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Japón · Hōjōki y Tsurezuregusa (selección)

2. Hōjōki II: la hambruna y el terremoto

方丈記

1

また養和のころとか、久しくなりて覚えず、二年があひだ、世の中飢渇して、あさましき事侍りき。或は春夏日照り、或は秋大風・洪水など、よからぬ事どもうち続きて、五穀ことごとくならず。空しく春かへし、夏植うる営みありて、秋刈り、冬収むるぞめきはなし。

También hacia la era Yōwa (1181–1182) —ha pasado ya tanto tiempo que apenas recuerdo el año exacto—, durante dos años seguidos el país sufrió una terrible hambruna y acontecieron cosas sobrecogedoras. Ora por la sequía en primavera y verano, ora por los tifones e inundaciones en otoño, se sucedieron las calamidades y ninguno de los cinco cereales llegó a madurar. En vano se araban los campos en primavera y se plantaba en verano: no había luego algarabía de siega en otoño ni recolección en invierno.✦

2

前の年、かくの如くからうじて暮れぬ。明くる年は立ち直るべきかと思ふほどに、あまりさへ疫癘うちそひて、まさざまに跡かたなし。世の人みなけいしぬれば、日を経つつきはまり行くさま、少水の魚のたとへにかなへり。仁和寺に隆暁法印といふ人、かくしつつ数も知らず死ぬる事を悲しみて、その首の見ゆるごとに、額に阿字を書きて縁を結ばしむるわざをなんせられける。人数を知らんとて、四、五両月がほど数へたりければ、京のうち、道のほとりにある頭、すべて四万二千三百余りなんありける。

Así transcurrió a duras penas el primer año. Cuando se esperaba que al año siguiente la situación se enderezara, vino a sumarse para colmo la peste, sin dejar rastro de alivio. Como todo el pueblo desfallecía de hambre, el modo en que la agonía se agravaba día tras día respondía exactamente a la parábola budista de «los peces en un charco cuya agua se agota». Un monje del templo Ninna-ji llamado Ryūgyō Hōin, compadecido de que murieran así innumerables personas, cada vez que veía un cadáver trazaba sobre su frente la letra sánscrita «A» (símbolo del Buda Mahāvairocana y del no-nacimiento) para vincular su alma con la salvación búdica. Cuando contaron los cuerpos durante los meses cuarto y quinto para conocer su número, tan solo en las calles de la parte central de Kioto se hallaron más de cuarenta y dos mil trescientos cadáveres.✦

3

また元暦二年のころ、大地震ふること侍りき。そのさま世の常ならず。山は崩れて河を埋み、海は傾きて陸地をひたせり。土裂けて水湧き出で、巌割れて谷にまろび入る。渚こぐ船は波にただよひ、道行く駒は足の立ちどをまどはせり。いはんや都のほとりには、在々所々、堂舎・塔廟、一つとして全からず。或は崩れ、或は倒れぬる間、塵灰立ち上りて、盛りなる煙の如し。地の動き、家の破るる音、雷に異ならず。家の内にをれば、忽ちにひしげなんとす。走り出づれば、地割れ裂く。羽なければ、空をも飛ぶべからず。竜ならねば、雲にも乗りがたし。恐れの中に恐るべかりけるは、ただ地震なりけりとこそ覚え侍りしか。

Asimismo, hacia el segundo año de la era Genryaku (1185), tuvo lugar un gran terremoto. Su magnitud fue fuera de todo lo ordinario: las montañas se derrumbaron sepultando los ríos y el mar se volcó inundando la tierra firme. El suelo se abría haciendo brotar chorros de agua y los peñascos se partían rodando hacia el fondo de los valles. Las barcas que remaban junto a la costa quedaban a merced de las olas y los caballos que iban por los caminos no hallaban dónde afirmar las patas. Cuánto más en los alrededores de la capital: por doquier, entre templos, santuarios, pagodas y capillas, no quedó ni uno solo intacto. Mientras unos se desmoronaban y otros se desplomaban, el polvo y la ceniza se alzaban como una densa humareda. El estruendo de la tierra al temblar y de las casas al quebrarse no difería del trueno. Si uno permanecía dentro de la casa, estaba a punto de morir aplastado al instante; si salía corriendo afuera, la tierra se abría bajo sus pies. Como no tenemos alas, no podíamos volar al cielo; como no somos dragones, no podíamos subir a las nubes. Comprendí entonces que, entre todas las cosas temibles del mundo, lo más temible de todo es verdaderamente el terremoto.✦

Fuente del texto original: Texto original: Kamo no Chōmei, Hōjōki (1212), según Gunsho Ruijū cotejado con el códice Daifukukōji-bon; Yoshida Kenkō, Tsurezuregusa (h. 1330); dominio público. Es una selección de pasajes, no la obra completa. Traducción española y notas: Biblioteca Conciencia Activa, Edición 2.0 (2026).