Capítulo II
Ìṣẹ̀dá Ilé-Ifẹ̀ — Cosmogonía de Ilé-Ifẹ̀: Olódùmarè, Obàtálá, Odùduwà y el Aliento Vital
Ní ìbẹ̀rẹ̀pẹ̀pẹ̀, omi nìkan ni ó bo gbogbo ayé mọ́lẹ̀; ọ̀run nìkan ni ilé Olódùmarè àti àwọn Irúnmọlẹ̀. Olódùmarè sì pinnu láti dá ilẹ̀ gbigbẹ sí ìsàlẹ̀.
En el principio primordial, solo las aguas cubrían toda la faz del abismo inferior; únicamente el Cielo [Ọ̀run] era la morada de Olódùmarè y de las Potencias Luminosas [Irúnmọlẹ̀]. Y determinó Olódùmarè fundar la tierra firme allá abajo.✦
Ìṣẹ̀dá Ilé-Ifẹ̀ (Cosmogonía de Ilé-Ifẹ̀): Relato cosmogónico clásico del corpus de Ifá (Odù Èjìogbè y Ọ̀ṣẹ́ TúrÁ), documentado en las fuentes del siglo XIX por S. A. Crowther (1852), A. B. Ellis (The Yoruba-Speaking Peoples, 1894, cap. II), E. M. Lijadu (1897) y Samuel Johnson (1897/1921).
Olódùmarè fi ẹ̀wọ̀n wúrà gigun, ìkarahun ìgbín tí ó kún fún erùpẹ̀, àti adìẹ mẹ́rẹ̀ẹ̀rin-ún-ọwọ́ (adìẹ ẹlẹ́sẹ̀ márùn-ún) àti ẹyẹlé lé Ọbàtálá àti Odùduwà lọ́wọ́.
Olódùmarè entregó entonces una larga cadena de oro, un caracol lleno de tierra sagrada, una gallina de cinco dedos y una paloma en las manos de Obàtálá y de Odùduwà para descender desde la bóveda celeste.✦
Ìkarahun ìgbín àti adìẹ ẹlẹ́sẹ̀ márùn-ún: El caracol (ìgbín, consagrado a Obatalá) que contiene la arena primordial y el ave de cinco garras (adìẹ ẹlẹ́sẹ̀ márùn-ún) encargada de esparcirla sobre las aguas.
Nígbà tí a da erùpẹ̀ náà sórí omi, adìẹ náà bẹ̀rẹ̀ sí í tàn án káàkiri; ibi tí ilẹ̀ ti fẹ̀ sí i náà ni a pè ní Ilé-Ifẹ̀, ìyẹn ni «Ilé tí ó fẹ̀», ìpilẹ̀ṣẹ̀ gbogbo ènìyàn.
Cuando aquella tierra fue vertida sobre las aguas, el ave sagrada comenzó a esparcirla en todas direcciones; y aquel lugar donde la tierra se extendió y se ensanchó fue llamado Ilé-Ifẹ̀, que significa «La Casa que se Expande», cuna de toda la humanidad.✦
Ilé-Ifẹ̀: Etimología sagrada de la ciudad santa de los yorubas (de ilé, «casa, hogar», e ifẹ̀, de la raíz fẹ̀, «extenderse, ensancharse, abrirse al mundo»), centro espiritual de donde partieron los linajes reales y sacerdotales.
Olódùmarè rán Ọ̀gà (Alágẹmọ) láti rìn lórí ilẹ̀ tuntun náà kí ó lè mọ̀ bóyá ó ti le; Alágẹmọ sì rìn pẹ̀lú ẹsẹ̀ pẹ̀lẹ́pẹ̀lẹ́, ó sì padà wá sọ pé: «Ilẹ̀ ti fẹ̀, ṣùgbọ́n ó sì tútù».
Olódùmarè envió entonces al Camaleón [Alágẹmọ] para que caminara sobre aquella tierra recién nacida y probara su firmeza; el Camaleón posó sus pasos con infinita cautela y regresó diciendo: «La tierra ya es ancha, aunque todavía está blanda y húmeda».✦
Alágẹmọ (El Camaleón sagrado): En la tradición de Ifá y de Obatalá (Agemo), el paso lento y medido del camaleón sobre la tierra tierna simboliza la prudencia (sùúrù) con que el sabio pisa el mundo.
Olódùmarè sì pa á láṣẹ fún Ọbàtálá (Òrìṣà-Ńlá), Alámọ̀rere, láti fi amọ̀ ilẹ̀ mọ ara ènìyàn. Ọbàtálá sì mọ ojú, etí, ẹnu àti ọwọ́, ó sì fi gbogbo wọn sí yàrá ìkọ̀kọ̀.
Entonces Olódùmarè encomendó a Obàtálá [Òrìṣà-Ńlá], el Gran Escultor de la Arcilla Noble [Alámọ̀rere], que modelara con el barro de la tierra los cuerpos de los seres humanos. Y Obàtálá modeló los ojos, los oídos, la boca y las manos, depositándolos en la cámara secreta.✦
Ọbàtálá (Òrìṣà-Ńlá), Alámọ̀rere: Obatalá («El Rey del Paño Blanco») lleva en los oríkì clásicos el título de Alámọ̀rere («El Dueño de la Mejor Arcilla»), padre compasivo de todas las cabezas humanas y protector especial de quienes nacen con alguna diferencia física, llamados en yoruba ẹni Òrìṣà («los elegidos del Orisha»).
Ṣùgbọ́n Olódùmarè nìkan ṣoṣo ni Ọlọ́run Èmí: Ó mí èémí ìyè sí imú wọn, orí kọ̀ọ̀kan sì kúnlẹ̀ níwájú Olódùmarè àti Ọ̀rúnmìlà láti yan ìpín tirẹ̀ kí ó tó wá sí ayé.
Pero únicamente Olódùmarè es el Dueño del Aliento Vital [Èmí]: Él insufló el soplo de la vida en sus rostros, y cada Cabeza espiritual [Orí] se arrodilló ante Olódùmarè y ante Ọ̀rúnmìlà, el Testigo de la Elección, para escoger su destino [ìpín] antes de descender al mundo.✦
Orí àti Ìpín (La Cabeza Espiritual y la Elección del Destino): Doctrina antropológica cumbre de la religión yoruba y lucumí (Lijadu, 1897, cap. IV): el ser humano consta de ara (cuerpo modelado por Obatalá), èmí (aliento vital de Olódùmarè) y orí-inú (la chispa divina interior que se arrodilla en el cielo —àkúnlẹ̀yàn— para elegir su misión ética antes de nacer, teniendo a Orunmila por único testigo, Ẹlẹ́rìí Ìpín).
Fuente del texto original: Textos de la tradición oral yoruba y lucumí (rezos, oríkì, suyeres, versos de Ifá y proverbios), recopilados y transcritos en ortografía yoruba moderna; no reproducen una edición impresa concreta. Obras de consulta para su contexto: S. A. Crowther (1852), A. B. Ellis (1894), E. M. Lijadu (1897, 1908) y F. Ortiz (1906), todas de dominio público.