Capítulo 2 · El Emperador Amarillo
黃帝第二
黃帝即位十有五年,喜天下之戴己,養正命,娛耳目,供鼻口,焦然肌色皯黣,昏然五情爽惑。又十有五年,憂天下之不治,竭聰明,進智力,營百姓,焦然肌色皯黣,昏然五情爽惑。黃帝乃喟然讚曰:「朕之過淫矣。養一己其患如此,治萬物其患如此。」於是放萬機,舍宮寢,去直侍,徹鐘懸,減廚膳,退而間居大庭之館,齋心服形,三月不親政事。晝寢而夢,遊於華胥氏之國。華胥氏之國在弇州之西、台州之北,不知斯齊國幾千萬里;蓋非舟車足力之所及,神游而已。其國无師長,自然而已。其民无嗜慾,自然而已。不知樂生,不知惡死,故无夭殤;不知親己,不知踈物,故无愛憎;不知背逆,不知向順,故无利害:都无所愛憎,都无所畏忌。入水不溺,入火不熱。斫撻无傷痛,指擿无痟癢。乘空如履實,寢虛若處床。雲霧不硋其視,雷霆不亂其聽,美惡不滑其心,山谷不躓其步,神行而已。黃帝既寤,怡然自得,召天老、力牧、太山稽,告之,曰:「朕閒居三月,齋心服形,思有以養身治物之道,弗獲其術。疲而睡,所夢若此,今知至道不可以情求矣。朕知之矣!朕得之矣!而不能以告若矣。」又二十有八年,天下大治,幾若華胥氏之國,而帝登假。百姓號之,二百餘年不輟。列姑射山在海河洲中,山上有神人焉,吸風飲露,不食五穀;心如淵泉,形如處女;不偎不愛,仙聖為之臣;不畏不怒,愿愨為之使;不施不惠,而物自足;不聚不歛,而己无愆。陰陽常調,日月常明,四時常若,風雨常均,字育常時,年穀常豐;而土无札傷,人无夭惡,物无疵厲,鬼无靈響焉。
Cumplidos quince años desde que subió al trono, el Emperador Amarillo se regocijaba de que el mundo entero lo venerara como soberano; cuidaba su vida vital, recreaba sus oídos y sus ojos y regalaba su nariz y su boca, pero su tez se volvió reseca y oscura y sus cinco sentidos quedaron turbados y confusos. Durante otros quince años se afligió de que el mundo no estuviera bien gobernado; agotó su agudeza y claridad, exprimió su sabiduría y sus fuerzas para administrar al pueblo, y nuevamente su tez se volvió reseca y oscura y sus cinco sentidos quedaron turbados y confusos. Entonces el Emperador Amarillo suspiró profundamente y dijo: «Mi yerro ha sido desmesurado. Cuidar de mí solo me ha traído este mal, y gobernar a los diez mil seres me ha traído este mismo mal». Abandonó entonces los diez mil asuntos de gobierno, dejó sus aposentos palaciegos, despidió a sus servidores, mandó retirar los carillones de campanas, redujo los manjares de su cocina y se retiró a morar en quietud en el pabellón de la Gran Corte, ayunando en su corazón y serenando su forma corporal, sin ocuparse de la política durante tres meses. Un día, durmiendo la siesta, soñó que viajaba al país de Huaxu. El país de Huaxu se halla al oeste de Yanzhou y al norte de Taizhou, a no se sabe cuántos miles y miríadas de leguas del reino de Qi; no es lugar al que pueda llegarse en barca, en carro ni con la fuerza de los pies, sino únicamente en viaje del espíritu. En aquel país no había maestros ni gobernantes: todo seguía espontáneamente su curso natural. Sus habitantes no tenían avidez ni deseos: todo seguía su curso natural. No sabían apegarse a la vida ni aborrecer la muerte, y por eso no había muertes prematuras; no sabían preferirse a sí mismos ni tratar como extrañas a las demás criaturas, y por eso no había amor posesivo ni odio; no sabían contrariar ni adular, y por eso no había cálculo de ganancia ni pérdida; nada codiciaban retener y nada temían. Entraban en el agua sin ahogarse y entraban en el fuego sin quemarse; si se los golpeaba no sufrían herida ni dolor, y si se los rasguñaba no sentían escozor. Caminaban por