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Pueblos antiguos · Popol Vuh (selección)

Capítulo 10 · La visión omnicomprensiva de los primeros hombres, su acción de gracias, el vaho sobre el espejo de sus ojos y las cuatro esposas

Kamul, oxmul camo — Xvabax v baꜫ qui vach — Caha Paluna, Chomiha, Ꜩununiha, Caquixaha

1

Ta xeꜩonox cut rumal ri ahꜩac ahbit huchalic iqohei quinao maqui xmucunic ma quixtaonic,

Entonces fueron interrogados por el Arquitecto y el Formador: «¿Qué piensan ustedes de su condición? ¿Acaso no ven? ¿Acaso no oyen?

2

ma vꜩ ichabal ruq ibinibal quixmucuna na cut chiuila vxecah maealah huyub tacah quivilo chitiha na cut xevqhaxic cate puch xquiz quil ronohel vxe cah cate cut qui camouanic ri chire ꜩacol bitol quiꜩih vi chi camul camo oxmul camo mi xohvinaquiric mi pu xohchiinic, xoh vachinic cohqhauic,

¿No son buenos su lenguaje y su manera de andar? ¡Miren, pues, y contemplen todo lo que hay bajo el cielo! ¿No aparecen claros ante sus ojos las montañas y los valles? ¡Prueben, pues, a ver!», les fue dicho. Y enseguida acabaron de contemplar todo cuanto existe bajo el cielo, y entonces elevaron su acción de gracias al Creador y al Formador: «¡En verdad dos veces gracias, tres veces gracias [camul camo, oxmul camo] te damos! ¡Hemos sido creados, se nos ha dado boca y se nos ha dado rostro; hablamos,✦

3

cohtaonic cohbizonic cohzilabic vꜩ cacanao xquetamah nah nacah mipu xquilo nim chutin vpa cah vpa vleu camo cut chive mixohvinaquiric ohꜩac, oh bit mixohvxic at catit, at camam xe qha taxquicamouah quiꜩaquic quibitic.

oímos, pensamos y nos movemos; sentimos perfectamente bien y conocemos lo que está lejos y lo que está cerca; y hemos visto lo grande y lo pequeño en el cielo y en la tierra! ¡Gracias a ustedes, pues, por habernos creado! ¡Obra creada y hechura modelada hemos llegado a ser, oh Abuela nuestra, oh Abuelo nuestro!», dijeron cuando agradecieron su creación y su formación.

4

xquiz quetamah ronohel xquimucuh cah ꜩuc cah xu cut vpam cah vpam vleu macuvꜩ xquitao riahꜩac ahbit mavi vꜩ ri mixquibÿh caꜩac ca bit mixquetamah ronohel nim chutin queqha.

Acabaron, pues, de conocerlo todo, y examinaron las cuatro esquinas y los cuatro lados dentro del cielo y dentro de la tierra. Pero no escucharon esto con agrado el Arquitecto y el Formador: «No está bien lo que han dicho nuestras criaturas y nuestras hechuras: ¡lo conocen todo, lo grande y lo pequeño!», dijeron.

5

Quehe chicut vcamic chic qui naoh alom qaholom hucha chic chicaban chique xata nacah chopon vi qui mucubal xatazcaquin v vach vvach vleu chiqui lo mavi vꜩ ri caquibÿh mapa xaꜩac xabit quibi xalabe ecabauil quevxi chic vve maui quepocotahic quequiritahic ta chauaxoc ta zaquiroc vve mavi chiquiiaric ta chuxoc?

Y así celebraron de nuevo consejo la Madre-Concebido y el Padre-Engendrador: «¿Qué haremos ahora con ellos? ¡Que su vista alcance solamente a lo que está cerca, y que vean tan solo un poco de la faz de la tierra! Porque no está bien lo que dicen. ¿Acaso no son por su nombre simples 'criaturas formadas y modeladas'? ¡Miren que se volverán dioses [cabauil] ellos también si no se reproducen y se multiplican cuando germine la semilla y amanezca el sol, y si no aumentan en número!

