Libro III, 36 · Contra los vanos juicios de los hombres
Contra hominum vana judicia
Fili, jacta cor tuum firmiter in Domino; et humanum ne metuas judicium, ubi te conscientia pium reddit insontem. Bonum est et beatum taliter pati: nec hoc erit grave humili cordi et Deo magis quam sibi ipsi confidenti. Multi multa loquuntur et ideo parva fides est adhibenda. Sed et omnibus satis esse non est possibile. Et si Paulus studuit omnibus in Domino placere, et omnibus omnia factus est, tamen etiam pro minimo duxit, quod ab humano die judicatus fuerit.
Hijo, arroja tu corazón firmemente en el Señor, y no temas el juicio humano cuando tu conciencia te muestra piadoso e inocente. Bueno y dichoso es padecer de este modo; y esto no será pesado para el corazón humilde que confía más en Dios que en sí mismo. Muchos hablan mucho, y por eso se les ha de dar poco crédito. Además, no es posible contentar a todos. Aunque Pablo procuró agradar a todos en el Señor y se hizo todo para todos, con todo, tuvo en muy poco ser juzgado por un tribunal humano.✦
1 Co 9,22; 1 Co 4,3 (literalmente, «por el día humano»).
Egit satis pro aliorum ædificatione et salute, quantum in se erat, et poterat: sed ne ab aliis aliquando judicaretur, vel non despiceretur, cohibere non potuit. Ideo totum commisit Deo, qui totum noverat; et patientia et humilitate contra ora loquentium iniqua, ac etiam vana et mundana cogitantium, atque pro libitu suo quæque jactantium se defendit. Respondit tamen interdum, ne infirmis pro sua taciturnitate generaretur scandalum.
Hizo bastante, cuanto estaba en él y podía, por la edificación y la salvación de los demás; pero no pudo impedir ser alguna vez juzgado o despreciado por otros. Por eso lo encomendó todo a Dios, que todo lo sabía, y se defendió con paciencia y humildad contra las bocas de los que hablaban inicuamente, y aun de los que pensaban cosas vanas y mundanas y lanzaban a su antojo cualquier cosa. Respondió, sin embargo, alguna vez, para que su silencio no engendrara escándalo en los débiles.
Quis es tu, ut timeas a mortali homine? Hodie est, et cras non comparet. Deum time, et hominum pavores non expavesces. Quis potest in te aliquid? Verbis, aut injuriis sibi potius nocet, quam tibi; nec poterit judicium Dei fugere quicumque est ille. Tu habe Deum præ oculis, et noli contendere verbis querulosis. Quod si ad præsens videris succumbi, et confusionem pati quam non meruisti, non indigneris ex hoc neque per impatientiam minuas coronam tuam. Sed ad me potius respice in cælum, qui potens sum eripere ab omni confusione et injuria et unicuique reddere secundum opera sua.
¿Quién eres tú para temer a un hombre mortal? Hoy es, y mañana no aparece. Teme a Dios, y no te espantarán los terrores de los hombres. ¿Qué puede nadie contra ti? Con palabras o injurias se daña más a sí mismo que a ti, y no podrá escapar del juicio de Dios, quienquiera que sea. Tú ten a Dios delante de los ojos, y no contiendas con palabras quejumbrosas. Y si al presente parece que sucumbes y padeces una afrenta que no mereciste, no te indignes por ello ni disminuyas tu corona con la impaciencia. Antes bien, mira hacia mí, en el cielo, que soy poderoso para librar de toda afrenta e injuria y para dar a cada uno según sus obras.✦
Is 51,12; Mt 16,27.
Fuente del texto original: Texto latino: The Latin Library (thelatinlibrary.com), marcado como dominio público; se han corregido sus erratas evidentes, y donde a esta edición le faltan palabras se traduce lo que dice.