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Pueblos antiguos · Comentarios reales de los Incas: libro primero

Capítulo 27 · Capítulo XXV. Testamento y muerte del Inca Manco Cápac

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Capítulo XXV: Testamento y muerte del Inca Manco Cápac. Manco Cápac reinó muchos años, mas no saben dezir de cierto quantos; dizen que más de treinta, y otros que más de cuarenta, ocupado siempre en las cosas que hemos dicho, y quando se vio cercano a la muerte llamó a sus hijos, que eran muchos, assi de su muger, la Reina Mama Ocllo Huaco, como de las concubinas que auia tomado diziendo que era bien que huuiesse muchos hijos del Sol. Llamó asimismo los más principales de sus vasallos, y por via de testamento les hizo vna larga plática, eneomendando al príncipe heredero y a los demás sus hijos el amor y beneficio de los vasallos, y a los vasallos la fidelidad y servicio de su Rey y la guarda de las leyes que les dejaba, afirmando que todas las auia ordenado su padre el Sol. Con esto despidió los vasallos, y a los hijos hizo en secreto otra plática, que fiie la vltima, en que les mandó siempre tuviesen en la memoria que eran hijos del Sol, para le respetar y adorar como a Dios y como a padre.

Capítulo XXV: Testamento y muerte del Inca Manco Cápac. Manco Cápac reinó muchos años, mas no saben decir de cierto cuántos; dicen que más de treinta, y otros que más de cuarenta, ocupado siempre en las cosas que hemos dicho, y cuando se vio cercano a la muerte llamó a sus hijos, que eran muchos, así de su mujer, la Reina Mama Ocllo Huaco, como de las concubinas que había tomado diciendo que era bien que hubiese muchos hijos del Sol. Llamó asimismo los más principales de sus vasallos, y por via de testamento les hizo una larga plática, eneomendando al príncipe heredero y a los demás sus hijos el amor y beneficio de los vasallos, y a los vasallos la fidelidad y servicio de su Rey y la guarda de las leyes que les dejaba, afirmando que todas las había ordenado su padre el Sol. Con esto despidió los vasallos, y a los hijos hizo en secreto otra plática, que fiie la última, en que les mandó siempre tuviesen en la memoria que eran hijos del Sol, para le respetar y adorar como a Dios y como a padre.✦

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Dijoles que a imitación suya hiziessen guardar sus leyes y mandamientos y que ellos fuessen los primeros en guardarles, para dar ejemplo a los vasallos, y que fuessen mansos y piadosos, que redujesen los indios por amor, atrayéndolos con beneficios y no por fuerça, que los forçados nunca les serian buenos vasallos, que los mantuviesen en justicia sin consentir agravio entre ellos. Y, en suma, les dixo que en sus virtudes mostrasen que eran hijos del Sol, confirmando con las obras lo que certificaban con las palabras para que los indios les creyesen; donde no, que harían burla de ellos si les viesen dezir vno y hazer otro. Mandóles que todo lo que les dejaba encomendado lo encomendasen ellos a sus hijos y descendientes de generación en generación para que cumpliesen y guardasen lo que su padre el Sol mandaba, afirmando que todas eran palabras suyas, y que assi las dexauan por via de testamento y vltima voluntad. Dijoles que le llamaua el Sol y que se yua a descansar con él; que se quedasen en paz, que desde el cielo tendría cuidado de ellos y les favorecería y socorrería en todas sus necesidades.

Dijoles que a imitación suya hiciesen guardar sus leyes y mandamientos y que ellos fuesen los primeros en guardarles, para dar ejemplo a los vasallos, y que fuesen mansos y piadosos, que redujesen los indios por amor, atrayéndolos con beneficios y no por fuerza, que los forzados nunca les serian buenos vasallos, que los mantuviesen en justicia sin consentir agravio entre ellos. Y, en suma, les dijo que en sus virtudes mostrasen que eran hijos del Sol, confirmando con las obras lo que certificaban con las palabras para que los indios les creyesen; donde no, que harían burla de ellos si les viesen decir uno y hacer otro. Mandóles que todo lo que les dejaba encomendado lo encomendasen ellos a sus hijos y descendientes de generación en generación para que cumpliesen y guardasen lo que su padre el Sol mandaba, afirmando que todas eran palabras suyas, y que así las dejaban por via de testamento y última voluntad. Dijoles que le llamaba el Sol y que se iba a descansar con él; que se quedasen en paz, que desde el cielo tendría cuidado de ellos y les favorecería y socorrería en todas sus necesidades.

