Gazal 16 · La curva que tu ceja traviesa tendió en el arco
غزل شمارهٔ 16 — خمی که ابروی شوخ تو
خَمی که ابرویِ شوخِ تو در کمان انداخت / به قصد جانِ منِ زارِ ناتوان انداخت نبود نقش دو عالَم، که رنگ الفت بود / زمانه طرح محبّت، نه این زمان انداخت به یک کرشمه که نرگس به خودفروشی کرد / فریبِ چشمِ تو صد فتنه در جهان انداخت شرابخورده و خِویکرده میرَوی به چمن / که آبِ روی تو آتش در ارغوان انداخت به بزمگاهِ چمن، دوش، مست، بگذشتم / چو از دهانِ تواَم غنچه در گُمان انداخت بنفشه طُرِّهٔ مفتول خود گره میزد / صبا حکایتِ زلفِ تو در میان انداخت
La curva que tu ceja traviesa tendió en el arco, / la tendió buscando la vida de este siervo doliente y sin fuerzas. Aún no existía la traza de los dos mundos cuando ya existía el color de la intimidad: / el tiempo no tendió hoy por vez primera el diseño del amor. Con una sola mirada de gracia con que el narciso hizo gala de sí, / el hechizo de tus ojos arrojó cien tumultos en el mundo. Ebrio de vino y perlado de rocío vas hacia la pradera, / y el esplendor de tu rostro ha prendido fuego al árbol de amor (arghawān). Anoche pasé ebrio por el banquete del prado, / cuando el capullo me hizo dudar evocando tu boca. La violeta anudaba sus propios rizos trenzados / mientras la brisa del alba sacaba a relucir la historia de tus bucles.✦
El Gazal 16 (غزل شمارهٔ ۱۶) proclama la preeternidad del Amor («Aún no existía el diseño de los dos mundos cuando ya estaba presente el color de la intimidad amorosa») y cómo el jardín entero —la violeta, el capullo, el jazmín— no es sino una confabulación de signos que hablan del Amado.
«Aún no existía la traza de los dos mundos cuando ya existía el color de la intimidad» (نبود نقش دو عالم که رنگ الفت بود): afirmación clásica de que el Amor ('ishq / ulfat) precede ontológicamente a la creación del cosmos.
ز شَرمِ آن که به روی تو نسبتش کردم / سمن به دستِ صبا، خاک در دهان انداخت من از ورع، مِی و مطرب ندیدمی زین پیش / هوای مغبچگانم در این و آن انداخت کنون به آبِ میِ لعل، خرقه میشویَم / نصیبهٔ ازل از خود نمیتوان انداخت مگر گشایشِ حافظ در این خرابی بود / که بخششِ ازلش، در میِ مغان انداخت جهان به کامِ من اکنون شود که دورِ زمان / مرا به بندگیِ خواجهٔ جهان انداخت
Por vergüenza de que yo lo hubiera comparado con tu rostro, / el jazmín se echó tierra en la boca por mano de la brisa. Antes de esto, por abstinencia piadosa, yo no miraba el vino ni al músico, / pero el anhelo de los jóvenes coperos magos me arrojó en lo uno y en lo otro. Ahora lavo mi manto ascético con el agua del vino color de rubí: / la porción asignada en la preeternidad no puede uno apartarla de sí. Quizá la apertura espiritual de Hafez residía precisamente en esta ruina, / pues el don de la preeternidad lo arrojó al vino de los Magos. El mundo se ajustará ahora a mi deseo, puesto que el giro del tiempo / me ha puesto al servicio del Señor del Mundo.
Fuente del texto original: Texto persa: Hafez, Diván (siglo XIV), obra de dominio público, según la edición de Qazvini y Ghani en la transcripción abierta de Ganjoor (github.com/ganjoor/ganjoor-data), que no declara licencia; los 688 hemistiquios coinciden al 100 % con ella. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).