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Japón · Hōjōki y Tsurezuregusa

1. Hōjōki: la cabaña de diez pies

方丈記

1

行く川のながれは絶えずして、しかも本の水にあらず。よどみに浮ぶうたかたは、かつ消えかつ結びて久しくとゞまることなし。世の中にある人とすみかと、またかくの如し。玉しきの都の中にむねをならべいらかをあらそへる、たかきいやしき人のすまひは、代々を經て盡きせぬものなれど、これをまことかと尋ぬれば、昔ありし家はまれなり。或はこぞ破れてことしは造り、あるは大家ほろびて小家となる。住む人もこれにおなじ。所もかはらず、人も多かれど、いにしへ見し人は、二三十人が中に、わづかにひとりふたりなり。あしたに死し、ゆふべに生るゝならひ、たゞ水の泡にぞ似たりける。知らず、生れ死ぬる人、いづかたより來りて、いづかたへか去る。又知らず、かりのやどり、誰が爲に心を惱まし、何によりてか目をよろこばしむる。そのあるじとすみかと、無常をあらそひ去るさま、いはゞ朝顏の露にことならず。或は露おちて花のこれり。のこるといへども朝日に枯れぬ。或は花はしぼみて、露なほ消えず。消えずといへども、ゆふべを待つことなし。

La corriente del río que pasa no cesa nunca, y sin embargo no es ya el agua de antes. Las burbujas que flotan en los remansos ora se deshacen, ora se forman, y jamás permanecen mucho tiempo. Así son también las personas que hay en el mundo y sus moradas. En la capital empedrada de joyas, las viviendas de nobles y plebeyos, que alinean sus caballetes y rivalizan con sus tejas, parecen cosa que no se acaba con el paso de las generaciones; pero si se indaga si esto es verdad, son raras las casas que existían antaño. Unas se derrumbaron el año pasado y este año se han reconstruido; otras eran casas grandes que se arruinaron y quedaron en casas pequeñas. Lo mismo ocurre con quienes las habitan. El lugar no ha cambiado y la gente es mucha, pero de las personas que conocí antaño, entre veinte o treinta, apenas quedan una o dos. Morir por la mañana y nacer por la tarde: esa ley se parece en todo a las burbujas del agua. No sé de dónde vienen ni adónde van los que nacen y mueren. Tampoco sé por quién se atormentan el corazón con esta morada pasajera, ni por qué se recrean la vista con ella. El dueño y su morada, que se marchan como rivalizando en impermanencia, son, por así decir, igual que el rocío sobre la campanilla. A veces cae el rocío y queda la flor; pero, aunque quede, se marchita con el sol de la mañana. A veces la flor se mustia y el rocío aún no se desvanece; pero, aunque no se desvanezca, no llega a esperar al atardecer.✦

2

およそ物の心を知れりしよりこのかた、四十あまりの春秋をおくれる間に、世のふしぎを見ることやゝたびたびになりぬ。いにし安元三年四月廿八日かとよ、風烈しく吹きてしづかならざりし夜、戌の時ばかり、都のたつみより火出で來りていぬゐに至る。はてには朱雀門、大極殿、大學寮、民部の省まで移りて、ひとよがほどに、塵灰となりにき。火本は樋口富の小路とかや、病人を宿せるかりやより出で來けるとなむ。吹きまよふ風にとかく移り行くほどに、扇をひろげたるが如くすゑひろになりぬ。遠き家は煙にむせび、近きあたりはひたすらほのほを地に吹きつけたり。空には灰を吹きたてたれば、火の光に映じてあまねくくれなゐなる中に、風に堪へず吹き切られたるほのほ、飛ぶが如くにして一二町を越えつゝ移り行く。その中の人うつゝ心ならむや。あるひは煙にむせびてたふれ伏し、或は炎にまぐれてたちまちに死しぬ。或は又わづかに身一つからくして遁れたれども、資財を取り出づるに及ばず。七珍萬寳、さながら灰燼となりにき。そのつひえいくそばくぞ。このたび公卿の家十六燒けたり。ましてその外は數を知らず。すべて都のうち、三分が二に及べりとぞ。男女死ぬるもの數千人、馬牛のたぐひ邊際を知らず。人のいとなみみなおろかなる中に、さしも危き京中の家を作るとて寶をつひやし心をなやますことは、すぐれてあぢきなくぞ侍るべき。

Desde que tuve uso de razón, en el transcurso de más de cuarenta primaveras y otoños, he visto no pocas veces sucesos asombrosos del mundo. Fue, creo, el día veintiocho del cuarto mes del año tercero de Angen: una noche en que el viento soplaba violento y no había sosiego, hacia la hora del Perro [las ocho de la noche], se declaró un fuego en el sureste de la capital que avanzó hacia el noroeste. Al final alcanzó la puerta Suzaku, el Daigokuden, el Colegio Imperial y el Ministerio de Asuntos Civiles, y en una sola noche todo quedó reducido a polvo y cenizas. El origen del fuego, según dicen, fue en Higuchi-Tominokōji, en una choza donde se alojaba a un enfermo. Con el viento, que soplaba en todas direcciones, el fuego se fue propagando de un lado a otro y se ensanchó como un abanico abierto. Las casas lejanas se ahogaban en humo; en las cercanías, el viento aplastaba sin cesar las llamas contra el suelo. En el cielo se arremolinaba la ceniza, y todo se teñía de rojo con el resplandor del fuego; en medio de ello, llamas arrancadas por el viento, al que no podían resistir, saltaban como volando por encima de una o dos cuadras y seguían avanzando. ¿Podían conservar la cordura quienes estaban dentro? Unos, ahogados por el humo, caían derribados; otros, aturdidos por las llamas, morían al instante. Otros, en fin, escapaban a duras penas con solo su cuerpo, pero no alcanzaban a sacar sus bienes. Los siete tesoros y las diez mil joyas se convirtieron por entero en cenizas. ¿A cuánto ascendería la pérdida? Esa vez ardieron dieciséis casas de altos dignatarios; de las demás no se sabe el número. En total, dicen, alcanzó a dos tercios de la capital. Murieron varios miles de hombres y mujeres, y de caballos, bueyes y demás animales no hubo cuenta. De todas las empresas humanas, que son todas necias, gastar tesoros y atormentarse el corazón por construir una casa en una capital tan expuesta es, sin duda, de lo más vano.✦

3

また治承四年卯月廿九日のころ、中の御門京極のほどより、大なるつじかぜ起りて、六條わたりまで、いかめしく吹きけること侍りき。三四町をかけて吹きまくるに、その中にこもれる家ども、大なるもちひさきも、一つとしてやぶれざるはなし。さながらひらにたふれたるもあり。けたはしらばかり殘れるもあり。又門の上を吹き放ちて、四五町がほどに置き、又垣を吹き拂ひて、隣と一つになせり。いはむや家の内のたから、數をつくして空にあがり、ひはだぶき板のたぐひ、冬の木の葉の風に亂るゝがごとし。塵を煙のごとく吹き立てたれば、すべて目も見えず。おびたゞしくなりとよむ音に、物いふ聲も聞えず。かの地獄の業風なりとも、かばかりにとぞ覺ゆる。家の損亡するのみならず、これをとり繕ふ間に、身をそこなひて、かたはづけるもの數を知らず。この風ひつじさるのかたに移り行きて、多くの人のなげきをなせり。つじかぜはつねに吹くものなれど、かゝることやはある。たゞごとにあらず。さるべき物のさとしかなとぞ疑ひ侍りし。

