Capítulo 13 · Las casas de prueba de Xibalbá
huticab cu ri nimac xeqha. vꜩbala xeqhacut qaholab ta xcah cut qui cha hunam qui chucab ꜩaꜩ pu qui cha ri qaholab, xacu qui ruꜩ qui qux ta xquiya quib chicha catahic ri qaholab. que quicot cut ri ta xechacatahic vꜩ mi xcabano nabe mixecacha co xeqha apa xchibe qui camavi ri coq,ih xeqha chiqui qux. qui ꜩih ta acab chiia ri ca coq,ih cachacom puch xe vqhax puch qaholab que rumal vꜩbala acaba chicut cohchaahic xeqha cut ta xepixaban quib cate chicut ta xeoc chi qaholab pachaim ha vcabtihobal are ta cut xahauaxchic xecatacoxtah rumal cha chanim tah chiquiqux xecam tah chiquiqux macu xecamic ta xeqha chire cha, ta xquipixabah are ive ri ronohel v tiohil chicop xeqha chire cha macu xezilab chic, xa hun cah chivi cha ronohel are cut e qo chichiri pachaim ha chacab ta xquiziquih ronoh el zanic.
«…y un ramo de las grandes», dijeron. «Está bien», dijeron los muchachos. Entonces quedaron firmes sus palabras: iguales eran sus fuerzas y muchas las palabras de los muchachos; tranquilo estaba su corazón cuando se entregaron para ser vencidos. Y se alegraron [los de Xibalbá] cuando [creyeron que] fueron vencidos: «¡Bien lo hemos hecho; primero los hemos vencido!», dijeron. «¿Adónde irán a buscar las flores?», decían en su corazón. «En verdad, esta noche nos darán nuestras flores, nuestra ganancia», les dijeron a los muchachos. «Está bien; esta noche, pues, jugaremos a la pelota», dijeron cuando se concertaron. Luego entraron los muchachos en la Casa de las Navajas, el segundo [lugar de] tormento. Lo que querían era que fueran despedazados por las navajas, y que murieran pronto; así pensaban en su corazón. Pero no murieron. Entonces hablaron a las navajas, les ordenaron: «Suya será toda la carne de los animales», dijeron a las navajas. Y ya no se movieron más: todas las navajas quedaron quietas a una. Así estuvieron allí en la Casa de las Navajas durante la noche. Entonces llamaron a todas las hormigas:✦
Chayim Ha, la Casa de las Navajas: segunda de las casas de prueba de Xibalbá; chay es la obsidiana o pedernal cortante.
chai zanic che que nzanic quixpetoc, quixoho ivonohel ohicama ronohel vvach coꜩih qui chacon ahauab vꜩbala xeqha cut ta xebe curi zanic conohel e camol coꜩih v ticon hun came, vvcub came mier oc cut chiquipixabah chahal qui coꜩih ri laqui chivila ca coꜩih miya chi elecaxic rumal ri mi xecachaco ri qaholab a navi xpevi rilo cachacon cu― mal mahabi chivarah hun a cab vꜩbala xeqha cut macu xquina ri chahal ticon xaloc chiquiracuh qui chi chucab tac che ticon puch que bechacala chiri xavi xere chiquiqhabeh ri quibix xpurpuvec, xpurpuuec qhari hun ta choquic pu huyu, puhuyu chachic ta choquic ri puhuyu vbi e caib chichahal ticon vticon hun came vvcub came macu caquina ri zanic elecai qui chahem cabolovic catucuvic erai coꜩih ri cabe catova vloc coꜩih chuviche re ca zicou cuq chuxeche ri coq,ih xa que he chiquiracuh qui chi ri chahalib mana re caquinao ca qux quihe ca qux quixic are caquirixic coq,ih cacacah vloc re cazicouic, re cabe catoua vloc libah chicut xnoh cahib zel coq,ih tiquitoh chicut taxzaquiric.