6

xa cayoho chi zcaquin chic qo chi carah mavi vꜩ cacanao. xapa xchihunamatah quibanoh cuq ri naht copon vi quetamabl quilon ronohel xevqhaxic rumal vqux cah huracan, chipicaculha, raxacaculha tepeu cucumaꜩ alom qaholom, xpiyacoc, xmucane ꜩacol bitol quevqhaxic ta xquiban cut vqoheic chic quiꜩac qui bit

Deshagamos, pues, tan solo un poco [de su visión], pues eso es lo que hace falta; no está bien lo que vemos. ¿Acaso habían de igualarse sus obras con las nuestras, las de quienes sabemos hasta lo más lejano y lo vemos todo?», fue dicho por el Corazón del Cielo, Huracán, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá, Tepeu, Gucumatz, la Madre-Concebido, el Padre-Engendrador, Xpiyacoc e Xmucané, el Creador y el Formador, así llamados. Y enseguida modificaron la naturaleza de su obra y de su criatura.

7

Xaca xvabax vbac qui vach rumal ri vqux cah xmoyic queheri xuxlabix vvach lemo xmoyomobic vbac qui vach xanacah chic xemucun vi xere chi calah ri e qo vi quehe cut vzachic quetamabal ruq ronohel qui naobal e cahib chi vinac,

Entonces les fueron empañadas con un soplo las niñas de los ojos por el Corazón del Cielo, y quedaron veladas como cuando se echa el aliento sobre la faz de un espejo [queheri xuxlabix vvach lemo]; se empañaron las pupilas de sus ojos y ya solo pudieron ver de cerca, quedando claro para ellos únicamente lo que estaba en su presencia. Así fue como se perdió la sabiduría junto con todo el conocimiento de los cuatro hombres,✦

8

vxe vticaribal quehe cut qui ꜩaquic quibitic nabe ca mam ca cahau rumal vqux cah v quxvleu taxqohe chi cut quiculel quixoquil puch xuxic xavi ca bauil xnaohinchic quehe ri xapa varam xquicam vi quiꜩih e hebel chi ixoc qo ruq balam quiꜩe balam acab, mahucutah iquibalam,

que fueron la raíz y el principio. Así fueron creados y modelados nuestros primeros abuelos y nuestros primeros padres por el Corazón del Cielo y el Corazón de la Tierra. Y enseguida existieron sus compañeras y vinieron a ser sus esposas. Dios mismo [Cabauil] lo dispuso así: fue como durante el sueño cuando las recibieron, y en verdad eran mujeres muy hermosas las que estaban junto a Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam.

9

qo chi quixoquil ta qui xeqaztahic anim xquicot chic qui qux rumal qui culel are cu qui bi quixoquil va. caha paluna vbi rixoquil balam quiꜩe chomiha vbi rixoquil balam acab. ꜩununiha vbi ri xoquil mahucutah. caquixaha vbi rixoquil iquibalam.

Allí estaban ya sus esposas cuando ellos despertaron; y al instante se llenaron de alegría sus corazones a causa de sus compañeras. Y estos son los nombres de sus esposas: Cahá-Paluna [Agua que Cae de lo Alto] era el nombre de la esposa de Balam-Quitzé; Chomihá [Agua Hermosa y Escogida], el nombre de la esposa de Balam-Acab; Tzununihá [Agua de Colibríes], el nombre de la esposa de Mahucutah; y Caquixahá [Agua de Guacamayas], el nombre de la esposa de Iqui-Balam.✦

10

are cut vbi quixoquil ri e xoccahauab xevxic epocolvinac chutiamac nima a mac are cut vxe quech ri oh quiche vinac ꜩaꜩ cut xuxic ri ahquix ahcahb mana xa e cahib chic xuxic xere cahib ri qui chuch oh quiche vinac halahoh chi quibi chi qui huhunal ta xpocotahic chila chirelebal quih qui vbi xuxic ri vinac tepeu,

Estos son, pues, los nombres de sus esposas, las cuales llegaron a ser grandes señoras [xoccahauab], engendradoras de las gentes de las tribus pequeñas y de las tribus grandes. Ellos fueron la raíz de nosotros, la gente del Quiché. Y llegaron a ser muchos los sacerdotes-sacrificadores y penitentes [ahquix, ahcahb]; ya no eran solamente cuatro, aunque cuatro fueron las madres de nosotros, la gente quiché. Diferentes eran los nombres de cada uno de ellos cuando se multiplicaron allá en el Oriente, y muchos fueron los nombres de las gentes: Tepeu,

11

oloman, cohah, quenech, ahau chuchax chic vbi vinac chila relebal quih xpocotahic retaam cut vticaric chic rech tamub, rech ilocab xa hun xpevi chila relebal quih balam quiꜩe vmam vcahau beleheb nimha chcaui quib balam acab vmam vcahau beleheb nim ha chinimhaibab.