el aire vacío como quien pisa tierra firme y dormían en el espacio como quien reposa en un lecho; las nubes y las brumas no estorbaban su vista, los truenos no alteraban su oído, la belleza y la fealdad no turbaban su corazón, y los montes y valles no hacían tropezar sus pasos, pues se desplazaban únicamente con el espíritu. Cuando el Emperador Amarillo despertó, sereno y dueño de sí, convocó a sus ministros Tianlao, Limu y Taishan Ji y les dijo: «He vivido retirado tres meses ayunando en mi corazón y serenando mi cuerpo, meditando la vía de nutrir la vida y ordenar a los seres sin hallar técnica alguna. Fatigado me quedé dormido, y he aquí lo que he soñado. Ahora sé que la Vía Suprema (Zhidao) no puede buscarse con el esfuerzo de las pasiones: ¡ya la conozco, ya la he alcanzado, mas no puedo trasmitírsela a ustedes con palabras!». Transcurrieron otros veintiocho años y el mundo alcanzó un gran orden, casi semejante al del país de Huaxu; y cuando el Emperador ascendió a lo lejano, el pueblo lo lloró durante más de doscientos años sin cesar. La montaña de Liegoye se levanta en medio de las islas del mar; en su cumbre mora un Hombre Divino que aspira el viento y bebe el rocío sin comer los cinco cereales; su corazón es como un manantial abismal y su figura como la de una doncella virgen. No se inclina con parcialidad ni apego, y los inmortales y sabios son sus ministros; no infunde temor ni se aira, y los sinceros y rectos son sus mensajeros; no reparte dádivas ni favores, y sin embargo todos los seres se bastan por sí mismos; no acumula ni atesora, y nada le falta. El yin y el yang están siempre en armonía, el sol y la luna brillan siempre claros, las cuatro estaciones siguen su orden, los vientos y las lluvias son templados, la crianza ocurre a su debido tiempo y las cosechas anuales son abundantes; la tierra no padece epidemias, los hombres no sufren muerte prematura, los seres carecen de lacras y los espíritus no causan prodigios inquietantes.✦
El segundo libro («Huangdi» 黃帝篇) reúne las más altas enseñanzas sobre la unión del espíritu y el cuerpo y la espontaneidad del «no-actuar» (wuwei): el sueño iniciático del Emperador Amarillo en el país de Huaxu (華胥氏之國); los nueve años de aprendizaje de Liezi hasta fundir huesos y carne y cabalgar el viento (乘風); la parábola del ebrio que cae del carro sin herirse porque su espíritu está íntegro (神全); el nadador de la catarata de Lüliang; el anciano que atrapa cigarras en el bosque; el joven y las gaviotas del mar; los nueve abismos que el maestro Huzi muestra al chamán Jixian; y el gallo de pelea entrenado hasta parecer un gallo tallado en madera (木雞).
El sueño del país de Huaxu (華胥之夢) es el arquetipo taoísta de la comunidad espontánea gobernada por el «ziran» (自然, ser-así-por-sí-mismo).
