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Pueblos antiguos · Comentarios reales de los Incas: libro primero

Capítulo 25 · Capítulo XXIII. Otras insignias más favorables, con el nombre Inca

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Capítulo XXIII: Otras insignias más favorables, con el nombre Inca. Pasados algunos meses y años, les hizo otra merced, más favorable que las passadas, y fue mandarles que se horadasen las orejas; mas también fue con limitación del tamaño del horado de la oreja, que no llegase a la mitad de como los traía el Inca, sino de medio atrás, y que truxessen cosas diferentes por orejeras. según la diferencia de los apellidos y provincias. A vnos dio que truxessen por divisa vn palillo del grueso del dedo merguerite, como fue a la nación llamada Mayu y Zancu. A otros mandó que truxessen vna vedijita de lana blanca, que por vna parte y otra de la oreja asomase tanto como la cabeça del dedo pulgar; y éstos fueron la nación llamada Foques. A las naciones Muyna, Huáruc, Chillqui mandó que truxessen orejeras hechas del junco común que los indios llaman futura. A la nación Rimactampu y a sus circunvecinas mandó que las truxessen de vn palo que en las islas de Barlovento llaman maguey y en la lengua general del Perú se llama chuchau, que, quitada la corteza, el meollo es fofo, blando y muy liviano.

Capítulo XXIII: Otras insignias más favorables, con el nombre Inca. Pasados algunos meses y años, les hizo otra merced, más favorable que las pasadas, y fue mandarles que se horadasen las orejas; mas también fue con limitación del tamaño del horado de la oreja, que no llegase a la mitad de como los traía el Inca, sino de medio atrás, y que trajesen cosas diferentes por orejeras. según la diferencia de los apellidos y provincias. A unos dio que trajesen por divisa un palillo del grueso del dedo merguerite, como fue a la nación llamada Mayu y Zancu. A otros mandó que trajesen una vedijita de lana blanca, que por una parte y otra de la oreja asomase tanto como la cabeza del dedo pulgar; y éstos fueron la nación llamada Foques. A las naciones Muyna, Huáruc, Chillqui mandó que trajesen orejeras hechas del junco común que los indios llaman futura. A la nación Rimactampu y a sus circunvecinas mandó que las trajesen de un palo que en las islas de Barlovento llaman maguey y en la lengua general del Perú se llama chuchau, que, quitada la corteza, el meollo es fofo, blando y muy liviano.✦

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A los tres apellidos, Urcos, Yúcay, Tampu, que todas son el río abajo de Yúcay, mandó por particular favor y merced que truxessen las orejas más abiertas que todas las otras naciones, mas que no llegasen a la mitad del tamaño que el Inca las traia, para lo qual les dio medida del tamaño del horado, como lo auia hecho a todos los demás apellidos, para que no excediesen en el grandor de los horados. Las orejeras mandó que fuessen del junco futura, porque asemejaban más a las del Inca. Llamaban orejeras y no zarcillos, porque no pendían de las orejas, sino que andaban encajadas en el horado de ellas, como rodaja en la boca del cántaro. Las diferencias que el Inca mandó que huuiesse en las insignias, demás de que eran señales para que no se confundiesen las naciones y apellidos, dizen los mismos vasallos que tenían otra significación, y era que las que más semejaban a las del Rey, ésas eran de mayor favor y de más aceptación. Empero, que no las dio por su libre voluntad, aficionándose más a vnos vasallos que a otros, sino conformándose con la razón y justicia.

A los tres apellidos, Urcos, Yúcay, Tampu, que todas son el río abajo de Yúcay, mandó por particular favor y merced que trajesen las orejas más abiertas que todas las otras naciones, mas que no llegasen a la mitad del tamaño que el Inca las traia, para lo cual les dio medida del tamaño del horado, como lo había hecho a todos los demás apellidos, para que no excediesen en el grandor de los horados. Las orejeras mandó que fuesen del junco futura, porque asemejaban más a las del Inca. Llamaban orejeras y no zarcillos, porque no pendían de las orejas, sino que andaban encajadas en el horado de ellas, como rodaja en la boca del cántaro. Las diferencias que el Inca mandó que hubiese en las insignias, demás de que eran señales para que no se confundiesen las naciones y apellidos, dicen los mismos vasallos que tenían otra significación, y era que las que más semejaban a las del Rey, ésas eran de mayor favor y de más aceptación. Empero, que no las dio por su libre voluntad, aficionándose más a unos vasallos que a otros, sino conformándose con la razón y justicia.