Oloman, Cohah, Quenech y Ahau, como se llamaban aquellos hombres allá en el Oriente, donde se multiplicaron. Se conoce también el comienzo de los de Tamub y de los de Ilocab, que vinieron todos juntos desde allá del Oriente. Balam-Quitzé fue el abuelo y el padre de las nueve Casas Grandes de los Cavec [Caviquib]; Balam-Acab fue el abuelo y el padre de las nueve Casas Grandes de los Nihaib [Nimhaibab];✦

12

mahutah vmam v cahau cahib nim ha chi ahau quiche oxchob chinamit chi vqoheic mavi zachel vbi vmam vcahau are pocol quirol chila relebal quih xavi xere xpevi tamub ilocab ruq oxlahuh vca amac.

y Mahucutah fue el abuelo y el padre de las cuatro Casas Grandes de los Ahau-Quiché. Tres parcialidades o linajes [oxchob chinamit] existieron, sin que se olvidara el nombre de su abuelo y de su padre, los que se propagaron y crecieron allá en el Oriente. Igualmente vinieron los de Tamub y de Ilocab, junto con las trece ramas de pueblos:

13

oxlahun tecpan ruqrabinaleb, caechiqueleb, ah q,inquina ha, ruq puch zacahib, ruq naipuch lamaquib, cumaꜩ, tuhal ha vchabaha, ah chumila ha ruq ahquibaha, ah batenaba acul vinac balamiha canchahe lebbalam colob. xere cut vnimaquil amac ri vca amac qohqha chirech xavnimaquil ri mi xcacholo.

los trece de Tecpán, junto con los Rabinales, los Cakchiqueles, los de Tziquinahá [Atitlán], y también los de Zacahib, y asimismo los de Lamac, Cumatz, Tuhalhá, Uchabahá, los de Chumilahá, junto con los de Quibahá, los de Batenabá, Acul-Vinac, Balamihá, los Canchaheleb y Balam-Colob. Estas son solamente las principales tribus entre las ramas de los pueblos, como decimos de ellas, pues solo hemos enumerado las principales.

14

qui chic elenac chirih ri hutac chob chitinamit maui mi xcaꜩibah qui bi xavi cu chila xpocotah vi vloc relebal quih quia vinac xuxic chique cumal ta xquiaric maha chalaxoc quih zac ta xequiaric xa hun xeqohe vi conohel e ꜩaꜩ chiquiqoheic quibinovic chila relebal quih are mahabi chiꜩucun quicoon xavi chicah q chiqui pacaba qui vach mavi quetaam xebevi naht xquibano ta xqohe pa qui chiri queca vinac zaqui vinac quivachibal vinac qui vqhabal vinac, cay vxi quin, qoleyuxecah.

Muchos otros salieron después detrás de cada división de la ciudad, cuyos nombres no hemos escrito; pero también ellos se multiplicaron allá en el Oriente. Muchas gentes llegaron a ser cuando crecieron en número, en el tiempo en que aún no habían nacido el sol ni la claridad. Cuando se multiplicaron, vivían todos juntos; en grandes multitudes habitaban y caminaban allá en el Oriente. Y como nada había que los sustentara y mantuviera, alzaban sus rostros hacia el cielo sin saber hasta dónde habían llegado; por largo tiempo hicieron así mientras estuvieron allá la gente negra y la gente blanca, gentes de muchas fisonomías y gentes de muchas lenguas, de incansable oído bajo el cielo.

15

qocut huyubal vinac mavi ilo vvach mahabi rochoch xachuti huyub nima huyub quebec queheri e chuh xeqha ta xqui yahobeh ri huyubal vinac xeqha chila xquil vi relebal quih xa cu hun quiqhabal conohel maha chiquiziquihoc che abah are natal chiquech ri vꜩih ꜩacol bitol vqux cah, vqux vleu xeqha xere qui quxlaan ri re vaxic vzaquiric.

