Capítulo 6 · El Esfuerzo y el Destino
力命第六
力謂命曰:「若之功奚若我哉?」命曰:「汝奚功於物而欲比朕?」力曰:「壽夭、窮達,貴賤、貧富,我力之所能也。」命曰:「彭祖之智不出堯舜之上,而壽八百;顏淵之才不出眾人之下,而壽十八。仲尼之德不出諸侯之下,而困於陳蔡;殷紂之行不出三仁之上,而居君位。季札无爵於吳,田恆專有齊國。夷齊餓於首陽,季氏富於展禽。若是汝力之所能,柰何壽彼而夭此,窮聖而達逆,賤賢而貴愚,貧善而富惡邪?」力曰:「若如若言,我固无功於物,而物若此邪,此則若之所制邪?」命曰:「既謂之命,柰何有制之者邪?朕直而推之,曲而任之。自壽自夭,自窮自達,自貴自賤,自富自貧,朕豈能識之哉?朕豈能識之哉?」……可以生而生,天福也;可以死而死,天福也。可以生而不生,天罰也;可以死而不死,天罰也。可以生,可以死,得生得死有矣;不可以生,不可以死,或死或生,有矣。然而生生死死,非物非我,皆命也。智之所无柰何。故曰:「窈然无際,天道自會;漠然无分,天道自運。天地不能犯,聖智不能干,鬼魅不能欺。自然者默之成之,平之寧之,將之迎之。
El Esfuerzo (Li) dijo al Destino (Ming): «¿Cómo podrían compararse tus méritos con los míos?». El Destino respondió: «¿Qué mérito tienes tú sobre las cosas para pretender igualarte a mí?». El Esfuerzo dijo: «Que la vida sea larga o breve, que el camino sea adverso o próspero, que el rango sea noble o humilde y que la hacienda sea rica o pobre: todo eso es obra de lo que mi fuerza alcanza». El Destino respondió: «La sabiduría de Pengzu no superaba a la de Yao y Shun, y sin embargo vivió ochocientos años; el talento de Yan Yuan (Yan Hui) no era inferior al del común de las gentes, y sin embargo murió en plena juventud. La virtud de Confucio no era inferior a la de los príncipes feudales, y sin embargo se vio cercado y hambriento entre Chen y Cai; la conducta del tirano Zhou de Yin no era superior a la de los Tres Hombres Benevolentes, y sin embargo ocupó el trono real. Jizha careció de título en Wu, mientras Tian Heng se adueñó por completo del reino de Qi; Boyi y Shuqi murieron de hambre en el monte Shouyang, mientras el clan Ji nadaba en riquezas por encima del virtuoso Zhan Qin (Liuxia Hui). Si todo eso dependiera de tu esfuerzo, ¿por qué diste larga vida a aquellos y muerte temprana a estos, por qué sumiste en la estrechez a los santos e hiciste prosperar a los perversos, por qué humillaste a los sabios y encumbraste a los necios, por qué empobreciste a los buenos y enriqueciste a los malvados?». El Esfuerzo dijo: «Si es como dices, ciertamente yo no tengo mérito alguno sobre las cosas; pero si las cosas son así, ¿es entonces porque tú las gobiernas y decretas?». El Destino respondió: «Puesto que se llama Destino (ming), ¿cómo podría haber alguien que lo gobierne intencionalmente? Cuando viene recto lo dejo avanzar y cuando viene curvo lo dejo seguir su curso: la longevidad y la muerte temprana, la estrechez y el éxito, la nobleza y la bajeza, la riqueza y la pobreza ocurren todas por sí mismas. ¿Cómo podría yo conocerlas ni decidirlas? ¿Cómo podría yo conocerlas ni decidirlas?». Poder vivir y vivir es bendición natural del Cielo; poder morir y morir es también bendición natural del Cielo. Poder vivir y no vivir es castigo del Cielo; poder morir y no morir es también castigo del Cielo. Hay quienes deberían vivir o deberían morir y en efecto obtienen la vida o la muerte; y hay quienes no deberían vivir o no deberían morir y sin embargo mueren o viven. Pero el vivir de la vida y el morir de la muerte no dependen de las cosas exteriores ni dependen de mi yo: todo es curso espontáneo (ming), ante el cual el cálculo del ingenio nada puede hacer. Por eso se dice: silenciosa e ilimitada, la vía del Cielo se cumple por sí sola; vasta e indivisa, la vía del Cielo gira por sí misma. El cielo y la tierra no pueden violentarla, la sabiduría del santo no puede interferir en ella y los espíritus y demonios no pueden engañarla. Lo que es así por sí mismo (ziran) lo consuma en silencio, lo iguala y sosiega, lo acompaña al partir y lo acoge al llegar.✦
El sexto libro («Li Ming» 力命篇) escenifica el debate filosófico entre el Esfuerzo voluntarista (力, Li) y el Destino espontáneo (命, Ming), mostrando que «destino» en el taoísmo no significa un decreto sobrenatural arbitrario, sino el fluir espontáneo de las cosas (自然) más allá del control del ego. Incluye la parábola de los tres médicos ante el lecho de Jiliang, la risa de Yanzi ante el llanto del duque Jing de Qi en el monte Niu y la imperturbabilidad de Dongmen Wu ante el ciclo de la vida y de la muerte.