Y también, hacia el día veintinueve del cuarto mes del año cuarto de Jishō, se levantó un gran torbellino por la zona de Nakanomikado y Kyōgoku, que sopló con furia hasta los alrededores de la Sexta Avenida. Barrió tres o cuatro cuadras, y de las casas atrapadas en él, grandes o pequeñas, no hubo una sola que no quedara destrozada. Unas se derrumbaron enteras, aplastadas; de otras solo quedaron vigas y pilares. Arrancó los tejadillos de los portones y los dejó a cuatro o cinco cuadras; se llevó las cercas, de modo que unas casas quedaron unidas con las vecinas. Más aún, los bienes que había en las casas subieron al cielo sin excepción, y las cortezas de ciprés y las tablillas de los tejados se arremolinaban como las hojas de los árboles en el viento de invierno. Levantaba el polvo como humo, de modo que nada se podía ver. Con aquel estruendo tremendo no se oían ni las voces de quienes hablaban. Pensé que ni el viento del karma del infierno podía ser peor. No solo se perdieron casas: mientras las reparaban, fueron innumerables los que se hirieron y quedaron lisiados. El viento se desplazó hacia el suroeste y causó el llanto de mucha gente. Los torbellinos soplan a menudo, pero ¿hubo alguna vez algo así? No era cosa ordinaria. Sospeché que sería un aviso de algo por venir.✦

4

又おなじ年の六月の頃、にはかに都うつり侍りき。いと思ひの外なりし事なり。大かたこの京のはじめを聞けば、嵯峨の天皇の御時、都とさだまりにけるより後、既に數百歳を經たり。異なるゆゑなくて、たやすく改まるべくもあらねば、これを世の人、たやすからずうれへあへるさま、ことわりにも過ぎたり。されどとかくいふかひなくて、みかどよりはじめ奉りて、大臣公卿ことごとく攝津國難波の京にうつり給ひぬ。世に仕ふるほどの人、誰かひとりふるさとに殘り居らむ。官位に思ひをかけ、主君のかげを頼むほどの人は、一日なりとも、とくうつらむとはげみあへり。時を失ひ世にあまされて、ごする所なきものは、愁へながらとまり居れり。軒を爭ひし人のすまひ、日を經つゝあれ行く。家はこぼたれて淀川に浮び、地は目の前に畠となる。人の心皆あらたまりて、たゞ馬鞍をのみ重くす。牛車を用とする人なし。西南海の所領をのみ願ひ、東北國の庄園をば好まず。その時、おのづから事のたよりありて、津の國今の京に到れり。所のありさまを見るに、その地ほどせまくて、條里をわるにたらず。北は山にそひて高く、南は海に近くてくだれり。なみの音つねにかまびすしくて、潮風殊にはげしく、内裏は山の中なれば、かの木の丸殿もかくやと、なかなかやうかはりて、いうなるかたも侍りき。日々にこぼちて川もせきあへずはこびくだす家はいづくにつくれるにかあらむ。なほむなしき地は多く、作れる屋はすくなし。ふるさとは既にあれて、新都はいまだならず。ありとしある人、みな浮雲のおもひをなせり。元より此處に居れるものは、地を失ひてうれへ、今うつり住む人は、土木のわづらひあることをなげく。道のほとりを見れば、車に乘るべきはうまに乘り、衣冠布衣なるべきはひたゝれを着たり。都のてふりたちまちにあらたまりて、唯ひなびたる武士にことならず。これは世の亂るゝ瑞相とか聞きおけるもしるく、日を經つゝ世の中うき立ちて、人の心も治らず、民のうれへつひにむなしからざりければ、おなじ年の冬、猶この京に歸り給ひにき。されどこぼちわたせりし家どもはいかになりにけるにか、ことごとく元のやうにも作らず。ほのかに傳へ聞くに、いにしへのかしこき御代には、あはれみをもて國ををさめ給ふ。則ち御殿に茅をふきて軒をだにとゝのへず。煙のともしきを見給ふ時は、かぎりあるみつぎものをさへゆるされき。これ民をめぐみ、世をたすけ給ふによりてなり。今の世の中のありさま、昔になぞらへて知りぬべし。

Y también, hacia el sexto mes del mismo año, se trasladó de pronto la capital. Fue algo enteramente inesperado. Según se cuenta del origen de esta capital, desde que quedó fijada como tal en tiempos del emperador Saga han pasado ya varios siglos. Como no era cosa que debiera cambiarse a la ligera sin una razón especial, la gente se lamentaba con no poca inquietud, y con más que sobrada razón. Pero de nada servía decir nada, y, empezando por el emperador, los ministros y altos dignatarios se trasladaron todos a la capital de Naniwa, en la provincia de Settsu. De quienes servían en la corte, ¿quién se iba a quedar solo en la vieja capital? Los que aspiraban a cargos y rangos o confiaban en el amparo de su señor se afanaban por mudarse aunque fuera un día antes. Los que habían perdido su momento, habían quedado al margen del mundo y no tenían nada que esperar, se quedaban lamentándose. Las viviendas, que antes rivalizaban alero con alero, se iban arruinando con los días. Las casas se desmontaban y bajaban flotando por el río Yodo, y el suelo se convertía ante los ojos en campos de cultivo. El ánimo de la gente cambió por completo: solo se estimaban los caballos y las sillas de montar, y nadie quería ya carros de bueyes. Solo se deseaban dominios en las tierras del suroeste y de los mares, y no se querían las fincas de las provincias del este y del norte. Por entonces, con ocasión de cierto asunto, llegué a la nueva capital de la provincia de Tsu. Al observar el aspecto del lugar, el terreno era tan estrecho que no bastaba para trazar las calles en cuadrícula. Al norte se elevaba arrimado a la montaña; al sur descendía cerca del mar. El ruido de las olas era siempre ensordecedor y el viento del mar especialmente violento; el palacio estaba en medio de los montes, de modo que me pregunté si así sería aquel palacio de troncos sin desbastar, y, por ser tan distinto, tenía también cierto encanto. Las casas que desmontaban día tras día y bajaban por el río en tal número que lo atascaban, ¿dónde se construirían? Aún había mucho terreno vacío y pocas casas levantadas. La vieja capital ya estaba en ruinas y la nueva aún no se había formado. Todos sin excepción se sentían como nubes a la deriva. Los que vivían allí desde antes se lamentaban de haber perdido sus tierras; los que ahora se mudaban se quejaban de las molestias de las obras. Al mirar por los caminos, quienes debían ir en carro iban a caballo, y quienes debían vestir traje de corte o túnica de diario llevaban el hitatare [de los guerreros]. Las costumbres de la capital cambiaron de golpe y ya no se diferenciaban de las de unos rústicos guerreros. Había oído decir que esto es presagio de que el mundo va a sumirse en el desorden, y así resultó: con los días el mundo se agitó, los ánimos no se aquietaron y las quejas del pueblo no fueron en vano, de modo que en el invierno del mismo año [el emperador] regresó a esta capital. Pero ¿qué fue de las casas que habían desmontado? No todas se reconstruyeron como antes. Según he oído vagamente, en los sabios reinados de antaño se gobernaba el país con compasión. Así, el palacio se techaba con paja y ni siquiera se igualaban los aleros. Cuando [el soberano] veía que el humo [de los hogares] era escaso, perdonaba incluso los tributos establecidos. Era porque favorecía al pueblo y socorría al mundo. Cómo es el mundo de hoy se comprenderá comparándolo con el de antaño.✦

