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Pueblos antiguos · Popol Vuh

Capítulo 11 · La milpa, el ratón y el mensaje del piojo

1

Ta x quitiquiba chicut quibanoh qui cutbal quib chuvach catit chuvachpu qui chuch nabe xquibano ri abix. xa cohabixic ixcatit ix pu cachuch xeqha mi xbizonic oh qolic oh ivÿ oh qui quexel caꜩ xeqha curi hun ahpu xbalanque. ta xquicam cut quicah qui mixqui na qui xoquem xebec ruq huhun qui vvb xquiteleh xeel chi co choch ta xquipixab cu catit chire vyaic qui va chiticoh na quih chibeya cava ixcatit xeqha vꜩbala ixvÿ xqha cut ri catit. cate cut xeopon chiri que abix vi xa qui xquichiquiba ri mi xquina puvleu xacu quichitahin ri mi xquina pu vleu macu qui chitahin ri mi xquina chutuquel.

Entonces comenzaron sus obras, a mostrarse ante su abuela y ante su madre. Lo primero que hicieron fue la milpa. «Vamos a sembrar milpa, abuela, madre nuestra», dijeron. «No se aflijan: aquí estamos nosotros, sus nietos; nosotros somos los sustitutos de nuestros hermanos mayores», dijeron Hunahpú e Ixbalanqué. Entonces tomaron sus hachas, sus azadones y sus coas, y se fueron, cada uno con su cerbatana al hombro. Salieron de su casa y encargaron a su abuela que les llevara su comida: «A mediodía nos traerá usted nuestra comida, abuela», dijeron. «Está bien, nietos míos», dijo la abuela. Luego llegaron allí donde iban a sembrar; solo clavaban el azadón en la tierra, y el azadón labraba la tierra; no le ayudaban: el azadón [trabajaba] solo.

2

are curi icah xa vi chiquichiquiba chutoloc che xaui chucab rib che chibec chilahahic chibec ronohel che, caan ꜫaꜫ chacachoh chic chicatohche chuban ri xahuna icah are curi mi xquina ꜩaꜩ chicupuh maui ahilan tum quixic cuban rixa hun chi mi xquina maui ahilan cupuh xa chuti huyub nima huyub cabec ta xquipixabah cut hun chicop xmucur vbi xquituyuba acanoc chuvi nima cutam xeqha cut hun ahpu xbalanque xa chavil ri catit chipetic iaol ca va huzu catoquic tapetoc catecut chicachap ri mixquina ruq icah vꜩ bala xqha curi xmucur.

Y el hacha: solo la clavaban en el tronco del árbol, y por sí sola cortaba; se iban derribando, se iban cayendo todos los árboles y los bejucos; amontonados quedaban, cuántos árboles derribaba, cuántos cortaba una sola hacha. Y el azadón: mucho arrancaba; no se podían contar los zarzales y espinos que hacía caer un solo golpe de azadón; no se podía contar lo que arrancaba en los montes pequeños y en los montes grandes. Entonces dieron órdenes a un animal llamado Xmucur; lo hicieron subir a lo alto de un gran tronco. Le dijeron Hunahpú e Ixbalanqué: «Solo vigila a la abuela, que vendrá a traernos de comer; enseguida canta cuando venga, y entonces agarraremos el azadón y el hacha». «Está bien», dijo Xmucur.✦

3

are cut xa vvbanic chiquibano mana quiꜩih abixic ta chiquibano cate puch choc ri xmucur anim cut que petic hun chichapo mi xquina, hun cut chichapou ri icah chiquipiz la qui vi xaloc chubacala vleu pu cab ri hun xaquehe chuꜩiloh vvach queheri quiꜩih abixom are curi hun chic xaloc chu puquih vvebalche puholom quehe uiri quiꜩih catohcheenel ta xil rumal catit catecut quevaic maquiꜩih abixic chiquibano xaloc chibe yaoc qui va taxebe cut chicochoch quiꜩih mixohcoꜩic ixcatit queqha queoponic xa loc chiqui qui quih, chiquiiuc puch cacan, qui eab chuvach catit taxe be chicut chu ca quih xeopon cut pa cabix quiz iacatahinac chic ronohel che caam vchapom chi rib rono hel tun quixic taxeoponic.

