Capítulo 24 · Capítulo XXII. Las insignias favorables que el Inca dio a los suyos
Capítulo XXII: Las insignias favorables que el inca dio a los suyos. En las cosas dichas y otras semejantes se ocupó muchos años el Inca Manco Cápac, en el beneficio de sus vasallos, y auiendo experimentado la fidelidad de ellos, el amor y respeto con que le servían, la adoración que le hazian, quiso, por obligarles más, ennoblecerlos con nombres e insignias de las que el Inca traía en su cabeça, y esto fue después de haberles persuadido que era hijo del Sol, para que las tuviesen en más. Para lo qual es de saber que el Inca Manco Cápac, y después sus descendientes, a imitación suya, andaban trasquilados y no traían más de vn dedo de cabello. Trasquilábanse con navajas de pedernal, rozando el cabello hazia abajo, y lo dexauan del alto que se ha dicho. Usaban de las navajas de pedernal porque no hallaron la invención de las tijeras.
Capítulo XXII: Las insignias favorables que el inca dio a los suyos. En las cosas dichas y otras semejantes se ocupó muchos años el Inca Manco Cápac, en el beneficio de sus vasallos, y habiendo experimentado la fidelidad de ellos, el amor y respeto con que le servían, la adoración que le hacían, quiso, por obligarles más, ennoblecerlos con nombres e insignias de las que el Inca traía en su cabeza, y esto fue después de haberles persuadido que era hijo del Sol, para que las tuviesen en más. Para lo cual es de saber que el Inca Manco Cápac, y después sus descendientes, a imitación suya, andaban trasquilados y no traían más de un dedo de cabello. Trasquilábanse con navajas de pedernal, rozando el cabello hacía abajo, y lo dejaban del alto que se ha dicho. Usaban de las navajas de pedernal porque no hallaron la invención de las tijeras.✦
Explica las tres mercedes e insignias de nobleza que Manco Cápac reservó para sí y concedió con graduación a sus primeros vasallos: el cabello trasquilado a un dedo de raíz (con la anécdota de las tijeras españolas), el llautu o trenza en la frente y el horadar de las orejas.
Trasquilábanse con mucho trabajo, como cada vno puede imaginar, por lo qual, viendo después la facilidad y suavidad del cortar de las tijeras, dixo vn Inca a vn condiscípulo nuestro de leer y escribir: "Si los Españoles, vuestros padres, no huuieran hecho más de traernos tijeras, espejos y peines, les huuieramos dado quanto oro y plata teníamos en nuestra tierra. Demás de andar trasquilados, traían las orejas horadadas, por donde comúnmente las horadan las mugeres para los zarcillos, empero hazian crecer el horado con artificio (como más largo en su lugar diremos) en extraña grandeza, increíble a quien no la huuiere visto, porque parece imposible que tan poca carne como la que hay debaxo de la oreja venga a crecer tanto que sea capaz de recibir vna orejera del tamaño y forma de vna rodaja de cántaro, que semejantes a rodajas eran las orejeras que ponían en aquellos lazos que de sus orejas hazian, los quales lazos, si acertaban romperlos, quedaban de vna gran cuarta de vara de medir en largo, y de grueso como la mitad de vn dedo. Y porque los indios las traían de la manera que hemos dicho, les llamaron Orejones los Españoles.
Trasquilábanse con mucho trabajo, como cada uno puede imaginar, por lo cual, viendo después la facilidad y suavidad del cortar de las tijeras, dijo un Inca a un condiscípulo nuestro de leer y escribir: "Si los españoles, sus padres, no hubieran hecho más de traernos tijeras, espejos y peines, les hubiéramos dado cuanto oro y plata teníamos en nuestra tierra. Demás de andar trasquilados, traían las orejas horadadas, por donde comúnmente las horadan las mujeres para los zarcillos, empero hacían crecer el horado con artificio (como más largo en su lugar diremos) en extraña grandeza, increíble a quien no la hubiere visto, porque parece imposible que tan poca carne como la que hay debajo de la oreja venga a crecer tanto que sea capaz de recibir una orejera del tamaño y forma de una rodaja de cántaro, que semejantes a rodajas eran las orejeras que ponían en aquellos lazos que de sus orejas hacían, los cuales lazos, si acertaban romperlos, quedaban de una gran cuarta de vara de medir en largo, y de grueso como la mitad de un dedo. Y porque los indios las traían de la manera que hemos dicho, les llamaron Orejones los españoles.