5

又養和のころかとよ、久しくなりてたしかにも覺えず、二年が間、世の中飢渇して、あさましきこと侍りき。或は春夏日でり、或は秋冬大風、大水などよからぬ事どもうちつゞきて、五※[#「穀」の「禾」に代えて「釆」、544-14]ことごとくみのらず。むなしく春耕し、夏植うるいとなみありて、秋かり冬收むるぞめきはなし。これによりて、國々の民、或は地を捨てゝ堺を出で、或は家をわすれて山にすむ。さまざまの御祈はじまりて、なべてならぬ法ども行はるれども、さらにそのしるしなし。京のならひなに事につけても、みなもとは田舍をこそたのめるに、絶えてのぼるものなければ、さのみやはみさをも作りあへむ。念じわびつゝ、さまざまの寳もの、かたはしより捨つるがごとくすれども、さらに目みたつる人もなし。たまたま易ふるものは、金をかろくし、粟を重くす。乞食道の邊におほく、うれへ悲しむ聲耳にみてり。さきの年かくの如くからくして暮れぬ。明くる年は立ちなほるべきかと思ふに、あまさへえやみうちそひて、まさるやうにあとかたなし。世の人みな飢ゑ死にければ、日を經つゝきはまり行くさま、少水の魚のたとへに叶へり。はてには笠うちき、足ひきつゝみ、よろしき姿したるもの、ひたすら家ごとに乞ひありく。かくわびしれたるものどもありくかと見れば則ち斃れふしぬ。ついひぢのつら、路頭に飢ゑ死ぬるたぐひは數もしらず。取り捨つるわざもなければ、くさき香世界にみちみちて、かはり行くかたちありさま、目もあてられぬこと多かり。いはむや河原などには、馬車の行きちがふ道だにもなし。しづ、山がつも、力つきて、薪にさへともしくなりゆけば、たのむかたなき人は、みづから家をこぼちて市に出でゝこれを賣るに、一人がもち出でたるあたひ、猶一日が命をさゝふるにだに及ばずとぞ。あやしき事は、かゝる薪の中に、につき、しろがねこがねのはくなど所々につきて見ゆる木のわれあひまじれり。これを尋ぬればすべき方なきものゝ、古寺に至りて佛をぬすみ、堂の物の具をやぶりとりて、わりくだけるなりけり。濁惡の世にしも生れあひて、かゝる心うきわざをなむ見侍りし。

Y también, hacia la era Yōwa, creo —ha pasado tanto tiempo que no lo recuerdo con certeza—, durante dos años hubo hambre en el mundo y ocurrieron cosas lamentables. Ora sequía en primavera y verano, ora vendavales e inundaciones en otoño e invierno: se sucedieron una calamidad tras otra, y ninguno de los cinco cereales maduró. En vano se labraba en primavera y se plantaba en verano: no hubo el bullicio de la siega en otoño ni de la cosecha en invierno. Por ello, la gente de las provincias, unos abandonaban sus tierras y cruzaban las fronteras, otros dejaban sus casas y se iban a vivir a los montes. Se iniciaron toda clase de rogativas y se celebraron ritos extraordinarios, pero sin efecto alguno. La capital, como es costumbre, depende en todo del campo; como nada llegaba ya, ¿cómo iba a mantener las apariencias? Desesperados, sacaban sus tesoros uno tras otro como si los tiraran, pero nadie se fijaba en ellos. Si por casualidad se hacía un trueque, el oro se tenía en poco y el mijo en mucho. Los mendigos abundaban junto a los caminos, y las voces de lamento y dolor llenaban los oídos. Así, a duras penas, terminó el primer año. Al año siguiente pensamos que las cosas se recuperarían, pero además se sumó una epidemia, y todo empeoró sin rastro [de mejoría]. Como toda la gente moría de hambre, el modo en que la situación se agravaba día tras día correspondía a la parábola de los peces en poca agua. Al final, incluso personas de aspecto decente, con sombrero y las piernas envueltas, iban de casa en casa mendigando sin descanso. Esos desdichados, enloquecidos por la miseria, parecían andar y al instante caían desplomados. Los que morían de hambre al pie de los muros de tierra y en los caminos eran innumerables. Como no había manera de retirarlos, el hedor llenaba el mundo entero, y eran muchas las cosas que no se podían mirar en cómo se iban descomponiendo sus formas. Peor aún en la ribera del río, donde no quedaba ni paso para caballos y carros. Hasta los humildes y los leñadores de la montaña, agotadas sus fuerzas, apenas traían leña, así que quienes no tenían de qué valerse desmontaban sus propias casas y salían a venderlas al mercado; pero lo que uno sacaba no bastaba, dicen, ni para sostener la vida un solo día. Lo extraño era que entre esa leña había trozos de madera con restos de bermellón y con láminas de plata y oro aquí y allá. Al averiguarlo, resultó que gente sin otro recurso iba a los templos antiguos, robaba las imágenes de los budas, arrancaba los objetos de culto de los salones y los partía en pedazos. Por haber nacido en este mundo impuro y malvado, me tocó ver tan dolorosas acciones.✦

6

又あはれなること侍りき。さりがたき女男など持ちたるものは、その思ひまさりて、心ざし深きはかならずさきだちて死しぬ。そのゆゑは、我が身をば次になして、男にもあれ女にもあれ、いたはしく思ふかたに、たまたま乞ひ得たる物を、まづゆづるによりてなり。されば父子あるものはさだまれる事にて、親ぞさきだちて死にける。又母が命つきて臥せるをもしらずして、いとけなき子のその乳房に吸ひつきつゝ、ふせるなどもありけり。仁和寺に、慈尊院の大藏卿隆曉法印といふ人、かくしつゝ、かずしらず死ぬることをかなしみて、ひじりをあまたかたらひつゝ、その死首の見ゆるごとに、額に阿字を書きて、縁をむすばしむるわざをなむせられける。その人數を知らむとて、四五兩月がほどかぞへたりければ、京の中、一條より南、九條より北、京極より西、朱雀より東、道のほとりにある頭、すべて四萬二千三百あまりなむありける。いはむやその前後に死ぬるもの多く、河原、白河、にしの京、もろもろの邊地などをくはへていはゞ際限もあるべからず。いかにいはむや、諸國七道をや。近くは崇徳院の御位のとき、長承のころかとよ、かゝるためしはありけると聞けど、その世のありさまは知らず。まのあたりいとめづらかに、かなしかりしことなり。

