Capítulo 6 · El poder de Ekpe (Egbo), sus procesiones y la religión del Viejo Calabar
The supreme power over the whole country is Ekpe, the native name of the leopard, anglicised Egbo. This is represented to be a supernatural being inhabiting the bush, who is brought into the towns only on great occasions, concealed in an ark stopping all ordinary traffic in the streets, and looking upon whom would be death to any not initiated into his mysteries.
El poder supremo sobre todo el país es Ekpe —el nombre nativo del leopardo—, anglicizado como Egbo. Este es representado como un ser sobrenatural que habita en la selva y que solo es traído a las poblaciones en las grandes ocasiones, oculto dentro de un arca, deteniendo todo el tránsito ordinario en las calles, y cuya contemplación directa significaría la muerte para cualquiera que no estuviera iniciado en sus misterios.✦
Rev. Hugh Goldie, «Calabar and Its Mission» (Edimburgo: Oliphant, Anderson & Ferrier, 1890), cap. I («Form of Government and Its Administration»), págs. 31–34, y cap. II («The Religion of the People»), págs. 42–43.
The Reverend Hope M. Waddell thus describes a ceremonial parade of Egbo at Creek Town: “Two runners, called Idem Ikwo, disguised in black masks, with bodies covered from head to foot in dresses of dyed palm-fibre, fantastic hats of skin and feathers, and bells fastened to their waists, careered through the streets. Several others held a narrow, long Egbo drum with both hands, which they presented horizontally towards the people as they ran, and when they stopped, shook it up and down with a peculiar wriggling motion of their bodies. Whenever they paused, the crowd of spectators raised a shout of a thrilling kind, produced by patting their mouth with the hand while cheering.”
El reverendo Hope M. Waddell describe así un desfile ceremonial de Egbo en Creek Town: «Dos corredores, llamados Idem Ikwo, revestidos con máscaras negras, con el cuerpo cubierto de pies a cabeza por trajes de fibra de palma teñida, sombreros vistosos de piel y plumas, y campanas sujetas a la cintura, corrían velozmente por las calles. Varios otros sostenían con ambas manos un tambor de Egbo largo y estrecho, que presentaban horizontalmente hacia la gente mientras corrían y, al detenerse, lo agitaban de arriba abajo con un peculiar movimiento ondulante del cuerpo. Cada vez que hacían una pausa, la multitud de espectadores lanzaba una exclamación vibrante, producida al golpearse ligeramente la boca con la palma de la mano mientras aclamaban».✦
La campana sujeta a la cintura del corredor enmascarado («Idem Ikwo») es el «enkánkamo» o cencerro metálico que lleva en la cintura el Íreme Abakuá en Cuba.
“When the drums and feathers had performed their evolutions, out rushed two others similarly dressed, with bows and arrows, and immense caudal appendages, trimmed with silk and ribbons. These they whisked from side to side, as they ran and turned, and in whatever direction they pointed their arrows, the people expressed their delight and admiration, in the pulsatory manner already described. A band of musicians then appeared, together with tiny white bells, which a man had attached to his leglets, and kept tinkling by incessant stamping. This was but a prelude to the big Egbo drum, which, deep and sonorous, uttered its mysterious sounds. These varied in number and force, and as they varied, the king’s uncle, Otu Honesty, gave forth certain intimations in a loud voice. All the while the flying squadron of masked runners continued their eccentric movements through the streets, and in and out of the palaver house.”
«Cuando los tambores y los danzantes emplumados hubieron ejecutado sus evoluciones, salieron precipitadamente otros dos vestidos de modo semejante, con arcos y flechas y enormes apéndices caudales adornados con seda y cintas. Los sacudían de un lado a otro mientras corrían y giraban, y en cualquier dirección hacia la que apuntaran sus flechas, el pueblo expresaba su deleite y admiración de la manera vibrante ya descrita. Apareció entonces un grupo de músicos, junto con diminutas campanillas blancas que un hombre llevaba atadas a las tobilleras y hacía tintinear con un zapateo incesante. Todo ello no era sino el preludio del gran tambor de Egbo, el cual, profundo y sonoro, emitió sus sonidos misteriosos. Estos variaban en número y en intensidad, y a medida que cambiaban, el tío del rey, Otu Honesty, proclamaba ciertas notificaciones en voz alta. Entretanto, la escuadra volante de corredores enmascarados continuaba sus rápidos movimientos por las calles, entrando y saliendo de la casa de consejo».
“After they had returned and a little intermission in outside operations occurred, a solemn procession came forth. First walked the sheep-skins, with masks; then the drums and feathers; after them, the bows and arrows with tails, followed by King Eyo and the musicians; and lastly Egbo himself, concealed as befitted a supernatural being in an ark covered with fine cloths, and carried on the shoulders of chief men. From it issued continuous deep bass tones of the trumpet kind. All the members of the order followed to usher him into the thick bush, where the uninitiated are bound to believe he lives, and none but the initiated dare follow to penetrate the mystery.”
