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China · Liezi (selección)

Capítulo 3 · El Rey Mu de Zhou

周穆王第三

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周穆王時,西極之國有化人來,入水火,貫金石;反山川,移城邑;乘虛不墜,觸實不硋。千變萬化,不可窮極。既已變物之形,又且易人之慮。穆王敬之若神,事之若君。推路寢以居之,引三牲以進之,選女樂以娛之。化人以為王之宮室卑陋而不可處,王之廚饌腥螻而不可饗,王之嬪御膻惡而不可親。穆王乃為之改築。土木之功,赭堊之色,无遺巧焉。五府為虛,而臺始成。其高千仞,臨終南之上,號曰中天之臺。𥳑鄭衛之處子娥媌靡曼者,施芳澤,正娥眉,設笄珥,衣阿錫,曳齊紈。粉白黛黑,珮玉環。雜芷若以滿之,奏《承雲》、《六瑩》、《九韶》、《晨露》以樂之。月月獻玉衣,旦旦薦玉食。化人猶不舍然,不得已而臨之。居亡幾何,謁王同游。王執化人之袪,騰而上者,中天迺止。暨及化人之宮。化人之宮構以金銀,絡以珠玉;出雲雨之上,而不知下之所據,望之若屯雲焉。耳目所觀聽,鼻口所納嘗,皆非人閒之有。王實以為清都、紫微、鈞天、廣樂,帝之所居。王俯而視之,其宮榭若累塊積蘇焉。王自以居數十年不思其國也。化人復謁王同游,所及之處,仰不見日月,俯不見河海。光影所照,王目眩不能得視;音響所來,王耳亂不能得聽。百骸六藏,悸而不凝。意迷精喪,請化人求還。化人移之,王若磒虛焉。既寤,所坐猶嚮者之處,侍御猶嚮者之人。視其前,則酒未清,肴未昲。王問所從來。左右曰:「王默存耳。」由此穆王自失者三月而復。更問化人。化人曰:「吾與王神游也,形奚動哉?且曩之所居,奚異王之宮?曩之所游,奚異王之圃?王閒恆有,疑蹔亡。變化之極,徐疾之閒,可盡模哉?」王大悅。不恤國事,不樂臣妾,肆意遠游。命駕八駿之乘,右服𧄪騮而左綠耳,右驂赤驥而左白𣚘,王主車則造父為御,[齊above合]𠜦為右;次車之乘,右服渠黃而左踰輪,左驂盜驪而右山子,柏夭主車,參百為御,奔戎為右。馳驅千里,至於巨蒐氏之國。巨蒐氏乃獻白鵠之血以飲王,具牛馬之湩以洗王之足,及二乘之人。已飲而行,遂宿于崑崙之阿,赤水之陽。別日升于崑崙之丘,以觀黃帝之宮;而封之以詒後世。遂賓于西王母,觴于瑤池之上。西王母為王謠,王和之,其辭哀焉。西觀日之所入。一日行萬里。王乃歎曰:「於乎!予一人不盈于德而諧於樂。後世其追數吾過乎!」穆王幾神人哉!能窮當身之樂,猶百年乃徂,世以為登假焉。老成子學幻於尹文先生,三年不告。老成子請其過而求退。尹文先生揖而進之於室。屏左右而與之言曰:「昔老聃之徂西也,顧而告予曰:有生之氣,有形之狀,盡幻也。造化之所始,陰陽之所變者,謂之生,謂之死。窮數達變,因形移易者,謂之化,謂之幻。造物者其巧妙,其功深,固難窮難終。因形者其巧顯,其功淺,故隨起隨滅。知幻化之不異生死也,始可與學幻矣。吾與汝亦幻也,奚須學哉?」老成子歸,用尹文先生之言深思三月;遂能存亡自在,憣校四時;冬起雷,夏造冰。飛者走,走者飛。終身不箸其術,固世莫傳焉。子列子曰:「善為化者,其道密庸,其功同人。五帝之德,三王之功,未必盡智勇之力,或由化而成。孰測之哉?」

En tiempos del rey Mu de Zhou llegó desde un país del extremo occidente un Mago de las Transformaciones (huaren) que entraba en el agua y en el fuego, atravesaba el metal y la piedra, invertía el curso de los montes y los ríos, desplazaba ciudades enteras, subía al vacío sin caer y tocaba lo sólido sin hallar obstáculo: sus mil cambios y diez mil metamorfosis eran inagotables, y no solo mudaba la forma de las cosas, sino que transformaba también el pensamiento de los hombres. El rey Mu lo veneró como a un espíritu y lo sirvió como a un soberano: le cedió sus propios aposentos reales por morada, le ofreció los tres animales rituales como manjar y escogió músicas y danzarinas para recrearlo. Pero el mago consideraba que los palacios del rey eran bajos y toscos e indignos de habitarse, que los manjares de las cocinas reales tenían hedor rancio e indigno de probarse y que las damas del harén real eran impuras e indignas de trato. El rey Mu mandó entonces levantar nuevas construcciones: la obra de carpintería y albañilería y los colores de bermellón y albayalde agotaron todo el ingenio humano; las cinco tesorerías reales quedaron vacías cuando por fin se terminó de alzar la terraza, que medía mil brazas de altura frente a la cumbre del monte Zhongnan y recibió el nombre de Terraza de la Mitad del Cielo (Zhongtian zhi Tai). Escogió luego entre las doncellas de Zheng y de Wei a las más bellas y delicadas, las ungió con bálsamos fragantes, delineó sus cejas de falena, adornó sus