«Hormigas cortadoras, hormigas zompopo, vengan; vayan todas ustedes, vayan a traer todas las flores, la ganancia de los señores». «Está bien», dijeron, y se fueron todas las hormigas a recoger las flores del huerto de Hun Camé y Vucub Camé. Antes ya habían instruido [los señores] a los guardianes de sus flores: «Cuiden ustedes nuestras flores, no dejen que sean robadas, porque se las hemos ganado a los muchachos. ¿De dónde van a sacar ellos nuestra ganancia? De ninguna parte. No duerman en toda la noche». «Está bien», dijeron. Pero no sintieron nada los guardianes del huerto: en vano gritaban en las ramas de los árboles del huerto, iban y venían allí, repitiendo solo su canto. «¡Xpurpuvec, xpurpuvec!», gritaba uno; «¡Puhuyu, puhuyu!», gritaba el otro, Puhuyu de nombre. Eran los dos guardianes del huerto, el huerto de Hun Camé y Vucub Camé. Y no sentían a las hormigas que robaban lo que guardaban: hormigueaban, se movían por todas partes llevando las flores; las que subían a los árboles cortaban las flores, y con los dientes recogían las flores de debajo de los árboles. Mientras tanto, solo gritaban los guardianes, y no sentían que les roían la cola, que les roían las alas. Las que cortaban flores las bajaban con los dientes, lo que recogían, lo que cortaban arriba. Pronto se llenaron las cuatro jícaras de flores; colmadas estaban cuando amaneció.✦
Xpurpuvec y Puhuyu: nombres onomatopéyicos de dos aves nocturnas, guardianes del huerto de los señores; puhuy es en k'iche' el nombre de un búho.
cate cut ta xul zamahel taconel que petoc caqha ahau huzuc chiquicam vlari cachacon xevqhax cut qaholab. vꜩ bala xeqha cut qui ti que laon curi coꜩih cahib zel ta xebec ta xeopon cu chiqui vach ahau aha vab cu caam coꜩih quz v vach que he cut xechacatah vi xibalba, xa zanic xquitac ri qaholab xahuna cabil xquichap zanic ta quiya pazel.que he cut xezac cahe riconohel xi balba zacbuc qui vach rumal ri coꜩih catecut xquitac ri chahal coq,ih na qui pa rumal mixia ca coꜩih chi elecaxic are ca coq,ih vae cauilo xevqhr axchahal maba xcanao at ahau minare xcuyu cahe xe qha cut cate puch xhix quichi quitohbal quichahin chiclecaxic quehe cut quichacatahic hun came vvcub came cumal que v xe ribanoh ri.
Luego llegaron los mensajeros, los enviados: «“Que vengan”, dice el señor; “que traigan aquí ahora mismo nuestra ganancia”», se les dijo a los muchachos. «Está bien», dijeron. Llevando las flores en las cuatro jícaras, se fueron, y llegaron ante el señor, ante los señores. Recibieron las flores, hermosas a la vista. Así fueron vencidos los de Xibalbá. Solo hormigas habían enviado los muchachos: en una sola noche cogieron las hormigas [las flores] y las pusieron en las jícaras. Así palidecieron todos los de Xibalbá; blancos quedaron sus rostros a causa de las flores. Luego mandaron llamar a los guardianes de las flores: «¿Por qué dejaron robar nuestras flores? Estas son nuestras flores que aquí vemos», se les dijo a los guardianes. «No lo sentimos, oh señor; también nuestras colas sufrieron», dijeron. Entonces les rasgaron la boca, en pago de haber dejado robar lo que guardaban. Así fueron vencidos Hun Camé y Vucub Camé por [Hunahpú e Ixbalanqué]; ese fue el principio de sus hazañas.
ta xquicam ri qui chi herebaca quichi purpuec herebaca vac amic cate chicut ta xcahchaah xaui xe re hunam que chaahic x que leh chicu chaah ta xepixaban chicu quib zacaric chic xeqhavzbala xeqha qaholab ta x que leh.