Y ellos solo se dedicaban a tirar con cerbatana; no hacían de veras la milpa. Entonces cantó Xmucur; al instante vinieron: uno agarró el azadón, el otro agarró el hacha. Se envolvieron la cabeza; uno en vano se embarró de tierra las manos y así se ensució la cara, como verdadero labrador; el otro en vano se echó astillas de palo en la cabeza, como verdadero leñador. Entonces los vio la abuela, y comieron; pero no de verdad hacían la milpa; en vano se les llevó de comer. Luego se fueron a su casa: «De veras estamos cansados, abuela», dijeron al llegar. En vano se estiraban, se restregaban las piernas y los brazos delante de la abuela. Entonces fueron al segundo día; llegaron a la milpa y ya se habían levantado otra vez todos los árboles y bejucos, ya se habían unido otra vez todos los zarzales y espinos cuando llegaron.

4

apa chinac cohmichouic xeqha cut are cut quebanou ri ronohel chuti chicop nima chicop coh balam, queh, vmul, iac, vtiu ae, ziz chuti q'iquin, nima q'iquin are xebanouic xahun acab xquibano cate chicut xquitiquiba chic abixic. xaui xuban chirib vleuh ruq catoh che ta xcam chicu quinaoh chiri pacatohche pa cupuh puch xa cavarah rica bix anavi china cabano vlo la qui ta chicarico xeqha cut ta xcan quinaoh xeopon chicut chihanaquirilo cohmichouic ixcatit nima quim chic nima quechelah chi puch ri cabix ta xohopon mier ixcatit xeqha cut chirecatit chire pu qui chuch xcohbe cut xchicavarah rumal mavi vꜩ caban chique xeqha catecut xebaꜩonic.

«¿Quién nos ha burlado?», dijeron. Y los que lo hicieron eran todos los animales pequeños y los animales grandes: el puma, el jaguar, el venado, el conejo, el gato de monte, el coyote, el jabalí, el pizote, los pájaros pequeños, los pájaros grandes; ellos lo hicieron, en una sola noche lo hicieron. Entonces comenzaron otra vez a hacer la milpa; de igual modo se hizo [el trabajo] en la tierra y en los árboles cortados. Entonces deliberaron allí entre los árboles cortados y el zarzal: «Solo velaremos nuestra milpa; quizá sorprendamos al que viene a hacer esto», dijeron. Al terminar su deliberación, llegaron otra vez a la casa: «¿Qué le parece, abuela, cómo se han burlado de nosotros? Un gran pajonal, un gran bosque es ya nuestra milpa, cuando llegamos hace un momento, abuela», le dijeron a la abuela y a su madre. «Iremos y la velaremos, porque no es bueno lo que nos han hecho», dijeron. Entonces se armaron.

5

cate cut qui bic chic pa quicatohche chiri cut xe maꜩehe vi e mucumuxinacchic chiritaxe cuchu cu quib ronohel chicop xa hun xquizep viquib ronohel chuti chicop nima chicop are puch tiquilv qux acab ta xepetic xechaviheic cono hel taxepetic are qui qhabalri iaclin che iaclincaam xeqha taxepetic quenebebic xeche xecaam, ta xeyopihic, ta xecutun cu chiquivach are cut vnabe ri coh balam xrah cu quichapo maui xuya rib taxyopih chic queh vmul xacu chuhe xqui chap vi xacu xcupucub canahoc v he queh pa quicab ta xucam ri vhe queh rugvhe vmul ri xzcatac qui he macu xquiya quib ri yac vtiu aꜫ ziz xeicouic conohel chicop chi quivach rihun ahpuxbalanque chi catat chicut qui qux rumal ri ma habi xquichapo.