cabellos con horquillas y pendientes, las vistió con gasas finísimas y sedas blancas de Qi, empolvó sus rostros, ciñó sus cinturas con anillos de jade, llenó las salas de hierbas aromáticas e hizo tocar las músicas ancestrales de «Las Nubes Sostenidas», «Los Seis Esplendores», «Las Nueve Armonías» y «El Rocío del Alba», presentándole cada mes vestiduras de jade y cada mañana manjares de jade. El mago seguía sin hallar gusto en ello, pero no tuvo más remedio que acudir a habitar allí. Poco tiempo después, el mago invitó al rey a viajar con él; el rey se asió de la manga del mago y se elevaron por los aires hasta detenerse en mitad del cielo, donde se alzaba el palacio del mago, construido con oro y plata y entrelazado de perlas y jades por encima de las nubes y la lluvia, sin que se supiera en qué se apoyaba abajo y pareciendo a lo lejos una nube condensada. Cuanto veían sus ojos y oían sus oídos, cuanto aspiraba su nariz y gustaba su boca no tenía parangón en el mundo humano; el rey creyó de veras hallarse en la Ciudad Pura y en el Palacio Púrpura del Emperador Celeste, escuchando la Música de las Esferas. Mirando hacia abajo, vio sus propios palacios y pabellones terrestres como pequeños montones de terrones y leña seca, y le pareció habitar allí durante varias décadas sin acordarse siquiera de su reino. El mago volvió entonces a invitar al rey a subir más lejos aún, hasta una región donde mirando hacia arriba no se veían el sol ni la luna y mirando hacia abajo no se divisaban los ríos ni los mares. El resplandor de la luz deslumbraba los ojos del rey sin dejarle ver, y el estruendo de los sonidos aturdía sus oídos sin dejarle escuchar; sus cien huesos y seis entrañas palpitaban de terror sin poder sostenerse y, sintiendo extraviarse su mente y desvanecerse su espíritu, rogó al mago que lo hiciera regresar. El mago lo empujó suavemente y el rey sintió caer por el vacío. Cuando despertó, se hallaba sentado en el mismo lugar que antes, rodeado de los mismos servidores; miró delante de sí y el vino de su copa aún no se había posado ni la carne de sus platos se había enfriado. Preguntó de dónde regresaba, y sus asistentes le respondieron: «Su Majestad tan solo ha permanecido unos instantes en silencio». El rey Mu quedó absorto durante tres meses hasta recobrarse, y luego volvió a interrogar al mago, quien le dijo: «Su Majestad y yo hemos viajado con el espíritu: ¿qué necesidad había de que el cuerpo se moviera? Además, ¿en qué difiere el lugar donde acabamos de morar del palacio de Su Majestad, y en qué difiere aquel paseo de los jardines reales? Su Majestad se aferra a la permanencia como si fuera constante y duda de la fugacidad; pero ¿acaso pueden medirse con un molde fijo el extremo de las transformaciones y la lentitud o rapidez del tiempo?». El rey se alegró en gran manera, dejó de preocuparse por los asuntos de Estado, perdió el