Capítulo 7 · La derrota de Cabracán
Rox chicut nimarizai rib v cab v qahol vvcub caquix cabrracan vbi in yohol huiub xqha. xaui cu xere hun ahpu xbalanque xchacou re cabrracan, xqha rihuracan, chipi caculha, raxa caculha, ta xqhauic chiquech ri hun ahpu xbalanque v cab v qahol vvcub caquix hunchic hunchic chichacatahic, xavi nu ꜩih rumal mavi vꜩ quibanoh chuvach vleuh, caquicouizah quih chi nimal chi alal macu quehe chuxic chibochÿh cu vbic chila relebal quih xqha cut rihurracan chique ri e caib qaholab vꜩ bala lal ahau quevi nacut maui vꜩ vi caquilo, mapa lal qolic lal pu yacalic lal vqux cah xeqha cut ri qaholab taxquiculuba vꜩih huracan.
El tercero que se engrandecía era el segundo hijo de Vucub Caquix, llamado Cabracán: «Yo soy el que derriba montañas», decía. Pero también a Cabracán lo vencieron solo Hunahpú e Ixbalanqué. Dijo Huracán, Chipi Caculhá, Raxa Caculhá, cuando habló a Hunahpú e Ixbalanqué: «Que también el segundo hijo de Vucub Caquix sea vencido; esta es mi palabra. Porque no es bueno lo que hacen sobre la faz de la tierra: engrandecen su gloria, su grandeza, su peso, y no debe ser así. Atráiganlo con halagos allá, hacia donde sale el sol». Así dijo Huracán a los dos muchachos. «Está bien, Señor —[respondieron]—, porque no es bueno lo que vemos. ¿Acaso no existes tú, acaso no estás tú en pie, tú, Corazón del Cielo?». Así dijeron los muchachos cuando recibieron la palabra de Huracán.✦
«Cabracán» puede entenderse como «Dos Piernas» o «Terremoto», sentido que el propio Ximénez anota ("de dos piernas").
are puch catahin ri cabrracan iohol huyub xa zcaquin chutinih racan chuvach vleuh huzu chi bulih nima huiub, chuti huyub rumal ta xculutah cumal ri qaholab. apa cat be vi at qahol xeqha chirech ri cabracan mahabi quin be vi, xa in vlÿ huyub, in puch yohol rech chibe quih chi bezac xqhacut ta xqhauic. xqha chi cut ri cabrracan chique ri hun ahpu xbalanque hupacha xpetic maui vetaam vvach, naquipa ibi xqha cabrracan mahabi cabi xa oh vbom, xapu oh ꜩarabom patac huyub, xa oh meba mahabi naquila quech at qahol, xa chuti huyub, xanima huyub coh bec at qahol are curi hun nima huyub xquilo xa coquil caquÿc quiꜩih naht cacanic xacacupupic quicouic chuvi huyub ronohel macuhabi hun caib q,iquin mi xcacam chuvach at qahol ve cut quiꜩih cauulih ronohel huiub at qahol xeqha ri hun ahpu xbalanque chire cabrracan.
Entretanto, Cabracán, el que derriba montañas, sacudía las montañas: con solo golpear levemente el pie contra la tierra, al instante se desmoronaban las montañas grandes y las montañas pequeñas. Así lo encontraron los muchachos. «¿Adónde vas, muchacho?», le dijeron a Cabracán. «A ninguna parte voy; solo estoy derribando montañas, y soy su derribador mientras haya sol, mientras haya luz», dijo cuando habló. Dijo entonces Cabracán a Hunahpú e Ixbalanqué: «¿A qué han venido? No conozco sus rostros. ¿Cómo se llaman?», dijo Cabracán. «No tenemos nombre; solo somos cerbataneros, solo cazadores con liga en los montes; solo somos pobres, nada tenemos nuestro, muchacho. Solo andamos por montañas pequeñas y montañas grandes, muchacho. Pero vimos una gran montaña: se eleva [tanto], alto es su crecer, lejos sube, sobrepasa la cima de todas las montañas; por eso no hemos podido cazar ni uno ni dos pájaros delante de ella, muchacho. ¿Es verdad que derribas todas las montañas, muchacho?», dijeron Hunahpú e Ixbalanqué a Cabracán.✦
Los muchachos se presentan como cerbataneros y cazadores con liga (resina pegajosa untada en ramas para atrapar pájaros).
maquiꜩih xivilo ri huiub quibÿh a pa qovi xchivilna xchin vvlih cahoc apa xivil vi. chila ba qo vi chi relebal quih xeqha cut hun ahpu xbalanque. vꜩ chi cama cabe xe vqhax curi e caib chiqa holab mahabi xa cachape nicah chicaxol catqohe vi hun chamox, hun chaviquicab chique rumal qo ca vvb. ve qo q,iquin chicavvbah xeqha cut. quequicot chiquitihtobela quivvbanic are curi ta quevvbanic mana vleuh tah vbac qui vvb, xa chicuxlabih ri q,iquin ta chiquivvbah chumaihah curi cabracan ta xquibac cu qui cac ri qaholab xquibol cut qui q,iquin chuvach cac hun cut q,iquin xquicul zahcab chirih zaqui vleu xquicoho are cut chicaya chire ta hiconoc ta chuꜩica puch ruxlab ca q,iquin ta chacahoc are curi vleuh xchoc chirih q,iquin cumal puleu chicaꜩac vi quehe cut puleu.
