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Pueblos antiguos · Memorial de Sololá: los anales de los cakchiqueles

Capítulo 4 · Parte IV: Las Bodas de Gagavitz, el Señorío de Tepeuh, el Ocultamiento y Triunfo de Caynoh y Caybatz, y la Fundación de los Cuatro Títulos Reales Xahila

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_Qui [c]ambal yxok vae._ 43. Tukuchee xpe vi ri xhayil ri ka mama [t]a[t]avitz, [c]omakaa rubi nabey ka tit ri xoh boco, oh Xahila; [c]i xe[c]ule [c]a kitzih: [c]a chi nim qui xahan chire [c]ulubic; chi xatini [c]ahar qui ni [c]ahal toc, ba [c]at ru xe ki hatz; xahan ri ti[c]iz oc [c]i quecha, xahan navipe camul tiban, tixhaylax ha [c]hac virih ruvach talqualax, quecha oher vinak.

Cómo tomaron esposas. 43. Habiendo llegado y asentádose los Tukuchee, nuestro abuelo Gagavitz tomó por esposa a Qomakaa, nuestra primera abuela, quien nos dio a luz a nosotros, los Xahila. Muchos otros también se casaron entonces; pues antes había existido una severa prohibición acerca del matrimonio, de modo que cuando entraban a bañarse se les relajaban los miembros y derramaban su simiente. A muchos se les había prohibido así, según dicen, y la prohibición se impuso por segunda vez porque habían tenido uniones desordenadas, según cuentan las antiguas tradiciones.

2

44a. Ha[c]a ri tok xtiquer rutzukic [c]axto[c], xahu vuk chi [t]ih, xa[c]a oxlahuh chi [t]ih ti tzukbex ri, xa navipe rax [t]ol rax ru vachah, rax hox, rax homet, xa [c]a ral chicop mez retal a[t]a ti[c]at chuvach, xa [c]a hari chee holom ocox tiqui [c,]izbeh qui xiquin;

44a. Entonces comenzaron también a dar culto al Espíritu del Monte (Qaxtok): cada séptimo y cada decimotercer día le ofrecían resina fresca de copal, ramas verdes recién cortadas y corteza nueva de árbol, así como un gato montés, imagen de la noche, que quemaban ante él, junto con espinas de güisquil y de árbol de morro con las cuales se sangraban las orejas.

3

[44b] maqui na nim ru vach ti tzukbex richin ri chay abah oher, quecha xa[c]a xnimar ruvach tzukbal re [c]axto[c], xa xnimar na ruvach cak ama[t]. [c]ate ok xoc ri nimak ru vach, quecha oher tata mama, ri [t]a[t]avitz, [c]a nakah ok [c]a que ul chiri Pantzic, Paraxone, Cimahihay, Paciba[t]ul, Pacavek quehil.

[44b] Aún no habían comenzado a adorar al gran ídolo de la antigua Piedra de Obsidiana (Chay Abah); dicen que el culto creció a medida que aumentó nuestra prosperidad, y más tarde fueron erigidos los ídolos principales, según contaba antiguamente nuestro padre y abuelo Gagavitz cuando moraban en Pantzic, Paraxone, Cimahihay, Pacibakul, Pacavek y Quehil.

4

45a. Tok x[c]utun [c]ahun quilabal Ahcupilcat, Ah Canalakam quibi, bala xpevi, ok xquiyal [c]a ruvach huyu, xoc vi balbaxin chee, x[c]haybex quichin Ah Cupilcat, xeoc na apon chiri labal quitakom [c]iy chubinem, tox xpe [c]a ri balbaxin chee chuvach huyu, xeyaar [c]a chi camic ri Ah Cupilcat, Ah Canalakam, ruma ka mama.

45a. En aquel tiempo algunos moradores de los lugares llamados Cupilcat y Canalakam presentaron batalla cuando los nuestros llegaron frente a su pueblo. Retirándose de delante del pueblo, los nuestros se internaron en un bosque muy espeso donde los de Cupilcat fueron desbaratados; llegaron otros al lugar para continuar la pelea llamándose unos a otros dentro de la espesura del monte, y allí fueron aniquilados los hombres de Cupilcat y Canalakam por nuestro abuelo.