Entonces se escondieron allí, en su roza; allí quedaron ocultos, en secreto. Entonces se reunieron todos los animales; se juntaron todos en uno, todos los animales pequeños y los animales grandes. Y fue en el corazón mismo de la noche cuando vinieron; hablaban todos cuando vinieron, y esto era lo que decían: «¡Levántense, árboles! ¡Levántense, bejucos!», decían cuando vinieron, rumoreando bajo los árboles, bajo los bejucos. Se acercaron, se mostraron ante sus ojos. Los primeros fueron el puma y el jaguar; quisieron atraparlos, pero no se dejaron. Entonces se acercaron el venado y el conejo; solo de la cola los agarraron, pero apenas se les arrancó: el venado dejó su cola en sus manos. Cuando tomaron la cola del venado y la cola del conejo, se quedaron cortas sus colas. El gato de monte, el coyote, el jabalí y el pizote tampoco se dejaron [atrapar]; todos los animales pasaron delante de Hunahpú e Ixbalanqué. Ardían de ira sus corazones porque no atrapaban a ninguno.✦

6

xpe curi hun chic vxambe chic caꜩoꜩotic taxpetic cate cut xquicateh xquizecut pacatricho cate puch xquichapo, xquiyoteh puch chirih vvi xrah quibio xquiporoh vhe chuvi ꜫaꜫ ta xucam ri vhe cho, mahabi rizmal uhe arenaipu vbac vvach ta xrah bÿc cumal qaholab ri hun ahpu xbalanque, mata quicamic ivvmal mavi are ipatan ri abixic qo ive xqhari ri cho apa qovi que chabÿh na cut xeqha curi qaholab chire cho la quin iꜩocopih tanabala qo nu ꜩih chi nu pam cate cut chinbÿh chive chiyatana zquin vecha xqha ri cho, ate chicayao avecha chabÿh na xuqhaxic vꜩbala are bari rech icahau ri hunhunahpu vvcub hunahpu vbi ri xecam chi xibalba qo cu canoc ri queꜩabal xequel canoc chuviha ri qui bate qui pachcab qui quic puch, xa maui caeut chi vach rumal ivatit rumalri are xcam vi icahau maquiꜩih auetaam, xeqhacuri qaholab chire cho nim xquicot quiquxtav xquitao vꜩihel quic taxubÿh cho ta xquiya cut recha cho are curi recha ri ixim zaquilic, quinac, pec, cacou, arecut avech ri uve naquila cuvvn chimezcutahinac auech cut chacuxu.

Vino entonces otro más, el último, que venía dando saltos. Entonces le cerraron el paso, lo cogieron en la red y lo agarraron; le apretaron la nuca, quisieron ahogarlo, y le quemaron la cola sobre el fuego. Entonces el ratón tomó [la forma de] su cola: sin pelo es la cola del ratón; y [saltones quedaron] sus ojos cuando quisieron ahogarlo los muchachos Hunahpú e Ixbalanqué. «¡No me hagan morir a sus manos! No es oficio de ustedes sembrar milpa», dijo el ratón. «¿Qué es lo que dices?», le dijeron entonces los muchachos al ratón. «Suéltenme un momento, que tengo palabra en mi vientre; luego se la diré; y denme un poco de comer», dijo el ratón. «Después te daremos tu comida; habla primero», se le dijo. «Está bien. Sepan, pues, que los bienes de sus padres, Hun Hunahpú y Vucub Hunahpú, así se llaman los que murieron en Xibalbá, allí quedaron sus instrumentos de juego; quedaron colgados arriba de la casa: su yugo, sus guantes y también su pelota. Pero no se los quiere mostrar su abuela, porque por ellos murieron sus padres.» «¿De veras lo sabes?», le dijeron los muchachos al ratón. Grande fue la alegría de sus corazones cuando oyeron la noticia de la pelota. Cuando el ratón hubo hablado, le dieron entonces su comida al ratón, y esta es la comida del ratón: el maíz, las pepitas, los frijoles, el pataxte y el cacao. «Esto es tuyo, y si algo se guarda y se olvida, también es tuyo: ¡róelo!»✦

7

xu qhax curicho cumal hun ahpu xbalanque. vꜩbala ixqaholab naquila cu quinvvchah vve quirilri ivatit xghacut maui chiꜩac aqux oh qolic cohnohinic goruqhaxic ricatit, xahu zu cacaya acanoc xiquin ha ta cuho co apanoc huzu cat opon chiri xequel vi chiri cut caquil vi putumha xapa cati caquil vi xeqhacut chire cho, taxquipixabah hunacab xcam qui naoh ri hun ahpu xbalanque qui cutiquil quih xeoponic.

