Capítulo 1 · Cantar I, Cuicapeuhcayotl: El Principio de los Cantos y el Valle de las Flores
1. Ninoyolnonotza, campa nicuiz yectli, ahuiaca xochitl:--Ac nitlatlaniz? Manozo yehuatl nictlatlani in quetzal huitzitziltin, in chalchiuh huitzitzicatzin; manozo ye nictlatlani in zaquan papalotl; ca yehuantin in machiz, ommati, campa cueponi in yectli ahuiac xochitl, tla nitlahuihuiltequi in nican acxoyatzinitzcanquauhtla, manoze nitlahuihuiltequi in tlauhquecholxochiquauhtla; oncan huihuitolihui ahuach tonameyotoc in oncan mocehcemelquixtia; azo oncan niquimittaz intla onechittitique; nocuexanco nictemaz ic niquintlapaloz in tepilhuan, ic niquimellelquixtiz in teteuctin.
1. Medito en mi corazón (ninoyolnonotza): ¿dónde cortaré las bellas y fragantes flores? ¿A quién le preguntaré? Acaso se lo pregunte al brillante colibrí de plumas de quetzal (quetzalhuitzitzilin), al colibrí de jade precioso (chalchiuhhuitzitzicatzin); acaso se lo pregunte a la mariposa amarilla como ave zacuán (zacuanpapálotl): pues ellos saben y conocen dónde brotan las bellas y olorosas flores; ya sea que las corte aquí en los bosques de oyameles (acxóyatl) donde moran las aves tzinitzcan, o que las recoja en las selvas floridas donde habita el ave tlauhquechol. Allí se mecen resplandecientes de rocío, allí se abren en toda su perfección; tal vez allá las vea si me las muestran: las pondré en el regazo de mi manto (nocuexanco) y con ellas saludaré a los príncipes y alegraré a los señores.✦
«Cuicapeuhcayotl» («El principio de los cantos»): célebre poema inaugural del manuscrito de los Cantares Mexicanos (fol. 1r). El poeta (cuicani) dialoga con su propio corazón (ninoyolnonotza) y pide guía al colibrí de quetzal y a la mariposa dorada para hallar la tierra de la flor y el canto (in xóchitl, in cuícatl).
2. Tlacazo nican nemi, ye nicaqui in ixochicuicatzin yuhqui tepetl quinnananquilia; tlacazo itlan in meyaquetzalatl, xiuhtotoameyalli, oncan mocuica, momotla, mocuica; nananquilia in centzontlatolli; azo quinnananquilia in coyoltototl, ayacachiçahuacatimani, in nepapan tlazocuicani totome. Oncan quiyectenehua in tlalticpaque hueltetozcatemique.
2. Ciertamente mientras camino por aquí escucho cómo las peñas parecen responder a los dulces cantos de las flores; en verdad junto a ellas responden las aguas resplandecientes como plumas de quetzal (meyaquetzalatl) y la fuente del pájaro turquesa (xiuhtotoameyalli): allí cantan, se estrellan en espuma y vuelven a cantar; les responde el cenzontle de las cuatrocientas voces (centzontlahtolli), les responde tal vez el pájaro cascabel (coyoltótotl) resonando como sonaja (ayacachtli), y muchas aves de canto precioso esparcen alrededor su música. Allí bendicen al Dueño de la Tierra derramando sus dulces gargantas.
3. Nic itoaya, nitlaocoltzatzia; ma namechellelti y tlazohuane, niman cactimotlalique, niman hualtato in quetzal huitzitziltin. Aquin tictemohua, cuicanitzine? Niman niquinnanquilia niquimilhuia: Campa catqui in yectli, ahuiac xochitl ic niquimellelquixtiz in amohuampotzitzinhuan? Niman onechicacahuatzque ca nican tlatimitzittitili ticuicani azo nelli ic tiquimellelquixtiz in toquichpohuan in teteuctin.
3. Dije yo, clamé con voz doliente: «¡No les cause yo pesar a ustedes, oh amados míos!». Al instante se posaron en silencio, al instante llegaron volando los colibríes de plumas de quetzal: «¿A quién buscas, oh noble cantor (cuicanitzine)?». Entonces les respondo y les digo: «¿Dónde están las bellas y fragantes flores con que pueda yo alegrar a mis nobles semejantes, compañeros de ustedes?». Enseguida gorjearon para mí diciendo: «Aquí te las mostraremos a ti, el cantor, para que verdaderamente con ellas alegres a tus compañeros, los señores».
4. Tepeitic tonacatlalpa, xochitlalpa nechcalaquiqueo oncan on ahuachtotonameyotimani, oncan niquittacaya in nepapan tlazoahuiac xochitl, tlazohuelic xochitl ahuach quequentoc, ayauhcozamalotonameyotimani, oncan nechilhuia, xixochitetequi, in catlehuatl toconnequiz, ma mellelquiza in ticuicani, tiquinmacataciz in tocnihuan in teteuctin in quellelquixtizque in tlalticpaque.