列子師老商氏,友伯高子;進二子之道,乘風而歸。尹生聞之,從列子居,數月不省舍。因間請蘄其術者,十反而十不告。尹生懟而請辭,列子又不命。尹生退。數月,意不已,又往從之。列子曰:「汝何去來之頻?」尹生曰:「曩章戴有請於子,子不我告,固有憾於子。今復脫然,是以又來。」列子曰:「曩吾以汝為達,今汝之鄙至此乎?姬!將告汝所學於夫子者矣。自吾之事夫子、友若人也,三年之後,心不敢念是非,口不敢言利害,始得夫子一眄而已。五年之後,心庚念是非,口庚言利害,夫子始一解顏而笑。七年之後,從心之所念,庚无是非;從口之所言,庚无利害,夫子始一引吾並席而坐。九年之後,橫心之所念,橫口之所言,亦不知我之是非利害歟,亦不知彼之是非利害歟;亦不知夫子之為我師,若人之為我友:內外進矣。而後眼如耳,耳如鼻,鼻如口,无不同也。心凝形釋,骨肉都融;不覺形之所倚,足之所履,隨風東西,猶木葉幹殼。竟不知風乘我邪?我乘風乎?今女居先生之門,曾未浹時,而懟憾者再三。女之片體將氣所不受,汝之一節將地所不載。履虛乘風,其可幾乎?」尹生甚怍,屏息良久,不敢復言。
Liezi tuvo por maestro a Laoshang y por amigo a Bogaozi; cuando hubo penetrado por completo la vía de ambos, regresó cabalgando el viento. Enterado de ello, Yinsheng fue a vivir como discípulo junto a Liezi y durante varios meses no volvió a su posada. Aprovechando los momentos de ocio le rogaba que le enseñara su arte, pero diez veces se lo pidió y diez veces Liezi rehusó decírselo. Yinsheng, resentido, se despidió para marcharse, y Liezi tampoco lo retuvo. Yinsheng se retiró, pero al cabo de varios meses, no pudiendo sosegar su mente, volvió de nuevo a buscarlo. Liezi le preguntó: «¿Por qué vas y vienes con tanta frecuencia?». Yinsheng respondió: «Hace algún tiempo te hice un ruego y, como no quisiste responderme, abrigué resentimiento contra ti; pero ahora ese rencor se ha disipado, y por eso he vuelto». Liezi le dijo: «Antes te tenía por un hombre despierto, ¿y resulta que llegas a tal bajeza? ¡Siéntate! Voy a contarte lo que yo aprendí junto a mi maestro. Desde que empecé a servir a mi maestro y a ser amigo de aquel hombre, pasaron tres años antes de que mi corazón no se atreviera a pensar en lo correcto y lo incorrecto y mi boca no se atreviera a hablar de provecho y daño: solo entonces obtuve que mi maestro me dirigiera apenas una mirada de soslayo. Al cabo de cinco años, mi corazón volvió a pensar en lo correcto y lo incorrecto y mi boca volvió a hablar de provecho y daño, y entonces mi maestro desarrugó por primera vez el semblante y sonrió. Al cabo de siete años, dejando fluir los pensamientos de mi corazón ya no había en ellos correcto ni incorrecto, y dejando fluir las palabras de mi boca ya no había en ellas provecho ni daño: entonces mi maestro me invitó por primera vez a sentarme a su lado en la misma estera. Al cabo de nueve años, dando libre curso a cuanto pensaba mi mente y a cuanto decía mi boca, ya no sabía yo si lo correcto y lo incorrecto, el provecho y el daño eran míos o eran de otros, ni sabía tampoco si el maestro era mi maestro y aquel hombre era mi amigo: el adentro y el afuera habían desaparecido por completo. Entonces mis ojos fueron como mis oídos, mis oídos como mi nariz y mi nariz como mi boca: nada había que no fuera idéntico. Mi mente se condensó y mi forma corporal se soltó, mis huesos y mi carne se fundieron por entero; dejé de sentir en qué se apoyaba mi cuerpo o qué pisaban mis pies y, llevado de oriente a poniente al compás del viento como una hoja seca o una cáscara vacía, ¡no sabía por fin si el viento me cabalgaba a mí o si yo cabalgaba al viento! Y tú ahora, que apenas has permanecido un breve tiempo a la puerta de tu maestro, ya te has irritado y resentido dos y tres veces: ni el aire quiere sostener un fragmento de tu cuerpo, ni la tierra soporta una sola de tus articulaciones. ¿Cómo pretendes pisar el vacío y cabalgar el viento?». Yinsheng, profundamente avergonzado, contuvo el aliento largo rato y no se atrevió a pronunciar palabra.✦
«Mi mente se condensó y mi forma corporal se soltó, mis huesos y mi carne se fundieron por entero; no sabía por fin si el viento me cabalgaba a mí o si yo cabalgaba al viento» (心凝形釋,骨肉都融;竟不知風乘我邪?我乘風乎?): cumbre poética y meditativa del Liezi sobre la unión de los sentidos y la transparencia del cuerpo.