Hubo también cosas conmovedoras. Entre quienes tenían mujer o marido de quien no podían separarse, el que amaba más, el de sentimiento más hondo, moría siempre primero. La razón era que se postergaba a sí mismo y, fuera hombre o mujer, daba primero a quien amaba lo que por casualidad había conseguido mendigando. Por eso, entre padres e hijos era cosa segura: los padres morían primero. Hubo también casos en que, sin saber que su madre había expirado y yacía muerta, un niño pequeño seguía tendido, chupándole el pecho. En el Ninnaji, un hombre llamado el hōin Ryūgyō, intendente de la Tesorería, del Jison'in, afligido al ver que morían así innumerables personas, reunió a muchos monjes y, cada vez que veía la cabeza de un muerto, le escribía en la frente la letra A, para que estableciera un vínculo [con Buda]. Para saber el número, contaron durante los meses cuarto y quinto, y dentro de la capital —al sur de la Primera Avenida, al norte de la Novena, al oeste de Kyōgoku y al este de Suzaku—, las cabezas que había junto a los caminos sumaron en total más de cuarenta y dos mil trescientas. Y además muchos murieron antes y después; si se añaden la ribera del río, Shirakawa, la capital del oeste y todas las afueras, no tendría límite. ¡Y qué decir de las provincias de los siete caminos! Oí que algo semejante ocurrió no hace mucho, en el reinado del emperador Sutoku, hacia la era Chōshō, creo, pero no sé cómo estaba el mundo entonces. Lo que vi con mis propios ojos fue algo extraordinario y triste.✦

7

また元暦二年のころ、おほなゐふること侍りき。そのさまよのつねならず。山くづれて川を埋み、海かたぶきて陸をひたせり。土さけて水わきあがり、いはほわれて谷にまろび入り、なぎさこぐふねは浪にたゞよひ、道ゆく駒は足のたちどをまどはせり。いはむや都のほとりには、在々所々堂舍廟塔、一つとして全からず。或はくづれ、或はたふれたる間、塵灰立ちあがりて盛なる煙のごとし。地のふるひ家のやぶるゝ音、いかづちにことならず。家の中に居れば忽にうちひしげなむとす。はしり出づればまた地われさく。羽なければ空へもあがるべからず。龍ならねば雲にのぼらむこと難し。おそれの中におそるべかりけるは、たゞ地震なりけるとぞ覺え侍りし。その中に、あるものゝふのひとり子の、六つ七つばかりに侍りしが、ついぢのおほひの下に小家をつくり、はかなげなるあとなしごとをして遊び侍りしが、俄にくづれうめられて、あとかたなくひらにうちひさがれて、二つの目など一寸ばかりうち出されたるを、父母かゝへて、聲もをしまずかなしみあひて侍りしこそあはれにかなしく見はべりしか。子のかなしみにはたけきものも耻を忘れけりと覺えて、いとほしくことわりかなとぞ見はべりし。かくおびたゞしくふることはしばしにて止みにしかども、そのなごりしばしば絶えず。よのつねにおどろくほどの地震、二三十度ふらぬ日はなし。十日廿日過ぎにしかば、やうやうまどほになりて、或は四五度、二三度、もしは一日まぜ、二三日に一度など、大かたそのなごり、三月ばかりや侍りけむ。四大種の中に、水火風はつねに害をなせど、大地に至りては殊なる變をなさず。むかし齊衡のころかとよ。おほなゐふりて、東大寺の佛のみぐし落ちなどして、いみじきことゞも侍りけれど、猶このたびにはしかずとぞ。すなはち人皆あぢきなきことを述べて、いさゝか心のにごりもうすらぐと見えしほどに、月日かさなり年越えしかば、後は言の葉にかけて、いひ出づる人だになし。

Y también, hacia el año segundo de Genryaku, hubo un gran terremoto. No fue algo común. Los montes se derrumbaron y cegaron los ríos; el mar se inclinó e inundó la tierra. El suelo se abrió y brotó el agua; las rocas se partieron y rodaron a los valles; las barcas que remaban junto a la orilla iban a la deriva entre las olas, y los caballos que iban por los caminos no hallaban dónde asentar los cascos. Más aún, en la capital y sus alrededores, de los salones, pabellones, santuarios y pagodas de todas partes, ni uno solo quedó entero. Unos se derrumbaron, otros cayeron, y el polvo y la ceniza se elevaban como un humo espeso. El ruido de la tierra al temblar y de las casas al romperse no se distinguía del trueno. Quien estaba dentro de casa podía quedar aplastado al instante; quien salía corriendo veía la tierra abrirse y resquebrajarse. Sin alas, no se puede subir al cielo; no siendo dragón, es difícil ascender a las nubes. Me pareció que, de todos los temores, lo que más se ha de temer es el terremoto. Entre todo aquello, el hijo único de un guerrero, de unos seis o siete años, que había hecho una casita bajo el tejadillo de un muro de tierra y jugaba allí a sus juegos inocentes, quedó sepultado cuando el muro se derrumbó de pronto, aplastado hasta no quedar nada de él, con los ojos salidos casi una pulgada; y ver a su padre y a su madre abrazándolo y llorando juntos a gritos fue conmovedor y triste. Pensé que por el dolor de un hijo hasta los valientes olvidan la vergüenza, y me pareció digno de lástima y muy natural. Las sacudidas tan violentas cesaron al poco, pero las réplicas no dejaron de sucederse durante un tiempo. No pasaba día sin veinte o treinta temblores de los que en tiempos normales habrían asustado. Pasados diez o veinte días, fueron espaciándose poco a poco: cuatro o cinco veces, dos o tres, o un día sí y otro no, o una vez cada dos o tres días; en suma, las réplicas duraron unos tres meses. De los cuatro grandes elementos, el agua, el fuego y el viento causan daño a menudo, pero la tierra no suele producir cataclismos especiales. Antiguamente, hacia la era Saikō, creo, hubo un gran terremoto en que cayó la cabeza del Buda del Tōdaiji y ocurrieron cosas terribles, pero dicen que no se comparó con este. Entonces todos hablaban de lo vano que es todo, y parecía que la impureza de sus corazones se atenuaba un poco; pero se acumularon los meses y los días, pasó el año, y después ya no hubo quien lo mencionara siquiera de palabra.✦