5

[45b] Chiri [c]a xquiban vi pa ru cakeribal Ba[c]ahol; tok x[t]ahar can ru bi huyu, Yalabey, Cimahihay, Motzoray tucheex; xa [c]a e cay xe[c]ace, quecha; hun [c]a xbe [c]eche ri Ahcupilcat, ha ki xtihbex [c]holoh chiri.

[45b] Allí comenzó la fama del linaje de Baqahol y se hizo célebre el nombre de aquel paraje. Cimahihay y Motzoray, los dos únicos que según dicen sobrevivieron, abandonaron el lugar, y otro de Cupilcat huyó al Quiché, donde encontró la muerte.

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46a. Xepe [c]a chiri Pantzic, Paraxone, xqui toloba can ri, xeul chic Pan che Chi[t]ohom ru bi, [c]a chiri [c]a xquitih vi halal qui pokob, ka chunah rupam ree chee [c]i quecha chirichin chee, xa orocom rupam chee xqui chunah, xa[c]a rachak chicop cot balam, xqui chunabeh rupam chee.

46a. Habiendo dejado Pantzic y Paraxone, llegaron al bosque llamado Chiqohom, donde padecieron algunas privaciones. Hicieron sus moradas en el hueco de los grandes árboles, escogiendo cada uno su árbol y blanqueando su interior con cal sacada del estiércol de las águilas y de los jaguares.

7

[46b] Ok xla[t]abex [c]a, xya chupam ri [c]axto[c], Chay Abah, xa[c]a chicop [c]el, cuyu[c]h xulabalibeh rochoch ri [c]axto[c] cuma: quere[c]a xubinaah vi pan che Chi[t]ohom ri xe yaloh [c]a chiri, xa[c]a e cay xeru[c]aholah ri [t]a[t]avitz, Caynoh rubi hun, Cayba[c,] rubi hunchic, e cay chi achi.

[46b] Una vez establecidos allí, erigieron el santuario del Espíritu y de la Piedra de Obsidiana (Chay Abah), y en la casa del numen pusieron cotorras y papagayos; por eso llamaron a aquel lugar Chiqohom. Después de habitar allí algún tiempo, Gagavitz engendró dos hijos varones: el primero llamado Caynoh y el segundo llamado Caybatz.

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47. Xcam [c]a ri ahauh [t]a[t]avitz, ri ki xpe pa Tulan, ki [c]a e [c]hutik [c]ahola ri ka mama Caynoh, Cayba[c,], ok xcam qui tata, xavi chiri xemuke vi can, chupam qui cakeribal Paraxone.

47. En aquel tiempo murió el rey Gagavitz, aquel mismo que había venido de Tulán; sus hijos, nuestros abuelos Caynoh y Caybatz, eran todavía muy niños cuando murió su padre, y lo sepultaron en el mismo monte donde les había aparecido la aurora, en Paraxone.

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48. Bala [c]a xeye vi e cay chiachi, xeul chiri quecha [c]a ok xeul chiqui chin [t]ekaquch, Ba[c]ahol, Cibakihay: Mixoh ul, yxkatee, yxkanam, oh vae oh [t]alel Xahil, ahuchan Xahil kohucheex, oh y [t]alel, oh yvahpop. [c]i quecha ok xeul, mani [c]a natal xepe vi vue pe he ret ri Cactecauh, ri xcam can chupam civan [c]hopiytzel; [c]i xe cha chic e ka tata e ka mama, yxnu[c]ahol.

48. Así quedaron huérfanos los dos niños. Entonces llegaron Gekaquch, Baqahol y Cibakihay y les dijeron: «Aquí hemos venido; nosotros somos como sus madres y sus hermanas; aquí estamos nosotros, llamados el Galel Xahil y el Ahuchan Xahil; nosotros seremos su Galel y su Ahpop». Así llegaron muchos de ellos y hablaron, sin recordar ya la memoria de Zactecauh, que había muerto en el barranco de Qhopiytzel; así contaban nuestros padres y abuelos, oh hijos míos.