列子問關尹曰:「至人潛行不空,蹈火不熱,行乎萬物之上而不慄。請問何以至於此?」關尹曰:「是純氣之守也,非智巧果敢之列。姬,魚語汝:凡有貌像聲色者,皆物也。物與物何以相遠也?夫奚足以至乎先?是色而已。則物之造乎不形,而止乎无所化。夫得是而窮之者,物焉得而止焉?彼將處乎不深之度,而藏乎无端之紀,游乎萬物之所終始。壹其性,養其氣,含其德,以通乎物之所造。夫若是者,其天守全,其神无郤,物奚自入焉?夫醉者之墜於車也,雖疾不死。骨節與人同,而犯害與人異,其神全也。乘亦弗知也,墜亦弗知也。死生驚懼不入乎其胸,是故遌物而不慴。彼得全於酒而猶若是,而況得全於天乎?聖人藏於天,故物莫之能傷也。」列禦寇為伯昏无人射,引之盈貫,措杯水其肘上,發之,鏑矢復沓,方矢復寓。當是時也,猶象人也。伯昏无人曰:「是射之射,非不射之射也。當與汝登高山、履危石,臨百仞之淵,若能射乎?」於是无人遂登高山、履危石,臨百仞之淵,背逡巡,足二分垂在外,揖禦寇而進之。禦寇伏地,汗流至踵。伯昏无人曰:「夫至人者,上闚青天,下潛黃泉,揮斥八極,神氣不變。今汝怵然有恂目之志,爾於中也殆矣夫!」
Liezi preguntó a Guanyin: «El Hombre Supremo camina bajo el agua sin ahogarse, pisa el fuego sin quemarse y avanza sobre lo más alto de los diez mil seres sin temblar: te ruego me digas cómo llega a tal estado». Guanyin respondió: «Eso proviene de guardar la pureza del soplo primordial (chunqi), y no pertenece al orden de la astucia, la habilidad ni la audacia temeraria. ¡Siéntate, que voy a explicártelo! Todo cuanto posee figura, imagen, sonido y color es una cosa entre las cosas. ¿En qué puede aventajar una cosa a otra cosa, y cómo bastaría para situarse antes que ellas? No son más que forma y apariencia. Pero el sabio alcanza aquello que aún no tiene forma y se detiene en lo que no padece transformación; quien obtiene esto y lo lleva hasta su hondura, ¿cómo podría ser detenido por las cosas? Mora en la medida que no tiene límite, se oculta en el hilo que no tiene comienzo ni fin y vaga libremente allí donde los diez mil seres terminan y principian. Unifica su naturaleza, nutre su soplo vital y abriga en sí su virtud para comunicar con el origen creador de los seres. En quien es así, su custodia celeste está intacta y su espíritu no tiene fisura alguna: ¿por qué grieta podrían penetrar las cosas a herirlo? Mira a un hombre ebrio cuando cae de un carruaje: aunque el golpe sea violento, no muere. Sus huesos y coyunturas son idénticos a los de los demás hombres, pero el daño que sufre es diferente porque su espíritu está íntegro: no sabía que iba subido al carro y tampoco sabe que se ha caído; la vida y la muerte, el espanto y el temor no entran en su pecho, y por eso tropieza con las cosas sin encogerse de miedo. Si quien obtiene su integridad del vino es ya así, ¡cuánto más quien obtiene su integridad del Cielo! El sabio se oculta en el Cielo, y por eso ninguna cosa puede dañarlo». Lie Yukou (Liezi) hizo una demostración de tiro con arco para Bohun Wuren: tensó la cuerda en toda su plenitud, colocó una copa de agua sobre su codo y disparó; apenas salía una flecha cuando la siguiente ya estaba encajada, y apenas partía la segunda cuando la tercera ya reposaba en el arco. En todo ese tiempo permaneció inmóvil como una estatua. Bohun Wuren le dijo: «Este es el disparo del que sabe disparar, pero aún no es el disparo del no-disparar. Subamos