Traían los Incas en la cabeça, por tocado, vna trenza que llaman llautu. Hacíanla de muchos colores y del ancho de vn dedo, y poco menos gruesa. Esta trenza rodeaban a la cabeça y daban quatro o cinco vueltas y quedaba como vna guirnalda. Estas tres divisas, que son el llautu y el trasquilarse y traer las orejas horadadas, eran las principales que el Inca Manco Cápac traía, sin otras que adelante diremos, que eran insignias de la persona real, y no las podía traer otro. El primer privilegio que el Inca dio a sus vasallos fue mandarles que a imitación suya truxessen todos en común la trenza en la cabeça, empero que no fuesse de todos colores, como la que el Inca traía, sino de vn color sólo y que fuesse negro.
Traían los Incas en la cabeza, por tocado, una trenza que llaman llautu. Hacíanla de muchos colores y del ancho de un dedo, y poco menos gruesa. Esta trenza rodeaban a la cabeza y daban cuatro o cinco vueltas y quedaba como una guirnalda. Estas tres divisas, que son el llautu y el trasquilarse y traer las orejas horadadas, eran las principales que el Inca Manco Cápac traía, sin otras que adelante diremos, que eran insignias de la persona real, y no las podía traer otro. El primer privilegio que el Inca dio a sus vasallos fue mandarles que a imitación suya trajesen todos en común la trenza en la cabeza, empero que no fuese de todos colores, como la que el Inca traía, sino de un color sólo y que fuese negro.
Auiendo passado algún tiempo en medio, les hizo gracia de la otra divisa, que ellos tuvieron por más favorable, y fue mandarles que anduviesen trasquilados, empero con diferencia de vnos vasallos a otros y de todos ellos al Inca, por que no huuiesse confusión en la división que mandaba hazer de cada provincia y de cada nación, ni se semejasen tanto al Inca que no huuiesse mucha disparidad de él a ellos, y assi mandó que vnos truxessen vna coleta de la manera de vn bonete de orejas, esto es, abierta por la frente hasta las sienes, y que por los lados llegase el cabello hasta lo vltimo de las orejas. A otros mandó que truxessen la coleta a media oreja y a otros más corta, empero que nadie llegase a traer el cabello tan corto como el Inca. Y es de advertir que todos estos indios, principalmente los Incas, tenían cuidado de no dexar crecer el cabello, sino que lo traían siempre en vn largo, por no parecer vnos días de vna divisa y otros días de otra. Tan nivelado como esto andaban todos ellos en lo que tocaba a las divisas y diferencias de las cabezas, porque cada nación se preciaba de la suya, y más de éstas que fueron dadas por la mano del Inca.
Habiendo pasado algún tiempo en medio, les hizo gracia de la otra divisa, que ellos tuvieron por más favorable, y fue mandarles que anduviesen trasquilados, empero con diferencia de unos vasallos a otros y de todos ellos al Inca, por que no hubiese confusión en la división que mandaba hacer de cada provincia y de cada nación, ni se semejasen tanto al Inca que no hubiese mucha disparidad de él a ellos, y así mandó que unos trajesen una coleta de la manera de un bonete de orejas, esto es, abierta por la frente hasta las sienes, y que por los lados llegase el cabello hasta lo último de las orejas. A otros mandó que trajesen la coleta a media oreja y a otros más corta, empero que nadie llegase a traer el cabello tan corto como el Inca. Y es de advertir que todos estos indios, principalmente los Incas, tenían cuidado de no dejar crecer el cabello, sino que lo traían siempre en un largo, por no parecer unos días de una divisa y otros días de otra. Tan nivelado como esto andaban todos ellos en lo que tocaba a las divisas y diferencias de las cabezas, porque cada nación se preciaba de la suya, y más de éstas que fueron dadas por la mano del Inca.
Fuente del texto original: Texto castellano: Inca Garcilaso de la Vega, Primera parte de los Commentarios reales (Lisboa, Pedro Crasbeeck, 1609), edición príncipe, con las abreviaturas desarrolladas; dominio público, Internet Archive primerapartedelo00vega. El texto se cotejó con ese escaneo. Versión en español actual y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).