10

49. [c]i nabey [c]a x[t]a[t]ar Tepeuh, rahaual Cauke. Cuztum [c]hixnal ru bi huyu; xban vi ti xibin ru naual ri Tepeuh, tibirbot huyu [c]o vi, xpatanih [c]a ronohel ama[t] chuvach Tepeuh.

49. El primero que reinaba entonces con gran gloria era Tepeuh, el rey de Kauke; Cuztum y Chixnal eran los nombres de sus fortalezas. El poder mágico (puz naval) de Tepeuh infundía terror: hacía temblar el monte donde habitaba, y todas las tribus pagaban tributo a Tepeuh.

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50. He [c]a ri [t]alel Xahil ahucham Xahil xtakex quitzih ruma [t]ekaquch Ba[c]ahol: [c]i xecha ri [t]alel Xahil ahuchan Xahil; Que be tah ru nabey ka patan ri Caynoh, Cayba[c,], oh [c]oh oh yvahpop, [c]i xecha chique chinamit, [c]i xtakex [c]a quitzih ruma chinamit.

50. Ahora bien, aquellos Galel Xahil y Ahuchan Xahil hicieron llevar estas palabras por medio de Gekaquch y Baqahol: «El Galel Xahil y el Ahuchan Xahil dicen así: 'Que vayan primero Caynoh y Caybatz como tributo nuestro ante Tepeuh, pues en cuanto a nosotros, nosotros somos los señores'». Así dijeron a las parcialidades, y los dos muchachos fueron enviados como tributo de los linajes.

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_Qui benebal vae ru[c]in Tepeuh._ 51. Xebe [c]a ri ka mama Caynoh, Cayba[c,] ru[c]in Tepeuh, he hu[c]icic xebe, xax quiyonih chicam ri [t]alel Xahil, Ahuchan Xahil; xeapon [c]a ru[c]in Tepeuh. Chinak qui xux, xeucheex ruma Tepeuh oh ru [c]ahol [t]a[t]avitz, [c]i xecha [c]ari Caynoh, Cayba[c,]; [c]i xmacamo [c]a Tepeuh, ok xra[c]axah quitzih, quere[c]a xe[c]ace vi ri ruma Tepeuh he ta camel ok xebe ru[c]in.

Su ida ante Tepeuh. 51. Nuestros abuelos Caynoh y Caybatz llegaron ante Tepeuh. Entraron ellos solos mientras el Galel Xahil y el Ahuchan Xahil se quedaban afuera. Cuando llegaron a la presencia de Tepeuh, este les preguntó: «¿Quiénes son ustedes?». «Somos los hijos de Gagavitz», respondieron Caynoh y Caybatz. Tepeuh se maravilló grandemente al escuchar sus palabras, y tuvo compasión de ellos y los engrandeció porque se presentaron con humildad ante él.

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52a. Tok xetak [c]a chi [c]amoh patan rumal Tepeuh, xe be [c]amo ru patan ama[t]. Mani [c]a xe cam vi chuvi tak ama[t] chi [c]amoh patan; kitzih chi ronohel tixibin qui puz qui naval ri Caynoh Cayba[c,]; tihulhut que [c]ohe vi cha[t]a quere ri [t]a[t], tibirbot [c]a quere ri Cabrakan;

52a. Entonces fueron enviados por Tepeuh a recaudar el tributo, y salieron a cobrar el tributo de las tribus. Nadie entre los pueblos pereció mientras ellos recogían el tributo, pero en verdad todos temían el poder mágico y la sabiduría de Caynoh y Caybatz: allá donde dormían de noche resplandecía como fuego y temblaba la tierra como en un terremoto.