apego a sus ministros y concubinas y dio suelta a su anhelo de viajar a lo lejano. Mandó uncir sus ocho corceles prodigiosos —con Hualiu y Lü'er al timón del primer carro, Chiji y Baiyi a los flancos, Zaofu llevando las riendas y Taibing como escudero a la derecha; y en el segundo carro Quhuang y Yulun al timón, Daoli y Shanzi a los flancos, Botian como jefe del carro, Canbai a las riendas y Benrong a la derecha—, galopó mil leguas hasta el país de Jusou, cuyos habitantes le ofrecieron sangre de cisne blanco por bebida y leche de yegua y vaca para lavar sus pies y los de sus dos tiros; pernoctó en las laderas del monte Kunlun al norte del Río Rojo, subió a la cumbre de Kunlun para contemplar el palacio del Emperador Amarillo, fue huésped de la Reina Madre de Occidente (Xiwangmu), con quien brindó a orillas del Estanque de Jade (Yaochi) intercambiando cantos melancólicos, y contempló al poniente el lugar donde se oculta el sol, recorriendo diez mil leguas en un solo día. Entonces el rey suspiró diciendo: «¡Ay! Yo, falto de virtud plena, me he entregado al deleite: ¿no me reprocharán las generaciones venideras mis faltas?». ¡Casi un Hombre Divino fue el rey Mu: apuró toda la dicha de su vida y no murió sino cumplidos los cien años, cuando el mundo creyó que había ascendido a lo lejano! Laochengzi estudiaba el arte de la ilusión (huan) con el maestro Yin Wen, pero durante tres años este no le reveló nada. Laochengzi le pidió disculpas por su torpeza y solicitó retirarse. El maestro Yin Wen le hizo una venia, lo condujo al interior de su aposento, mandó salir a los asistentes y le dijo: «Antaño, cuando Lao Dan partía hacia el occidente, volvió el rostro y me dijo: "Todo cuanto tiene aliento de vida y toda figura que posee forma es ilusión. Aquello donde comienza la creación y donde se mudan el yin y el yang se llama vida y se llama muerte; aquello que apura los números y penetra los cambios mudando según las formas se llama transformación y se llama ilusión. El Hacedor de las cosas posee un arte sutilísimo y su obra es profunda: por eso es difícil de agotar y difícil de dar por terminada. Quien obra sobre las formas visibles tiene un arte manifiesto pero su obra es superficial, y por eso surge y se extingue al instante. Cuando comprendas que la ilusión y la transformación no difieren en nada de la vida y de la muerte, entonces podrás comenzar a estudiar el arte de la ilusión". Ahora bien, tú y yo somos también una ilusión: ¿qué necesidad tienes entonces de aprenderla?». Laochengzi regresó a su casa, meditó profundamente las palabras de Yin Wen durante tres meses y logró aparecer y desaparecer a voluntad y trastocar las cuatro estaciones, haciendo tronar en invierno y creando hielo en verano, haciendo correr a lo que vuela y volar a lo que corre; mas durante toda su vida jamás divulgó su arte, de modo que no quedó transmitido al mundo. El maestro Liezi dijo: «Quien es diestro en la transformación obra por una vía secreta y silenciosa, y su mérito se funde con el de los demás hombres. La virtud de los Cinco Emperadores y la obra de los Tres Reyes no procedieron necesariamente solo de la sabiduría y del valor: acaso se cumplieron también por transformación. ¿Quién podría sondearlo?».✦