Entonces recibieron su boca [rasgada]; así es la boca del purpuec, rasgada hasta hoy. Luego bajaron otra vez a jugar a la pelota, y jugaron solo empatando entre sí. Terminaron el juego, y entonces se concertaron de nuevo: «Al amanecer otra vez». «Está bien», dijeron los muchachos al terminar.✦
Relato de origen: explica por qué el ave purpuec tiene la boca tan abierta.
Xeoc chicut pateuh ha maui ahilan teu ꜩaꜩ chi zacbocom chupan ha rochoch teu huzu cu zꜩah teu rumal cuꜩ mamaina xzach ri teu cumal qaholab maui xecamic xavi e qazlic ta xzaquiric areta cu xcah chirita xecam vi maui que he xavi quꜩ qui vach ta xzaquiric xe que l chivla tacol que xebe chic e chahal na quipala maui mixecamic xqha chi rahaual xibalba xquimaihah chic quibanoh qaholab xbalan que
Luego entraron en la Casa del Frío. Incontable era el frío; mucho granizo había dentro de la casa, la morada del frío. Pero pronto se acabó el frío por obra de ellos; al instante lo hicieron desaparecer los muchachos. No murieron, sino que vivos estaban cuando amaneció. Lo que se quería era que murieran allí; pero no fue así: buenos estaban sus rostros cuando amaneció. Vinieron entonces a buscarlos los enviados, fueron otra vez los guardianes. «¿Cómo es que no han muerto?», dijo el señor de Xibalbá. Y se maravillaron de nuevo de las obras de los muchachos, [Hunahpú] e Ixbalanqué.✦
Teuh Ha, la Casa del Frío: tercera de las casas de prueba de Xibalbá.
Cate xeoc chicut pabala mi ha ꜩaꜩ chibalam balam rochoch maui cohitio qo ivech chuxic xevqhaxic balam cate cut xquipuquih baca chi quivach chicop cate cut que pacaquic ch baca micu xevꜩinic mi xutih qui qux cateviri mix xquia quib are quibaquil ri caxuxic xeqha ri varanel conohel qui quiqux chire macuxecamic xavi xere vꜩ quivach xeel vloc pabalami ha naquipa quichi e vinaquil apa qui xepe vi xeqha ri conohel
Luego entraron en la Casa de los Jaguares, llena de jaguares, la morada de los jaguares. «No nos muerdan; aquí está lo que será de ustedes», se les dijo a los jaguares. Luego esparcieron huesos delante de las fieras, y estas se pusieron a quebrar los huesos. «¡Ya se acabaron! ¡Ya les comieron el corazón! ¡Al fin se han entregado; esos son sus huesos los que muerden!», decían los guardianes, todos alegres en su corazón por ello. Pero no murieron, sino que igualmente buenos estaban sus rostros cuando salieron de la Casa de los Jaguares. «¿Qué clase de gente son? ¿De dónde vinieron?», decían todos [los de Xibalbá].✦
Balami Ha, la Casa de los Jaguares (balam, «jaguar»).
Cate chic xeoc chupam ꜫaꜫ hun ha chiꜫaꜫ, xa vtu que l ꜫaꜫ v pam maui xecatic rumal, xa bolol, xa ꜩimah vi xavi xere vꜩ chi quivach ta xzaquiric a reta cahauaxic huzuc ta quecamic chupan ri, que icou vi maui que he xavi cazach quiqux rumal.
Luego entraron en una casa de fuego, una casa llena de fuego: solo fuego había dentro. No fueron quemados por él; era solo rescoldo, solo brasa. Igualmente buenos estaban sus rostros cuando amaneció. Lo que se quería era que murieran al instante allí dentro, al pasar por ella; pero no fue así, y otra vez se les desanimó el corazón [a los de Xibalbá] por ello.