juntos a una alta montaña, pisemos las rocas salientes y asomémonos a un abismo de cien brazas: ¿podrás disparar allí?». Subió entonces Bohun Wuren a una alta montaña, pisó una roca saliente al borde de un precipicio de cien brazas y, caminando de espaldas hacia el abismo hasta dejar dos tercios de sus pies colgando en el vacío, hizo una venia a Liezi invitándolo a acercarse. Liezi cayó de bruces en tierra, bañado en un sudor frío que le corría hasta los talones. Bohun Wuren dijo entonces: «El Hombre Supremo contempla arriba el cielo azul, se sumerge abajo en los manantiales amarillos y se despliega libremente hasta los ocho confines sin que su espíritu ni su aliento sufran la menor alteración. En cambio en ti veo ahora el temblor y el vértigo en los ojos: ¡cuán grande es todavía el peligro de errar dentro de ti!».✦
«Este es el disparo del que sabe disparar, pero aún no es el disparo del no-disparar» (是射之射,非不射之射也): distinción clásica entre el virtuosismo técnico y la imperturbabilidad del espíritu vacío de ego.
孔子觀於呂梁,懸水三十仞,流沫三十里,黿鼉魚鱉之所不能游也,見一丈夫游之。以為有苦而欲死者也,使弟子並流而承之。數百步而出,被髮行歌,而游於棠行。孔子從而問之,曰:「呂梁懸水三十仞,流沫三十里,黿鼉魚鱉所不能游,向吾見子道之。以為有苦而欲死者,使弟子並流將承子。子出而被髮行歌,吾以子為鬼也。察子,則人也。請問蹈水有道乎?」曰:「亡,吾无道。吾始乎故,長乎性,成乎命,與齎俱入,與汩偕出。從水之道而不為私焉,此吾所以道之也。」孔子曰:「何謂始乎故,長乎性,成乎命也?」曰:「吾生於陵而安於陵,故也;長於水而安於水,性也;不知吾所以然而然,命也。」仲尼適楚,出於林中,見痀僂者承蜩,猶掇之也。仲尼曰:「子巧乎!有道邪?」曰:「我有道也。五六月,纍垸二而不墜,則失者錙銖;纍三而不墜,則失者十一;纍五而不墜,猶掇之也。吾處身也,若橛株駒;吾執臂也,若槁木之枝。雖天地之大、萬物之多,而唯蜩翼之知。吾不反不側,不以萬物易蜩之翼,何為而不得?」孔子顧謂弟子曰:「用志不分,乃疑於神。其痀僂丈人之謂乎!」丈人曰:「汝逢衣徒也,亦何知問是乎?脩汝所以,而後載言其上。」海上之人有好漚鳥者,每旦之海上,從漚鳥游,漚鳥之至者百住而不止。其父曰:「吾聞漚鳥皆從汝游,汝取來,吾玩之。」明日之海上,漚鳥舞而不下也。故曰:至言去言,至為無為。齊智之所知,則淺矣。
Confucio contemplaba la catarata de Lüliang: el agua caía desde treinta brazas de altura y la espuma corría furiosa a lo largo de treinta leguas, de suerte que ni las grandes tortugas, ni los caimanes, ni los peces podían nadar allí. Vio sin embargo a un hombre sumergirse en el torrente y, creyendo que sufría alguna gran desdicha y quería quitarse la vida, mandó a sus discípulos correr por la orilla para rescatarlo. Pero unos cientos de pasos más abajo aquel hombre salió del agua y, con los cabellos sueltos y cantando, se puso a pasear al pie del dique. Confucio se acercó y le preguntó: «La catarata de Lüliang cae desde treinta brazas y su espuma corre treinta leguas sin que tortugas ni peces puedan nadar en ella; al verte entrar pensé que querías morir por alguna pena y mandé a mis discípulos seguir la corriente para salvarte; pero al verte salir cantando con el cabello suelto te tomé por un espíritu. Ahora que te miro de cerca veo que eres un hombre: te ruego me digas, ¿posees algún arte o vía para caminar por el agua?». El nadador respondió: «No, no tengo vía alguna. Empecé en lo dado al nacer, crecí en mi naturaleza y llegué a la