut tibi dignetur Deus subvenire, ut possis benigne portare.
Lo que el hombre no puede enmendar en sí o en otros debe soportarlo con paciencia hasta que Dios disponga otra cosa. Piensa que tal vez así es mejor para tu prueba y paciencia, sin la cual nuestros méritos no son de mucha estima. Debes, sin embargo, suplicar por estos estorbos, para que Dios se digne socorrerte y puedas llevarlos con buen ánimo.✦
El texto latino de esta edición añade aquí rarissime («muy rara vez»), palabra que no figura en el texto común y no hace sentido; no se traduce.
Si quis semel vel bis admonitus non acquiescit, noli cum eo contendere, sed totum Deo committe, ut fiat voluntas sua, et honor in omnibus servis suis, qui scit bene, malum in bonum convertere. Stude patiens esse in tolerando aliorum defectus, et qualescumque infirmitates, quia et tu multa habes, quæ ab aliis oportet tolerari. Si non potes te talem facere qualem vis, quomodo poteris alium habere ad beneplacitum tuum? Libenter videmus alios perfectos, sed tamen proprios non emendamus defectus.
Si alguno, amonestado una o dos veces, no se aquieta, no contiendas con él; encomiéndalo todo a Dios, para que se haga su voluntad y sea honrado en todos sus siervos, pues él sabe bien convertir el mal en bien. Procura ser paciente en sufrir los defectos y cualesquiera flaquezas de los demás, porque también tú tienes muchas cosas que los otros han de soportar. Si no puedes hacerte a ti mismo como quisieras, ¿cómo podrás tener a otro a tu gusto? De buena gana queremos ver perfectos a los demás, y no enmendamos nuestros propios defectos.
Volumus quod alii districte corrigantur, et nos ipsi corrigi nolumus, aut negari quod petimus. Alios restringi per statuta volumus, et ipsi nullatenus patimur amplius cohiberi. Sic ergo patet, quam raro proximum, sicut nos ipsos pensamus. Si omnes essent perfecti quid tunc haberemus ab aliis pro Deo pati?
Queremos que los otros sean corregidos con rigor, y nosotros no queremos ser corregidos ni que se nos niegue lo que pedimos. Queremos que a los otros se les restrinja con reglamentos, y nosotros no toleramos en modo alguno ser más refrenados. Así se ve claro cuán rara vez medimos al prójimo como a nosotros mismos. Si todos fueran perfectos, ¿qué tendríamos entonces que sufrir de los otros por Dios?
Nunc autem Deus sic ordinavit, ut discamus alter alterius onera portare, quia nemo sine defectu, nemo sine onere, nemo sibi sufficiens, nemo sibi satis sapiens, sed oportet invicem portare, invicem consolari, pariter adjuvare, et ammonere. Quantas autem virtutes quisque fecerit, melius patet occasione adversitatis. Occasiones namque hominem fragilem non faciunt, sed qualis sit, ostendunt.
Mas ahora Dios lo ha ordenado así para que aprendamos a llevar los unos las cargas de los otros; porque nadie hay sin defecto, nadie sin carga, nadie se basta a sí mismo, nadie es bastante sabio para sí; sino que conviene que nos soportemos, nos consolemos, nos ayudemos, nos instruyamos y nos amonestemos mutuamente. Cuánta virtud tiene cada uno se ve mejor en la ocasión de la adversidad; porque las ocasiones no hacen frágil al hombre, sino que muestran cómo es.✦
Ga 6,2.
Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.