Xecoh chic chupan zoꜩin ha vtu que l zoꜩ chupam chiha hun ha chi camazoꜩ nimac chicop que heri cha quiꜩam quicamizabal huzu chuꜩinic chopon chi quivach. xeqohe cu chiri chupam xa pa vvb xevar vi ma vi xetÿc rumal ri e qo pa ha chiri cut xquiya vi quib hun vi rumal hun chicama zoꜩ chicah xpevi vcutbal rib ta xquibano rumal qo caquiꜩonoh vi quinaoh hun acab curi zoꜩ que buhuhic quiliꜩ quiliꜩ que qha, que qha hunacab. xtane curi zcaquin mahabi chic que zilobic ri zoꜩ chiri cu chacal viri hun ꜩam vvb.
Luego los metieron en la Casa de los Murciélagos: solo murciélagos había dentro de la casa, una casa de camazotz, grandes fieras; sus hocicos son como pedernales, instrumentos de su matanza; al instante perecen los que llegan ante ellos. Allí estuvieron dentro, pero durmieron metidos en sus cerbatanas, y no fueron mordidos por los que estaban en la casa. Allí, sin embargo, uno de ellos se entregó, por causa de un camazotz que vino del cielo; así se manifestó cuando lo hizo. Buscaban consejo [los murciélagos] toda la noche: los murciélagos aleteaban, «¡Quilitz, quilitz!», decían, decían toda la noche. Se calmaron un poco; ya no se movían los murciélagos, y allí quedaron pegados a la punta de una de las cerbatanas.✦
Zotzi Ha, la Casa de los Murciélagos (zotz, «murciélago»).
Camazotz: «murciélago de la muerte», murciélago gigante de Xibalbá con hocico cortante.
xchacuri que hunahpu cahanic pa vzaquiric cauilo cahanican labalo vila na xqha cut qui cu are carah mucum vloc chuchi vvb carah ril vloc vzaquiric cate puch ta xcupix vholom rumal cama zoꜩ cupul chi canoc vnimal ri hu chalic ma mixzaquiric xqhari que mahabi chic chizilobic rihupacha maxaon mi xbec hunahpu hupacha mi xabano mahabi chic chizilabic xaquichicozoz chic cate cut xuquixbih que araroc mixcaya yan xcha cut chila cut xbe colana vi vholom chuvi hom xavi vꜩih hun came vvcub came que quicot curi xibalba conohel rumal vholom cate cut ta xutac chicop ronohel ziz, ae.
Dijo entonces Hunahpú: «¿Habrá amanecido ya? Voy a ver si ya amaneció». Quería mirar hacia fuera por la boca de la cerbatana, quería ver el amanecer, y en ese momento Camazotz le cortó la cabeza, y quedó solo su gran cuerpo. «¿No ha amanecido aún?», dijo [Ixbalanqué]; pero ya no se movía. «¿Qué es esto? ¿Acaso se ha ido Hunahpú? ¿Qué has hecho?» Pero ya no se movía, solo yacía tendido. Entonces se espantó [Ixbalanqué]: «¡Ay, ay! ¡Ya nos hemos rendido!», dijo. Y allá fueron a colocar la cabeza sobre el juego de pelota, por mandato de Hun Camé y Vucub Camé, y todos los de Xibalbá se alegraron por la cabeza. Luego [Ixbalanqué] llamó a todos los animales: el pizote, el jabalí,✦
Camazotz: «murciélago de la muerte», el gran murciélago de la Casa de los Murciélagos (Zotzihá), que corta cabezas.