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[52b] qui quere[c]a tu xibih vi ri ama[t] ri, ok que apon chuvi tak ama[t], ronohel [c]a xya chique rumal ama[t], qui [c]ambal patan. Chila [c]a relebal [t]ih, xpuvakix vi pe qui xet, puvak, ba[c,]bal qui xet xux, rumal ama[t] qui [c]ambal patan; xnimax quitzih, quere xae ru [c]ahol Tepeuh xux ruma ri xbanatah xqiban, kitzih elo[t] xeux ruma.

[52b] Por eso todos los pueblos sentían temor cuando ellos llegaban y les entregaban cuanto pedían al cobrar el tributo: hasta el lejano oriente les pagaban todo lo que exigían, metales preciosos y mantas tejidas. Poderosas eran sus palabras; por estas hazañas llegaron a ser como hijos de Tepeuh y se hicieron verdaderamente ilustres.

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_Ri yabal quixhayl vae._ 53. Xebe chi[c]a e [c]amol patan chi Ah[c,]iquinahay, [c]i xerihix [c]a chi [c]aholal kamama. Chila [c]a chi Ah[c,]iquinahay xbeya vipe quixhail, xa[c]a quixet xrayix, puak ba[c,]bem quixet. Ok xe apon [c]i xcha[c]a Ah[c,]iquinahay: quekahiah ree ru camahal Tepeuh, kitzih tixibin qui naval; kaya quixhayil, ka [c]ama can qui xet;

Cómo les fueron dadas esposas. 53. Finalmente llegaron a cobrar el tributo de los Ahtziquinahay, quienes también descienden de nuestro tronco ancestral. Llegaron adonde estaban los Ahtziquinahay con sus mujeres y señalaron lo que exigían: metales preciosos y mantas hiladas. Al verlos llegar, los Ahtziquinahay dijeron entre sí: «Hagamos yernos nuestros a estos mensajeros de Tepeuh. En verdad su poder mágico es terrible; pero démosles mujeres y recobremos el tributo que nos han impuesto».

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[53b] xecha, maqui [c]a xel qui chi ahaua chique Caynoh, Cayba[c,]; xquixibih qui [c]oh cuxla xquina xa[c]a xbe ele[t]axel quixet cha[t]a, cuma quimeal ahaua; xa ele[t]al xbe celel quixet tan quevar; ha [c]a quimeal ahaua hun Cun[c]un[t]anel Mayahauh, Puci ahauh xequi[c]am ri Caynoh, Cayba[c,] qui bi quixhail vae Buba[c,]o ru bi hun, Ycxiuh rubi hunchic.

[53b] Así acordaron, y ninguno de los señores salió al encuentro de Caybatz y Caynoh, sino que durante la noche enviaron en secreto a las hijas de los señores para que hurtaran las tinajas llenas de tesoros mientras los dos hermanos dormían. Eran las hijas de los señores Zunqunqun, Ganel, Mayahauh y Puciahauh; Caynoh y Caybatz las tomaron por mujeres: Bubatzo era el nombre de una e Icxiuh el de la otra. A la mañana siguiente, al no ver su tesoro, nuestros abuelos se llenaron de temor y exclamaron:

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[53c] Mani chi [c]a quixet xquina ri ka mama xe macamo, [c]i xe cha [c]a: Mixoh y [t]alaba, at Ah[c,]iquinahay, xtoyevar Tepeuh ckikih; Xecha:--Ba y xibih yvij, xtika ya yvix hayil, xquixkahiah, maquina ytzel xtikaban, quixbe bijx chire Tepeuh, xmaqui chivi xeucheex. Tok xya [c]a chiquichin ri quixhail, xebe [c]a bijx chire Tepeuh. Xax maqui chi vi xebe, xquixibih qui chuvach Tepeuh, cani xquevah qui chupam pec, xeyaloh chupam pec, chi e van ri xubinaah Pecparu pec, Caynoh tucheex.

