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Pueblos antiguos · Comentarios reales de los Incas: libro primero

Capítulo 23 · Capítulo XXI. La enseñanza que el Inca hacía de sus vasallos

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Capítulo XXI: La enseñança que el inca hazia de sus vasallos. El Inca Manco Cápac, yendo poblando sus pueblos juntamente con enseñar a cultivar la tierra a sus vasallos y labrar las casas y sacar acequias y hazer las demás cosas necesarias para la vida humana, les yua instruyendo en la urbanidad, compañía y hermandad que vnos a otros se auian de hazer, conforme a lo que la razón y ley natural les enseñaba, persuadiéndoles con mucha eficacia que, para que entre ellos huuiesse perpetua paz y concordia y no naciesen enojos y pasiones, hiziessen con todos lo que quisieran que todos hicieran con ellos, porque no se permitía querer vna ley para si y otra para los otros. Particularmente les mandó que se respetasen vnos a otros en las mugeres e hijas, porque esto de las mugeres andaba entre ellos más bárbaro que otro vicio alguno. Puso pena de muerte a los adúlteros y a los homicidas y ladrones. Mandóles que no tuviesen más de vna muger y que se casasen dentro en su parentela porque no se confundiesen los linages, y que se casasen de veinte años arriba, porque pudiesen gobernar sus casas y trabajar en sus haciendas.

Capítulo XXI: La enseñanza que el inca hacía de sus vasallos. El Inca Manco Cápac, yendo poblando sus pueblos juntamente con enseñar a cultivar la tierra a sus vasallos y labrar las casas y sacar acequias y hacer las demás cosas necesarias para la vida humana, les iba instruyendo en la urbanidad, compañía y hermandad que unos a otros se habían de hacer, conforme a lo que la razón y ley natural les enseñaba, persuadiéndoles con mucha eficacia que, para que entre ellos hubiese perpetua paz y concordia y no naciesen enojos y pasiones, hiciesen con todos lo que quisieran que todos hicieran con ellos, porque no se permitía querer una ley para si y otra para los otros. Particularmente les mandó que se respetasen unos a otros en las mujeres e hijas, porque esto de las mujeres andaba entre ellos más bárbaro que otro vicio alguno. Puso pena de muerte a los adúlteros y a los homicidas y ladrones. Mandóles que no tuviesen más de una mujer y que se casasen dentro en su parentela porque no se confundiesen los linajes, y que se casasen de veinte años arriba, porque pudiesen gobernar sus casas y trabajar en sus haciendas.✦

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Mandó recoger el ganado manso que andaba por el campo sin dueño, de cuya lana los vistió a todos mediante la industria y enseñança que la Reina Mama Ocllo Huaco auia dado a las indias en hilar y tejer. Enseñóles a hazer el calzado que hoy traen, llamado usuta. Para cada pueblo o nación de las que redujo eligió vn curaca, que es lo mismo que cacique en la lengua de Cuba y Santo Domingo, que quiere dezir señor de vasallos. Eligiólos por sus méritos, los que auian trabajado más en la reducción de los indios, mostrándose más afables, mansos y piadosos, más amigos del bien común, a los quales constituyó por señores de los demás, para que los doctrinasen como padres a hijos. A los indios mandó que los obedeciesen como hijos a padres. Mandó que los frutos que en cada pueblo se cogían se guardasen en junto para dar a cada vno los que huuiesse menester, hasta que huuiesse disposición de dar tierras a cada indio en particular. Juntamente con estos preceptos y ordenanças, les enseñaba el culto divino de su idolatría.

Mandó recoger el ganado manso que andaba por el campo sin dueño, de cuya lana los vistió a todos mediante la industria y enseñanza que la Reina Mama Ocllo Huaco había dado a las indias en hilar y tejer. Enseñóles a hacer el calzado que hoy traen, llamado usuta. Para cada pueblo o nación de las que redujo eligió un curaca, que es lo mismo que cacique en la lengua de Cuba y Santo Domingo, que quiere decir señor de vasallos. Eligiólos por sus méritos, los que habían trabajado más en la reducción de los indios, mostrándose más afables, mansos y piadosos, más amigos del bien común, a los cuales constituyó por señores de los demás, para que los doctrinasen como padres a hijos. A los indios mandó que los obedeciesen como hijos a padres. Mandó que los frutos que en cada pueblo se cogían se guardasen en junto para dar a cada uno los que hubiese menester, hasta que hubiese disposición de dar tierras a cada indio en particular. Juntamente con estos preceptos y ordenanzas, les enseñaba el culto divino de su idolatría.

