Capítulo 23 · Cantar XXIII, Ycuic Nezahualcoyotzin: Canto de Despedida del Rey Nezahualcóyotl en el Teponaztli
[Teponaztli: Totoco totoco tico, totoco totoco ic ontlantiuh tico titico ti tico tico.] 1. Nicaya quetza con tohuehueuh aoniquimitotia quauhtlocelo yn ca tiyayhcac in cuicaxochitl, nictemoan cuicatl ye tonequimilol ayyo.
[Cadencia del teponaztli: Totoco, totoco, tico, totoco, totoco; y termina con tico, titico, titico, tico.] 1. Hago erguirse aquí nuestro tambor (tohuéhueuh) para hacer danzar a las águilas y a los jaguares: en pie estás tú entre las flores del canto (cuicaxóchitl), y yo busco un canto que sea nuestra vestidura y mortaja (tonequimilol), ¡ayyo!✦
Famosísimo «Icuic Nezahualcoyotzin» («Canto de Nezahualcóyotl») preservado en náhuatl en el manuscrito de los Cantares Mexicanos con su cadencia original de teponaztli («Totoco totoco tico...»). El rey poeta se despide de Acolhuacan ante el llamado de Ipalnemohuani.
2. Ti Nopiltzi o ti Nezahualcoyotl o tiya Mictl a quenonamica y yece miyoncan ay yo.
2. Tú, príncipe mío, oh tú, Nezahualcóyotl, ya te marchas hacia el Mictlan, hacia el lugar donde de algún modo se existe (Quenonamican), allá en tu morada definitiva, ¡ay yo!
3. Quiyon quiyon caya nichocaya ya ni Nezahualcoyotl huiya queni yeno yaz o ya nipolihuiz oya miquitla ye nimitzcahua noteouh ypalnemo o tinechnahuatia ye niaz nipolihuiz aya, yo.
3. Por esto, por esto lloro yo, Nezahualcóyotl, ¡huiya!: ¿cómo habré de partir, cómo habré de perderme en la región de la muerte? ¡Ya te dejo, Dios mío, Dador de la Vida (Ipalnemohuani): tú me ordenas que me vaya y que desaparezca, aya, yo!
4. Quenon maniz tlallin Acolihuacan huiya cuixoca quen mano o ticmomoyahuaz in momacehuali ye nimitzcahua noteouh, etc.
4. ¿Cómo habrá de quedar la tierra de Acolhuacan, ¡huiya!? ¿Acaso de algún modo dispersarás a tus vasallos? Ya te dejo, Dios mío (como en la estrofa tercera).
5. Can yio cuicatli tonequimilol quipoloaya a in totlacuiloli tepilhuan oo maya o huitihua nican aya ayac ichan tlalticpac oo ticyacencahuazque huelic ye xochitl ayio.
5. Solo el canto es nuestra mortaja, aunque perecerán también nuestras pinturas (totlacuilol), oh príncipes: nadie tiene su casa permanente aquí en la tierra, y habremos de dejar por completo las dulces flores, ¡ayio!
6. O ayac quitlamitaz monecuiltonol ypalnemoa a noyolquimati cuelachic otictlanehuico Nezahualcoyotzin ay oppatihua nican anaya y chan tlpc. Oon yn ay oppatihua in tlalticpacqui, zan nicuicanitl ayaho onnichocaya niquelnamiqui Nezahualcoyotl aya ho.
6. ¡Oh Dador de la Vida, nadie agotará jamás tu riqueza! Bien sabe mi corazón que solo por un breve instante vinimos a tener en préstamo al príncipe Nezahualcóyotl: no vendrá una segunda vez aquí a su casa en la tierra (ay oppatihua in tlalticpac); por eso yo, el cantor, lloro recordando a Nezahualcóyotl, ¡aya ho!✦
«Cuelachic otictlanehuico Nezahualcoyotzin, ay oppatihua in tlalticpac» («Solo por un breve instante vinimos a tener prestado a Nezahualcóyotl; no se viene dos veces a la tierra»).
7. Xo acico ye nican in teotl aya ypalnemoa, ayaho on nichocaya a niquelnamiqui Nezalhuacoyotl ayio.
7. Busquemos mientras estamos aquí a Dios, al Dador de la Vida: ¡ayaho!, lloro yo al traer a la memoria a Nezahualcóyotl, ¡ayio!
Fuente del texto original: Texto náhuatl: Daniel G. Brinton (ed.), Ancient Nahuatl Poetry (Filadelfia, 1887), del manuscrito de los Cantares Mexicanos de la Biblioteca Nacional de México; dominio público, Project Gutenberg 12219. Los 217 versos de los 27 cantares coinciden con esa edición. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).