La prosopopeya filosófica entre «Li» (力, el esfuerzo voluntarista humano) y «Ming» (命, el curso espontáneo del destino) despoja al «destino» de todo antropomorfismo: ni siquiera el Destino decreta intencionalmente nada, sino que es otro nombre del «ziran» (自然, acontecer por sí mismo).
楊朱之友曰季梁。季梁得疾,十日大漸。其子環而泣之,請醫。季梁謂楊朱曰:「吾子不肖如此之甚,汝奚不為我歌以曉之?」楊朱歌曰:「天其弗識,人胡能覺?匪祐自天,弗孽由人。我乎汝乎!其弗知乎!醫乎巫乎!其知之乎?」其子弗曉,終謁三醫。一曰矯氏,二曰俞氏,三曰盧氏,診其所疾。矯氏謂季梁曰:「汝寒溫不節,虛實失度,病由飢飽色欲,精慮煩散,非天非鬼。雖漸,可攻也。」季梁曰:「眾醫也。亟屏之!」俞氏曰:「女始則胎氣不足,乳湩有餘。病非一朝一夕之故,其所由來漸矣,弗可已也。」季梁曰:「良醫也。且食之!」盧氏曰:「汝疾不由天,亦不由人,亦不由鬼。稟生受形,既有制之者矣,亦有知之者矣。藥石其如汝何?」季梁曰:「神醫也。重貺遣之!」俄而季梁之疾自瘳。……齊景公游於牛山,北臨其國城而流涕曰:「美哉國乎!鬱鬱芊芊,若何滴滴去此國而死乎?使古无死者,寡人將去斯而之何?」史孔、梁丘據皆從而泣曰:「臣賴君之賜,䟽食惡肉可得而食也,駑馬稜車可得而乘也;且猶不欲死,而況吾君乎?」晏子獨笑於旁。公雪涕而顧晏子曰:「寡人今日之游悲,孔與據皆從寡人而泣,子之獨笑,何也?」晏子對曰:「使賢者常守之,則太公、桓公將常守之矣;使有勇者而常守之,則莊公、靈公將常守之矣。數君者將守之,吾君方將被蓑笠而立乎畎畝之中,唯事之恤,行假念死乎?則吾君又安得此位而立焉?以其迭處之、迭去之,至於君也,而獨為之流涕,是不仁也。見不仁之君,見諂諛之臣。臣見此二者,臣之所為獨竊笑也。」景公慚焉,舉觴自罰。罰二臣者各二觴焉。魏人有東門吳者,其子死而不憂。其相室曰:「公之愛子也天下无有。今子死不憂,何也?」東門吳曰:「吾常无子,无子之時不憂。今子死,乃與嚮无子同,臣奚憂焉?」
El amigo de Yang Zhu se llamaba Jiliang. Jiliang cayó enfermo y al séptimo día su mal se agravó en extremo. Sus hijos lo rodeaban llorando y querían llamar a los médicos. Jiliang dijo a Yang Zhu: «Mis hijos son hasta tal punto torpes e insensatos; ¿por qué no cantas tú una canción para hacérselo comprender?». Yang Zhu cantó entonces: «Lo que ni el mismo Cielo sabe, ¿cómo podría el hombre adivinarlo? Ni la dicha nos baja como premio del Cielo, ni el mal nace por culpa de los hombres. ¿Qué sabemos acaso tú y yo? ¿Y qué saben los médicos y los chamanes?». Sin embargo, los hijos de Jiliang no comprendieron y terminaron llamando a tres médicos —el doctor Jiao, el doctor Yu y el doctor Lu— para que examinaran su enfermedad. El doctor Jiao dijo a Jiliang: «No has guardado medida entre el frío y el calor ni proporción entre el vacío y la plenitud; tu mal proviene del desorden en el hambre, la saciedad y los deseos, y tu espíritu y tus pensamientos están dispersos y fatigados: no es obra del Cielo ni de los espíritus. Aunque está muy avanzado, todavía se puede combatir con remedios». Jiliang dijo: «Este es un médico vulgar: ¡despídanlo enseguida!». El doctor Yu dijo: «En tu origen el soplo prenatal fue insuficiente y la leche materna excesiva; la enfermedad no es cosa de una mañana ni de una tarde, sino que viene gestándose poco a poco desde lejos: no se puede curar». Jiliang dijo: «Este es un buen médico: ¡denle de comer antes de que se marche!». El doctor Lu dijo: «Tu enfermedad no procede del Cielo, ni procede de los hombres, ni procede de los espíritus. Desde que recibimos la vida y la forma corporal, hay aquello que las rige y hay aquello que las conoce: ¿qué podrían hacer contigo las hierbas medicinales y las agujas de piedra?». Jiliang exclamó: «¡Este es un médico divino! ¡Despídanlo con generosos presentes!». Y poco después la enfermedad de Jiliang sanó por sí sola. El duque Jing de Qi subió