4. Me introdujeron en el interior de una cañada entre los montes (tepeitic), en una tierra fértil (tonacatlalpan), en una tierra florida (xochitlalpan), donde el rocío se tendía con esplendor radiante; allí contemplé diversas flores preciosas y fragantes, flores deliciosas y aromáticas vestidas de rocío, esparcidas alrededor con el fulgor del arcoíris de niebla (ayauhcozamálotl). Allí me dicen: «Corta las flores, cualesquiera que desees; alégrate tú, el cantor, y ve a dárselas a nuestros amigos, a los señores, para que regocijen al Señor de la Tierra».
5. Auh nicnocuecuexantia in nepapan ahuiacxochitl, in huel teyolquima, in huel tetlamachti, nic itoaya manozo aca tohuanti hual calaquini, ma cenca miec in ticmamani; auh ca tel ye onimatico nitlanonotztahciz imixpan in tocnihuan nican mochipa tiqualtetequizque in tlazo nepapan ahuiac xochitl ihuan ticuiquihui in nepapan yectliyancuicatl ic tiquimellelquixtizque in tocnihuan in tlalticpactlaca in tepilhuan quauhtliya ocelotl.
5. Así fui recogiendo en el pliegue de mi manto las variadas flores olorosas, las que deleitan el corazón y colman de dicha, y decía yo: «¡Ojalá entraran aquí algunos de los nuestros, ojalá recogiéramos muchísimas de ellas!». Y pensé que ya que había venido a saberlo, debía salir a anunciarlo ante nuestros amigos: que aquí vendremos siempre a cortar las diversas flores preciosas y fragantes, y a tomar los variados y bellos cantos nuevos con los cuales alegraremos a nuestros amigos, a los moradores de la tierra, a los príncipes, a las águilas y a los jaguares (cuauhtli ocelotl).
6. Ca moch nicuitoya in nicuicani ic niquimicpac xochiti in tepilhuan inic niquimapan in can in mac niquinten; niman niquehuaya yectli yacuicatl ic netimalolo in tepilhuan ixpan in tloque in nahuaque, auh in atley y maceuallo.
6. Así pues, yo el cantor recogí todas las flores para coronar con ellas las cabezas de los príncipes, para ataviarlos y ponerlas en sus manos; y enseguida elevé mi voz en un digno canto nuevo con el que son glorificados los príncipes ante el rostro del Dueño del Cerca y del Junto (Tloque Nahuaque), allá donde no hay servidumbre.
7. Can quicuiz? Can quitlaz in huelic xochitl? Auh cuix nohuan aciz aya in xochitlalpan, in tonacatlalpan, in atley y macehuallo in nentlamati? Intla y tlacohua in tlalticpac ca çan quitemacehualtica in tloque in nahuaque, in tlalticpac; ye nican ic chocan noyollo noconilnamiquia in ompa onitlachiato y xochitlalpana nicuicani.
7. ¿Dónde las tomará uno? ¿Dónde recogerá esas dulces flores? ¿Y cómo podré alcanzar yo aquella tierra florida (xochitlalpan), aquella tierra de nuestro sustento (tonacatlalpan), donde no hay servidumbre ni aflicción? Si alguien la adquiere aquí en la tierra, es solo haciéndose merecedor ante el Dueño del Cerca y del Junto; aquí en la tierra llora mi corazón al recordar el lugar donde yo, el cantor, fui a contemplar aquella región florida.
8. Auh nic itoaya tlacazo amo qualcan in tlalticpac ye nican, tlacazo occecni in huilohuayan, in oncan ca in netlamachtilli; tlezannen in tlalticpac? tlacazo occecni yoliliz ximoayan, ma ompa niauh, ma ompa inhuan noncuicati in nepapan tlazototome, ma ompa nicnotlamachti yectliya xochitl ahuiaca xochitl, in teyolquima, in zan tepacca, teahuiaca yhuintia, in zan tepacca, ahuiaca yhuintia.
8. Y dije yo: «En verdad no es lugar de bien aquí en la tierra; ciertamente en otra parte está el término adonde se va, allá donde mora la dicha verdadera. ¿De qué sirve entonces esta tierra? Ciertamente otra vida hay allá en la región de los descarnados (Ximoayan): ¡que vaya yo allá, que allá cante junto con las variadas aves preciosas, que allá goce yo de las flores bellas, de las flores fragantes que deleitan el corazón, las únicas que embriagan con alegría y suavidad, las únicas que embriagan de dicha y aroma!».✦
«Ximoayan» («El lugar de los descarnados»): nombre metafísico del más allá en los Cantares Mexicanos, concebido aquí no como abismo lúgubre, sino como patria última donde perduran la vida verdadera (yoliliztli), las aves sagradas y las flores que no se marchitan.
Fuente del texto original: Texto náhuatl: Daniel G. Brinton (ed.), Ancient Nahuatl Poetry (Filadelfia, 1887), del manuscrito de los Cantares Mexicanos de la Biblioteca Nacional de México; dominio público, Project Gutenberg 12219. Los 217 versos de los 27 cantares coinciden con esa edición. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).