[53c] «¡En verdad nos han arruinado ustedes, oh Ahtziquinahay! Tepeuh se enojará contra nosotros». Ellos les respondieron: «No teman; les daremos nuestras hijas por esposas y serán nuestros yernos; ningún mal les haremos; irán a hablar con Tepeuh y nada se les reprochará». Entonces les entregaron a sus esposas y ellos partieron hacia Tepeuh; pero no llegaron hasta él por temor a presentarse sin el tributo, sino que se escondieron y se retiraron dentro de una caverna; el lugar donde se ocultaron fue llamado por Caynoh Pecparupec («Cueva dentro de la Cueva»).

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_Canobal quichin vae._ 54. Tok xe canox [c]a ruma chinamit: Oh e ka canoh kah pop, ba tan e [c]o vi, xka[t]alabaki, xka[c]axah quitzih ree xa maqui paal qui tee qui tata, [c]i xechari [t]ekaquch, Ba[c]ahol, Cavek, Cibakihay chique Caynoh, Cayba[c,]. Tok xe canay [c]a pa pec, que cha ri canoy quichin xe apon: Oh canoy yvichin, yxkahpop, kitzih vi tan hoye ka vach, xecha.

Cómo los buscaron. 54. Entonces las parcialidades salieron a buscarlos diciendo: «Buscamos a nuestros señores. ¿Dónde están? En verdad estamos afligidos, pues habíamos oído su voz y ni sus madres ni sus padres quieren abandonarlos»; así hablaban Gekaquch, Baqahol, Cavek y Cibakihay acerca de Caynoh y Caybatz. Finalmente registraron la caverna y, al dar con ellos, les dijeron: «Los andamos buscando, oh señores nuestros, y estamos verdaderamente tristes».

19

[54b] Cani[c]a xecha ri Caynoh, Cayba[c,]; Mani ko be maqui pe [c]oh yvahaual [t]alel ahuchan, chinak la [c]a tiraho chike? maqui pe oh camel xoh be ru[c]in Tepeuh, mani [c]a kobe quecam; na ri xitakeh quitzih, kobe na [c]a hiquibax chi ree Tepeuh; [c]ate kobe; xecha, xa[c]a cani xutakeh chinamit; cani xbe camahel hiquibaay quichin chire Tepeuh; cani xquicot Tepeuh tok xra[c]axah qui tzihol, xquicot navipe Cakchequele, Co[c,]il Tukuchee, xquicot [c]a Ah[c,]iquinahay; tok xe canay ka mama.

[54b] Caynoh y Caybatz respondieron: «No saldremos mientras sigan allí sus jefes usurpadores, el Galel y el Ahuchan. ¿Quién estaría con nosotros? ¿No quedaríamos humillados al volver ante Tepeuh? No saldremos para que nos maten; vayan primero a llevar nuestra palabra y a reconciliarnos con Tepeuh, y entonces volveremos». Así dijeron, y al instante se llevó el mensaje al pueblo y se envió un mensajero a informar a Tepeuh. Cuando Tepeuh oyó la noticia se alegró, y se regocijaron los Cakchiqueles, los Zotziles, los Tukuchee y los Ahtziquinahay, y salieron todos a traer a nuestros abuelos.

20

_Caponibal chic vae panche Chi[t]ohom._ 55. Xe apon [c]a chiri cachbilam chic quixhayil, quere bila x[c,]et qui vach xquicot ronohel ama[t], tok xeapon chic. Cani [c]a xehi[c,]ax xecam ri [t]alel Xahil Ah ucham Xahil, ronohel tzih tok xecam.

El regreso al bosque de Chiqohom. 55. De regreso, llegaron juntos con sus esposas al bosque de Chiqohom, y todas las tribus se regocijaron al contemplar sus rostros. En el acto hicieron ahorcar y ajusticiar al Galel Xahil y al Ahuchan Xahil, y toda la soberbia de aquellos pereció con ellos.

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56. Xeoc [c]a chi ahauarem, Ahpop Xahil xux ri Caynoh, Ahpop [c]amahay xux ri Cayba[c,], e cay chi ahaua xeux humah tzih ok xeoc chi ahauarem.