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Diciendo estas cosas y otras semejantes, murió el Inca Manco Cápac. Dejó por príncipe heredero a Sinchi Roca, su hijo primogénito y de la Coya Mama Ocllo Huaco, su muger y hermana. Demás del principe dexaron estos Reyes otros hijos e hijas, los quales casaron entre si vnas con otros, por guardar limpia la sangre que fabulosamente decían descender del Sol, porque es verdad que tenía en suma veneración la que descendía limpia de estos Reyes, sin mezcla de otra sangre, porque la tuvieron por divina y toda la demás por humana, avnque fiiese de grandes señores de vasallos, que llaman curacas. El Inca Sinchi Roca casó con Mama Ocllo o Mama Cora (como otros quieren), su hermana mayor, por imitar el ejemplo del padre y el de los abuelos Sol y Luna, porque en su gentilidad tenían que la Luna era hermana y muger del Sol. Hicieron este casamiento por conservar la sangre limpia y porque al hijo heredero le perteneciese el reino tanto por su madre como por su padre, y por otras razones que adelante diremos más largo. Los demás hermanos legítimos y no legítimos también casaron vnos con otros, por conservar y aumentar la sucesión de los Incas.

Diciendo estas cosas y otras semejantes, murió el Inca Manco Cápac. Dejó por príncipe heredero a Sinchi Roca, su hijo primogénito y de la Coya Mama Ocllo Huaco, su mujer y hermana. Demás del principe dejaron estos Reyes otros hijos e hijas, los cuales casaron entre si unas con otros, por guardar limpia la sangre que fabulosamente decían descender del Sol, porque es verdad que tenía en suma veneración la que descendía limpia de estos Reyes, sin mezcla de otra sangre, porque la tuvieron por divina y toda la demás por humana, aunque fiiese de grandes señores de vasallos, que llaman curacas. El Inca Sinchi Roca casó con Mama Ocllo o Mama Cora (como otros quieren), su hermana mayor, por imitar el ejemplo del padre y el de los abuelos Sol y Luna, porque en su gentilidad tenían que la Luna era hermana y mujer del Sol. Hicieron este casamiento por conservar la sangre limpia y porque al hijo heredero le perteneciese el reino tanto por su madre como por su padre, y por otras razones que adelante diremos más largo. Los demás hermanos legítimos y no legítimos también casaron unos con otros, por conservar y aumentar la sucesión de los Incas.

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Dixeron que el casar de estos hermanos vnos con otros lo auia ordenado el Sol y que el Inca Manco Cápac lo auia mandado porque no tenían sus hijos con quién casar, para que la sangre se conservase limpia, pero que después no pudiese nadie casar con la hermana, sino sólo el Inca heredero, lo qual guardaron ellos, como lo veremos en el proceso de la historia. Al Inca Manco Cápac lloraron sus vasallos con mucho sentimiento. Duró el llanto y las obsequias muchos meses; embalsamaron su cuerpo para tenerlo consigo y no perderlo de vista; adoráronle por Dios, hijo del Sol; ofreciéronle muchos sacrificios de cameros, corderos y ovejas y conejos caseros, de aves, de mieses y legumbres, confesándole por señor de todas aquellas cosas que les auia dejado.

Dijeron que el casar de estos hermanos unos con otros lo había ordenado el Sol y que el Inca Manco Cápac lo había mandado porque no tenían sus hijos con quién casar, para que la sangre se conservase limpia, pero que después no pudiese nadie casar con la hermana, sino sólo el Inca heredero, lo cual guardaron ellos, como lo veremos en el proceso de la historia. Al Inca Manco Cápac lloraron sus vasallos con mucho sentimiento. Duró el llanto y las obsequias muchos meses; embalsamaron su cuerpo para tenerlo consigo y no perderlo de vista; adoráronle por Dios, hijo del Sol; ofreciéronle muchos sacrificios de cameros, corderos y ovejas y conejos caseros, de aves, de mieses y legumbres, confesándole por señor de todas aquellas cosas que les había dejado.