plenitud en el destino: entro con el remolino que baja y salgo con el borbollón que sube; sigo la vía del agua sin imponerle mi capricho personal, y así es como puedo moverme en ella». Confucio preguntó: «¿Qué significa haber empezado en lo dado, crecido en la naturaleza y llegado a la plenitud en el destino?». Respondió: «Haber nacido entre estas colinas y sentirme en paz en ellas es lo dado; haber crecido en el agua y sentirme en paz en el agua es la naturaleza; y no saber por qué soy así y sin embargo ser así, eso es el destino». De camino al reino de Chu, Confucio salía de un bosque cuando vio a un anciano jorobado que atrapaba cigarras con una vara untada de liga tan fácilmente como si las recogiera del suelo con la mano. Confucio le dijo: «¡Qué destreza la tuya! ¿Tienes acaso una vía secreta?». El anciano respondió: «Tengo una vía. Durante cinco o seis meses me ejercité equilibrando dos bolillas en la punta de la vara: cuando no caían, solo se me escapaba alguna cigarra de vez en cuando; cuando logré equilibrar tres sin que cayeran, apenas erraba una de cada diez; y cuando equilibré cinco sin que cayeran, empecé a atraparlas como quien las recoge del suelo. Posado aquí, mi cuerpo es como el tocón inmóvil de un árbol talado y mi brazo extendido es como la rama de un leño seco: por vastos que sean el cielo y la tierra y por numerosos que sean los diez mil seres, yo solo conozco las alas de la cigarra. No me vuelvo ni me inclino, ni cambiaría las alas de la cigarra por todas las cosas del mundo: ¿cómo podría no alcanzarla?». Confucio se volvió a sus discípulos y dijo: «"Cuando la voluntad no se divide, se iguala al espíritu divino": ¡eso se dice de este anciano jorobado!». El anciano le dijo entonces: «Tú eres un hombre de amplias vestiduras letradas: ¿qué sabes tú para venir a preguntar sobre esto? Cultiva primero lo que hay en ti y deja después tus discursos sobre ello». A orillas del mar vivía un hombre que amaba a las gaviotas. Cada mañana bajaba a la playa a jugar con ellas, y acudían gaviotas por centenares sin cesar. Un día su padre le dijo: «He oído que las gaviotas vuelan y juegan todas contigo; tráeme algunas para que yo también me divierta con ellas». A la mañana siguiente, cuando aquel hombre bajó a la orilla del mar, las gaviotas danzaron en círculo en lo alto del cielo y no descendieron. Por eso se dice: la palabra suprema prescinde de las palabras y la acción suprema es el no-actuar; lo que alcanza la astucia calculadora es siempre superficial.✦
La parábola del hombre y las gaviotas (鷗鳥舞而不下) dio origen en chino al modismo «wàng jī» (忘機, «olvidar todo cálculo o maquinación interior»): en cuanto aparece la intención utilitaria en la mente, la armonía con la naturaleza se rompe al instante.
