Capítulo 5 · La jerarquía sacerdotal y el sincretismo afrocubano
El sacerdote brujo tiene varios nombres, además de éste, que es el más usual. Se le llama brujero, babalá, ulué, mayombero, etc. El primero quiere decir hacedor de brujería. Babalá es una palabra yoruba, compuesta de las dos baba-nlá, que significa abuelo ó patriarca. De las varias categorías del sacerdocio yoruba, la primera, consagrada á Ifá, recibe el nombre especial de babalawo. Ignoro el verdadero origen de la voz ulué, no citada por A. B. Ellis, ni por los otros escritores mencionados. No obstante, salvo mejor parecer, es posible derivarla también del lenguaje nago; de las voces olú, que quiere decir jefe, y we, que significa limpio, adornado; de modo que ulué equivaldría á jefe adornado, ó sea distinguido. Esta etimología parece armonizar con la aplicación preferente de la voz ulué á los brujos jefes de cofradías.
El sacerdote brujo tiene varios nombres, además de este, que es el más usual. Se le llama brujero, babalá, ulué, mayombero, etc. El primero quiere decir hacedor de brujería. Babalá es una palabra yoruba, compuesta de las dos baba-nlá, que significa abuelo o patriarca. De las varias categorías del sacerdocio yoruba, la primera, consagrada a Ifá, recibe el nombre especial de babalawo. Ignoro el verdadero origen de la voz ulué, no citada por A. B. Ellis ni por los otros escritores mencionados. No obstante, salvo mejor parecer, es posible derivarla también del lenguaje nago: de las voces olú, que quiere decir jefe, y we, que significa limpio, adornado; de modo que ulué equivaldría a jefe adornado, o sea distinguido. Esta etimología parece armonizar con la aplicación preferente de la voz ulué a los brujos jefes de cofradías.✦
Fernando Ortiz, «Los negros brujos» (1906), pág. 129. «Babaláwo» («Padre de los Secretos», de «baba» + «awo») y «Olúwo» («Señor o Jefe de los Awo», de «olú» + «awo», pronunciado en la Habana de 1906 como «ulué» u «oluo») son efectivamente los dos títulos supremos del sacerdocio de Ifá.
En los cabildos pudieron los negros, con el beneplácito de los amos, tener un altar con la imagen de Santa Bárbara, de la Virgen de Regla, etc., y para su culto se nombraron cofradías. Pues bien; Santa Bárbara no era para los negros sino el orisha Shangó y la Virgen de Regla el orisha Yemanyá, etcétera, y las cofradías no fueron sino la organización de los fieles sometidos al fetichero, que acaso ayudaba la misa al sacerdote blanco, ante las mismas imágenes que él adoraría luego de otra manera.
En los cabildos pudieron los negros, con el beneplácito de los amos, tener un altar con la imagen de Santa Bárbara, de la Virgen de Regla, etc., y para su culto se nombraron cofradías. Pues bien: Santa Bárbara no era para los negros sino el orisha Shangó y la Virgen de Regla el orisha Yemanyá, etcétera, y las cofradías no fueron sino la organización de los fieles sometidos al fetichero, que acaso ayudaba la misa al sacerdote blanco ante las mismas imágenes que él adoraría luego de otra manera.✦
Fernando Ortiz, «Los negros brujos» (1906), págs. 250–254.
Además el ejercicio de los cultos africanos daba muestras de vida en las sombras, donde la acción de los blancos no se dejaba sentir. Natural era que al apalencarse los cimarrones avivaran en la libertad el rescoldo de su religión. En un artículo publicado por Pedro José Morillas, en la revista La Piragua, titulado El Ranchador, se habla de los palenques, y de hallazgos en estos lugares de ídolos de madera, juntos con plumas de gallos, cazuelas conteniendo una masa resinosa en que se veían clavados dientes de jutías, y cabellos, peonías, pedacitos de espejo, etc., fetiches todo ello.
Además, el ejercicio de los cultos africanos daba muestras de vida en las sombras, donde la acción de los blancos no se dejaba sentir. Natural era que al apalencarse los cimarrones avivaran en la libertad el rescoldo de su religión. En un artículo publicado por Pedro José Morillas en la revista La Piragua, titulado El Ranchador, se habla de los palenques y de hallazgos en estos lugares de ídolos de madera, junto con plumas de gallos, cazuelas conteniendo una masa resinosa en que se veían clavados dientes de jutías, y cabellos, peonías, pedacitos de espejo, etc., fetiches todo ello.