ronohel chuti chicop, nima chicop chacab xavi xare racabal ta xuꜩonoh cut que cha na qui tac pa ivecha chi huhunal are quixnutac vi chicam vl oc ri ivecha xqha cut xbalan que chi que vꜩbala xe qha cut ta xebec e camol rech ta xevl he cut conohel qo xa cumar rech xbevcama, qo xa ꜩalic xbevcama, qo xa abah xbevcama, qo xavleu xbe vcama halahoh que cha ri chicop, nimachicop quipu ca v xambe canahoc ri ꜩiz coc xbe vcama cubalcatih chuꜩam capetic are cut xoc halvac hibal vholom hunahpu libahchi xcotox vbaca v vac ꜩaꜩ chi ahnaoh chicah xpevi arev quxcah huracan xulcoloc xuluculoc chiri pa zoꜩiha macuatan xuꜩinic v vach vꜩ chic xuxic xa uixare vchuuc hebel hinic xavi xare xqhauic are cut ta chirah zaquiric chi cactarin vxe cah caxaquinachic ama xuchax ri vuch ve xqhari mama ta chixaquinic cate ta chi que ea mar chic cahmul xaquin ri mama.
todos los animales pequeños, los animales grandes, de noche y al amanecer. Y les preguntó: «¿Cuál es su comida? A cada uno de ustedes por eso los he mandado llamar: vengan a tomar su comida», les dijo Ixbalanqué. «Está bien», dijeron, y fueron a tomar la suya, y vinieron todos. Unos tomaron solo lo podrido, otros tomaron solo hierba, otros tomaron piedra, otros tomaron tierra: diversas fueron las comidas de los animales, de los animales grandes. Al último quedó atrás la tortuga; fue a tomar [su parte] y venía bamboleándose, y ella pasó a ser la sustituta de la cabeza de Hunahpú. Enseguida le labraron los ojos; muchos sabios vinieron del cielo. El Corazón del Cielo, Huracán, vino a posarse, vino a cernerse allí, en la Casa de los Murciélagos. No fue fácil terminarle la cara, pero quedó bien; su piel quedó hermosa, y también habló. Y cuando quería amanecer, cuando se enrojecía el pie del cielo y estaba por oscurecerse otra vez: «Oscurece de nuevo», se le dijo al tacuacín. «Sí», dijo el viejo; y entonces se oscureció. Cuatro veces oscureció el viejo.✦
Tacuacín (uch): la zarigüeya, llamada aquí «el viejo»; el relato explica por ella la oscuridad que precede al alba. Ximénez traduce «zopilote».
caxaquinvvch caqha vinac vac amic. xa cu cac raxuꜩinic ta xutiquiba vqohic ma vꜩ cha chux cut hunahpu he vꜩ xqhacut xavi xare chvbaqui tila vholom quehe ri quiꜩih v holom xuxic. cate cut ta xquiban quiꜩih xepixaban quib mana qui catchaahic xa quichaye cuh auib xainhun quiquibanouic xqha xbalanque chire cate cut taxupixabah hun vmul catqole tachiri chuvihom chivi catqohe vi chupan pixc xuqhax vmul rumal xbalanque chopon na quic avq cate catelic ca inquibanouic xuqhax ri vmul ta xpixabaxic chacab cate cut ta xzaquiric xavi xare vꜩquivach qui cabichal.
«El tacuacín oscurece», dicen ahora las gentes. Apenas estuvo terminada [la cabeza] en su frescura, comenzó a existir. «¿Estará bien?», se le dijo a Hunahpú. «Sí, está bien», dijo. Era como si fuera de hueso su cabeza; verdaderamente como una cabeza quedó. Entonces hicieron su plan, se aconsejaron entre sí: «No juegues a la pelota; solo amaga; yo solo lo haré», le dijo Ixbalanqué. Luego dio instrucciones a un conejo: «Ve a estar allá, sobre el juego de pelota; quédate allí entre las tomateras», le dijo Ixbalanqué al conejo. «Cuando la pelota llegue a ti, entonces sal; yo haré lo demás». Así se le dijo al conejo cuando se le dieron las instrucciones, de noche. Y cuando amaneció, los dos estaban bien.
xcah chicu quichaah colan chicu vholom hun ahpu chuvi hom. mi xcachacoyan, mixibano quiyan mi xiyao xevqhaxic xa vi cu xere chiziquin hun ahpu chacaca ri holom chi quic quevqhaxic macu chiqui ca caxou chic chiyecoub quib. are cu xeꜩacou quic rahaual xibalba xucul cut xbalanque tacal curi quic chuvach bate chitanenic ta xelic huzu cu xicou quic chuvihom xahun xacanab vi tacal pa pix taxel curi vmul chicoxcotic ta xbec ocotal cut. ta xbe cumal ri xibalba quehuminic, que chaninic xebe chirih ri vmul xe quiz be conohel xibalba catecut xquicamix tah ri vholom hun ahpu.