«¿De veras vieron esa montaña que dicen? ¿Dónde está? La veré y la derribaré. ¿Dónde la vieron?». «Allá está, donde sale el sol», dijeron Hunahpú e Ixbalanqué. «Está bien; tomen el camino [delante]», les dijo él a los dos muchachos. «No, sino que tú irás en medio de nosotros: uno a tu izquierda, uno a tu derecha, porque llevamos nuestras cerbatanas; si hay pájaros, les tiraremos», dijeron. Iban alegres, tirando con sus cerbatanas; y cuando tiraban, no era de barro el bodoque de su cerbatana, sino que solo con el soplo derribaban los pájaros al tirarles; y Cabracán se maravillaba. Entonces los muchachos sacaron fuego y pusieron sus pájaros a asar delante del fuego. A un pájaro lo untaron con tizate; tierra blanca le pusieron por encima. «Esto le daremos, para que se le despierte el antojo, para que le llegue el olor de nuestro pájaro; esta será su derrota. Así como la tierra quedó sobre el pájaro por obra nuestra, así en la tierra lo echaremos, así en la tierra»✦
Tizate: tierra blanca calcárea (yeso o caliza molida); el texto lo glosa enseguida como «tierra blanca».
chimuc vi, ve nima etamanel hun ꜩac, hun bit ta chauax oc, ta zaquiroc xeqha ri qaholab rumal xax chirain vi vquxlal ri chitÿc chichacuxic quehe xchuraih vqux ri cabracan xeqha chiquibil quib hun ahpu xbalanque. ta xquibol ri q,iquin xchacah cut ean vbolic, chiyipouic chi cab chiyanic quih ri q,iquin chicoinic, zimizoh ruxlab. are curi cabrracan curraih chic rechaxic xa cauahin v vaalopu chi xa cabiquilahic, cacurulah puch vchub vcaxah rumal vzimzohil q,iquin ta xuꜩonoh cut naquipa ri iuecha quiꜩih cuz ruxlab canunao chiya ta zcaquin vech xcha cut ta xya cut hun q,iquin chire cabracan, vchacatahic curi cate cut xuquiz ri q,iquin ta xbe chicut xeopon cu chila re lebal quih qo vi ri nima huyub are curi cabracan xa tubul chic racan vcab, mabi chicouin chic rumal ri vleu xcul chirih q,iquin xutio macu habi chic naquila xubbanchic chire huyub maui xuꜩinic, xuvlihtah.
«Será sepultado. ¡Si grande es el sabio, el Formador, cuando haya siembra, cuando haya amanecer!», dijeron los muchachos. «Porque el corazón del hombre desea comer, así deseará el corazón de Cabracán», se dijeron entre sí Hunahpú e Ixbalanqué. Mientras asaban los pájaros, se iban dorando en su asado; goteaba la grasa, escurría el jugo de los pájaros y despedían su aroma. Y Cabracán ansiaba comérselos: se le hacía agua la boca, tragaba saliva, y le escurrían la baba y la saliva por la fragancia de los pájaros. Entonces preguntó: «¿Qué es esa comida suya? De veras es sabroso el aroma que huelo; denme un poco», dijo. Entonces le dieron un pájaro a Cabracán: su derrota. Cuando terminó de comerse el pájaro, se fueron y llegaron allá, donde sale el sol, donde estaba la gran montaña. Pero a Cabracán ya se le habían aflojado los brazos y las piernas; ya no tenía fuerza por la tierra que habían untado al pájaro que comió. Ya nada pudo hacerle a la montaña: no la estremeció, no la derribó.✦
«Siembra» y «amanecer» forman un difrasismo frecuente en el libro: alude a la futura creación y aparición de los seres humanos (Ximénez: "cuando fueren sacadas a luz las criaturas").
ta xim cut cumal qaholab chirih xim vi v cab xrilih vcab cumal qaholab xim cut vcul racan vcabichal cate cut xquitarih cahoc puleu xquimucu quehe cut vchacatahic cabracan ri xavi xere hun ahpu xbalanque. maui ahilan qui banoh varal chuvach vleuh. are chicut xchica bÿh chic calaxic hun ahpu xbalan_ que. are nabe mi xcabih ri qui chacatahic vvcub caquix, ruc zipacna, ruq cabracan, varal chuvach vleuh.
Entonces los muchachos lo ataron: por la espalda le ataron los brazos, los muchachos le sujetaron las manos; le ataron los tobillos junto con las muñecas. Luego lo arrojaron a la tierra y lo enterraron. Así fue la derrota de Cabracán, también solo por Hunahpú e Ixbalanqué. No pueden contarse sus hazañas aquí, sobre la faz de la tierra. Ahora contaremos el nacimiento de Hunahpú e Ixbalanqué. Primero hemos contado solo la derrota de Vucub Caquix, con Zipacná y con Cabracán, aquí, sobre la faz de la tierra.
Fuente del texto original: Manuscrito de fray Francisco Ximénez (ca. 1701–1703), Newberry Library de Chicago, Ayer MS 1515, dominio público. Transcripción de la Ohio State University Libraries en la edición digital del proyecto Multepal, https://github.com/ontoligent/popolwuj, licencia MIT. Completo: los 155 párrafos de la columna k'iche' del manuscrito, sin omitir nada (379 pasajes; los párrafos largos se dividen en pasajes). La traducción castellana del propio Ximénez se consultó como apoyo. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).