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覺有八徵,夢有六候。奚謂八徵?一曰故,二曰為,三曰得,四曰喪,五曰哀,六曰樂,七曰生,八曰死。此者八徵,形所接也。奚謂六候?一曰正夢,二曰蘁夢,三曰思夢,四曰寤夢,五曰喜夢,六曰懼夢。此六者、神所交也。不識感變之所起者,事至則惑其所由然;識感變之所起者,事至則知其所由然。知其所由然,則無所怛。一體之盈虛消息,皆通於天地,應於物類。故陰氣壯,則夢涉大水而恐懼;陽氣壯,則夢涉大火而燔焫;陰陽俱壯,則夢生殺。甚飽則夢與,甚饑則夢取。是以以浮虛為疾者,則夢揚;以沈實為疾者,則夢溺。藉帶而寢則夢蛇,飛鳥銜髮則夢飛。將陰夢火,將疾夢食。飲酒者憂,歌儛者哭。子列子曰:「神遇為夢,形接為事,故晝想夜夢,神形所遇。故神凝者想夢自消。信覺不語,信夢不達;物化之往來者也。古之真人,其覺自忘,其寢不夢;幾虛語哉?」……周之尹氏大治產,其下趣役者侵晨昏而弗息。有老役夫筋力竭矣,而使之彌勤。晝則呻呼而即事,夜則昏憊而熟寐。精神荒散,昔昔夢為國君。居人民之上,總一國之事。遊燕宮觀,恣意所欲,其樂无比。覺則復役。人有慰喻其懃者。役夫曰:「人生百年,晝夜各分。吾晝為僕虜,苦則苦矣;夜為人君,其樂无比。何所怨哉?」尹氏心營世事,慮鍾家業,心形俱疲,夜亦昏憊而寐。昔昔夢為人僕,趨走作役,无不為也;數罵杖撻,无不至也。眠中啽囈呻呼,徹旦息焉。尹氏病之,以訪其友。友曰:「若位足榮身,資財有餘,勝人遠矣。夜夢為僕,苦逸之復,數之常也。若欲覺夢兼之,豈可得邪?」尹氏聞其友言,寬其役夫之程,減己思慮之事,疾並少閒。

La vigilia tiene ocho signos (bazheng) y el sueño tiene seis presagios (liuhou). ¿Cuáles son los ocho signos? Primero, los sucesos pasados; segundo, el hacer; tercero, la ganancia; cuarto, la pérdida; quinto, la tristeza; sexto, la alegría; séptimo, el nacimiento; octavo, la muerte: estos ocho signos son aquello con lo que entra en contacto la forma corporal. ¿Y cuáles son los seis presagios? Primero, el sueño espontáneo en calma; segundo, el sueño de sobresalto; tercero, el sueño nacido de los pensamientos; cuarto, el sueño de duermevela; quinto, el sueño de gozo; sexto, el sueño de temor: estos seis son aquello con lo que se comunica el espíritu. Quien no conoce dónde nacen las afecciones y mudanzas se confunde sobre su causa cuando sobrevienen los sucesos; quien conoce dónde nacen las afecciones y mudanzas sabe su razón de ser cuando sobrevienen, y sabiendo su razón de ser nada lo espanta. La plenitud y el vacío, el crecimiento y la mengua de todo el cuerpo se comunican con el cielo y la tierra y responden a las distintas clases de seres: por eso, cuando predomina el soplo yin, se sueña que se vadea un gran río con espanto; cuando predomina el soplo yang, se sueña que se atraviesa un gran fuego abrasador; cuando tanto el yin como el yang están exaltados, se sueña con dar vida o dar muerte. Quien está ahito sueña que da; quien está hambriento sueña que toma. Por eso quien padece de humor ligero y flotante sueña que vuela por el aire, y quien padece de humor denso y hundido sueña que se ahoga; quien duerme sobre su cinturón sueña con serpientes, y si un ave en vuelo roza sus cabellos sueña que vuela; cuando va a nublarse y enfriarse el tiempo se sueña con fuego, y cuando va a declararse una enfermedad se sueña con comida; quien bebe vino sueña con pesares, y quien canta y danza sueña que llora. El maestro