Bajaron a jugar, y la cabeza de Hunahpú estaba puesta sobre el juego de pelota. «¡Los hemos vencido! ¡Ustedes se lo buscaron! ¡Ya se rindieron!», se les dijo. Pero así era como le gritaban a Hunahpú: «¡Golpea la cabeza con la pelota!»; mas ya no les hacía daño, solo amagaban. Entonces los señores de Xibalbá lanzaron la pelota; Ixbalanqué le salió al encuentro, y la pelota se detuvo derecho frente al protector; salió y en un instante pasó sobre el juego de pelota, y de un solo bote se fue derecho a las tomateras. Entonces salió el conejo saltando, y se fue, perseguido. Fueron tras él los de Xibalbá, con estruendo y con gritos; tras el conejo se fue todo Xibalbá. Y entonces [Ixbalanqué] tomó la cabeza de Hunahpú.✦
Protector (bate): el yugo o protector de cintura con que se golpeaba la pelota en el juego maya.
xtiquixtah chic vcoc xbalanque are chicut xbe quicuba ri coc chuvi hom quiꜩih holom chicu vholom ri hunahpu quequicot chicu qui cabichal. are cut quebe ꜩucuna quic rixibalba cate cut xquicamixtah chiri quic pa pix, ta xeziquin chicut quix petoc vae quic que mix carico. xeqha quicolem chicut ta xeul xibalba na qui pa ri mi xquilo xeqhacut tax quitiquiba chicut chaahic. hunam chaahic chicut xquiban chic qui cabichal cate cut xcacatah ri coc rumal xbalanque chi pucabin ri coc xcah pa hom zaquiram curi vzaquilal chiqui vach. na qui pa ri chibe icama apa qo vi ri camol re xqha xibalba. quehe cut qui chacatahic rahal xibalba rumal hun ahpu xbalanque nima caxcol xecohevi maui are xecam vi ri ronohel xban chique.
Ixbalanqué volvió a plantar [la cabeza], y fue a poner la tortuga sobre el juego de pelota. De verdad era cabeza otra vez la cabeza de Hunahpú, y los dos se alegraron. Los de Xibalbá fueron a buscar la pelota y la hallaron allí, en las tomateras; entonces gritaron: «¡Vengan! Aquí está la pelota, la encontramos», dijeron, trayéndola. Cuando llegaron los de Xibalbá, dijeron: «¿Qué es lo que hemos visto?». Y comenzaron a jugar otra vez; parejo jugaron los dos. Entonces la tortuga fue golpeada por Ixbalanqué, y se hizo pedazos; cayó en el juego de pelota y se esparcieron sus blancos fragmentos ante ellos. «¿Quién irá a recogerla? ¿Dónde está el que la traiga?», dijeron los de Xibalbá. Así fueron vencidos los señores de Xibalbá por Hunahpú e Ixbalanqué. Grandes aflicciones pasaron, pero no murieron por todo lo que se les hizo.
Fuente del texto original: Manuscrito de fray Francisco Ximénez (ca. 1701–1703), Newberry Library de Chicago, Ayer MS 1515, dominio público. Transcripción de la Ohio State University Libraries en la edición digital del proyecto Multepal, https://github.com/ontoligent/popolwuj, licencia MIT. Completo: los 155 párrafos de la columna k'iche' del manuscrito, sin omitir nada (379 pasajes; los párrafos largos se dividen en pasajes). La traducción castellana del propio Ximénez se consultó como apoyo. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).