有神巫自齊來處於鄭,命曰季咸,知人之死生、存亡、禍福、壽夭,期以歲、月、旬、日,如神。鄭人見之,皆避而走。列子見之而心醉,而歸以告壺丘子,曰:「始吾以夫子之道為至矣,則又有至焉者矣。」壺子曰:「吾與汝無其文,未既其實,而固得道與?眾雌而无雄,而又奚卵焉?而以道與世抗,必信矣。夫故使人得而相汝。嘗試與來,以予示之。」明日,列子與之見壺子。出而謂列子曰:「譆!子之先生死矣,弗活矣,不可以旬數矣。吾見怪焉,見濕灰焉。」列子入,涕泣沾衿,以告壺子。壺子曰:「向吾示之以地文,萌乎不誫不止,是殆見吾杜德幾也。嘗又與來!」明日,又與之見壺子。出而謂列子曰:「幸矣,子之先生遇我也,有瘳矣。灰然有生矣,吾見其杜權矣。」列子入告壺子。壺子曰:「向吾示之以天壤,名實不入,而機發於踵,此為杜權。是殆見吾善者幾也。嘗又與來!」明日,又與之見壺子。出而謂列子曰:「子之先生坐不齋,吾无得而相焉。試齋,將且復相之。」列子入告壺子。壺子曰:「向吾示之以太沖莫眹,是殆見吾衡氣幾也。鯢旋之潘為淵,止水之潘為淵,流水之潘為淵,濫水之潘為淵,沃水之潘為淵,氿水之潘為淵,雍水之潘為淵,汧水之潘為淵,肥水之潘為淵,是為九淵焉。嘗又與來!」明日,又與之見壺子。立未定,自失而走。壺子曰:「追之!」列子追之而不及,反以報壺子,曰:「已滅矣,已失矣,吾不及也。」壺子曰:「向吾示之以未始出吾宗。吾與之虛而猗移,不知其誰何,因以為弟靡,因以為波隨,故逃也。」然後列子自以為未始學而歸,三年不出,為其妻爨,食狶如食人,於事无親,雕瑑復朴,塊然獨以其形立;㤋然而封戎,壹以是終。……紀渻子為周宣王養鬭鷄,十日而問:「鷄可鬭已乎?」曰:「未也;方虛驕而恃氣。」十日又問。曰:「未也;猶應影嚮。」十日又問。曰:「未也;猶疾視而盛氣。」十日又問。曰:「幾矣。鷄雖有鳴者,已无變矣。望之似木鷄矣。其德全矣。異鷄无敢應者,反走耳。」
Había un chamán prodigioso venido de Qi que residía en Zheng y se llamaba Jixian: conocía la muerte y la vida de los hombres, su preservación y su ruina, su desgracia y su dicha, su longevidad y su muerte temprana, prediciéndolas con exactitud de años, meses, décadas y días como un espíritu; al verlo, las gentes de Zheng huían para esquivarlo. Cuando Liezi lo vio, quedó fascinado en su corazón y, regresando junto a Huqiuzi (Huzi), le dijo: «Maestro, antes tenía yo tu vía por la más alta de todas, pero ahora he descubierto que existe otra más alta aún». Huzi le respondió: «Hasta ahora solo te he transmitido la letra exterior sin apurar todavía su realidad íntima, ¿y ya crees poseer el Dao? Con muchas hembras y ningún macho, ¿cómo podrían engendrarse huevos? Tú te enfrentas al mundo exhibiendo el Dao para que te crean, y por eso dejas que ese hombre pueda leer tu semblante. Tráelo mañana para que me vea». Al día siguiente Liezi llevó a Jixian a ver a Huzi. Al salir, Jixian dijo a Liezi: «¡Ay! ¡Tu maestro está muerto! No vivirá; no le quedan ni diez días: he visto en él un signo extraño, como ceniza mojada». Liezi entró llorando con la túnica empapada en lágrimas y se lo contó a Huzi. Huzi dijo: «Hace un momento le mostré la impronta de la tierra en su quietud inmóvil y sin vibración: seguramente vio cerrados los resortes de mi virtud. ¡Tráelo otra vez!». Al día siguiente volvió a llevarlo ante Huzi. Al salir, Jixian dijo a Liezi: «¡Qué fortuna que tu maestro me haya encontrado! Tiene mejoría; hay en él signos de vida, pues he visto agitarse su resorte encerrado». Liezi entró a contárselo a Huzi, y Huzi dijo: «Hace un momento le mostré la comunión del cielo y la tierra: ni el nombre ni la ganancia entraban en mí, pero un aliento germinal brotaba desde mis talones; seguro vio el resorte de mi bondad vital. ¡Tráelo otra vez!». Al día siguiente volvió a llevarlo. Al salir, Jixian dijo a Liezi: «Tu maestro nunca está igual ni guarda ayuno fijo; no tengo por dónde leerle las facciones. Que guarde ayuno, y volveré a examinarlo». Liezi se lo dijo a Huzi, y Huzi respondió: «Hace un momento le mostré la Gran Vacuidad