Liezi dijo: «El encuentro del espíritu es el sueño; el contacto de la forma corporal es el hecho despierto. Por eso lo que se piensa de día y lo que se sueña de noche son encuentros del espíritu y de la forma; de ahí que en quien tiene el espíritu concentrado y sereno, tanto las cavilaciones diurnas como los sueños nocturnos se disipen por sí solos. Quien cree en la vigilia no la discute, y quien cree en el sueño no comprende que ambos no son sino el ir y venir de la transformación de los seres. Los Hombres Verdaderos de la antigüedad olvidaban el yo cuando estaban despiertos y no soñaban cuando dormían: ¿acaso podrían ser estas palabras vacías?». El señor Yin de Zhou administraba una inmensa hacienda, y los siervos que trabajaban bajo su mando se afanaban desde el alba hasta el anochecer sin tregua. Había entre ellos un viejo jornalero cuyas fuerzas musculares estaban ya agotadas, pese a lo cual el amo lo apremiaba con mayor dureza aún: durante el día gemía mientras realizaba sus labores, y por la noche caía rendido en un sueño profundísimo. Entonces, soltándose su espíritu, soñaba noche tras noche que era el soberano del país: alzado por encima de todo el pueblo, gobernaba los asuntos de todo el Estado, paseaba y banqueteaba por los palacios y miradores y cumplía a su antojo todos sus deseos con una dicha incomparable, hasta que al despertar volvía a su servidumbre. Cuando alguien quiso consolarlo por la dureza de su fatiga, el viejo siervo respondió: «La vida del hombre dura cien años, repartidos por igual entre el día y la noche. De día soy siervo y cautivo, y cierto es que sufro amargamente; pero de noche soy soberano de los hombres y mi dicha no tiene igual: ¿de qué habría de quejarme?». Entre tanto, el señor Yin tenía la mente consumida por los negocios del mundo y las preocupaciones de su patrimonio; agotados por igual su corazón y su cuerpo, por la noche caía también dormido y soñaba todas las noches que era esclavo de otro: corría a cumplir todas las faenas sin excepción y recibía insultos y bastonazos sin cuento, gimiendo y delirando entre sueños hasta que rayaba el alba. Afligido por este mal, el señor Yin consultó a su amigo, quien le dijo: «Tu rango basta para honrar tu persona y tus riquezas sobran con creces, superando de lejos a los demás. Si de noche sueñas que eres siervo, es el equilibrio natural entre el esfuerzo y el descanso, ley constante del destino: ¿cómo pretenderías poseer el privilegio a la vez en la vigilia y en el sueño?». Al escuchar a su amigo, el señor Yin alivió la tarea de sus jornaleros y redujo sus propias preocupaciones, con lo cual su mal comenzó a ceder.✦

3