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Que a los que auia visto más dóciles a su doctrina y que auian trabajado más en la reducción de los demás indios, a ésos auia semejado más a su persona en las insignias y hécholes mayores favores, dándoles siempre a entender que todo quanto hazia con ellos era por orden y revelación de su padre el Sol. Y los indios lo creían assi, y por eso mostraban tanto contento de cualquiera cosa que el Inca les mandase y de cualquiera manera que los tratase, porque demás de tenerlo por revelación del Sol, veían por experiencia el beneficio que se les seguía de obedecerle. A lo vltimo, viéndose ya el Inca viejo, mandó que los más principales de sus vasallos se juntasen en la ciudad del Cozco, y en vna plática solemne les dixo que él entendía volverse presto al cielo a descansar con su padre el Sol, que le llamaua (fueron palabras que todos los Reyes sus descendientes las vsaron quando sentían morirse), y que habiéndoles de dexar, quería dejarles el colmo de sus favores y mercedes, que era el apellido de su nombre real, para que ellos y sus descendientes viviesen honrados y estimados de todo el mundo.

Que a los que había visto más dóciles a su doctrina y que habían trabajado más en la reducción de los demás indios, a ésos había semejado más a su persona en las insignias y hécholes mayores favores, dándoles siempre a entender que todo cuanto hacía con ellos era por orden y revelación de su padre el Sol. Y los indios lo creían así, y por eso mostraban tanto contento de cualquiera cosa que el Inca les mandase y de cualquiera manera que los tratase, porque demás de tenerlo por revelación del Sol, veían por experiencia el beneficio que se les seguía de obedecerle. A lo último, viéndose ya el Inca viejo, mandó que los más principales de sus vasallos se juntasen en la ciudad del Cozco, y en una plática solemne les dijo que él entendía volverse presto al cielo a descansar con su padre el Sol, que le llamaba (fueron palabras que todos los Reyes sus descendientes las usaron cuando sentían morirse), y que habiéndoles de dejar, quería dejarles el colmo de sus favores y mercedes, que era el apellido de su nombre real, para que ellos y sus descendientes viviesen honrados y estimados de todo el mundo.

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Y assi, para que viesen el amor que como a hijos les tenía, mandó que ellos y sus descendientes para siempre se llamasen Incas, sin alguna distinción ni diferencia de vnos a otros, como auian sido los demás favores y mercedes passadas, sino que llanamente y generalmente gozasen todos de la alteza de este nombre, que, por ser los primeros vasallos que tuvo y porque ellos se auian reducido de su voluntad, los amaba como a hijos y gustaba de darles sus insignias y nombre real y llamarles hijos, porque esperaba de ellos y de sus descendientes que como tales hijos servirían a su Rey presente y a los que de él sucediesen en las conquistas y reducción de los demás indios para aumento de su Imperio, todo lo qual les mandaba guardasen en el coraçón y en la memoria, para corresponder con el servicio como leales vasallos, y que no quería que sus mugeres e hijas se llamasen Pallas, como las de la sangre real, porque no siendo las mugeres como los hombres capaces de las armas para servir en la guerra, tampoco lo eran de aquel nombre y apellido real.

Y así, para que viesen el amor que como a hijos les tenía, mandó que ellos y sus descendientes para siempre se llamasen Incas, sin alguna distinción ni diferencia de unos a otros, como habían sido los demás favores y mercedes pasadas, sino que llanamente y generalmente gozasen todos de la alteza de este nombre, que, por ser los primeros vasallos que tuvo y porque ellos se habían reducido de su voluntad, los amaba como a hijos y gustaba de darles sus insignias y nombre real y llamarles hijos, porque esperaba de ellos y de sus descendientes que como tales hijos servirían a su Rey presente y a los que de él sucediesen en las conquistas y reducción de los demás indios para aumento de su Imperio, todo lo cual les mandaba guardasen en el corazón y en la memoria, para corresponder con el servicio como leales vasallos, y que no quería que sus mujeres e hijas se llamasen Pallas, como las de la sangre real, porque no siendo las mujeres como los hombres capaces de las armas para servir en la guerra, tampoco lo eran de aquel nombre y apellido real.

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De estos Incas, hechos por privilegio, son los que hay ahora en el Perú que se llaman Incas, y sus mugeres se llaman Pallas y Coyas, por gozar del barato que a ellos y a las otras naciones en esto y en otras muchas cosas semejantes les han hecho los Españoles. Que de los Incas de la sangre real hay pocos, y por su pobreza y necesidad no conocidos sino cuál y cuál, porque la tiranía y crueldad de Atahuallpa los destruyó. Y los pocos que de ella escaparon, a lo menos los más principales y notorios, acabaron en otras calamidades como adelante diremos en sus lugares. De las insignias que el Inca Manco Cápac traía en la cabeça reservó sola vna para si y para los Reyes sus descendientes, la qual era vna borla colorada, a manera de rapacejo, que se tendía por la frente de vna sien a otra. El príncipe heredero la traía amarilla y menor que la del padre. Las ceremonias con que se la daban quando le juraban por principe sucesor, y de otras insignias que después truxeron los Reyes Incas, diremos adelante en su lugar, quando tratemos del armar caballeros a los Incas.