Armoniosa donde no hay presagio alguno: vio el equilibrio sin rastro de mi soplo. Allí donde gira el gran pez cetáceo se forma un abismo; allí donde se detiene el agua quieta se forma un abismo; allí donde corre el agua viva se forma un abismo; allí donde se desborda el agua plena se forma un abismo; allí donde cae el agua desde lo alto se forma un abismo; allí donde mana el agua de costado se forma un abismo; allí donde refluye el agua represada se forma un abismo; allí donde se remansa el agua serena se forma un abismo; allí donde confluyen las aguas diversas se forma un abismo: estos son los nueve abismos. ¡Tráelo una vez más!». Al día siguiente Jixian volvió a entrar ante Huzi, pero antes siquiera de detener sus pasos perdió el dominio de sí y huyó corriendo. «¡Persíguelo!», dijo Huzi. Liezi corrió tras él sin poder alcanzarlo y regresó diciendo a Huzi: «¡Ya ha desaparecido, ya se ha perdido; no pude darle alcance!». Huzi dijo: «Hace un momento le mostré aquello que aún no ha salido jamás de mi Origen ancestral. Me volví vacío con él, ondulando sin fijeza alguna, sin que supiera quién ni qué tenía delante, doblándome como la hierba al viento y fluyendo como las olas del agua: por eso huyó espantado». Después de esto, Liezi comprendió que aún no había empezado siquiera a aprender: regresó a su casa y durante tres años no salió a la calle; cocinaba para su esposa, daba de comer a los cerdos con el mismo respeto con que servía a los hombres, no tomaba partido interesado en asunto alguno, desbastó todo adorno para volver al bloque de madera sin tallar (pu) y permaneció íntegro y silencioso en medio de las cosas hasta el fin de sus días. Ji Shengzi entrenaba un gallo de pelea para el rey Xuan de Zhou. Al cabo de diez días el rey preguntó: «¿Ya está listo el gallo para pelear?». Respondió: «Todavía no: está lleno de vana arrogancia y confía en su furia». Diez días después el rey volvió a preguntar, y respondió: «Todavía no: aún reacciona ante las sombras y los ruidos». Diez días después volvió a preguntar, y respondió: «Todavía no: aún mira con fiereza y despliega su brío». Diez días más tarde el rey volvió a preguntar, y Ji Shengzi dijo: «Ya casi está: aunque otro gallo cante y lo desafíe, ya no sufre alteración alguna; al mirarlo parece un gallo tallado en madera. Su virtud está íntegra: ningún otro gallo se atreverá a hacerle frente; apenas lo vean, darán media vuelta y huirán».✦
La fábula del «gallo de madera» (木雞, mùjī; de donde procede el modismo «呆若木雞») ilustra la serenidad invulnerable de quien ya no reacciona ante las provocaciones exteriores.
Fuente del texto original: Texto chino: edición del Kanseki Repository (Christian Wittern), basada en la del Thesaurus Linguae Sericae, CC BY-SA 4.0; obra de dominio público. Donde una selección salta parte del texto se marca con «……». La columna china se distribuye con esa misma licencia. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).