Capítulo 2 · Sección II: De la administración decimal del Tahuantinsuyo, la división tripartita de las tierras (religión, Inca y comunidad), las huacas y los depósitos reales
The third thing to be understood is that as soon as the Yncas had made themselves lords of a province, they caused the natives, who had previously been widely scattered, to live in communities, with an officer over every ten, another over every hundred, another over every thousand, another over every ten thousand, and an Ynca governor over all, who reported upon the administration every year, recording the births and the deaths that had occurred among men and flocks, the yield of the crops, and all other details, with great minuteness. They left Cuzco every year, and returned in February to make their report, before the festival of Raymi began, bringing with them the tribute of the whole empire. This system was advantageous and good, and it was most important in maintaining the authority of the Yncas. Every governor, how great lord soever he might be, entered Cuzco with a burden on his back. This was a ceremony that was never dispensed with, and it gave great authority to the Yncas.
La tercera cosa que debe entenderse es que, tan pronto como los Incas se habían hecho señores de una provincia, hacían que los naturales, que antes vivían muy dispersos, habitaran en pueblos y comunidades, poniendo un oficial sobre cada diez, otro sobre cada cien, otro sobre cada mil, otro sobre cada diez mil, y un gobernador inca sobre todos ellos, el cual daba cuenta de su administración cada año, registrando con gran minuciosidad los nacimientos y las defunciones ocurridos entre los hombres y en los rebaños, el rendimiento de las cosechas y todos los demás pormenores. Salían del Cuzco cada año y regresaban en febrero para rendir su informe, antes de que comenzara la fiesta del Raymi, trayendo consigo el tributo de todo el imperio. Este sistema era provechoso y bueno, y resultaba de suma importancia para mantener la autoridad de los Incas. Todo gobernador, por gran señor que fuese, entraba en el Cuzco con una carga a la espalda. Era esta una ceremonia que jamás se dispensaba, y daba gran autoridad a los Incas.✦
La jerarquía decimal incaica comprendía al chunca camayoc (jefe de 10 tributarios), pachaca curaca (de 100), huaranga curaca (de 1.000) y hunu curaca (de 10.000), supervisados por el tocricoc (gobernador inca). El rito de entrar descalzo y con una simbólica carga a la espalda ante el Sapa Inca expresaba sumisión sagrada al Hijo del Sol.
The fourth thing is that in every place where a settlement or village community was formed, the land was divided in the following manner: one portion was set apart for the support of religion, being divided between the Sun and the Pachayachachic, and the thunder, which they called Chuquilla, and the Pacha-mama and their ministers, and other huacas and places of worship, both general and such as were peculiar to each village. It would take long to enumerate them, for they were so numerous that, if they had had nothing else to do, the sacrifices alone would have given them occupation. For each town was divided in the same way as Cuzco, and every notable thing was made an object of worship, such as springs, fountains, streams, stones, valleys, and hill summits, which they called apachetas. Each of these things had its people whose duty it was to perform the sacrifices, and who were taught when to sacrifice and what kind of things to offer up. Although in no part were there so many objects of worship as in Cuzco, yet the order and manner of worshipping was the same.
La cuarta cosa es que, en todo lugar donde se formaba un asiento o comunidad de pueblo, la tierra se dividía de la siguiente manera: una porción se apartaba para el sustento de la religión, repartiéndose entre el Sol y el Pachayachachic, y el trueno, al que llamaban Chuquilla, y la Pacha-mama y sus ministros, y otras huacas y adoratorios, tanto generales como particulares de cada pueblo. Sería largo enumerarlos, pues eran tan numerosos que, si no hubieran tenido otra cosa que hacer, los solos sacrificios les habrían dado ocupación suficiente. Porque cada pueblo estaba dividido de la misma manera que el Cuzco, y cada cosa notable era convertida en objeto de adoración, tales como manantiales, fuentes, arroyos, piedras, valles y cumbres de cerros, a las que llamaban apachetas. Cada una de estas cosas tenía su gente encargada de realizar los sacrificios, a la cual se enseñaba cuándo sacrificar y qué clase de cosas ofrecer. Aunque en ninguna parte había tantos objetos de culto como en el Cuzco, el orden y el modo de adorar eran los mismos.✦
«Chuquilla» (Chuki Illapa, «Lanza Relampagueante») es la tríada del dios andino del Rayo, el Trueno y el Relámpago; «Pacha-mama» es la Madre Tierra, y las «apachetas» (apachita) son los montículos sagrados de piedras en las abras y pasos altos de cordillera donde los caminantes ofrendaban coca, pestañas o guijarros pidiendo fuerzas para el camino.