De estos Incas, hechos por privilegio, son los que hay ahora en el Perú que se llaman Incas, y sus mujeres se llaman Pallas y Coyas, por gozar del barato que a ellos y a las otras naciones en esto y en otras muchas cosas semejantes les han hecho los españoles. Que de los Incas de la sangre real hay pocos, y por su pobreza y necesidad no conocidos sino cuál y cuál, porque la tiranía y crueldad de Atahuallpa los destruyó. Y los pocos que de ella escaparon, a lo menos los más principales y notorios, acabaron en otras calamidades como adelante diremos en sus lugares. De las insignias que el Inca Manco Cápac traía en la cabeza reservó sola una para si y para los Reyes sus descendientes, la cual era una borla colorada, a manera de rapacejo, que se tendía por la frente de una sien a otra. El príncipe heredero la traía amarilla y menor que la del padre. Las ceremonias con que se la daban cuando le juraban por principe sucesor, y de otras insignias que después trajeron los Reyes Incas, diremos adelante en su lugar, cuando tratemos del armar caballeros a los Incas.

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El favor de las insignias que su Rey les dio estimaron los indios en mucho porque eran de la persona real. Y avnque fueron con las diferencias que dijimos, las aceptaron con grande aplauso, porque el Inca les hizo creer que las auia dado, como se ha dicho, por mandado del Sol, justificados según los méritos precedidos de cada nación. Y por tanto se preciaron de ellas en sumo grado. Mas quando vieron la grandeza de la vltima merced, que fue la del renombre Inca, y que no sólo auia sido para ellos, sino también para sus descendientes, quedaron tan admirados del ánimo real de su Príncipe, de su liberalidad y magnificencia, que no sabían cómo la encarecer.

El favor de las insignias que su Rey les dio estimaron los indios en mucho porque eran de la persona real. Y aunque fueron con las diferencias que dijimos, las aceptaron con grande aplauso, porque el Inca les hizo creer que las había dado, como se ha dicho, por mandado del Sol, justificados según los méritos precedidos de cada nación. Y por tanto se preciaron de ellas en sumo grado. Mas cuando vieron la grandeza de la última merced, que fue la del renombre Inca, y que no sólo había sido para ellos, sino también para sus descendientes, quedaron tan admirados del ánimo real de su Príncipe, de su liberalidad y magnificencia, que no sabían cómo la encarecer.

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Entre si vnos con otros decían que el Inca, no contento de haberlos sacado de fieras y troeádolos en hombres, ni satisfecho de los muchos beneficios que les auia hecho en enseñarles las cosas necesarias para la vida humana y las leyes naturales para la vida moral y el conocimiento de su Dios el Sol, que bastaba para que fueran esclavos perpetuos, se auia humanado a darles sus insignias reales, y vltimamente, en lugar de imponerles pechos y tributos, les auia comunicado la majestad de su nombre, tal y tan alto que entre ellos era tenido por sagrado y divino, que nadie osaba tomarlo en la boca sino con grandísima veneración, solamente para nombrar al Rey; y que ahora, por darles ser y calidad, lo huuiesse hecho tan común que pudiesen todos ellos llamárselo a boca llena, hechos hijos adoptivos, contentándose ellos con ser vasallos ordinarios del hijo del Sol.

Entre si unos con otros decían que el Inca, no contento de haberlos sacado de fieras y troeádolos en hombres, ni satisfecho de los muchos beneficios que les había hecho en enseñarles las cosas necesarias para la vida humana y las leyes naturales para la vida moral y el conocimiento de su Dios el Sol, que bastaba para que fueran esclavos perpetuos, se había humanado a darles sus insignias reales, y últimamente, en lugar de imponerles pechos y tributos, les había comunicado la majestad de su nombre, tal y tan alto que entre ellos era tenido por sagrado y divino, que nadie osaba tomarlo en la boca sino con grandísima veneración, solamente para nombrar al Rey; y que ahora, por darles ser y calidad, lo hubiese hecho tan común que pudiesen todos ellos llamárselo a boca llena, hechos hijos adoptivos, contentándose ellos con ser vasallos ordinarios del hijo del Sol.

Fuente del texto original: Texto castellano: Inca Garcilaso de la Vega, Primera parte de los Commentarios reales (Lisboa, Pedro Crasbeeck, 1609), edición príncipe, con las abreviaturas desarrolladas; dominio público, Internet Archive primerapartedelo00vega. El texto se cotejó con ese escaneo. Versión en español actual y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).