Así le dijeron al ratón Hunahpú e Ixbalanqué. «Está bien, muchachos; pero ¿qué diré si me ve su abuela?», [dijo el ratón]. «No se aflija tu corazón; aquí estamos nosotros, nosotros sabremos qué decirle a la abuela. Pronto te pondremos en la esquina de la casa; en seguida irás allá donde está colgada [la pelota], y allí mirarás hacia el tapanco, mientras nosotros miramos en nuestra comida», le dijeron al ratón. Después de aleccionarlo durante una noche, Hunahpú e Ixbalanqué hicieron su plan, y al mediodía llegaron [a la casa].

8

Macu calah richo cucaam taxeoponic hunriyacalic xoc paha, huncu xoc xiquinha libah chi xuya acanoc richo ta xqui- ꜩonoh cut quiva chire catit xa chicutu cati cacaraihri cutum ic ix catit xeqha cut. cate cut xcut qui ti hun lac vvaal xtiquibax chiquivach xavi quimichbal re catit quichuchpuch xquiꜩahizah cuha paquebalqui ꜩih chaquih cachi chicama cu quia xeqha chire catit ve xqha cut ta xbec are cut queva canoc macu qui ꜩih ta quenumic xaqui moyvachibal xquibano ta xquil cut ri cho chupan cutum ic colon vloc richo chirih quic xequelvi puvi ha taxquilo pa cutumic ta xquitac cut bhun xan ri chicop rixan queheri uz xopon chi a.

No se veía el ratón que llevaban cuando llegaron. Uno entró derecho a la casa; el otro fue a la esquina de la casa y allí dejó pronto al ratón. Entonces pidieron de comer a su abuela: «Muélanos nuestra comida, que queremos chilmol, abuela», dijeron. Entonces les molieron su comida, y les pusieron delante un plato de caldo. Pero esto era solo para engañar a su abuela y a su madre: habían agotado el agua que había en la tinaja. «De veras nos morimos de sed; vaya a traernos de beber», le dijeron a la abuela. «Está bien», dijo ella, y se fue. Ellos se quedaron comiendo, pero no tenían hambre; solo hacían un engaño. Entonces vieron al ratón en el chilmol: [reflejado allí, el ratón] iba soltando la pelota que estaba colgada arriba de la casa. Cuando lo vieron en el chilmol, enviaron a un xan, un animal parecido al mosquito, que fue al agua.✦

9

are cu xvoro vvach quebal atit xa yacal ha chel chuvach vque bal chutiho xma chiꜩapitah vi v vach quebal. na quipa mi xuban ri catit ohhizabah chiya cohvꜩin rumal chaquih chi xeqhachic chire qui chuch ta xquitac vbic. catecut xu cacat vlacho riquic xcah vla pu tum ha ruc bate pachcab q'uum xquimahixtah cut cate xbe quevah pabe vbeel hom cate cut xebe chic ruq catit chiya catahin curi catit qui chuch ꜩapi vvach quebal huhun catecut ta xeoponic huhun chi cu chivvb ta xeoponic chiya,na quipa mixibano xamixcoz caqux xohpetic xeqha. chivila na vvach nuquebal maui caꜩapitahic xqha catit. libah chicut xquiꜩapihchic hunam cut xepe chic, enabe chuvach catit quehe cut vcanaic quic ri.

Este horadó el costado del cántaro de la abuela; el agua se salía de su cántaro y ella no podía tapar el agujero del cántaro. «¿Qué ha hecho nuestra abuela? Estamos sedientos, nos morimos de sed», le dijeron a su madre, y la mandaron [a ver]. Entonces el ratón cortó [la cuerda] y cayó la pelota desde arriba de la casa, junto con el yugo, los guantes y el cuero. Ellos los arrebataron y fueron a esconderlos en el camino, el camino que va al juego de pelota. Después fueron a reunirse con la abuela junto al agua; la abuela y su madre estaban ocupadas tapando el agujero del cántaro. Entonces llegaron, cada uno con su cerbatana; cuando llegaron al agua dijeron: «¿Qué han hecho? Se nos cansó el corazón [de esperar], por eso vinimos.» «Miren el agujero de mi cántaro: no se puede tapar», dijo la abuela. Ellos lo taparon en seguida, y juntos regresaron, ellos delante de su abuela. Así fue como se halló la pelota.