8

すべて世のありにくきこと、わが身とすみかとの、はかなくあだなるさまかくのごとし。いはむや所により、身のほどにしたがひて、心をなやますこと、あげてかぞふべからず。もしおのづから身かずならずして、權門のかたはらに居るものは深く悦ぶことあれども、大にたのしぶにあたはず。なげきある時も聲をあげて泣くことなし。進退やすからず、たちゐにつけて恐れをのゝくさま、たとへば、雀の鷹の巣に近づけるがごとし。もし貧しくして富める家の隣にをるものは、朝夕すぼき姿を耻ぢてへつらひつゝ出で入る妻子、僮僕のうらやめるさまを見るにも、富める家のひとのないがしろなるけしきを聞くにも、心念々にうごきて時としてやすからず。もしせばき地に居れば、近く炎上する時、その害をのがるゝことなし。もし邊地にあれば、往反わづらひ多く、盜賊の難はなれがたし。いきほひあるものは貪欲ふかく、ひとり身なるものは人にかろしめらる。寶あればおそれ多く、貧しければなげき切なり。人を頼めば身他のやつことなり、人をはごくめば心恩愛につかはる。世にしたがへば身くるし。またしたがはねば狂へるに似たり。いづれの所をしめ、いかなるわざをしてか、しばしもこの身をやどし玉ゆらも心をなぐさむべき。

En suma, lo difícil que es vivir en el mundo, y lo frágil y vano de nuestra persona y nuestra morada, son tal como he contado. Y más aún, las aflicciones que nacen según el lugar y según la condición de cada uno no se pueden enumerar. Si alguien de condición insignificante vive junto a una casa poderosa, aunque tenga una gran alegría no puede regocijarse abiertamente; cuando tiene penas, no llora en voz alta. No está tranquilo en lo que hace, y en cada gesto teme y tiembla, como un gorrión que se acerca al nido de un halcón. Si alguien pobre vive junto a una casa rica, se avergüenza mañana y tarde de su aspecto mísero y entra y sale adulando; y al ver la envidia de su mujer, sus hijos y sus criados, y al oír el desdén de la gente de la casa rica, su corazón se agita a cada instante y nunca tiene sosiego. Si vive en un lugar apretado, cuando hay un incendio cerca no escapa al daño. Si vive en las afueras, las idas y venidas son muy molestas y difícilmente se libra de los ladrones. Quien tiene poder es muy codicioso; quien está solo es despreciado. Con riquezas, muchos temores; en la pobreza, penas agudas. Si uno confía en otros, se vuelve su siervo; si cuida de otros, el afecto le esclaviza el corazón. Si uno sigue al mundo, sufre; si no lo sigue, parece un loco. ¿En qué lugar, haciendo qué, podría uno albergar este cuerpo siquiera un rato y consolar su corazón siquiera un instante?

9

我が身、父の方の祖母の家をつたへて、久しく彼所に住む。そののち縁かけ、身おとろへて、しのぶかたがたしげかりしかば、つひにあととむることを得ずして、三十餘にして、更に我が心と一の庵をむすぶ。これをありしすまひになずらふるに、十分が一なり。たゞ居屋ばかりをかまへて、はかばかしくは屋を造るにおよばず。わづかについひぢをつけりといへども、門たつるたづきなし。竹を柱として、車やどりとせり。雪ふり風吹くごとに、危ふからずしもあらず。所は河原近ければ、水の難も深く、白波のおそれもさわがし。すべてあらぬ世を念じ過ぐしつゝ、心をなやませることは、三十餘年なり。その間をりをりのたがひめに、おのづから短き運をさとりぬ。すなはち五十の春をむかへて、家をいで世をそむけり。もとより妻子なければ、捨てがたきよすがもなし。身に官祿あらず、何につけてか執をとゞめむ。むなしく大原山の雲にふして、またいくそばくの春秋をかへぬる。

Yo heredé la casa de mi abuela paterna y viví allí largo tiempo. Después perdí aquel vínculo, decayó mi posición, y fueron muchas las cosas que añorar; al final no pude quedarme allí, y pasados los treinta años, por mi propia voluntad, levanté una choza. Comparada con la morada de antes, era la décima parte. Solo construí la parte para vivir, sin llegar a hacer una casa como es debido. Aunque levanté a duras penas un muro de tierra, no tuve medios para poner un portón. Con cañas de bambú por pilares, hice un cobertizo para el carro. Cada vez que nevaba o soplaba el viento, no dejaba de haber peligro. El lugar estaba cerca de la ribera del río, de modo que el peligro de inundación era grande, y el temor a los ladrones, inquietante. En total, fueron más de treinta años los que pasé soportando este mundo que no era para mí y atormentándome el corazón. En ese tiempo, a raíz de los contratiempos que sufrí una y otra vez, comprendí por mí mismo lo escaso de mi fortuna. Así, al llegar a mi quincuagésima primavera, dejé mi casa y di la espalda al mundo. Como no tenía mujer ni hijos, no había lazos difíciles de abandonar. No tenía cargo ni estipendio: ¿a qué me iba a aferrar? En vano me acosté entre las nubes del monte Ōhara, y pasaron así no sé cuántas primaveras y otoños.✦

10

こゝに六十の露消えがたに及びて、さらに末葉のやどりを結べることあり。いはゞ狩人のひとよの宿をつくり、老いたるかひこのまゆをいとなむがごとし。これを中ごろのすみかになずらふれば、また百分が一にだもおよばず。とかくいふ程に、よはひは年々にかたぶき、すみかはをりをりにせばし。その家のありさまよのつねにも似ず、廣さはわづかに方丈、高さは七尺が内なり。所をおもひ定めざるがゆゑに、地をしめて造らず。土居をくみ、うちおほひをふきて、つぎめごとにかけがねをかけたり。もし心にかなはぬことあらば、やすく外へうつさむがためなり。そのあらため造るとき、いくばくのわづらひかある。積むところわづかに二輌なり。車の力をむくゆるほかは、更に他の用途いらず。いま日野山の奧にあとをかくして後、南にかりの日がくしをさし出して、竹のすのこを敷き、その西に閼伽棚を作り、うちには西の垣に添へて、阿彌陀の畫像を安置したてまつりて、落日をうけて、眉間のひかりとす。かの帳のとびらに、普賢ならびに不動の像をかけたり。北の障子の上に、ちひさき棚をかまへて、黒き皮籠三四合を置く。すなはち和歌、管絃、往生要集ごときの抄物を入れたり。傍にこと、琵琶、おのおの一張をたつ。いはゆるをりごと、つき琵琶これなり。東にそへて、わらびのほどろを敷き、つかなみを敷きて夜の床とす。東の垣に窓をあけて、こゝにふづくゑを出せり。枕の方にすびつあり。これを柴折りくぶるよすがとす。庵の北に少地をしめ、あばらなるひめ垣をかこひて園とす。すなはちもろもろの藥草をうゑたり。かりの庵のありさまかくのごとし。その所のさまをいはゞ、南にかけひあり、岩をたゝみて水をためたり。林軒近ければ、つま木を拾ふにともしからず。名を外山といふ。まさきのかづらあとをうづめり。谷しげゝれど、にしは晴れたり。觀念のたよりなきにしもあらず。春は藤なみを見る、紫雲のごとくして西のかたに匂ふ。夏は郭公をきく、かたらふごとに死出の山路をちぎる。秋は日ぐらしの聲耳に充てり。うつせみの世をかなしむかと聞ゆ。冬は雪をあはれむ。つもりきゆるさま、罪障にたとへつべし。もしねんぶつものうく、どきやうまめならざる時は、みづから休み、みづからをこたるにさまたぐる人もなく、また耻づべき友もなし。殊更に無言をせざれども、ひとり居ればくごふををさめつべし。必ず禁戒をまもるとしもなけれども、境界なければ何につけてか破らむ。もしあとの白波に身をよするあしたには、岡のやに行きかふ船をながめて、滿沙彌が風情をぬすみ、もし桂の風、葉をならすゆふべには、潯陽の江をおもひやりて、源都督のながれをならふ。もしあまりの興あれば、しばしば松のひゞきに秋風の樂をたぐへ、水の音に流泉の曲をあやつる。藝はこれつたなけれども、人の耳を悦ばしめむとにもあらず。ひとりしらべ、ひとり詠じて、みづから心を養ふばかりなり。