Pero pese á las disposiciones de las autoridades, la religión fetichista siguió difundiéndose más y más, mediante algunas tácitas transacciones, puramente formales, con los creyentes católicos. Así como ciertos insectos al verse sujetos por una de sus patas se resignan á pagar con la pérdida de ésta el precio de su huída y consiguiente salvación, el fetichismo se desprendió de algunas de sus partes secundarias, para alcanzar una vida más segura y duradera. El catolicismo tampoco podía conseguir más, pues el fetichismo animista de los brujos traducía la idea religiosa de la mayor parte de los mismos fieles de aquél. Nunca mejor que al observar el contacto entre la religión de los blancos y la de los negros se puso de relieve la verdad afirmada por Clodd, siguiendo un perfecto símil, tomado de la Química: «Las religiones son todas alotrópicas, es decir: así como el diamante y el carbón no son sino diferentes modos de presentarse una substancia, así las religiones tienen la misma esencia y varían sólo en sus varias manifestaciones».
Pero pese a las disposiciones de las autoridades, la religión fetichista siguió difundiéndose más y más, mediante algunas tácitas transacciones, puramente formales, con los creyentes católicos. Así como ciertos insectos al verse sujetos por una de sus patas se resignan a pagar con la pérdida de esta el precio de su huida y consiguiente salvación, el fetichismo se desprendió de algunas de sus partes secundarias para alcanzar una vida más segura y duradera. El catolicismo tampoco podía conseguir más, pues el fetichismo animista de los brujos traducía la idea religiosa de la mayor parte de los mismos fieles de aquel. Nunca mejor que al observar el contacto entre la religión de los blancos y la de los negros se puso de relieve la verdad afirmada por Clodd, siguiendo un perfecto símil tomado de la Química: «Las religiones son todas alotrópicas, es decir: así como el diamante y el carbón no son sino diferentes modos de presentarse una sustancia, así las religiones tienen la misma esencia y varían solo en sus varias manifestaciones».
Si al brujo su teología le enseñó la existencia de un dios soberano, al que están sometidos varios órdenes de divinidades inferiores ú orishas, así oyó decir también cuando le fué expuesta la teología católica, y á los orishas llamó santos en Cuba como en el Brasil, como en África. Los espíritus malévolos que conoció en África los encontró también en Cuba. Si á Olorun no se le rinde culto en Yoruba y sí á los orishas, entre los católicos las invocaciones indirectas al dios único por medio de intermediarios celestiales son las más frecuentes. Para sustituir á su orisha Obatalá escogieron los brujos á Cristo, al Santísimo Sacramento, á la Virgen de las Mercedes, con criterio que no he de repetir. Santa Bárbara, patrona contra los rayos y truenos, no es sino el Shangó de los católicos. Yemanyá, dios de los mares, se convirtió en la Virgen de Regla.
Si al brujo su teología le enseñó la existencia de un dios soberano, al que están sometidos varios órdenes de divinidades inferiores u orishas, así oyó decir también cuando le fue expuesta la teología católica, y a los orishas llamó santos en Cuba como en el Brasil, como en África. Los espíritus malévolos que conoció en África los encontró también en Cuba. Si a Olorun no se le rinde culto en Yoruba y sí a los orishas, entre los católicos las invocaciones indirectas al dios único por medio de intermediarios celestiales son las más frecuentes. Para sustituir a su orisha Obatalá escogieron los brujos a Cristo, al Santísimo Sacramento, a la Virgen de las Mercedes, con criterio que no he de repetir. Santa Bárbara, patrona contra los rayos y truenos, no es sino el Shangó de los católicos. Yemanyá, diosa de los mares, se convirtió en la Virgen de Regla.
Fuente del texto original: Texto: Fernando Ortiz, Hampa afro-cubana: Los negros brujos (Madrid, 1906; archive.org/details/hampaafrocubanal00orti); dominio público en EE. UU. La columna izquierda reproduce la ortografía de 1906 y la derecha la moderniza. Ortiz escribe con el lenguaje y los prejuicios criminológicos de su época. Es una selección de pasajes, no la obra completa. Notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).