10

Quequicot chicut xebec echaa hel, pahom nahtcu xechaahic qui tuquel xquimez rihom quicahau ta xquita cu vloc rahaual xibalba apa china chiri mixutiquiba chic eꜩanem pacavi mapu quequixbic quenicnot vl oc. mapu xecam ri hun hunahpu vvcubhunahpu xrah quinimarizah quib chicavach heꜫu itacachic xeqha chic rihun came, vvcubcame conohel ahauab xetaca vloc xeqhacut chire qui zamahel quixqha quixoponic que petoc queqha ahauab varal tah cohchaah vi cuq vvcubix coheꜩanic quecha ahauab quixqha quixoponic xevqhax cut ri zamahel ta xepecut nimahoc cuquibe rigaholab chicochoch ca tocol chicochoch xacuyacal ri zamahel xopon ruq catit arecut quechahic taxul canoc vzamahel xibalba quiꜩih quepetic quecha riahauab xeqha cut ri vzamahel xibalba ta xchoye cu canoc quiquih cumal ri vzamahel xibalba vvcubix queꜩelavachixic xuqhax canoc xmucane vꜩbala.

Alegres se fueron entonces a jugar a la pelota; lejos [de la casa] jugaban ellos solos, y barrieron el juego de pelota de sus padres. Entonces lo oyeron los señores de Xibalbá: «¿Quiénes son esos que de nuevo han empezado a jugar sobre nuestras cabezas, y no les da reparo hacer estruendo encima de nosotros? ¿Acaso no murieron Hun Hunahpú y Vucub Hunahpú, los que quisieron engrandecerse ante nosotros? ¡Vayan a llamarlos!», dijeron otra vez Hun Camé y Vucub Camé, todos los señores. Mandaron [mensajeros]; dijeron a sus mensajeros: «Vayan y díganles: “Que vengan”, dicen los señores; “aquí jugaremos con ellos; dentro de siete días jugaremos”, dicen los señores. Díganles eso cuando lleguen.» Así se les dijo a los mensajeros. Entonces vinieron por el camino ancho que llevaba derecho a la casa de los muchachos, derecho a su casa. Los mensajeros llegaron directamente ante la abuela, mientras [los muchachos] estaban jugando a la pelota, cuando llegaron los mensajeros de Xibalbá. «De verdad que vengan, dicen los señores», dijeron los mensajeros de Xibalbá, y fijaron entonces el día los mensajeros de Xibalbá: «Dentro de siete días se les espera», le dijeron a Xmucané. «Está bien.»✦

11

xquebe tac oc ixzamahel xqhari atit, xebe curi zamahel xezalihic ta xquiz cut v gux ri atit naqui xchiuvchah qui taquic ri vÿ, mavi quiꜩih ri xibalba xaquehe rulic zamahel oher taxebe camoc ri quicahau xqhari catit quz choc paha vtuquel cate cut xcah vlo hun ug chucayac cate cu xuchap acanoc ta xuya cut pu cab chimalmatib curi ug xbinic at vÿ chauahtah canutaco quebeta ataca ri vÿ pahom xuchaxrivq ta xbec taconel mixul zamahel ruqivatit caqha catoponic vvcubix cut queoponic cacha vzamahel xibalba caqha ivatit caqha xuqhax ri uq ta xbec chimalmat cut xbec, cubul curi qahol pabe tamazul vbi ri xpec apa catbe vi qha curi xpec chire uq qoba nu ꜩih chinupam quinbe cuq qaholab xqha ri uq chire tama zul vꜩbala maba catanaic cavilo xuqhax cu uq rumal xpec machauah canubico chauilana pe quinanic va xcohopon chanim.