Ahora, cuando el rocío de mis sesenta años está a punto de desvanecerse, he vuelto a levantar una morada para las últimas hojas. Es, por así decir, como el cazador que se hace un refugio para una noche, o el gusano de seda viejo que teje su capullo. Comparada con la morada de mis años medios, no llega ni a la centésima parte. Entretanto, mi edad declina año tras año, y mi morada se estrecha con cada mudanza. Esta casa no se parece a las comunes: su anchura es apenas de un jō cuadrado, y su altura no pasa de siete shaku. Como no me decidí por un lugar fijo, no la construí adueñándome de un terreno. Armé unos cimientos, la cubrí con un techo sencillo y puse ganchos en cada juntura. Es para poder trasladarla fácilmente a otro sitio si algo no me agrada. Al rehacerla, ¿qué molestia supone? Su carga es apenas de dos carros. Fuera de pagar el trabajo de los carros, no se necesita ningún otro gasto. Desde que me oculté en lo hondo del monte Hino, extendí hacia el sur un alero provisional contra el sol, tendí un suelo de bambú, y a su oeste hice un estante para el agua de las ofrendas; dentro, junto a la pared del oeste, coloqué con reverencia una imagen pintada de Amida, de modo que, al recibir el sol poniente, este sea la luz de su entrecejo. En las puertas del dosel colgué imágenes de Fugen y de Fudō. Sobre el panel corredizo del norte armé un pequeño estante y puse tres o cuatro cestas negras de cuero. En ellas guardo cuadernos de poemas, de música y extractos como el Ōjō yōshū. A un lado tengo un koto y un biwa, uno de cada. Son los llamados koto plegable y biwa desmontable. Al este extendí helechos secos y paja como lecho para la noche. En la pared del este abrí una ventana, y allí puse una mesa de escribir. Junto a la almohada hay un brasero, donde echo las ramas que rompo. Al norte de la choza ocupé un trocito de tierra, lo cerqué con una valla baja y rala e hice un huerto, donde planté diversas hierbas medicinales. Tal es el aspecto de mi choza provisional. Si he de describir el lugar: al sur hay un caño de bambú, y apilé piedras para estancar el agua. Como el bosque está cerca del alero, no me falta leña menuda que recoger. El lugar se llama Toyama. Las enredaderas de masaki cubren los senderos. El valle es frondoso, pero hacia el oeste está despejado; no faltan, pues, ocasiones para la contemplación. En primavera veo las olas de glicinias, que resplandecen hacia el oeste como nubes moradas. En verano oigo al cuclillo, que a cada canto me promete [guiarme por] el camino de montaña de la muerte. En otoño la voz de las cigarras llena mis oídos: parece que lamentaran este mundo efímero como la piel que mudan. En invierno me conmueve la nieve: cómo se acumula y se derrite puede compararse a los pecados. Si la invocación del nombre de Buda me da pereza o no soy diligente en la lectura de los sutras, descanso por mi cuenta, holgazaneo por mi cuenta, y no hay quien me lo estorbe ni amigos ante quienes avergonzarme. Aunque no me imponga a propósito el voto de silencio, al estar solo puedo guardarme de las faltas de la palabra. Aunque no me empeñe en observar los preceptos, sin ocasiones [de pecar], ¿cómo iba a quebrantarlos? Las mañanas en que me siento como la estela blanca [de una barca], contemplo los barcos que van y vienen por Okanoya y tomo prestado el ánimo del novicio Man; las tardes en que el viento entre los katsura hace sonar las hojas, evoco el río de Xunyang e imito el estilo del gobernador Minamoto. Si me sobra ánimo, a menudo acompaño el rumor de los pinos con la pieza «Viento de otoño», y al son del agua toco la melodía «Fuente que fluye». Mi arte es torpe, pero no busco deleitar oídos ajenos. Toco solo, canto solo, y no hago más que cultivar mi propio corazón.✦

11

また麓に、一つの柴の庵あり。すなはちこの山もりが居る所なり。かしこに小童あり、時々來りてあひとぶらふ。もしつれづれなる時は、これを友としてあそびありく。かれは十六歳、われは六十、その齡ことの外なれど、心を慰むることはこれおなじ。あるはつばなをぬき、いはなしをとる。またぬかごをもり、芹をつむ。或はすそわの田井に至りて、おちほを拾ひてほぐみをつくる。もし日うらゝかなれば、嶺によぢのぼりて、はるかにふるさとの空を望み。木幡山、伏見の里、鳥羽、羽束師を見る。勝地はぬしなければ、心を慰むるにさはりなし。あゆみわづらひなく、志遠くいたる時は、これより峯つゞき炭山を越え、笠取を過ぎて、岩間にまうで、或は石山ををがむ。もしは粟津の原を分けて、蝉丸翁が迹をとぶらひ、田上川をわたりて、猿丸大夫が墓をたづぬ。歸るさには、をりにつけつゝ櫻をかり、紅葉をもとめ、わらびを折り、木の實を拾ひて、かつは佛に奉りかつは家づとにす。もし夜しづかなれば、窓の月に故人を忍び、猿の聲に袖をうるほす。くさむらの螢は、遠く眞木の島の篝火にまがひ、曉の雨は、おのづから木の葉吹くあらしに似たり。山鳥のほろほろと鳴くを聞きても、父か母かとうたがひ、みねのかせきの近くなれたるにつけても、世にとほざかる程を知る。或は埋火をかきおこして、老の寐覺の友とす。おそろしき山ならねど、ふくろふの聲をあはれむにつけても、山中の景氣、折につけてつくることなし。いはむや深く思ひ、深く知れらむ人のためには、これにしもかぎるべからず。大かた此所に住みそめし時は、あからさまとおもひしかど、今までに五とせを經たり。假の庵もやゝふる屋となりて、軒にはくちばふかく、土居に苔むせり。おのづから事のたよりに都を聞けば、この山にこもり居て後、やごとなき人の、かくれ給へるもあまた聞ゆ。ましてその數ならぬたぐひ、つくしてこれを知るべからず。たびたびの炎上にほろびたる家、またいくそばくぞ。たゞかりの庵のみ、のどけくしておそれなし。ほどせばしといへども、夜臥す床あり、ひる居る座あり。一身をやどすに不足なし。がうなはちひさき貝をこのむ、これよく身をしるによりてなり。みさごは荒磯に居る、則ち人をおそるゝが故なり。我またかくのごとし。身を知り世を知れらば、願はずまじらはず、たゞしづかなるをのぞみとし、うれへなきをたのしみとす。すべて世の人の、すみかを作るならひ、かならずしも身のためにはせず。或は妻子眷屬のために作り、或は親昵朋友のために作る。或は主君、師匠および財寳、馬牛のためにさへこれをつくる。我今、身のためにむすべり、人のために作らず。ゆゑいかんとなれば、今の世のならひ、この身のありさま、ともなふべき人もなく、たのむべきやつこもなし。たとひ廣く作れりとも、誰をかやどし、誰をかすゑむ。