de paseo al monte Niu y, contemplando hacia el norte la capital de su reino, rompió a llorar diciendo: «¡Qué hermoso es mi país, tan frondoso y exuberante! ¿Cómo es posible que tenga yo que abandonar goteando lágrimas este reino mío para morir? Si desde la antigüedad no existiera la muerte, ¿adónde iría yo dejando esta tierra?». El cronista Kong y Liangqiu Ju se pusieron ambos a llorar tras él diciendo: «Nosotros, que gracias a la merced de Su Alteza apenas comemos grano basto y carne pobre y viajamos en carros toscos tirados por jamelgos, tampoco quisiéramos morir: ¡cuánto menos nuestro soberano!». Solo Yanzi permaneció a un lado riendo. El duque se enjugó las lágrimas, se volvió hacia Yanzi y le preguntó: «Mi paseo de hoy me ha llenado de tristeza, y tanto Kong como Ju me acompañan en el llanto; ¿por qué te ríes tú solo?». Yanzi respondió: «Si los sabios conservaran para siempre el reino, el Gran Duque (Taigong) y el duque Huan lo habrían conservado para siempre; si los valientes lo conservaran para siempre, el duque Zhuang y el duque Ling lo habrían conservado para siempre. Y si esos soberanos lo hubieran conservado, Su Alteza estaría hoy cubierto con una capa de paja y un sombrero de bambú en medio de los surcos del campo, preocupado únicamente por las faenas agrícolas: ¿qué tiempo tendría entonces de pensar con tristeza en la muerte, y cómo habría llegado jamás a ocupar este trono? Puesto que unos tras otros ocuparon este lugar y unos tras otros partieron hasta que llegó el turno a Su Alteza, que Su Alteza sea el único en llorar por no querer dejarlo es falta de benevolencia. Veo ante mí a un soberano falto de benevolencia y veo a dos cortesanos aduladores: al contemplar ambas cosas, por eso me reía yo a solas». El duque Jing, avergonzado, alzó su copa para imponerse una copa de castigo a sí mismo e impuso dos copas de castigo a cada uno de los dos cortesanos. En el país de Wei vivía Dongmen Wu, a quien se le murió su hijo sin que él mostrara aflicción alguna. El mayordomo de su casa le dijo: «El amor que usted profesaba a su hijo no tenía igual en el mundo; ahora que ha muerto, ¿cómo es que no se aflige usted?». Dongmen Wu respondió: «Durante mucho tiempo no tuve hijo alguno, y cuando no tenía hijo no vivía afligido. Ahora que mi hijo ha muerto, he vuelto exactamente al mismo estado de cuando aún no tenía hijo: ¿de qué habría de afligirme?».✦
Los tres episodios —los tres médicos de Jiliang (季梁三醫), el llanto del duque Jing en el monte Niu (景公牛山之泣) y la serenidad de Dongmen Wu (東門吳喪子)— ilustran la aceptación lúcida de la finitud.
Fuente del texto original: Texto chino: edición del Kanseki Repository (Christian Wittern), basada en la del Thesaurus Linguae Sericae, CC BY-SA 4.0; obra de dominio público. Donde una selección salta parte del texto se marca con «……». La columna china se distribuye con esa misma licencia. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).