Capítulo 3 · El culto lucumí
Generalmente las prácticas del culto tienen lugar en el interior de las casas habitadas por los brujos. Sin embargo, en el campo hay lugares consagrados especialmente para ciertas ceremonias; sitios que casi siempre son fijados al pie de una ceiba, el árbol más corpulento y majestuoso de la flora cubana. Esta preferencia por las ceibas está muy extendida hasta entre la población blanca de los campos. Debajo de ellas se depositan las ofrendas para que las recoja el santo; á su sombra tienen lugar algunas prácticas de hechicería.
Generalmente las prácticas del culto tienen lugar en el interior de las casas habitadas por los brujos. Sin embargo, en el campo hay lugares consagrados especialmente para ciertas ceremonias; sitios que casi siempre son fijados al pie de una ceiba, el árbol más corpulento y majestuoso de la flora cubana. Esta preferencia por las ceibas está muy extendida hasta entre la población blanca de los campos. Debajo de ellas se depositan las ofrendas para que las recoja el santo; a su sombra tienen lugar algunas prácticas de hechicería.✦
Fernando Ortiz, «Los negros brujos» (1906), págs. 76–88.
En la habitación que sirve de templo no puede tener lugar trabajo profano alguno. Algunos templos yorubas están adornados con símbolos religiosos como dice Bowen: peces, tortugas, serpientes, el lingam, etc. Nada de esto he observado en Cuba. En el lugar preferente de la habitación está el altar, tomado de los templos católicos. Sobre una mesa adornada con paño bordado se ven varias vasijas en platos y vasijas de barro, coco, calabaza, etcétera, que contienen las ofrendas alimenticias, ramos de flores, cirios, incienso y demás del culto católico. En lo alto la imagen del santo al que está dedicado el templo; en otros lugares ídolos y fetiches secundarios.
En la habitación que sirve de templo no puede tener lugar trabajo profano alguno. Algunos templos yorubas están adornados con símbolos religiosos como dice Bowen: peces, tortugas, serpientes, el lingam, etc. Nada de esto he observado en Cuba. En el lugar preferente de la habitación está el altar, tomado de los templos católicos. Sobre una mesa adornada con paño bordado se ven varias vasijas en platos y vasijas de barro, coco, calabaza, etcétera, que contienen las ofrendas alimenticias, ramos de flores, cirios, incienso y demás del culto católico. En lo alto la imagen del santo al que está dedicado el templo; en otros lugares ídolos y fetiches secundarios.
A la izquierda una hacha y cuchillos, que lo mismo pueden ser instrumentos para el sacrificio que representar á Eshú, por el hierro que entra en su composición. A la derecha los jimaguas. En la pequeña gradería un cirio y vasos con flores; en lo alto una de las vírgenes que la catolización superficial de los brujos asimila á algún orisha. En el frontis del altar, diferentes adornos con collares de cuentas de varios colores, que representan á diversos orishas, y una flecha con su arco tendido, que debe ser un símbolo de Oshó-oshi. Colgando de la pared, cuadros de imágenes católicas, una herradura (fetiche de hierro) y un manojo de hierbas, que así pueden ser fetiches fitolátricos como material para la preparación de hechizos.
A la izquierda un hacha y cuchillos, que lo mismo pueden ser instrumentos para el sacrificio que representar a Eshú, por el hierro que entra en su composición. A la derecha los jimaguas. En la pequeña gradería un cirio y vasos con flores; en lo alto una de las vírgenes que la catolización superficial de los brujos asimila a algún orisha. En el frontis del altar, diferentes adornos con collares de cuentas de varios colores, que representan a diversos orishas, y una flecha con su arco tendido, que debe ser un símbolo de Oshó-oshi. Colgando de la pared, cuadros de imágenes católicas, una herradura (fetiche de hierro) y un manojo de hierbas, que así pueden ser fetiches fitolátricos como material para la preparación de hechizos.
La significación de los colores se conserva en su pureza primitiva. De abalorios blancos son los de la Virgen de las Mercedes (Obatalá), amarillos los de la Virgen de la Caridad del Cobre (Oshún), azules los de la Virgen de Regla (Yemanyá), blancos y rojos los de Santa Bárbara (Shangó) y otros muchos de cuentas blancas y azules, alternadas, blancas con filetes azules, amarillas y azules, rojas solamente, negras, etcétera. También tienen collares dedicados á San Francisco (¿Orún?), San Pedro (Ogún), las ánimas benditas (Elegbará), sin que pueda apuntar el color de sus cuentas de vidrio.