A knowledge of the huacas and places of worship is very important for the work of conversion. I have a knowledge of them in more than a hundred villages; and when the Lord Bishop of Charcas doubted whether the custom was so universal, at a time when we were in a joint commission by order of his Majesty, I showed him the truth of it in Cuzco. And although the discovery of these things has taken time, yet it has been necessary as regards the question of tribute and contributions. For a very large portion of the harvests was set apart for this service, and stored in places prepared for the purpose. Part was expended on the sacrifices of the villages, and a larger share was taken to Cuzco from all parts. The portions thus set apart were from a third to a fourth, varying in different districts. In many villages all belonged to the Sun, such as in Arapa and others. In these the greater part was devoted to sacrifices, in others (belonging to the Ynca) not so much.
El conocimiento de las huacas y lugares de adoración es muy importante para la labor de conversión. Yo tengo conocimiento de ellos en más de cien pueblos; y cuando el señor obispo de Charcas dudaba de que la costumbre fuera tan universal, en el tiempo en que estábamos en una comisión conjunta por orden de Su Majestad, le mostré en el Cuzco la verdad de ello. Y aunque el descubrimiento de estas cosas ha llevado tiempo, ha sido necesario en lo que respecta a la cuestión de los tributos y contribuciones. Pues una porción muy grande de las cosechas se apartaba para este servicio y se guardaba en depósitos preparados al efecto. Parte se gastaba en los sacrificios de los pueblos, y una parte mayor se llevaba de todas partes al Cuzco. Las porciones así apartadas iban de un tercio a un cuarto, variando según las distintas comarcas. En muchos pueblos todo pertenecía al Sol, como en Arapa y otros; en estos la mayor parte se dedicaba a los sacrificios, y en otros (que pertenecían al Inca) no tanto.
Another share of the produce was reserved for the Ynca. This was stored in the granaries or sent to Cuzco, according to the necessities of the Government. For it was not always disposed of in the same way. The Ynca supplied with food all his garrisons, his servants, his relations, and the chiefs who attended upon him, out of this share of the tribute, which was brought to Cuzco from all parts of the country. In time of war the provisions from some parts were sent to others, in addition to the ordinary consumption, and there was such order in these arrangements that no mistake ever occurred. Sometimes the stores were sent from the magazines in the mountains to the coast, at others from the coast to the interior, according to the exigencies of each case, and this was done with never-failing speed and exactness. When there was no demand the stores remained in the magazines, and occasionally there was an accumulation sufficient for ten years.
Otra parte de los frutos se reservaba para el Inca. Esta se guardaba en los graneros o se enviaba al Cuzco, según las necesidades del gobierno, pues no siempre se disponía de ella de la misma manera. Con esta parte del tributo, que era llevada al Cuzco desde todas las regiones del país, el Inca proveía de alimento a todas sus guarniciones, a sus servidores, a sus parientes y a los caciques que lo asistían. En tiempo de guerra las provisiones de unas partes se enviaban a otras, además del consumo ordinario, y había tal orden en estas disposiciones que jamás ocurría yerro alguno. Unas veces se enviaban los bastimentos desde los depósitos de la sierra a la costa, y otras desde la costa hacia el interior, según las exigencias de cada caso, y esto se hacía con infalible rapidez y exactitud. Cuando no había demanda, las provisiones permanecían en los depósitos, y en ocasiones llegaba a haber una acumulación suficiente para diez años.✦
Los depósitos estatales incaicos («collcas» o qullqa), construidos en hileras ventiladas en las laderas de los cerros (como en Cotapachi, Jauja y Huánuco Pampa), almacenaban maíz, chuño, quinua, charqui, tejidos y armas para el ejército y para años de helada o sequía.
There can be no doubt that this share of the Ynca was well managed. I visited many of the store-houses in different parts, and they were, without comparison, larger and better than those set apart for the service of religion. The lands set apart for the tribute of the Ynca and of religion were sown and reaped in the same order; but it must be understood that when the people worked upon them, they ate and drank at the cost of the Ynca and of the Sun. This work was not performed by gangs, nor were the men told off for it, but all the inhabitants went forth except the aged and infirm, dressed in their best clothes, and singing songs appropriate for the occasion.
No cabe duda de que esta parte del Inca estaba muy bien administrada. Yo visité muchos de los depósitos en diferentes regiones, y eran, sin comparación, más grandes y mejores que los apartados para el servicio de la religión. Las tierras destinadas al tributo del Inca y de la religión se sembraban y cosechaban siguiendo el mismo orden; pero debe entenderse que, cuando la gente trabajaba en ellas, comía y bebía a costa del Inca y del Sol. Este trabajo no se realizaba por cuadrillas forzadas ni se repartía por cabezas entre los hombres, sino que salían todos los habitantes, excepto los ancianos y los enfermos, vestidos con sus mejores galas y cantando cantares apropiados para la ocasión.✦
Polo de Ondegardo describe aquí el régimen festivo y recíproco de la minka estatal: el trabajo en las tierras del Inca y del Sol se ejecutaba como una fiesta comunal acompañada de cantos de triunfo agrícola (haylli) y banquete redistributivo sufragado por los depósitos reales.