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Lo que yo, conforme a lo que vi de la condición y naturaleza de aquellas gentes, puedo conjeturar del origen de este principe Manco Inca, que sus vasallos, por sus grandezas, llamaron Manco Cápac, es que debió ser algún indio de buen entendimiento, pmdencia y consejo, y que alcanzó bien la mucha simplicidad de aquellas naciones y vio la necesidad que tenían de doctrina y enseñança para la vida natural, y con astucia y sagacidad, para ser estimado, fingió aquella fábula, diziendo que él y su muger eran hijos del Sol, que venían del cielo y que su padre los embiaua para que doctrinasen y hiziessen bien a aquellas gentes. Y para hacerse creer debió de ponerse en la figura y hábito que truxo, particularmente las orejas tan grandes como los Incas las traían, que cierto eran increíbles a quien no las huuiera visto como yo, y al que las viera ahora (si las vsan) se le hará extraño imaginar cómo pudieron agrandarlas tanto.

Lo que yo, conforme a lo que vi de la condición y naturaleza de aquellas gentes, puedo conjeturar del origen de este principe Manco Inca, que sus vasallos, por sus grandezas, llamaron Manco Cápac, es que debió ser algún indio de buen entendimiento, pmdencia y consejo, y que alcanzó bien la mucha simplicidad de aquellas naciones y vio la necesidad que tenían de doctrina y enseñanza para la vida natural, y con astucia y sagacidad, para ser estimado, fingió aquella fábula, diciendo que él y su mujer eran hijos del Sol, que venían del cielo y que su padre los enviaba para que doctrinasen y hiciesen bien a aquellas gentes. Y para hacerse creer debió de ponerse en la figura y hábito que trajo, particularmente las orejas tan grandes como los Incas las traían, que cierto eran increíbles a quien no las hubiera visto como yo, y al que las viera ahora (si las usan) se le hará extraño imaginar cómo pudieron agrandarlas tanto.

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Y como con los beneficios y honras que a sus vasallos hizo confirmase la fábula de su genealogía, creyeron firmemente los indios que era hijo del Sol venido del cielo, y lo adoraron por tal, como hizieron los gentiles antiguos, con ser menos bmtos, a otros que les hizieron semejantes beneficios. Porque es assi que aquella gente a ninguna cosa atiende tanto como a mirar si lo que hazen los maestros conforma con lo que dizen, y, hallando conformidad en la vida y en la doctrina, no han menester argumentos para convencerlos a lo que quisieren hazer de ellos. He dicho esto porque ni los Incas de la sangre real ni la gente común no dan otro origen a sus Reyes sino el que se ha visto en sus fábulas historiales, las quales se semejan vnas a otras, y todas concuerdan en hazer a Manco Cápac primer Inca.

Y como con los beneficios y honras que a sus vasallos hizo confirmase la fábula de su genealogía, creyeron firmemente los indios que era hijo del Sol venido del cielo, y lo adoraron por tal, como hicieron los gentiles antiguos, con ser menos bmtos, a otros que les hicieron semejantes beneficios. Porque es así que aquella gente a ninguna cosa atiende tanto como a mirar si lo que hacen los maestros conforma con lo que dicen, y, hallando conformidad en la vida y en la doctrina, no han menester argumentos para convencerlos a lo que quisieren hacer de ellos. He dicho esto porque ni los Incas de la sangre real ni la gente común no dan otro origen a sus Reyes sino el que se ha visto en sus fábulas historiales, las cuales se semejan unas a otras, y todas concuerdan en hacer a Manco Cápac primer Inca.

Fuente del texto original: Texto castellano: Inca Garcilaso de la Vega, Primera parte de los Commentarios reales (Lisboa, Pedro Crasbeeck, 1609), edición príncipe, con las abreviaturas desarrolladas; dominio público, Internet Archive primerapartedelo00vega. El texto se cotejó con ese escaneo. Versión en español actual y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).