La significación de los colores se conserva en su pureza primitiva. De abalorios blancos son los de la Virgen de las Mercedes (Obatalá), amarillos los de la Virgen de la Caridad del Cobre (Oshún), azules los de la Virgen de Regla (Yemanyá), blancos y rojos los de Santa Bárbara (Shangó) y otros muchos de cuentas blancas y azules alternadas, blancas con filetes azules, amarillas y azules, rojas solamente, negras, etcétera. También tienen collares dedicados a San Francisco (¿Orún?), San Pedro (Ogún), las ánimas benditas (Elegbará), sin que pueda apuntar el color de sus cuentas de vidrio.✦
El collar consagrado de Orula / Ọrúnmìlà (San Francisco de Asís) es el «idé» y «eleke» de cuentas verdes y amarillas alternadas; el de Ogún es de cuentas verdes y negras; y el de Eleguá, de cuentas rojas y negras.
El culto de los brujos consiste principalmente en consagrar á la divinidad diversas ofrendas, con objeto de merecer su protección y ayuda y aplacar sus malévolos impulsos. Los manjares son las ofrendas más agradables á los dioses, y sus sacerdotes procuran que no falten nunca sobre los altares. Las ofrendas más comunes son: cocos, manís, calabazas, ñames, plátanos, gofio, una especie de palanquetas en forma de bolitas, una porción de hierbajos, quimbombó, manteca de corojo, ocra, bleo, calalú, malanga, fufú, chichí y las bebidas ecó, chequetegue, aguardiente mezclado con miel de purga, etc.
El culto de los brujos consiste principalmente en consagrar a la divinidad diversas ofrendas, con objeto de merecer su protección y ayuda y aplacar sus malévolos impulsos. Los manjares son las ofrendas más agradables a los dioses, y sus sacerdotes procuran que no falten nunca sobre los altares. Las ofrendas más comunes son: cocos, manís, calabazas, ñames, plátanos, gofio, una especie de palanquetas en forma de bolitas, una porción de hierbajos, quimbombó, manteca de corojo, ocra, bleo, calalú, malanga, fufú, chichí y las bebidas ecó, chequetegue, aguardiente mezclado con miel de purga, etc.✦
En sus notas al pie (págs. 87–88), Ortiz explica varios de estos términos culinarios lucumíes: «ocra / akará» (fritura o tamal de frijol de carita, del yoruba «àkàrà» y «ọ̀lẹ̀lẹ̀»), «calalú» (el «ọbẹ̀» de Yoruba), «fufú» (el «ọkà» o pasta de ñame/plátano machacado), «ecó» («ẹkọ», tamal blando de maíz tierno fermentado) y «chequetegue» («ṣẹ̀kẹ̀tẹ́», bebida ritual de maíz fermentado).
Es de notar que no se ofrecen á los dioses otras comidas que aquellas propias del mezquino arte culinario africano. Este hecho, así como otros muchos análogos, puede explicarse por la resistencia que demuestran contra las innovaciones y reformas los ritualismos religiosos, siempre temerosos de perder el prestigio que para las conciencias incultas tienen las fórmulas consagradas por los años. Les pareció á los brujos que ofrendar á sus dioses con alimentos propios de los blancos que se mofaban de ellos, hubiera sido ofenderlos gravemente. La manteca de corojo es muy apreciada por los dioses y por los brujos.
Es de notar que no se ofrecen a los dioses otras comidas que aquellas propias del mezquino arte culinario africano. Este hecho, así como otros muchos análogos, puede explicarse por la resistencia que demuestran contra las innovaciones y reformas los ritualismos religiosos, siempre temerosos de perder el prestigio que para las conciencias incultas tienen las fórmulas consagradas por los años. Les pareció a los brujos que ofrendar a sus dioses con alimentos propios de los blancos que se mofaban de ellos hubiera sido ofenderlos gravemente. La manteca de corojo es muy apreciada por los dioses y por los brujos.
Fuente del texto original: Texto: Fernando Ortiz, Hampa afro-cubana: Los negros brujos (Madrid, 1906; archive.org/details/hampaafrocubanal00orti); dominio público en EE. UU. La columna izquierda reproduce la ortografía de 1906 y la derecha la moderniza. Ortiz escribe con el lenguaje y los prejuicios criminológicos de su época. Es una selección de pasajes, no la obra completa. Notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).