In these two kinds of tribute there were two things that seem worthy of note. One is that the aged, infirm, and widows did not join in it. The other is, that although the crops and other produce of these lands were devoted to the tribute, the land itself belonged to the people themselves. Hence a thing will be apparent which has not hitherto been properly understood. When any one, wants land, it is considered sufficient if it can be shown that it belonged to the Ynca or to the Sun. But in this the Indians are treated with great injustice. For in those days they paid the tribute, and the land was theirs; but now, if it is found convenient to tax them in some other way, it is clear that they will pay double tribute — in one way by being deprived of their land, and in another by having to pay the tax in the form that may be now fixed.
En estas dos clases de tributo había dos cosas que parecen dignas de nota. Una es que los ancianos, los enfermos y las viudas no participaban en él. La otra es que, aunque las cosechas y demás frutos de estas tierras se dedicaban al tributo, la tierra misma pertenecía al propio pueblo. De aquí resultará evidente una cosa que hasta ahora no ha sido debidamente comprendida. Cuando alguien quiere tierras, se considera suficiente demostrar que pertenecieron al Inca o al Sol. Pero en esto se trata a los indios con gran injusticia. Porque en aquellos días ellos pagaban el tributo con su trabajo, mas la tierra era suya; pero ahora, si se halla conveniente gravarlos de alguna otra manera, es claro que pagarán doble tributo: por un lado al ser privados de sus tierras, y por otro al tener que pagar la tasa en la forma que ahora se fije.✦
Nota al pie de Clements R. Markham (p. 157): «Es decir, cualquier poblador español». Este argumento jurídico de Polo de Ondegardo es fundamental en la historia del derecho indiano: las tierras del Inca y del Sol habían salido originalmente del patrimonio comunal de cada ayllu como modalidad de tributación en trabajo, por lo que expropiarlas como «realengas» y además cobrar tributo en moneda o especies a los indios constituía una inicua doble imposición.
If any one, as is often done, sets up a claim by saying the Ynca had power to appropriate the land, the injustice and wrong is all the greater; because if such was the right, his Majesty succeeds to it; and, as regards encomiendas for a life or lives, it is clear that it is not the intention to grant them, nor is it just as regards the estate of the Ynca. Such tribute or tax was levied by the Ynca as King and Lord, and not as a private person. Hence arose a notable mistake. It was declared that all the farms of coca belonged to the Ynca, which was true, and therefore they appertain to his Majesty. He could grant them in encomienda, and resume them at the end of the term, if he so pleased, as is the case with the alcabalas of Valladolid. The Fiscal exerted himself to prove that the farms belonged to the Ynca, and that the encomienda only extended to the Indians, and this was through not comprehending the nature of the tribute that was given to the Ynca.
Si alguien, como suele hacerse a menudo, entabla una pretensión diciendo que el Inca tenía potestad para apropiarse de la tierra, la injusticia y el agravio son tanto mayores; porque si tal era el derecho, Su Majestad sucede en él; y, en lo que respecta a las encomiendas por una o más vidas, es claro que no es la intención conceder las tierras mismas, ni es justo en lo tocante al patrimonio del Inca. Semejante tributo o gravamen era recaudado por el Inca como Rey y Señor, y no como persona particular. De aquí surgió un error notable. Se declaró que todas las chacras de coca pertenecían al Inca, lo cual era cierto en cuanto a sus frutos, y que por tanto pertenecen a Su Majestad, quien podría concederlas en encomienda y reasumirlas al término del plazo si así le placía, como ocurre con las alcabalas de Valladolid. El fiscal se esforzó en probar que las chacras pertenecían al Inca y que la encomienda solo se extendía a los indios, y esto provino de no comprender la naturaleza del tributo que se daba al Inca.
In effect the Ynca took the produce of all the coca farms throughout the Andes for his own use, except a few small patches granted to chiefs and camayus. All the rest was taken to Cuzco, but there was not then so much as there is now, nor one fiftieth part; for in this too the reports were deceptive, as I have more particularly shown in my report on the coca.
En efecto, el Inca tomaba el producto de todas las chacras de coca de todos los Andes para su propio uso, salvo unas pocas parcelas pequeñas concedidas a caciques y camayus. Todo el resto se llevaba al Cuzco, pero entonces no había tanta coca como hay ahora, ni siquiera la quincuagésima parte; pues también en esto los informes fueron engañosos, según he demostrado más particularmente en mi parecer sobre la coca.✦
Nota al pie de Clements R. Markham (p. 158): «Oficiales o especialistas encargados [coca camayoc]».
Fuente del texto original: Texto inglés: Clements R. Markham (trad. y ed.), Narratives of the Rites and Laws of the Yncas (Londres, Hakluyt Society, 1873), pp. 151–171; dominio público, Internet Archive narrativesofrite00moli. El texto coincide con esa edición y está completo. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).