Al pie del monte hay también una choza de ramas. Es donde vive el guarda de este monte. Allí hay un muchacho que de vez en cuando viene a visitarme. Si estoy ocioso, lo tomo por compañero y salimos a pasear. Él tiene dieciséis años, yo sesenta; nuestras edades son muy distintas, pero el consuelo que hallamos es el mismo. Unas veces arrancamos brotes de tsubana o cogemos peras silvestres; otras, recogemos bulbillos de ñame y cortamos perejil de agua. O bien vamos a los arrozales al pie del monte, recogemos las espigas caídas y hacemos gavillas. Si el día está sereno, trepo a la cumbre, contemplo a lo lejos el cielo de mi tierra natal y veo el monte Kohata, la aldea de Fushimi, Toba y Hatsukashi. Un paraje hermoso no tiene dueño, así que nada estorba mi consuelo. Cuando ando sin fatiga y el ánimo me lleva lejos, sigo desde aquí la cresta, cruzo el monte Sumiyama, paso Kasatori y voy de peregrinación a Iwama, o a venerar [al Buda] en Ishiyama. O bien atravieso el llano de Awazu y visito los vestigios del anciano Semimaru, o cruzo el río Tanakami y busco la tumba de Sarumaru Dayū. Al regresar, según la estación, contemplo los cerezos, busco las hojas rojas, corto helechos o recojo frutos de los árboles, y en parte los ofrezco al Buda, en parte los llevo a casa como regalo. Si la noche está tranquila, ante la luna de la ventana añoro a los viejos amigos, y con la voz de los monos se me humedecen las mangas. Las luciérnagas entre la hierba se confunden a lo lejos con las hogueras de Makinoshima, y la lluvia del alba se parece por sí sola a la tormenta que sacude las hojas. Al oír el canto horo-horo del faisán, me pregunto si será mi padre o mi madre; y al ver cómo los ciervos de la cumbre se me acercan confiados, comprendo cuán lejos estoy del mundo. A veces atizo las brasas enterradas en la ceniza y las hago compañeras de mis desvelos de viejo. No es un monte temible, pero, aun con solo conmoverme con el canto del búho, el paisaje de la montaña nunca se agota en ninguna estación. Y para quien piense hondo y sepa hondo, sin duda no se limitará a esto. Cuando empecé a vivir aquí pensé que sería por poco tiempo, pero ya han pasado cinco años. La choza provisional se ha vuelto algo así como una casa vieja: en el alero se amontonan las hojas podridas y en los cimientos crece el musgo. Cuando por casualidad me llegan noticias de la capital, oigo que desde que me recluí en este monte han muerto muchas personas ilustres. Y de la gente de poca monta no se podría saber la cuenta entera. ¿Y cuántas casas no habrán perecido en los repetidos incendios? Solo mi choza provisional está tranquila y sin temor. Aunque es estrecha, tiene un lecho para dormir de noche y un asiento para estar de día. No le falta nada para albergar a una persona. El cangrejo ermitaño prefiere una concha pequeña: es porque conoce bien su cuerpo. El águila pescadora vive en las costas rocosas: es porque teme a los hombres. Yo soy igual. Conociéndome a mí mismo y conociendo el mundo, no deseo nada ni me mezclo con nadie; solo anhelo la quietud y hallo mi gozo en no tener penas. En general, la gente del mundo, cuando construye su morada, no lo hace necesariamente para sí. Unos la construyen para su mujer, sus hijos y su parentela; otros, para sus íntimos y amigos. Otros la construyen incluso para su señor o su maestro, o para sus riquezas, caballos y bueyes. Yo, en cambio, la he levantado para mí y no para otros. ¿Por qué? Porque, tal como va el mundo de hoy y siendo mi situación la que es, no tengo a nadie que me acompañe ni criado en quien confiar. Aunque la hubiera construido amplia, ¿a quién alojaría, a quién instalaría en ella?✦

12

それ人の友たるものは富めるをたふとみ、ねんごろなるを先とす。かならずしも情あると、すぐなるとをば愛せず、たゞ絲竹花月を友とせむにはしかじ。人のやつこたるものは賞罰のはなはだしきを顧み、恩の厚きを重くす。更にはごくみあはれぶといへども、やすく閑なるをばねがはず、たゞ我が身を奴婢とするにはしかず。もしなすべきことあれば、すなはちおのづから身をつかふ。たゆからずしもあらねど、人をしたがへ、人をかへりみるよりはやすし。もしありくべきことあれば、みづから歩む。くるしといへども、馬鞍牛車と心をなやますにはしかず。今ひと身をわかちて。二つの用をなす。手のやつこ、足ののり物、よくわが心にかなへり。心また身のくるしみを知れゝば、くるしむ時はやすめつ、まめなる時はつかふ。つかふとてもたびたび過さず、ものうしとても心をうごかすことなし。いかにいはむや、常にありき、常に働くは、これ養生なるべし。なんぞいたづらにやすみ居らむ。人を苦しめ人を惱ますはまた罪業なり。いかゞ他の力をかるべき。

Quienes son amigos de otros aprecian al rico y dan preferencia al que los trata con atenciones. No aman necesariamente al que tiene buen corazón ni al que es recto. Nada mejor, pues, que tener por amigos la música de cuerda y de bambú, las flores y la luna. Quienes son criados de otros se fijan en la largueza de premios y castigos y dan peso a la abundancia de favores. Aunque se les cuide y trate con afecto, no aprecian la tranquilidad y el reposo. Nada mejor, pues, que hacer de mi propio cuerpo mi siervo. Si hay algo que hacer, me sirvo de mi propio cuerpo. No es que no canse, pero es más fácil que mandar a otros y estar pendiente de ellos. Si he de ir a alguna parte, camino por mí mismo. Es penoso, pero mejor que preocuparse por caballos, sillas y carros de bueyes. Ahora divido mi único cuerpo para dos usos: las manos como siervos y los pies como vehículo me sirven a mi gusto. El corazón, además, conoce las fatigas del cuerpo: cuando sufre, lo dejo descansar; cuando está con fuerzas, lo hago trabajar. Aunque lo use, no me excedo a menudo; aunque se sienta perezoso, no por eso me inquieto. Y más aún, caminar siempre y trabajar siempre ha de ser bueno para la salud. ¿Por qué quedarse ocioso en vano? Hacer sufrir y molestar a los demás es también un pecado. ¿Cómo voy a tomar prestada la fuerza ajena?