56. Entonces entraron en posesión del señorío real: Caynoh fue investido como Ahpop Xahil y Caybatz como Ahpop Qamahay; ambos fueron reyes y una sola era su palabra cuando asumieron el poder real.

22

57. Xe [c]aholan xe mealan [c]a, ri Caynoh, Cayba[c,], e cahi xe ru [c]aholah hun, e voo xe ru[c]aholah hunchic, e belehe chi achi xe qui [c]aholah ri Caynoh, Cayba[c,], xe re [c]a quitzih tixibin qui puz qui naval ri [t]a[t]avitz, Cactecauh, Caynoh, Cayba[c,].

57. Caynoh y Caybatz engendraron hijas e hijos: el primero tuvo cuatro hijos varones y el segundo cinco hijos varones, siendo nueve en total los hijos engendrados por Caynoh y Caybatz. Pavorosa era la fama del poder mágico y de la sabiduría de Gagavitz, Zactecauh, Caynoh y Caybatz.

23

58. Ok xecha [c]a ri Caynoh, Cayba[c,]: ti [c,]akattah ri kahauarem oh ru pixabam vi ka tata; que oc tah cay ka [c]ahol chi ahauarem, xecha. Tok xoc [c]a hun ru [c]ahol ahauh Caynoh ahuchan Xahil rahauarem xux, xoc chic hun ru[c]ahol ahauh Cayba[c,], [t]alel Xahil, rahauarem xux, quere[c]a cahi vi kahaual ri oh Xahila, x[c,]akat cahauarem ka mama chiqui vach.

58. Entonces Caynoh y Caybatz hablaron así: «Firme es ya nuestro poder real y tenemos el señorío de nuestros padres; que dos de nuestros hijos participen ahora de nuestro gobierno». Así dijeron; y un hijo de Caynoh fue puesto en el cargo de Ahuchan Xahil, y un hijo de Caybatz fue sentado en el trono como Galel Xahil. Así tuvimos cuatro gobernantes nosotros, los Xahila, y nuestro poder real quedó consolidado en presencia de nuestros abuelos.

24

_Xecam [c]a ri Caynoh Cayba[c,]._ 59. Xe [c]a oquenak can [t]alel Xahil, ahuchan Xahil, tok xecam ahaua. Cani [c]a xoc chic qui[c]exel; he caca qui [c]ahol xeoc chi ahauarem, ahpop Xahil, ahuchan Xahil xquikaleh ri e cay ru [c]ahol ru[c]ahol ahauh Cayba[c,], Caynoh:

Muerte de Caynoh y Caybatz. 59. Después de que el Galel Xahil y el Ahuchan Xahil tomaron posesión, murieron los reyes Caynoh y Caybatz, y enseguida los sucedió su descendencia. De dos en dos entraron en el mando: dos hijos de Caynoh recibieron el homenaje como Ahpop Xahil y Ahuchan Xahil, y dos hijos del señor Caybatz tomaron posesión y recibieron el acatamiento de sus vasallos como Ahpop Qamahay y Galel Xahil.

25

[59b] xeoc chi[c]a cay ru [c]ahol ahauh Ahpop [c]amahay, Xahil [t]alel Xahil xquikaleh: x[c,]akat [c]a cahauarem chiqui vach he ru [c]ahol Caynoh, Cayba[c,], he nabey ka mama xebano can ri ahauarem, yx nu[c]ahol, xahun ka tee tata xahun xohboco oh Xahila.

[59b] Así quedó establecida la monarquía en tiempo de los hijos de Caynoh y Caybatz: ellos fueron nuestros primeros abuelos que cimentaron la realeza, oh hijos míos, pues una sola madre y un solo padre nos engendraron a nosotros, los Xahila.

Fuente del texto original: Texto cakchiquel: Francisco Hernández Arana Xajilá, The Annals of the Cakchiquels, ed. Daniel G. Brinton (Filadelfia, 1885); dominio público, Project Gutenberg 20775. El texto coincide con esa edición. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).