«Irán, mensajeros», dijo la abuela. Se fueron entonces los mensajeros, se volvieron. Entonces se afligió el corazón de la abuela: «¿A quién enviaré a llamar a mis nietos? ¿No fue así, de verdad, como vinieron antes los mensajeros de Xibalbá, cuando fueron a morir sus padres?», dijo la abuela, y entró sola y afligida en la casa. Entonces le cayó un piojo en el regazo; ella lo cogió y lo puso en la palma de su mano; el piojo se meneaba y caminaba. «Nieto mío, ¿quieres que te mande a llamar a mis nietos al juego de pelota?», le dijo al piojo. «Han venido mensajeros a su abuela; diles: “Dentro de siete días han de ir”, dicen los mensajeros de Xibalbá; así dice su abuela, diles», le fue dicho al piojo. Y se fue meneándose. Estaba sentado en el camino un muchacho llamado Tamazul, el sapo. «¿Adónde vas?», le dijo el sapo al piojo. «Llevo palabra en mi vientre; voy con los muchachos», le dijo el piojo a Tamazul. «Está bien, pero veo que no corres», le dijo el sapo al piojo. «¿No quieres que te trague? Verás cómo corro yo, y llegaremos pronto.»✦

12

vꜩba la xqha ri vq chirech xpec cate cut ta xrictaxic rumal xpec chibecnah curi xpec ta xbec chi maui caanic, catecut taxucul chicut hunnima cumaꜩ zaquicaz ubi a pa catbe vi at tamazul qahol xu qhax chic ri xpec rumal zaquicaz? inzamahel qonuꜩih chinu pam xqha chicut xpec chire cumaꜩ maba catanic cavilo in taon xquinopon chanim xqha cu cumaꜩ chire xpec. catoho xuqhaxic catecu xbic chic rixpec rumal zaquicaz, ta xucam ri recha cumaꜩ quebico u xpec vacamic.

«Está bien», le dijo el piojo al sapo. Entonces fue tragado por el sapo. El sapo se fue, caminando, pero no corría. Entonces se encontró con una gran culebra llamada Zaquicaz. «¿Adónde vas, Tamazul, muchacho?», le dijo Zaquicaz al sapo. «Soy mensajero; llevo palabra en mi vientre», le dijo el sapo a la culebra. «Veo que no corres. ¿No llegaría yo más pronto?», le dijo la culebra al sapo. «Ven acá», se le dijo. Entonces el sapo fue tragado por Zaquicaz, y desde entonces la culebra tomó esto por comida: las culebras tragan sapos hasta hoy.

13

chan curi cumaꜩ ta xbec xculutah chivicut ricumaꜩ rumal vac nima ꜩiquin xbic chivi ri cumaꜩ rumal vac cate pu xopon ri chuvi hom ta xucam recha ri xic quetiou cumaꜩ patachuyub.ta xopon puch rivac xqhacachob chuvi v zuꜩil hom quequicot curi hun ahpu xbalanque quechaahic taxopon cut ri vac taxoc curi vac vac co, vac co xqha roquibal vac co naquipa ri choquic petaca vvb xe qha.

Rápido iba la culebra; se encontró con el vac, un gran pájaro, y la culebra fue tragada por el vac. Luego llegó [el vac] sobre el juego de pelota. De ahí viene la comida del gavilán: devora culebras en los montes. Cuando llegó el vac, se posó en el borde del juego de pelota, mientras Hunahpú e Ixbalanqué se divertían jugando a la pelota. Cuando llegó, cantó el vac: «¡Vac-có, vac-có!», decía su canto. «¿Qué canto es este? ¡Traigan nuestras cerbatanas!», dijeron.✦

14

Catepuch xquivvbah ri vac quicutacal vbaca vvb chu baca vvach chizetet cut xcah vloc quiꜩih vi cut xbe qui chapa cate xquiꜩo noh hupa apetic xeqha chire vac qoba nuꜩih chinupam chicunah tana vbacanu vach nabe cate cut xchinbÿh xqhari vac vꜩ bala xeqhacut cate xquelezah zcaquin rih quic ri chaah xquicoh chiv vach ri vac loꜩ quic xubinaah cumal libah chicut xcachoh cumal vꜩ chic vmucubal ri vac xuxic, chabÿh cut xeqha chire vac cate cut xuxavah nima cumaꜩ, caqhauoc xeqha chic chire cumaꜩ ve xqha chicut ta xuxauah chi xpec naquipa ata qui quil caꜩihonoc xuchax chicuri xpec qobanuꜩih chinupam xqha chicuri xpec catecut xutih xabic mahabixuxauah xe que he chucax h vchi chutiho xmaqo vi chuxauah catecut xrah chaii'c cumal qaholab at qaxtoq xuqhaxic ta xiic v varachac chiacan, xcahcu baquil v varachac chi acan xutih chicut xa que he chuch ab vchi cate puch xquirech vchi ri xpec xrech cumal qaholab xquizucuh pu chi xa cu nacal ri uq chuvare xpec xapuchi qo vi mana xubico xaquehe xabic quehe cut xchacatah vi rixpec maui calah vvach recha xquiyao ruq maui qhanic xa v chac cumaꜩ xuxic.