鄭人有薪於野者,遇駭鹿,御而擊之,斃之。恐人見之也,遽而藏諸隍中,覆之以蕉。不勝其喜。俄而遺其所藏之處,遂以為夢焉。順塗而詠其事。傍人有聞者,用其言而取之。既歸,告其室人曰:「向薪者夢得鹿而不知其處;吾今得之,彼直真夢(者)矣。」室人曰:「若將是夢見薪者之得鹿邪?詎有薪者邪?今真得鹿,是若之夢真邪?」夫曰:「吾據得鹿,何用知彼夢我夢邪?」薪者之歸,不厭失鹿。其夜真夢藏之之處,又夢得之之主。爽旦,案所夢而尋得之。遂訟而爭之,歸之士師。士師曰:「若初真得鹿,妄謂之夢;真夢得鹿,妄謂之實。彼真取若鹿,而與若爭鹿。室人又謂夢仞人鹿,无人得鹿。今據有此鹿,請二分之。」以聞鄭君。鄭君曰:「嘻!士師將復夢分人鹿乎?」訪之國相。國相曰:「夢與不夢,臣所不能辨也。欲辨覺夢,唯黃帝、孔丘。今亡黃帝、孔丘,孰辨之哉?且恂士師之言可也。」宋陽里華子中年病忘,朝取而夕忘,夕與而朝忘;在塗則忘行,在室則忘坐;今不識先,後不識今。闔室毒之。謁史而卜之,弗占;謁巫而禱之,弗禁;謁醫而攻之,弗已。魯有儒生自媒能治之,華子之妻子以居產之半請其方。儒生曰:「此固非卦兆之所占,非祈請之所禱,非藥石之所攻。吾試化其心,變其慮,庶幾其瘳乎!」於是試露之,而求衣;饑之,而求食;幽之,而求明。儒生欣然告其子曰:「疾可已也。然吾之方密,傳世不以告人。試屏左右,獨與居室七日。」從之。莫知其所施為也,而積年之疾一朝都除。華子既悟,迺大怒,黜妻罰子,操戈逐儒生。宋人執而問其以。華子曰:「曩吾忘也,蕩蕩然不覺天地之有无。今頓識既往,數十年來存亡、得失、哀樂、好惡,擾擾萬緒起矣。吾恐將來之存亡、得失、哀樂、好惡之亂吾心如此也,須臾之忘,可復得乎?」子貢聞而怪之,以告孔子。孔子曰:「此非汝所及乎!」顧謂顏回記之。

En el país de Zheng había un hombre que cortaba leña en el campo cuando se topó de pronto con un ciervo espantado; saliéndole al paso, lo golpeó y le dio muerte. Temiendo que alguien lo viera, lo escondió a toda prisa en una zanja seca, lo cubrió con ramas y hojas de plátano (jiao) y se llenó de inmensa alegría. Pero poco después olvidó el lugar donde lo había ocultado y terminó por creer que todo había sido un sueño. Mientras regresaba por el camino iba contando en voz alta aquel supuesto sueño, y un transeúnte que lo escuchó siguió sus indicaciones y se llevó el ciervo. Al llegar a su casa, este segundo hombre dijo a su mujer: «Hace un rato un leñador soñó que había cazado un ciervo pero no recordaba dónde estaba; ahora yo lo he encontrado, de modo que su sueño era un sueño verdadero». Su mujer le dijo: «¿No habrás soñado tú que veías a un leñador cazar un ciervo? ¿Acaso hubo jamás tal leñador? Ya que ahora tienes realmente el ciervo, ¿no será el tuyo el sueño verdadero?». El marido respondió: «Lo único que sé es que tengo aquí el ciervo: ¿qué me importa saber si fue sueño suyo o sueño mío?». Entre tanto, el leñador regresó a su casa sin resignarse a la pérdida del ciervo, y aquella noche soñó de verdad con el lugar exacto donde lo había escondido y también con la persona que se lo había llevado. Al despuntar el alba fue según lo visto en su sueño, dio con aquel hombre y entabló pleito con él para recuperar el ciervo, llevando el caso ante el Juez Supremo (Shishi). El juez dictaminó: «Tú al principio cazaste de verdad un ciervo y dijiste falsamente que era un sueño; luego soñaste de verdad que lo recuperabas y dices falsamente que es realidad. Este otro tomó de verdad tu ciervo y ahora disputa contigo por él; y su mujer dice a su vez que él soñó reconocer el ciervo de otro sin que nadie lo hubiera cazado. Puesto que lo único seguro es que aquí está este ciervo, propongo que lo dividan en dos mitades iguales». Presentaron el caso al príncipe de Zheng, y el príncipe exclamó: «¡Ay! ¿No estará soñando ahora el juez que reparte el ciervo de otro?». Consultó entonces al primer ministro, y el primer ministro respondió: «Qué es sueño y qué no es sueño, tampoco yo soy capaz de discernirlo. Para distinguir la vigilia del sueño se necesitaría al Emperador Amarillo o a Confucio; y como hoy no tenemos entre nosotros ni al Emperador Amarillo ni a