«Después de que hubieron regresado y tras una breve pausa en las ceremonias exteriores, salió una procesión solemne. Primero caminaban los revestidos con pieles de carnero y máscaras; luego los tambores y penachos de plumas; tras ellos, los portadores de arcos y flechas con colas rituales, seguidos por el rey Eyo y los músicos; y, por último, el propio Egbo, oculto —como correspondía a un ser sobrenatural— dentro de un arca cubierta con telas finas y llevada sobre los hombros de los hombres principales. De su interior brotaban continuos y profundos tonos graves semejantes a los de una trompa. Todos los miembros de la orden caminaban detrás para escoltarlo hacia la espesura del bosque, donde los no iniciados deben creer que habita y adonde nadie sino los iniciados osa seguirlo para penetrar el misterio».✦
El sonido grave, profundo y continuo que brota del interior del arca cubierta con paños finos es la Voz sagrada de Ekpe / Tanze, producida acústicamente en el tambor de fricción (el «Ekué» de las potencias Abakuá en Cuba).
There are various grades in this secret fraternity, into which admission is got by purchase, and it is a capital crime for any one not initiated to look upon any secret observance, or take part in any ceremony. The laws enacted by Egbo are proclaimed by beat of drum, sometimes with much ceremony, and every breach thereof is a capital crime. This dread power is frequently used to quell any tumult or faction fight which may arise, and so its messengers serve the purpose of a police in an emergency. It is used also in the recovery of debts. By the tuck of Egbo drum, a creditor can imprison a debtor in his own house until his demand is complied with; and by the same power, even the whole population of a town may be shut up on account of the debt of one of its inhabitants.
Existen diversos grados en esta fraternidad secreta, en los cuales se obtiene admisión mediante el pago de derechos estipulados, y constituye un delito capital para cualquier persona no iniciada contemplar una observancia secreta o tomar parte en ceremonia alguna. Las leyes promulgadas por Egbo se proclaman a toque de tambor, a veces con gran solemnidad, y toda infracción de las mismas es un delito capital. Este temido poder se emplea frecuentemente para sofocar cualquier tumulto o contienda entre facciones que pueda surgir, de modo que sus mensajeros cumplen la función de una policía en casos de emergencia. Se utiliza asimismo en el cobro de deudas: mediante el toque del tambor de Egbo, un acreedor puede confinar a un deudor dentro de su propia casa hasta que cumpla con su demanda; y por ese mismo poder, incluso la población entera de una ciudad puede quedar recluida a causa de la deuda de uno solo de sus habitantes.
The Calabar people acknowledge a creator and supreme governor of all things, whom they name Abasi. In the entrance yard of every house there was built a small circular mound on which were placed a few shallow dishes of earthenware and some old bones. This is called Iso Abasi, the face or presence of Abasi, and on a certain day of their eight-day week, those wishing to pay him worship approached, presenting their prayers, pouring a little water in conclusion into one of the dishes.
El pueblo del Calabar reconoce a un Creador y Gobernador supremo de todas las cosas, a quien dan el nombre de Abasi. En el patio de entrada de cada casa se levantaba un pequeño montículo circular sobre el cual se colocaban algunos platos de barro poco profundos y algunos huesos antiguos. Este altar recibe el nombre de Iso Abasi, «el rostro o la presencia de Abasi», y en un día determinado de su semana de ocho días acudían quienes deseaban rendirle culto, presentando sus plegarias y vertiendo al final un poco de agua dentro de uno de los platos.
The worship of the people is also given especially to their various Idems, one of which, called Ndem Efik, is a sort of tutelar deity of the country. An individual was appointed to take charge of this object of worship, who bore the name of King Calabar, and in bypast times possessed the power indicated by the title, being both king and priest. He had as a tribute the skins of all leopards killed, and should a slave take refuge in his shrine he belonged to Ndem Efik. The office, however, imposed certain restrictions on its occupant. He, for instance, could not partake of food in the presence of any one, and he was prohibited from engaging in traffic. Every large tree and every remarkable spot in their noble river is supposed to be the residence of an Idem, to which the people of the locality pay their worship, the rites being prayer, offering, and sacrifice.
El culto del pueblo se dirige también de manera especial a sus diversos espíritus tutelares llamados Idem, uno de los cuales, denominado Ndem Efik, es la deidad tutelar del país. Se designaba para custodiar este santuario a un dignatario que llevaba el título de Rey Calabar y que en tiempos pasados poseía el poder indicado por dicho título, siendo a la vez rey y sacerdote. Recibía como tributo las pieles de todos los leopardos cazados, y si un esclavo se refugiaba en su santuario pasaba a pertenecer a Ndem Efik. El cargo, sin embargo, imponía ciertas restricciones rituales a quien lo ocupaba: por ejemplo, no podía tomar alimento en presencia de nadie y tenía prohibido dedicarse al comercio. Todo árbol corpulento y todo paraje notable de su majestuoso río es considerado morada de un espíritu Idem, al cual los habitantes de la localidad rinden culto mediante plegarias, ofrendas y sacrificios.✦
Hugh Goldie documenta aquí los tres nombres sagrados fundamentales de la teología efik que pasaron al Abakuá cubano: «Abasi» (el Dios Creador Supremo), «Iso Abasi» (el altar doméstico dedicado a Su presencia) y «Ndem Efik» (el espíritu tutelar acuático y nacional del Viejo Calabar, junto con su rey-sacerdote custodio de las pieles de leopardo).
Fuente del texto original: Texto inglés: P. A. Talbot, In the Shadow of the Bush (Londres, 1912; archive.org/details/inshadowofbush00talb) y Life in Southern Nigeria (Londres, 1923; archive.org/details/lifeinsouthernni00talb); H. Goldie, Calabar and Its Mission (Edimburgo, 1890; archive.org/details/calabaritsmissio00gold); dominio público. Es una selección de pasajes, no la obra completa. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).