Entonces le dispararon al gavilán: el bodoque de la cerbatana le dio en la niña del ojo, y vino a caer dando vueltas. Fueron a cogerlo y le preguntaron: «¿A qué viniste?», le dijeron al gavilán. «Traigo un mensaje en mi vientre; cúrenme primero el ojo y después lo diré», dijo. «Está bien», dijeron ellos. Sacaron entonces un poco del hule de la pelota y se lo pusieron en el ojo al gavilán; lotz' kik' lo llamaron ellos, y al instante quedó curado por ellos: la vista del gavilán quedó sana. «¡Habla, pues!», le dijeron al gavilán. Y entonces vomitó una gran serpiente. «¡Habla tú!», le dijeron a la serpiente. «Está bien», dijo, y vomitó al sapo. «¿Dónde está el mensaje que anunciaste? ¡Dilo!», se le dijo entonces al sapo. «Aquí en mi vientre está el mensaje», dijo el sapo. Entonces intentó vomitar, pero no vomitaba; solo babas le venían a la boca, y no podía vomitar. Entonces los muchachos quisieron golpearlo: «¡Eres un mentiroso!», le dijeron, y le dieron una patada en las nalgas, y se le bajaron los huesos de las nalgas sobre las piernas. Probó otra vez, pero solo babas [salían] de su boca. Entonces los muchachos le abrieron la boca al sapo; se la abrieron y buscaron en su boca, y estaba el piojo pegado a los dientes del sapo: en la boca se le había quedado, no se lo había tragado, solo fingió tragarlo. Así fue burlado el sapo, y no se sabe cuál es su comida; no es veloz, y quedó solamente como comida de las serpientes.✦

15

caꜩihonoc xuqhax chicut ri uq ta xubÿh cu vꜩih caqha ri ivatit ixqaholab he ataca xultacolque cape chi xibalba vzamahel hun came, vvcubcame vvcubix quevlic varal cohchaah vi chipe ri que ꜩabal quic bate pachcab, q,uum are chicaztahv vach varal que qha ahauab xul quiꜩih cacha ri ivatit ta xipetic qui ꜩih caqha ri ivatit coquic caziquinic ivatit xipetic maquiꜩih xeqha cut qaholab chiquiqux ta xquitao huzu xepetic xeopon cut ruq catit xa e pixabai chire catit xebec.

«¡Habla!», le dijeron al piojo, y él dijo su mensaje: «Esto dice su abuela, muchachos: “Vaya a llamarlos, que han venido los mensajeros de Hun Camé y Vucub Camé desde Xibalbá, que dicen: ‘Que vengan aquí dentro de siete días a jugar a la pelota con nosotros; que traigan también sus instrumentos de juego: la pelota, los bates, los guantes y los cueros; que vengan a alegrarnos el rostro aquí’, dicen los señores”. Esto dice su abuela, y por eso vine. De verdad lo dice su abuela; llora, se lamenta su abuela, por eso vine.» «¿Será verdad?», dijeron los muchachos en sus corazones cuando lo oyeron. Al instante partieron y llegaron junto a su abuela; solo fueron a despedirse de su abuela.✦

Fuente del texto original: Manuscrito de fray Francisco Ximénez (ca. 1701–1703), Newberry Library de Chicago, Ayer MS 1515, dominio público. Transcripción de la Ohio State University Libraries en la edición digital del proyecto Multepal, https://github.com/ontoligent/popolwuj, licencia MIT. Completo: los 155 párrafos de la columna k'iche' del manuscrito, sin omitir nada (379 pasajes; los párrafos largos se dividen en pasajes). La traducción castellana del propio Ximénez se consultó como apoyo. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).