Confucio, ¿quién podrá distinguirlos? Lo mejor será atenernos al fallo del juez». Huazi, natural de Yangli en el país de Song, contrajo en la mediana edad la enfermedad del olvido: recibía algo por la mañana y lo olvidaba por la noche; daba algo por la noche y lo olvidaba a la mañana siguiente; en la calle olvidaba caminar y en su casa olvidaba sentarse; en el presente no recordaba lo anterior y después no recordaba el presente. Toda su familia estaba consternada: consultaron a los adivinos sin que acertaran el augurio, acudieron a los chamanes sin que sus plegarias surtieran efecto y llamaron a los médicos sin que lograran curarlo. Hubo entonces un letrado de Lu que se ofreció espontáneamente a sanarlo, y la esposa y los hijos de Huazi le prometieron la mitad de su hacienda si les daba el remedio. El letrado dijo: «Este mal no es algo que pueda adivinarse con hexagramas, ni conjurarse con ruegos, ni combatirse con medicinas y agujas de piedra. Probaré a transformar su mente y mudar sus pensamientos, y tal vez así sane». Lo dejó entonces desnudo, y Huazi pidió vestido; lo dejó pasar hambre, y pidió comida; lo encerró a oscuras, y pidió luz. El letrado dijo alegremente a los hijos: «La enfermedad tiene cura; pero mi método es secreto y se transmite de generación en generación sin revelarse a nadie: hagan salir a todos y déjenme encerrado a solas con él en su aposento durante siete días». Así lo hicieron; nadie supo de qué medios se valió, pero al cabo de una semana la dolencia acumulada durante años desapareció de golpe en una sola mañana. Apenas Huazi recobró la memoria, montó en gran cólera, expulsó a su esposa, castigó a sus hijos y empuñó una lanza para perseguir al letrado. Las gentes de Song lo sujetaron y le preguntaron por qué obraba así. Huazi respondió: «Antes, cuando yo vivía en el olvido, mi mente era vasta y libre sin que yo sintiera siquiera si existían o no el cielo y la tierra. Ahora, de golpe, recuerdo todo lo pasado, y las ganancias y pérdidas, las tristezas y alegrías, los amores y odios de décadas enteras se agolpan en mi pecho con sus diez mil hilos revueltos; temo que en adelante las ganancias y pérdidas, las tristezas y alegrías y los amores y odios sigan desgarrando así mi corazón: ¡aunque quisiera recobrar un solo instante de aquel olvido mío, ¿cómo podría ya volver a alcanzarlo?!». Zigong lo oyó y, extrañado, fue a contárselo a Confucio. Confucio le dijo: «¡Esto no es algo que esté a tu alcance comprender!», y volviéndose hacia Yan Hui le encargó que lo pusiera por escrito.✦

Fuente del texto original: Texto chino: edición del Kanseki Repository (Christian Wittern), basada en la del Thesaurus Linguae Sericae, CC BY-SA 4.0; obra de dominio público. Donde una selección salta parte del texto se marca con «……». La columna china se distribuye con esa misma licencia. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).