Y había también gentes de las montañas cuyo rostro no se veía; no tenían casas, sino que solo andaban por los montes pequeños y grandes como si estuviesen fuera de sí; así decían al hablar con desdén de aquellas gentes montaraces. Allá, pues, vieron el Oriente; y una sola era la lengua de todos ellos. Aún no invocaban a la madera ni a la piedra, sino que recordaban únicamente la palabra del Creador y del Formador, del Corazón del Cielo y del Corazón de la Tierra; y decían que solo meditaban en el germinar de la siembra y en el despuntar del alba.✦

16

xaꜩononic chiquibano e ahloe ꜩihe ahloe eahnim, e ahxob chiquipacaba quivach chicah ta chiqui ꜩonoh qui meal qui qahol acaroc at ꜩacol at bitol cohauila, cohata moha zaco,

Solamente hacían súplicas; eran amantes de la palabra, llenos de amor, de obediencia y de reverencia; y levantando sus rostros al cielo pedían por sus hijas y por sus hijos: «¡Oh tú, Creador, y tú, Formador! ¡Míranos, escúchanos! ¡No nos dejes, no nos desampares,

17

mohapizcalih at cabauil chicah chivleuh vqux cah v quxvleu chatah quetal caꜩihol chi be quih chi be zac ta chauaxoc ta zaquiroc quita raxalbe raxal hoc cohaya vi lianic zaclianic a mac tah vꜩilah zac, vꜩilah amac tah, vꜩilah qazlem, vinaquirem ta puch cohaia vi at huracan chipa caculha,

oh Dios [Cabauil] que estás en el cielo y en la tierra, Corazón del Cielo, Corazón de la Tierra! ¡Danos nuestra descendencia y nuestra posteridad mientras camine el sol y haya claridad! ¡Cuando se siembre y cuando amanezca, concédenos muchos caminos verdes y sendas verdes [prósperas]! ¡Danos pueblos tranquilos y en paz luminosa; danos buena claridad y buenos pueblos, y concédenos buena vida y buena existencia, oh tú, Huracán, Chipi-Caculhá,✦

18

raxa caculha chipina navac raxa nana vac voc hunahpu tepeu cucumaꜩ alom qaholom xpiyacoc, xmucane ratit quih ratit zac tachauaxoc, ta zaquiroc.

Raxa-Caculhá, Chipi-Nanauac, Raxa-Nanauac, Voc, Hunahpú, Tepeu, Gucumatz, Madre-Concebido, Padre-Engendrador, Xpiyacoc, Xmucané, Abuela del Sol, Abuela de la Claridad! ¡Haz que germine la siembra y que despunte la aurora!».

19

xeqha ta xequilonic xeziquinic xazelavachin vzaquiric xavi chila quemucun vi relebal quih quila vachin ri iqoquih nima chu mil chalaxic quih ꜩihol re vpa cah vpavleu vbinibal vinac ꜩac vi nac bit xeqha e balam quiꜩe balam acab, mahucutah, iquibalam coyobeh na vzaquiric xeqha e nimac etamanel enaonel e ahquixb, e ah nim quevqha xic mahabi cuhabioc che abah chichahin e canabe chuch cahau.

Así hablaban mientras adoraban e invocaban; contemplaban atentamente la llegada de la aurora y miraban sin cesar hacia allá al Oriente, observando al Lucero del Alba [Iqoquih], la gran estrella que precede al nacimiento del sol y que alumbra dentro del cielo y sobre la tierra el camino de los hombres creados y formados. Y decían Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam: «¡Aguardemos a que amanezca!». Así hablaron aquellos grandes sabios, entendidos, hombres de penitencia y de veneración, como son llamados. Todavía no existían maderas ni piedras que guardaran nuestras primeras madres y padres.✦

20

e xacu xcoz qui qux chiri chiro yobexic quih e quÿ chic ronohel amac ruq ya qui vinac ah quix ahcab xaho oh caꜩu cuhoh pu quila ve qo chi chahin quetala chicaric ri cohꜩihon ta chuvach xaqui quehe oh qolic mahabi chahal que xeqha cut e balam quiꜩe, balam acab, mahucutah iqui balam xquitao vꜩihol hun tinamit xebevi

Pero ya se habían fatigado sus corazones allí esperando al sol; y eran ya muy numerosos todos los pueblos, junto con la gente Yaqui [tolteca-mexicana] y los sacerdotes y penitentes. «¡Vayamos, busquemos y veamos si hay quien nos guarde; quizá encontremos ante quién podamos hablar, pues estando así como estamos no hay quien vele por nosotros!», dijeron entonces Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam. Y habiendo oído la noticia de una ciudad [Tulán], hacia allá se dirigieron.

Fuente del texto original: Manuscrito de fray Francisco Ximénez (ca. 1701–1703), Newberry Library de Chicago, Ayer MS 1515, vol. 2, dominio público. Transcripción de la Ohio State University Libraries en la edición digital del proyecto Multepal, https://github.com/ontoligent/popolwuj, licencia MIT; cotejada con la edición de Brasseur de Bourbourg (París, 1861, dominio público).