13

衣食のたぐひまたおなじ。藤のころも、麻のふすま、得るに隨ひてはだへをかくし。野邊のつばな、嶺の木の實、わづかに命をつぐばかりなり。人にまじらはざれば、姿を耻づる悔もなし。かてともしければおろそかなれども、なほ味をあまくす。すべてかやうのこと、樂しく富める人に對していふにはあらず、たゞわが身一つにとりて、昔と今とをたくらぶるばかりなり。大かた世をのがれ、身を捨てしより、うらみもなくおそれもなし。命は天運にまかせて、をしまずいとはず、身をば浮雲になずらへて、たのまずまだしとせず。一期のたのしみは、うたゝねの枕の上にきはまり、生涯の望は、をりをりの美景にのこれり。

Lo mismo pasa con el vestido y el alimento. Con ropa de fibra de glicina y cobertor de cáñamo, según lo que consigo, cubro mi piel; con los brotes de tsubana de los campos y los frutos de los árboles de la cumbre apenas sostengo la vida. Como no me mezclo con la gente, no me pesa avergonzarme de mi aspecto. Aunque el alimento escaso es pobre, aún me sabe dulce. Todo esto no lo digo frente a la gente feliz y rica; solo comparo, en lo que toca a mi persona, el antes y el ahora. En general, desde que huí del mundo y renuncié a mí mismo, no tengo rencor ni temor. Dejo mi vida a la suerte que disponga el Cielo, sin aferrarme a ella ni aborrecerla; tengo mi cuerpo por una nube flotante, sin fiarme de él ni hallarlo insuficiente. El placer de toda mi vida se resume en la almohada de una cabezada, y la esperanza de mi existencia está en los hermosos paisajes de cada estación.

14

それ三界は、たゞ心一つなり。心もし安からずば、牛馬七珍もよしなく、宮殿樓閣も望なし。今さびしきすまひ、ひとまの庵、みづからこれを愛す。おのづから都に出でゝは、乞食となれることをはづといへども、かへりてこゝに居る時は、他の俗塵に着することをあはれぶ。もし人このいへることをうたがはゞ、魚と鳥との分野を見よ。魚は水に飽かず、魚にあらざればその心をいかでか知らむ。鳥は林をねがふ、鳥にあらざればその心をしらず。閑居の氣味もまたかくの如し。住まずしてたれかさとらむ。

Los tres mundos no son más que la mente. Si la mente no está en paz, de nada sirven bueyes, caballos y los siete tesoros, ni hay deseo de palacios y torres. Ahora amo esta morada solitaria, esta choza de una sola estancia. Cuando por casualidad voy a la capital, aunque me avergüenzo de haberme vuelto un mendigo, al volver y estar aquí compadezco a los que se apegan al polvo del mundo. Si alguien duda de lo que digo, mire a los peces y a las aves. El pez no se cansa del agua; quien no es pez, ¿cómo va a conocer su corazón? El ave desea el bosque; quien no es ave no conoce su corazón. Así es también el sabor de la vida retirada. ¿Quién, sin vivirla, la va a comprender?✦

15

そもそも一期の月影かたぶきて餘算山のはに近し。忽に三途のやみにむかはむ時、何のわざをかかこたむとする。佛の人を教へ給ふおもむきは、ことにふれて執心なかれとなり。今草の庵を愛するもとがとす、閑寂に着するもさはりなるべし。いかゞ用なきたのしみをのべて、むなしくあたら時を過さむ。

Ahora bien, la luz de la luna de mi vida declina, y lo que me queda se acerca al borde del monte. Cuando de pronto haya de enfrentarme a la oscuridad de los tres caminos, ¿qué obra podré alegar? Lo que el Buda enseña a los hombres es que no se apeguen a nada. Amar ahora esta choza de hierba es ya una falta, y apegarse a la quietud y la soledad ha de ser también un obstáculo. ¿Cómo voy a pasar en vano un tiempo precioso relatando placeres inútiles?✦

16

しづかなる曉、このことわりを思ひつゞけて、みづから心に問ひていはく、世をのがれて山林にまじはるは、心ををさめて道を行はむがためなり。然るを汝が姿はひじりに似て、心はにごりにしめり。すみかは則ち淨名居士のあとをけがせりといへども、たもつ所はわづかに周梨槃特が行にだも及ばず。もしこれ貧賤の報のみづからなやますか、はた亦妄心のいたりてくるはせるか、その時こゝろ更に答ふることなし。たゝかたはらに舌根をやとひて不請の念佛、兩三返を申してやみぬ。時に建暦の二とせ、彌生の晦日比、桑門蓮胤、外山の庵にしてこれをしるす。 「月かげは入る山の端もつらかりきたえぬひかりをみるよしもがな」。

En la quietud del alba, meditando una y otra vez en esta razón, me pregunté a mí mismo: «Huir del mundo y retirarse a los montes y bosques es para disciplinar el corazón y practicar el Camino. Sin embargo, tu aspecto se parece al de un santo, pero tu corazón está empapado de impureza. Tu morada, aunque imita la del laico Jōmyō, lo que guardas no alcanza ni siquiera a la práctica de Shuri Handoku. ¿Será que te atormenta la retribución de una vida pobre y humilde, o que el corazón extraviado ha llegado a enloquecerte?». Entonces mi corazón no respondió nada. Solo me valí de la lengua para recitar dos o tres veces, sin que nadie lo pidiera, el nombre de Buda, y callé. En el segundo año de Kenryaku, hacia el fin del tercer mes, el monje Ren'in escribe esto en la choza de Toyama. «La luz de la luna: hasta el borde del monte en que se oculta me fue cruel; ¡ojalá hubiera modo de ver una luz que no se extinga!»✦

Fuente del texto original: Texto original del Hōjōki: Kamo no Chōmei, Hōjōki (1212), según Kokubun Taikan, vol. 9, Nikki sōshi-bu (Tokio: Itakuraya, 1903), en la transcripción de Aozora Bunko (aozora.gr.jp, ficha 975); dominio público. Completo: los 16 párrafos de la edición y el poema final; se omiten solo las variantes de otros manuscritos que la edición anota entre paréntesis. Texto original del Tsurezuregusa: Yoshida Kenkō, Tsurezuregusa (h. 1330), según Kōchū Nihon Bungaku Taikei, vol. 3 (Tokio: Kokumin Tosho, 1925), en ja.wikisource.org (徒然草 (校註日本文學大系)); dominio público. Completo: el prólogo y los 243 dan, uno por unidad (244 unidades en la fuente y 244 aquí); se omiten las glosas y lecturas del editor. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).