3

Señaló sitio para hazer templo al Sol, donde le sacrificasen, persuadiéndoles que lo tuviesen por principal Dios, a quien adorasen y rindiesen las gracias de los beneficios naturales que les hazia con su luz y calor, pues veían que les producía sus campos y multiplicaba sus ganados, con las demás mercedes que cada dia recibían. Y que particularmente debían adoración y servicio al Sol y a la Luna, por haberles enviado dos hijos suyos, que, sacándolos de la vida ferina que hasta entonces auian tenido, los huuiessen reducido a la humana que al presente tenían. Mandó que hiziessen casa de mugeres para el Sol, quando huuiesse bastante número de mugeres de la sangre real para poblar la casa. Todo lo qual les mandó que guardasen y cumpliesen como gente agradecida a los beneficios que auian recibido, pues no los podían negar. Y que de parte de su padre el Sol les prometía otros muchos bienes si assi lo hiziessen y que tuviesen por muy cierto que no decía él aquellas cosas de suyo, sino que el Sol se las revelaba y mandaba que de su parte las dijese a los indios, el qual, como padre, le guiaba y adiestraba en todos sus hechos y dichos.

Señaló sitio para hacer templo al Sol, donde le sacrificasen, persuadiéndoles que lo tuviesen por principal Dios, a quien adorasen y rindiesen las gracias de los beneficios naturales que les hacía con su luz y calor, pues veían que les producía sus campos y multiplicaba sus ganados, con las demás mercedes que cada dia recibían. Y que particularmente debían adoración y servicio al Sol y a la Luna, por haberles enviado dos hijos suyos, que, sacándolos de la vida ferina que hasta entonces habían tenido, los hubiesen reducido a la humana que al presente tenían. Mandó que hiciesen casa de mujeres para el Sol, cuando hubiese bastante número de mujeres de la sangre real para poblar la casa. Todo lo cual les mandó que guardasen y cumpliesen como gente agradecida a los beneficios que habían recibido, pues no los podían negar. Y que de parte de su padre el Sol les prometía otros muchos bienes si así lo hiciesen y que tuviesen por muy cierto que no decía él aquellas cosas de suyo, sino que el Sol se las revelaba y mandaba que de su parte las dijese a los indios, el cual, como padre, le guiaba y adiestraba en todos sus hechos y dichos.

4

Los indios, con la simplicidad que entonces y siempre tuvieron hasta nuestros tiempos, creyeron todo lo que el Inca les dixo, principalmente el decirles que era hijo del Sol, porque también entre ellos hay naciones que se jactan descender de semejantes fábulas, como adelante diremos, avnque no supieron escoger tan bien como el Inca porque se precian de animales y cosas baxas y terrestres. Cotejando los indios entonces y después sus descendencias con la del Inca, y viendo que los beneficios que auia hecho la testificaban, creyeron firmisimamente que era hijo del Sol, y le prometieron guardar y cumplir lo que les mandaba, y en suma le adoraron por hijo del Sol, confesando que ningún hombre humano pudiera auer hecho con ellos lo que él, y que assi creian que era hombre divino, venido del cielo.

Los indios, con la simplicidad que entonces y siempre tuvieron hasta nuestros tiempos, creyeron todo lo que el Inca les dijo, principalmente el decirles que era hijo del Sol, porque también entre ellos hay naciones que se jactan descender de semejantes fábulas, como adelante diremos, aunque no supieron escoger tan bien como el Inca porque se precian de animales y cosas bajas y terrestres. Cotejando los indios entonces y después sus descendencias con la del Inca, y viendo que los beneficios que había hecho la testificaban, creyeron firmisimamente que era hijo del Sol, y le prometieron guardar y cumplir lo que les mandaba, y en suma le adoraron por hijo del Sol, confesando que ningún hombre humano pudiera haber hecho con ellos lo que él, y que así creian que era hombre divino, venido del cielo.

Fuente del texto original: Texto castellano: Inca Garcilaso de la Vega, Primera parte de los Commentarios reales (Lisboa, Pedro Crasbeeck, 1609), edición príncipe, con las abreviaturas desarrolladas; dominio público, Internet Archive primerapartedelo00vega. El texto se cotejó con ese escaneo. Versión en español actual y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).